José Pilar Quezada Valdès -sentado a la izquierda- y Agustín Caloca Cortés -Sentado a la derecha- alumnos en el Seminario de Guadalajaraa
... "en la Iglesia conviven asnos, mulos y machos cabríos, algunos tan salvajes que se sienten deseos de matarlos, pero no es posible porque 'el Amo quiere recibirlos todos en buen estado'."
El Cura de Torcy a su colega de Ambricourt, en: "Diario de un Cura Rural", de Bernanos.
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lunes, 5 de enero de 2026

LOS SANTOS REYES, LA PARROQUIA DE ACAPULCO.

LOS SANTOS REYES, LA PARROQUIA DE ACAPULCO
Pbro. Juan Carlos Flores Rivas

    Uno de los datos que saltan a primera vista en los datos históricos que conocemos en torno a nuestra ciudad y puerto, es que el titulo de la parroquia era distinto al actual, antiguamente se llamaba PARROQUIA DE LOS SANTOS REYES.

     Y por eso al puerto de Acapulco se le conocía como SANTOS REYES ACAPULCO, o también como ACAPULCO, CIUDAD DE LOS REYES, y este último título provocó no pocos errores,  en resueltos escritores "laicistas", pensando que Acapulco debía su título de Ciudad a los Reyes de España, cosa que no era cierta, como se aclarará cuando el pequeño vecindario solicita la confirmación del título de Ciudad en 1799 y en el Real Despacho hecho en San Lorenzo (El Escorial) en respuesta a la solicitud presentada por el vecindario, efectivamente se dice que: “no se ha hecho constar la gracia en cuya virtud se le denominaba ciudad” (a Acapulco)... Esto lo podemos ver en el libro de Vito Alessio Robles, quien reproduce el: Título de Ciudad al Pueblo de Acapulco.

     Y es que Acapulco antes de 1799 recibía el título pomposo de “Ciudad de los Reyes”, no en atención a los Reyes de España, sino a los Santos Reyes, que eran los titulares del templo parroquial.

    Es importante recordar que la fotografía tradicional de los acapulqueños hasta hace algunas décadas, y esto se puede comprobar en las familias antiguas del puerto, era precisamente ir al malecón el seis de enero a fotografiarse con los Reyes Magos, y esta tradición era fomentada y sostenida no por la parroquia, sino por el mismo Ayuntamiento de Acapulco.

     Incluso el estilo arquitectónico que vemos plasmado en la Catedral actual evoca a los antiguos titulares del templo parroquial que eran los Reyes Magos, pues lo que vemos es un templo que quiere imitar a las antiguas basílicas orientales, en abierta referencia a los Reyes Magos.

    Un dato cierto que sabemos es, que hasta 1821 la Misa Mayor que se refiere a la festividad patronal de la parroquia era el seis de enero, como se nos dice en la Revista Catedral de Chilapa, del 20 de septiembre de 1953, pp. 74-75, cuando el Ayuntamiento en pleno, en cuerpo de Cabildo y bajo mazas de plata, asiste la Misa de los Reyes Magos, en la Parroquia de Acapulco, siendo Alcalde Don José María Ageo.

    Esto quiere decir que la devoción a Nuestra Señora de la Soledad irá ganando terreno con posterioridad, desplazando a los titulares originales de la parroquia, pues incluso fue el 6 de Enero de 1820, día de los Reyes Magos, cuando “Quedó instalada la Imagen de Nuestra Señora de la Soledad en el Templo Parroquial de Acapulco, al terminarse la reconstrucción del Templo. Se cantó la Primera Misa Solemne, el Sermón los predicó el Señor Cura D. Felipe Clavijo. Hubo salvas de artillería y repique de campanas, asistencia del Ayuntamiento y de la población y del Gobernador D. Nicolás Gándara y de toda la oficialidad, así militar como de oficina; toda la tropa de la guarnición sobre las armas, hizo sus descargas de ordenanza. (Cfr. Revista “Catedral”, Chilapa, Gro. 20 de Septiembre de 1953, pp. 74-75). Por lo tanto en la Fiesta Patronal de la Parroquia, en el día de los Reyes Magos.


