BIENVENIDO

BIENVENIDO
ABBA PADRE

José Pilar Quezada Valdès -sentado a la izquierda- y Agustín Caloca Cortés -Sentado a la derecha- alumnos en el Seminario de Guadalajaraa
... "en la Iglesia conviven asnos, mulos y machos cabríos, algunos tan salvajes que se sienten deseos de matarlos, pero no es posible porque 'el Amo quiere recibirlos todos en buen estado'."
El Cura de Torcy a su colega de Ambricourt, en: "Diario de un Cura Rural", de Bernanos.

sábado, 7 de octubre de 2017

LUTO EN LA ARQUIDIOCESIS DE ACAPULCO: HA FALLECIDO EL PRESBITERO ARISTEO GARIBAY ROMERO




Hoy sábado 7 de octubre de 2017, Fiesta de Nuestra Señora del rosario, alrededor de las 8.20 a.m. falleció el Presbítero ARISTEO GATIBAY ROMERO, en el hospital Vicente Guerrero, después de una larga lucha contra enfermedades derivadas de la biabetes.
Recientemente había cumplido 59 años de edad, con 33 años de ejercicio en el ministerio como Presbítero.
Los funerales en Acapulco tendrán lugar hoy sábado a partir de las 4 p.m. en los salones de la Parroquia de San Cristóbal, colonia Progreso. Y mañana domingo será trasladado a su natal Ayutla de los Libres para su cristiana sepultura
Descanse en paz.

PRESBITERO ARISTEO GARIBAY ROMERO


         Nació en Cotzalzin, Municipio de Ayutla de los Libres, Gro. el 3 de Septiembre de 1958. Hijo de Cirilo Garibay y de Maclovia Romero.
         Ingresó al Seminario del Buen Pastor de Acapulco en Julio de 1975. Estudió Humanidades en el Seminario de la Inmaculada Concepción en Chilapa, Gro.; Filosofía en el Seminario de Tula, Hidalgo; Teología en el Seminario Conciliar de la Arquidiócesis de México.
         Recibió la Ordenación presbiteral el 25 de Julio de 1984, en la Fiesta Patronal del Apóstol Santiago, en el Templo Parroquial del mismo nombro en Ayutla de los Libres, Gro. de manos de Monseñor Rafael Bello Ruiz, Arzobispo de Acapulco.
El 9 de Agosto de 1984 es nombrado Administrador Parroquial de Nuestra Señora de Fátima en la Colonia Jardín, Acapulco, Gro.
El 26 de Marzo de 1985 es nombrado Vicario Parroquial de Santiago
Apóstol en Ayutla de los Libres, Gro. “Para La atención de la Misión de La Concordia.”
El 14 de Marzo de 1986 es nombrado Vicario Parroquial de Cristo Rey en el Fraccionamiento Magallanes, Acapulco, Gro.
El 17 de Mayo de 1986 es nombrado Párroco de la sagrada Familia en Las Vigas, Gro. donde le toca transformar la antigua Iglesia parroquial, así como el Curato.
El 19 de Marzo de 1993 es nombrado Párroco de San José en Tres Palos, Municipio de Acapulco, Gro.
El 20 de Mayo de 1996 es nombrado Vicario Parroquial de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en la Colonia Emiliano Zapata, Acapulco, Gro. y “se le encomienda la atención espiritual de los Reclusos de Las Cruces”.
El 13 de Diciembre de 1996 es nombrado Vicario Parroquial de San Cristóbal en la Colonia Progreso, Acapulco, Gro.
El 24 de Julio de 1998 es nombrado Vicario Parroquial del Sagrario-Catedral de Acapulco.
El 10 de Enero del 2000 es nombrado Párroco de Nuestra Señora de la Candelaria en Los Saucitos, Municipio de Tecoanapa, Gro.
El 13 de Junio del 2002 es nombrado Administrador Parroquial de San Isidro Labrador en La Sabana, Acapulco, Gro.
El 28 de Abril del 2003 es nombrado Administrador Parroquial de San José Patriarca en Bajos del Ejido, Gro., y el 1 de Enero del 2004, es nombrado Párroco de la misma, tomando posesión el 22 de Febrero ante Monseñor Felipe Aguirre Franco, Arzobispo de Acapulco.
El 26 de Agosto de 2009 es nombrado Vicario Parroquial de San Francisco de Asís, en la Colonia Icacos, Acapulco, Gro.
El 31 de Mayo de 2010 es nombrado Vicario Parroquial de Santiago Apóstol en Ayutla de los Libres, Gro.
El 1 de Febrero de 2011 es nombrado Vicario Parroquial de San Pedro Apóstol en Petatlán, Gro.
Ya enfermo, su último nombramiento, que no pudo ser efectivo, fue como Administrador Parroquial   de San José, en La Hacienda, del municipio de Ayutla de los Libres.