        La parroquia de Acapulco hunde sus pasado histórico aún antes de 1545, pues en la Carta relación del Arzobispo de México Don Pedro Moya y Contreras, remitiendo al Rey Don Felipe II reservados informes personales del clero de su diócesis, con fecha 24 de marzo de 1575, (Cfr. publicado en Biblioteca de Autores Españoles desde la formación del lenguaje hasta nuestros días. CARTAS INDIAS, Tomo I, ediciones Atlas, Madrid, XXXVII, pp. 214), DECLARA QUE:  FRANCISCO MORENO, era Cura proveído, en Acapulco. “Avrá treynta años questá en la tierra, es lengua mexicana… es bachiller por rescripto; está proveido en la costa de Acapulco, es viejo, y entiendese que tiene pocas letras…”  Esto quiere decir, que si este cura, que pudo ser el primer clérigo en Acapulco, ejerció su ministerio durante 40 años, al momento del Informe, la población cristiana de Acapulco era sustantiva, capaz de mantener a un clérigo, haciendo de esta parroquia CONGRUA. Este dato documentado, obliga a replantear todas las conclusiones actuales en torno a la fundación de Acapulco.

   Finalmente, en el primer semestre del año 2018, hemos llevado a cabo el ejercicio de revisión de los libros históricos en la Parroquia de Nuestra Señora de la Soledad, que actualmente, al mismo tiempo ,es Catedral y santuario diocesano. Lo que nos ha permitido confirmar noticias que habíamos encontrado y explicado ampliamente con anterioridad en nuestro blog ephemeridesacapulcanae: la Parroquia de Acapulco tuvo como titulares a los SANTOS REYES (Melchor, Gaspar y Baltasar), durante 293 años, desde aquél lejano 1545, hasta 1838. 

    Y a partir de 1838, los Santos Reyes se ven desplazados por el título de NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD, lo que nos daría que el actual título de la Parroquia inicia durante la primera quincena de 1838.

         El respaldo documental para constatar este salto, es de tres tipos:

1.      Primero, el Libro de Matrimonios sin número, que va del 22 de marzo de 1831 al 22 de agosto de 1842. La última Acta que lleva el título de Iglesia Parroquial de los Santos Reyes y puerto de Acapulco es sin número, del 14 de noviembre de 1835, el matrimonio de José Ignacio de Loyola Ríos de 37 años, con María Juliana Herrera, de 23 años, ambos de Acapulco, casados por el Cura encargado José María Yrueta.
14.nov.1835 ultima acta de matrimonio que registra el titulo Parroquia Santos Reyes Acapulco

Y la Primera Acta que lleva el título de Nuestra Señora de la Soledad de Acapulco, sin número, del 22 de agosto de 1838, el matrimonio de José Sebero, de 32 años, de Texca, con María Estefanía de 15 años, de Dos Arroyos, casados por el Cura encargado Vicente Montaño Negreira. Lo que nos da un arco de tiempo muy largo de tres años (14.nov.1835-22.ago.1838), que se acorta enseguida.
22.ago.1838 Primer acta de matrimonio que registra el título Nuestra Señora de la Soledad de Acapulco

2.      En segundo lugar está el Libro de Bautismos, sin numeración ni paginación, las primeras actas están numeradas, pero las últimas cinco, que son las que nos interesan, no lo están. El Libro de Bautismos en cuestión va del 27 de julio de 1833 al 1 de octubre de 1838. La última acta con el título de Iglesia Parroquial de los Santos Reyes y puerto de Acapulco es del 23 de julio de 1838. El Bautismo de ANACLETO, de Acapulco, hijo legítimo de Santiago Valdés y María Engracia Lemus, siendo padrinos Agustín Melendes y Alejandra Cruz. Bautizado por el Cura encargado Juan José Yrueta.
23.jul.1838 ultima acta de bautismo que registra Parroquia de los Santos Reyes Acapulco

La Primera Acta con el título de Nuestra Señora de la Soledad, es del 5 de septiembre de 1838. El Bautismo de María de los Remedios, de cinco días de nacida, de Acapulco, hija natural de María Mercrima Rivera, siendo sus padrinos María Telésfora Salinas. Bautizada por el Cura encargado de San Miguel Coyuca Vicente Montaño Negreira. El arco de tiempo es apenas de un mes (agosto) y 13 días (23.jul.1838-5-sept-1838).
5.sept.1838 primera acta de bautismo que registra el título Nuestra Señora de la Soledad de Acapulco