lunes, 11 de septiembre de 2017

LA VENGANZA NO ES EL CAMINO PARA LA PAZ: ARZOBISPO DE ACAPULCO


La venganza no es el camino para la paz: Arzobispo

Pedro Elías Radilla González
Lunes 11 de septiembre de 2017
en Diario El Sol der Acapulco



Al considerar que la venganza no es el camino para encontrar la paz y sólo provoca más violencia, el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González aseguró que la iglesia católica se acercará más a las víctimas para ayudarlas a sanar el dolor provocado por la inseguridad que padece el puerto.

En su tradicional conferencia de los domingos, el prelado católico lamentó los homicidios ocurridos en los últimos días y consideró que para disminuir la violencia tienen que participar todos los sectores y no sólo las corporaciones policiacas que se encargan de la contención de la inseguridad en todo el estado. 

“La fuente de seguridad está en la decisión de todos de hacer el bien, la iglesia con toda su fuerza llegaremos a las víctimas para darles apoyo y ayudarles a sanar el dolor y evitar la venganza porque esa es fuente de más violencia y eso nos preocupa y lo lamentamos”, expresó.

Leopoldo González insistió que a través del evangelio buscarán sanar los corazones de las personas que hacen el mal y llamó a dejar a un lado los rencores porque “cuando nos agreden el deseo de venganza brota y eso es fuente de más violencia por eso expreso mi tristeza ante la situación que se vive por esto”, señaló.

El líder de la iglesia católica en Acapulco lamentó que cuando ocurren hechos de violencia la atención se va primero contra el agresor y a las víctimas las dejan de lado, tanto las directa como las indirectas, por ello es a ese sector al que brindarán más ayuda para que puedan sanar su dolor y “dejen atrás su deseo de venganza porque eso es semilla de la violencia”. 

El Arzobispo de Acapulco recordó las palabras mencionadas por su santidad el Papa Francisco hace unos días en Colombia donde aseguró que cuando “las víctimas vencen la tentación de la venganza se convierten en protagonistas de la paz, y no hay que esperar que otros lo hagan, basta con una persona buena para que haya esperanza y en cada uno de nosotros puede estar esa persona”, destacó.

Insistió que la arquidiócesis de Acapulco seguirá trabajando con los programas de perdón y reconciliación para que haya paz en las personas, se alejen del rencor y el odio, que no hagan daño ni ofendan a nadie, “porque cuando perdonamos hacemos el bien primero a nosotros mismos y así podemos pedir justicia no venganza sino un proceso de conversión de aquel que hizo daño”, concluyó.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Ofrece nuevo arzobispo de Acapulco mediar entre gobierno y crimen

30 DE AGOSTO: DIA INTERNACIONAL DEL DETENIDO DESAPARECIDO


Guerrero es un estado de esperanza

EXHORTAN A LA IGLESIA CATOLICA A BRINDAR ATENCION ESPECIAL A JOVENES PARA EVITAR SE ENROLEN CON LA DELINCUENCIA


Foto: Martín Gómez.

Exhortan a la Iglesia Católica brindar atención especial a jóvenes para evitar se enrolen con la delincuencia
Emmanuel Torres
Miércoles 30 de agosto de 2017
Diario El Sol de Acapulco
Ante la “emergencia especial” por la que atraviesa Guerrero, el nuncio apostólico Franco Coppola exhortó a la Iglesia Católica que conjunte esfuerzos con autoridades y sociedad civil a fin de que se brinde atención especial a los jóvenes para que no se enrolen en la delincuencia y alcancen un mejor futuro.

En el marco de la primera celebración eucarística del arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, dijo que desafortunadamente se vive una época de violencia, sin embargo, ésta no ha logrado perder el sentido del cristianismo y la esperanza, ya que la gente tiene esperanza en su pastor por seguir luchando, para seguir testimoniando y construyendo la civilización del amor.
 