3.      En tercer lugar, está el libro de entierros, en la portada dice volumen 2 pero actualmente es el único que se conserva en el archivo histórico, comienza con una paginación que después se abandona. El libro de Entierros en cuestión comienza con el acta número 1, del 22 de febrero de 1838, al 31 de julio de 1842. La última acta que utiliza el título de ciudad de los Santos Reyes y Puerto de Acapulco, registra el número 36, con fecha 25 de julio de 1838, de la sepultura eclesiástica de María Isabel Sacarías, de Acapulco, adulta (sic) de nueve años de edad, hija natural de Isabel Sacarías, murió de una estocada originada por haber caído de asiento de un guayabo. Firma el Bachiller Juan José Yrueta, cura encargado.
25.jul.1838 ultima acta de entierros que registra el título Santos Reyes Acapulco

La primera acta que abandona el título de Santos Reyes, es el Acta número 37, del 2 de septiembre de 1838, de la sepultura eclesiástica de caridad (es decir, gratuita), de María Eusevia, de Acapulco, párvula de siete años, hija de Juan Flores, que murió de diarrea. Firma Vicente Montaño y Negreiros. Ajustándose al arco de tiempo del libro de bautismos antes mencionado, de un mes (agosto) con 8 días (25.jul.1838-2.sept.1838).
2.sept.1838 primera acta de entierros que registra el título Nuestra Señora de la Soledad de Acapulco


El cambio de titular entonces, se dio en la primera quincena del mes de agosto de 1838, ateniéndonos a la primera acta de Matrimonios registrados con el título de Nuestra Señora de la Soledad (22.ago.1838).

     Para el caso, la Arquidiócesis de México, a la que pertenecía en el momento la parroquia de Acapulco, parece que estaba acéfala.

     Y el posible cura encargado de la parroquia en el arco de tiempo en cuestión era Vicente Montaño Negreira, que aparece firmando en la Primera Acta que lleva el título de Nuestra Señora de la Soledad de Acapulco –decisiva-, del 22 de agosto de 1838. El día exacto no lo conocemos.

sábado, 12 de septiembre de 2020

EL SIGLO XIX DE LA PARROQUIA DE ACAPULCO: DE LOS SANTOS REYES A NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD.

EL SIGLO XIX DE LA PARROQUIA DE ACAPULCO, DE LOS SANTOS REYES A NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD.
 Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas.

Cabe abrir un espacio particular para tratar de determinar uno de los aspectos más importantes de la historia de la Parroquia de Acapulco. Los titulares originales de la Parroquia de Acapulco, los que dieron nombre a la Parroquia original, y origen a la pretensión de la Ciudad y Puerto de Acapulco al uso del título pomposo de “Ciudad de los Reyes”, los SANTOS REYES MAGOS, se verán desplazados en el Siglo XIX, por una nueva denominación: NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD. ¿Cuáles son las razones? ¿Qué sucedió y en qué momento?


Ahora hemos tenido la oportunidad de confirmar esta noticia, por el análisis reciente de los libros históricos de la Parroquia de Acapulco: El cambio de título de la Parroquia de SANTOS REYES, a NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD, se consolida precisamente en la primera quincena de 1838, como lo hemos explicado en otro capítulo.

 Parece ser que el cambio paulatino se va dando en el contexto de la revolución de Independencia, en medio de una lucha ideológica entre dos bandos encontrados.

 Por una parte los REALISTAS, partidarios a ultranza de la conservación de la monarquía, que en el Siglo XIX provocarán el deseo por la Independencia de la Nueva España, ante las instituciones borbónicas, que se encontraban imbuidas de una mentalidad anticlerical, que logró entre otras cosas la expulsión de los jesuitas de todo el reino español, y que en términos religiosos expresaban su cultura católica en devociones como la Virgen de los Remedios (en la Ciudad de México); y serán los que proclaman a la Virgen de la Soledad como Patrona de las Tropas Realistas y del Puerto, el 8 de Diciembre de 1812, en presencia de la oficialidad y el vecindario, con toda la tropa sobre las armas. Ceremonia en la que el Gobernador interino de la Plaza D. Pedro Vélez, le puso a la Santísima Imagen de la Soledad, la Banda de General y un bastón en las manos con puño de oro. (Cfr. Revista “Catedral”, Chilapa, Gro. 20 de Septiembre de 1953, p. 74). Los actos incluyeron una procesión por las calles del puerto siendo escoltada la Sagrada Imagen de la Soledad por una guardia especial que rindió pleitesía de acuerdo con la ordenanza militar (Cfr. Tomás Oteiza, Acapulco, la ciudad de las naos de oriente y de las sirenas modernas, Ed. Diana, pp. 191-192).