“Quiero pedir una atención especial para los jóvenes, en todo mundo hay esa necesidad, no es que nosotros seamos diferentes a otras partes del mundo, pero aquí en Guerrero creo que es una emergencia especial, una atención especial a los jóvenes, ya que necesitan acompañamiento, necesitan un futuro, la Iglesia debe juntarse con varias personas, la sociedad civil, las autoridades, para ofrecer un futuro, si no se les ofrece un futuro hay otros que van a ofrecerle un futuro de muerte, pero es un futuro”, expresó.

Franco Coppola agregó que monseñor González González se comprometió a venir a caminar con la comunidad de Acapulco, ya que es el primer deber de todo obispo y sacerdote, debido a que quien es responsable de un lugar donde existen ciertas complicaciones, este debe estar con su pueblo, ya que es la mejor manera de comenzar.

“Yo pienso que la mejor manera de comenzar es caminar con ustedes, caminando se escucha, caminando se prueba en su propia carne cuánto es difícil caminar, si se está subiendo cuánto cuesta la subida, caminar, hay que huir de la tentación que tenemos nosotros de acostumbrarnos a la condición tranquila, de que son los otros quienes tienen que venir a nosotros, no, tenemos que caminar con nuestros feligreses”, resaltó.

Asimismo, aseguró que la llegada de monseñor Leopoldo a la Arquidiócesis de Acapulco es una esperanza para las madres que han perdido un hijo, para un padre, para el hermano, para una familia que ha sido víctima de la violencia, ya que su deber es acompañar, escuchar y sanar los corazones quebrantados y así todos vivan bajo el mismo mandato de Dios Padre.

Por su parte, el ex arzobispo de Acapulco y actual de Morelia, Michoacán, Carlos Garfias Merlos, agradeció el apoyo, el cariño y acompañamiento de la sociedad porteña, quien junto con la Arquidiócesis trabajaron juntos en la reconstrucción de la paz y el bienestar social.

En su mensaje ante los fieles católicos, felicitó a monseñor Leopoldo por su nombramiento como líder de la Iglesia de Acapulco y le deseó la mejor de las suertes en este nuevo camino de la evangelización sirviendo a los hermanos, sobre todo a los más necesitados, preferentemente a las víctimas de la violencia.

martes, 29 de agosto de 2017

"ERES BIENVENIDO, PARA QUE TE HAGAS COMPAÑERO DEL DOLOR Y LA ESPERANZA". Pbro. José Jesús Mendoza Zaragoza al nuevo Arzobispo de Acapulco



Palabras de bienvenida a don Leopoldo González González.
28 de agosto de 2017 – Colonia Emiliano Zapara