 Y por otra parte los INSURGENTES, partidarios de una autonomía de la colonia -de la Nueva España-, primero desde posturas que promovían la restauración en el trono de la dinastía de los Austria -más fiel a las directrices católicas-, y en un segundo momento promovieron la total independencia del país, y tomaron como bandera la devoción a la Virgen de Guadalupe. El Generalísimo Don José María Morelos y Pavón, quien el 20 de Octubre de 1810 recibe del Don Miguel Hidalgo y Costilla el encargo de insurreccionar la costa del sur, promoverá la devoción a la Guadalupana por todos los medios. El 11 de Marzo de 1813 proclama en Ometepec: “todos los mayores de diez años traigan en su sombrero la ‘cucarda’ y una cinta en la que se declare ser devoto de la Santísima Imagen de Guadalupe, soldado y defensor de su religión y su patria... reservando declarar por indevoto y traidor a la nación al individuo que, reconvenido por tercera vez, no usare de la cucarda nacional o no diese culto el 10 de Septiembre de 1811 castiga al puerto por su falta de colaboración con la lucha, ordena: QUE LA POBLACIÓN DEL MISMO PUERTO NOMBRADA CIUDAD DE LOS REYES, PIERDA POR AHORA ESTE NOMBRE...

 En el medio de estas dos tendencias, se encontraba EL PUEBLO LLANO de Acapulco, que nunca recibió con entusiasmo el movimiento de Independencia; pues Acapulco siempre ha vivido de los forasteros, y por lo tanto, romper el ritmo de la vida con una guerra -así fuera la más justa- significaba la ruina del comercio y el intercambio que ello conlleva.

 Pero Acapulco era un pueblo católico, de manera que vivió con ambigüedad la lucha militar e ideológica que se venía encima. La lucha ideológica que incluía símbolos religiosos, en la que por un lado había una “Virgen de los realistas”, Nuestra Señora de la Soledad, y por el otro lado la “Virgen de los Insurgentes”, Nuestra Señora de Guadalupe.

 Lo cierto es que en medio de esta refriega ideológica, los Santos Reyes perdieron lugar por partida triple: los REALISTAS, aunque defendían las instituciones monárquicas, provistos de ideologías más afines al anticlericalismo borbónico, y se sintieron más identificados en la imagen de Nuestra Señora de la Soledad. Y por otra parte los INSURGENTES, que propugnaban por la Independencia de la Nueva España, nada querían saber de Reyes, así fueran Santos u orientales no españoles. Y los ACAPULQUEÑOS, que impactados de alguna manera por la nueva propuesta de independencia, simplemente fueron dejando de lado a los Santos Reyes Magos; pero tampoco se sintieron totalmente identificados en la devoción a Nuestra Señora de la Soledad por el solo hecho de haber sido proclamada por los Realistas.

 No obstante, hasta la década de los sesenta del siglo XX, la fiesta de los Reyes Magos estaba fuertemente arraigada en el Puerto.

 En este choque ideológico podemos encontrar, por una parte el origen del guadalupanismo tan acendrado de los acapulqueños, que se manifiesta con júbilo explosivo cada año, y por otra parte la poca o nula devoción existente en torno a Nuestra Señora de la Soledad, que incluso hasta hoy (2005), no había sido confirmada formalmente como Patrona del nuevo ente eclesial que ha surgido de la anterior Iglesia Madre de Acapulco: primero la Diócesis y después la Arquidiócesis de Acapulco.

 De cualquier manera, y con todo y la proclamación hecha de Nuestra Señora de la Soledad como Patrona de las Tropas Realistas y del Puerto en 1812, todavía para este tiempo no ocupaba el centro de la devoción del Puerto, pues para entronizarla se tuvo que ocupar una CAPILLA, no el centro del altar de la Parroquia, y la ceremonia final de entronización se tuvo que realizar todavía un 6 de Enero de 1820, en la Fiesta patronal de la Parroquia, la Fiesta de los Reyes Magos, aprovechando el concurso natural de las gentes a la Parroquia.