Muy querido Padre Arzobispo Leopoldo:
En representación de mis hermanos sacerdotes de esta Iglesia de Acapulco, me es grato saludarte y decirte que eres bienvenido a esta Iglesia que peregrina en las costas del estado de Guerrero. Reconocemos el valor y el significado del ministerio que el Papa Francisco te ha confiado para que acompañes a este pueblo que ahora te acoge con mucha esperanza.
Estás llegando a una de las ciudades más violentas del mundo y a una de sus colonias más emblemáticas por sus carencias y por sus dolencias. Llegas a un pueblo que está atravesado por sufrimientos generados por la violencia y la pobreza extrema, amenazado en su dignidad y en su futuro. No es mi interés exponer pesimismos ni ser profeta de calamidades. Solo pretendo ser honesto con nuestra realidad que duele mucho y que desencadena múltiples tragedias familiares y comunitarias. Eres bienvenido para que te hagas compañero solidario en nuestro camino de dolor y de esperanza.
Sí, quiero decirte que todavía mantenemos el tesoro de la esperanza entre nosotros, pues aún no nos lo han podido robar. Hay que  reconocer que como ciudad estamos aturdidos por este largo tiempo que no se acaba. Desde hace una década la muerte se ha adueñado de nuestras calles, pero hay algo que nos dice que este no es nuestro destino. Quiero recordar las palabras de san Pablo que ayudan a describir el estado de ánimo de esta ciudad: ‘Por todas partes nos aprietan, pero no nos aplastan; andamos con graves preocupaciones, pero no desesperados; somos perseguidos, pero no desamparados; derribados, pero no aniquilados; siempre y a todas partes, llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús, para que también en nuestro cuerpo se manifieste la vida de Jesús’ (2 Cor 4, 8-10).
Los sacerdotes de esta Iglesia local, que acompañamos a este pueblo bendito que el Señor nos ha confiado, somos testigos de tanta atrocidad, pero también somos testigos de que la esperanza no está muerta. El ministerio que ejercitamos en medio de este pueblo, entre otras tareas pastorales contempla, precisamente, el fortalecimiento de la esperanza de nuestras comunidades cristianas. Y la esperanza es decisiva para que no matemos el futuro con la resignación ante el Mal expresado en la violencia que nos agobia en todos los rincones de esta ciudad y de nuestro estado de Guerrero.
No olvido las palabras que el Papa Francisco dirigió en Morelia a sacerdotes y consagrados: ‘¿Qué tentación nos puede venir de ambientes muchas veces dominados por la violencia, la corrupción, el tráfico de drogas, el desprecio por la dignidad de la persona, la indiferencia ante el sufrimiento y la precariedad? ¿Qué tentación podemos tener nosotros una y otra vez, nosotros llamados a la vida consagrada, al presbiterado, al episcopado, que tentación podemos tener frente a todo esto, frente a esta realidad que parece haberse convertido en un sistema inamovible?
Creo que la podríamos resumir con una sola palabra: resignación. Y frente a esta realidad nos puede ganar una de las armas preferidas del demonio, la resignación. ¿Y qué le vas a hacer?, la vida es así. Una resignación que nos paraliza y nos impide no sólo caminar, sino también hacer camino; una resignación que no sólo nos atemoriza, sino que nos atrinchera en nuestras «sacristías» y aparentes seguridades; una resignación que no sólo nos impide anunciar, sino que nos impide alabar. Nos quita la alegría, el gozo de la alabanza. Una resignación que no sólo nos impide proyectar, sino que nos frena para arriesgar y transformar.
Padre Leopoldo, acompáñanos en este camino de esperanza, confírmanos en la esperanza, a los sacerdotes y a todo este pueblo que vive tentado por la maldita resignación. No dejes que nos resignemos a las violencias ni que abandonemos a quienes han sido sus víctimas. Por eso te doy la bienvenida, porque el Señor te ha ungido con su Espíritu para que nos anuncies buenas noticias y nuestras esperanzas estén a la altura de las crudas circunstancias que aún nos esperan.
Doy gracias a Dios porque estás con nosotros. Te adoptamos como nuestro pastor y te pido que nos adoptes como tu pueblo. Camina con nosotros, camina con los sufrientes y fortalece las conciencias y las voces para gritar la esperanza y para que nunca se apague. Porque la esperanza es nuestra compañera de lucha y es nuestra victoria.
Bienvenido, Padre Leopoldo.    

Pbro. Jesús Mendoza Zaragoza

lunes, 28 de agosto de 2017

Llama nuevo arzobispo a la conversión de los criminales

UN NUEVO ARZOBISPO PARA LA CIUDAD MAS VIOLENTA




Un nuevo arzobispo para la ciudad más violenta

Jesús Mendoza Zaragoza
 Publicado en el diario El Sur
Agosto 28, 2017

Hoy llega a Acapulco, procedente de Tapachula, Chiapas, el nuevo arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González. Su arribo está previsto para las 5 de la tarde en el corazón de la colonia Emiliano Zapata, donde tendrá lugar su recepción oficial a esta ciudad y a la Arquidiócesis que tiene su sede en la misma. Precisamente esa colonia tan emblemática de esta ciudad será el primer escenario que don Leopoldo vea a su llegada. Una colonia con múltiples rezagos en servicios públicos, con un gran número de negocios cerrados por la delincuencia, con altos índices de violencia, donde habitan miles de familias en situación de pobreza alimentaria, será la puerta de entrada a esta ciudad turística, para que el nuevo arzobispo dé sus primeros pasos en su nueva misión pastoral.
Es muy seguro que ya tenga en su mente una idea de lo que esta ciudad representa, en términos de riesgos y de vulnerabilidad. Ha sido enviado a ella para cumplir con tareas específicas, de acuerdo con su investidura pastoral en la Iglesia católica. Y desde ahora puede esperar, como ya lo asumimos los acapulqueños, que se convierta en víctima de cualquier delito violento y, además, esperar que le siga la impunidad, como se acostumbra en estos lares.
La investidura episcopal de don Leopoldo implica necesariamente un liderazgo de carácter espiritual y pastoral, que puede tener también sus implicaciones sociales y políticas. De ahí la importancia de este nuevo avecindado en nuestra ciudad. Por el hecho de vivir de hoy en adelante en esta violenta ciudad, pesa sobre él una gran responsabilidad, a la que tendrá que responder con sabiduría pastoral.
Entrar a Acapulco por la colonia Zapata, puede convertirse en un gesto simbólico que hable de su empeño por entrar al mundo de los desprotegidos y abandonados de Acapulco y de Guerreo, puesto que las estrategias de seguridad tan cacareadas por las autoridades, privilegian la zona turística y, aún así, no logran convertirla en lugar seguro. Ningún sitio de esta ciudad es seguro. Don Leopoldo está invitado a caminar con los pobres, con las víctimas de las violencias, con los perjudicados por las políticas públicas, con los “descartados” según el vocabulario del papa Francisco. Este inmenso segmento de la sociedad tendría que ser el privilegiado por la acción pastoral del nuevo arzobispo, si quiere ejercitar su liderazgo pastoral con un sentido de largo alcance.
En este sombrío mundo de dolor, el pastor que llega de Tapachula puede hacer presente todas las energías del Evangelio para alimentar las esperanzas en amplios segmentos de la población ya desesperanzada. Y también para consolar y fortalecer a tantas familias que viven con un dolor indescriptible proveniente de las múltiples formas de violencia. Le hará bien escuchar, escuchar y escuchar las mil historias que las familias y los pueblos tienen que contarle para que tenga una idea precisa del mundo al que llega.
Y desde ese mundo adolorido pero esperanzado, don Leopoldo estará en condiciones de escuchar también a todos los sectores de la sociedad civil, que desarrollan liderazgos importantes en la trama de esta ciudad: universitarios, profesionistas, empresarios, trabajadores, medios y demás. Nadie puede entender lo que está sucediendo en Acapulco sin escuchar a los demás. Y nadie puede hacer algo eficaz sin tomar en cuenta a los otros. Acapulco es un desafío para todos, entre los cuales, al arzobispo te toca hacer su parte. En una sociedad tan dispersa como la nuestra, el diálogo tiene una gran importancia, pero un diálogo horizontal en el que todos se escuchan unos a los otros. La Iglesia católica, como parte de la sociedad civil, debe dar su aporte específico para afrontar la violencia crónica que esta ciudad sufre. Hasta ahora ha intentado algunos caminos pero aún no atina a apostar institucionalmente por la paz y por las víctimas.
En este contexto, el nuevo arzobispo podrá tener mejores condiciones para su necesario diálogo con las autoridades civiles. Desde la sociedad y, sobre todo, desde las víctimas, puede tener una interlocución con autoridades locales, estatales y federales, que son las que toman las decisiones que afectan o benefician a la sociedad. La voz del arzobispo no sustituiría la voz de la sociedad ni la voz de las víctimas. Tendría que ser una voz que las acompañe y les permita ser escuchadas ante autoridades que no están acostumbradas a escuchar.
Sin ser pesimista, Acapulco tendrá violencia por muchos años más, mientras no se toquen las causas profundas que la generan. Causas estructurales y también comunitarias, causas locales y regionales, causas sociales y económicas, causas políticas y culturales. Este hecho constituye un gran desafío para todos los acapulqueños, al que este nuevo vecino puede sumarse aportando su propio liderazgo.
Bienvenido don Leopoldo a estas tierras tan llenas de dolor y tan necesitadas de esperanzas para no dejarse vencer por la barbarie. Bienvenido a la colonia Zapata, bienvenido a Acapulco, bienvenido a Guerrero.

viernes, 25 de agosto de 2017

“Pacífico he venido a ser inmolado”: YA UN LEOPOLDO SIRVIO A LA IGLESIA EN LA COSTA DE ACAPULCO.




“Pacífico he venido a ser inmolado”: YA UN LEOPOLDO SIRVIO A LA IGLESIA EN LA COSTA DE ACAPULCO.
Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas.

         En el contexto de la llegada de un nuevo Arzobispo a la Arquidiócesis de Acapulco, que la Divina Providencia a determinado en la persona de Monseñor Leopoldo González González, es oportuno recordar que ya un Leopoldo sirvió a la Iglesia en la costa de Acapulco: el Siervo de Dios Monseñor Leopoldo Díaz Escudero, quien sirviera primero como presbítero en tres puntos de nuestra agreste geografía costera guerrerense, y posteriormente como Obispo de Chilapa, diócesis a la que pertenecía nuestra costa de Acapulco.
Leopoldo Díaz nació el 16 de septiembre de 1880 en Alcozauca, Guerrero. Sus estudios eclesiásticos los realizo en el seminario de Chilapa. Ordenado sacerdote el 21 de septiembre de 1903 por el Excmo. Sr. Don José Homobono Anaya y Gutiérrez. Como Presbítero, inició su ministerio como Vicario cooperador en la Parroquia (hoy Catedral) de la Asunción en Chilpancingo y en Santa Prisca en Taxco.
Pasó a la Costa, como Párroco de San Felipe de Jesús en La Unión, Gro. (de 1906 hasta abril de 1908). Poco sabemos de su estancia en la Unión, en aquél entonces un pueblo en la parte más extrema de la diócesis. Solo sabemos que sus Superiores, teniendo en cuenta su espíritu de iniciativa así como su obediencia, lo envían a La Unión, lugar distante y difícil de llegar, donde pronto se captó el respeto y cariño de sus nuevos feligreses.
En Marzo de 1907, teniendo que asistir a los Santos Ejercicios, pasó a San Marcos para unirse a su hermano el Sr. Cura José Díaz Escudero e irse juntos a Chilapa, pero cuál no sería su sorpresa encontrarlo gravemente enfermo de fiebre fulminante. Por de malas en esa noche se produjo un fuerte terremoto que hizo grandes estragos en toda la región. El Padre Leopoldo y su hermana Fulgencia, en vez de huir se acercaron al enfermo para defenderlo de los escombros que caían del techo. Al día siguiente murió el Padre José. En los primeros días del mes de Abril de 1908 regresaría el Padre Leopoldo Díaz a substituir a su hermano, haciéndose cargo de la Parroquia de San Marcos por cuatro años.
En 1912 pasó a la Vicaría Foránea de Acapulco donde por ocho años trabajó incansablemente en bien de las almas, atendiendo hasta las últimas comunidades de la extensa Parroquia, que atendía a caballo, ya que la Cabecera Parroquial no pasaría de unos dos mil habitantes.
Firma del Pbro. Leopoldo Díaz Escudero, Cura encargado de la Parroquia de Acapulco 1913

Dejará la costa en 1920, al ser llamado al servicio de la Curia Diocesana como Secretario de cámara y gobierno y Vicario general de la diócesis de Chilapa, por el Sr. Obispo Campos y Ángeles a fin de premiar sus méritos que hasta esa fecha había alcanzado con su labor apostólica, dándole una Canonjía en el Cabildo Catedral, donde por diez años desempeñó los cargos de Canónigo Lectoral, Profesor del Seminario, y en las vacantes, Vicario Capitular.
Preconizado como obispo de Chilapa, por el Papa Pío XI, el 4 de noviembre de 1929, su consagración episcopal tuvo efecto el 9 de febrero de 1930 en la basílica de Guadalupe de la Ciudad de México, conferida por el señor arzobispo don Pascual Díaz y Barreto. Tomando posesión de su obispado el 4 de marzo. El lema que ostentaba su escudo pastoral fue: "Pacificus Ad Inmolandum Veni" ("PACIFICO HE VENIDO A SER INMOLADO"). Falleció en su sede episcopal, el 24 de noviembre de 1955 a la edad de 75 años. A los 26 años, 264 días de gobierno. Fue sepultado el 26 de noviembre bajo el altar de la concatedral en Chilapa.

Ya como obispo de Chilapa, procuró en todo la atención de sus fieles costeños, creando el 25 de Agosto de 1948, la Parroquia de San José Patriarca en Las Mesas, Municipio de San Marcos; y el 20 de Septiembre de 1948 la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y el Sacratísimo Corazón de Jesús, en el Barrio del Hueso en Acapulco, Gro. El 3 de Noviembre de 1951 erige canónicamente la Parroquia de San Luis Rey de Francia en el poblado de San Luis La Loma, Gro. Y el 30 de Septiembre de 1954, erige canónicamente la Parroquia de San Isidro Labrador en el Poblado de La Sabana, Gro. El 4 de Noviembre de 1951, Monseñor Leopoldo Díaz celebra en la Parroquia de Nuestra Señora de la Soledad de Acapulco un Solemne Pontifical en memoria del Beato Mártir acapulqueño Fray Bartolomé Días-Laurel. A quien nombró como Patrón del Catecismo en la Diócesis de Chilapa.
El pueblo costeño recuerda Monseñor Leopoldo Díaz con múltiples anécdotas, que la cortedad de espacio nos impide poner, Ahora recibimos como quinto Obispo a Monseñor Leopoldo González, no cabe duda que no hay Leopoldo malo.
¡Bienvenido Monseñor Leopoldo González, quinto Obispo y cuarto Arzobispo de Acapulco!