 Otro dato curioso es, que la actual Imagen que preside el Templo Parroquial -hoy Sagrario-Catedral y Santuario Diocesano-, no fue la misma proclamada en aquél entonces y ceñida como Generala, tuvo que ser una imagen anterior cuyo paradero se desconoce, pues la Imagen actual primero fue elaborada la Cabeza, y posteriormente, el cuerpo. El 17 de Marzo de 1841 se estrenó la Cabeza de la actual Imagen de Nuestra Señora de la Soledad de Acapulco, conforme con un documento encontrado en la misma que trascribimos: “Esta cabeza se hizo en México, costó 30 pesos, Se estrenó el día 17 de Marzo de 1841. La bendijo el I. S. D. D. Manuel Posada y Garduño, primer Arzobispo mexicano. Fue hecha a solicitud del Lic. D. José María Gómez Daza, cura propio de esta Parroquia de Acapulco, a expensas de varias devotas señoras hijas de este Puerto, entre ellas Dña. Feliciana Indúa; Dña. Teodora Alen; y Dña. Eleuteria Tellechea. Siendo Prefecto D. Manuel Dublán; Comandante principal D. Tomás Moreno; Juez Primero de la Paz D. José Sierra y este mismo supliendo la mayordomía de la Virgen, por falta de propietario D. Pedro Bita. En este mismo día estrenó la Santísima Virgen un vestido de seda que costó 160 pesos, colectados por las mismas devotas en todo el vecindario” (Revista “Catedral”, Chilapa, Gro. 20 de Septiembre de 1953, pp. 73-74). Y será hasta 1943 cuando el Párroco de Acapulco Don Florentino Díaz, mandó que se le colocara Cuerpo a la actual Imagen de Nuestra Señora de la Soledad de Acapulco. –antes solo era un busto colocado en un bastidor que sosteniendo el vestido simulaba un cuerpo-, encontrándosele en una cavidad ex profeso abierta, el documento que ya ha sido trascrito antes.

 De cualquier manera, mentiríamos, si decimos que no se conocía y veneraba ya antes la advocación de Nuestra Señora de la Soledad, pues para el 21 de Octubre de 1743 encontramos la primera mención que se hace de la Virgen de la Soledad en Acapulco, en una copia del Inventario del Convento de Nuestro Seráfico Padre San Francisco, Título de Santa María de Guía de la Ciudad y Puerto de Acapulco, formado por Fray Francisco de Santa Bárbara Guillén, Vicario; y que se encuentra en el Archivo del Museo de Antropología e Historia de México, Fondo Franciscano, Volumen 167, fols. 143-52. Firmado por: Fray Francisco de Santa Bárbara Guillén; Fray Juan Bautista Pinna; Miguel Ramírez, Síndico; José de Bidagaín; Francisco Anselmo Aguado; Francisco Monroy. En el dicho Inventario se da capítulo particular al: “ALTAR DE NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD. Que contenía un cuadro de Nuestra Señora de la Soledad con su marco sobredorado, y es de tres varas y media. Contiene cuatro candeleros de cobre. Una Cruz de palo. Y un Ara de dicho altar.” Esta descripción se refiere a un altar lateral de la Iglesia del Convento, que estaba abierta al culto público, pero que no era la Parroquia. Una vara equivale 835 milímetros y 9 décimas.

 Cabe señalar que este Inventario no menciona la existencia de ninguna Imagen de Nuestra Señora de Guía, sino que indica que en el altar mayor presidía: “Una Imagen de bulto de vara y media de Nuestro Padre San Francisco con su Santísimo Cristo en la mano, de madera; una diadema de plata con su tornillo, pesa todo diez onzas; una mesita de China, que sirve al Santo de peana”... ¿Existió alguna imagen de los Reyes Magos? Es posible que no, o si la hubo, fue de tan baja calidad, que ni siquiera aparece mencionada, ni en los cronistas de los primeros siglos, ni en los posteriores inventarios de la Parroquia que han llegado hasta nosotros. El historiador Edmundo O’Gorman, en su libro “Destierro de sombras”, explica esto de alguna manera, indicando que en los siglos XVI y XVII no fue fácil poseer imágenes religiosas de gran calidad, en parte por el gran precio, y en parte las dificultades propias de inseguridad en estas tierras de la Nueva España.

 Por otra parte cabría preguntarse: ¿Dónde quedó aquella bellísima Imagen de Nuestra Señora de Guía, de marfil, traída de las Islas Filipinas, y que aparece inventariada en el Convento Franciscano a finales del Siglo XVIII?

martes, 15 de enero de 2008

EL SIGLO XIX DE LA PARROQUIA DE ACAPULCO: DE LOS SANTOS REYES A NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD.

EL SIGLO XIX DE LA PARROQUIA DE ACAPULCO, DE LOS SANTOS REYES A NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD.
Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas.

Cabe abrir un espacio particular para tratar de determinar uno de los aspectos más importantes de la historia de la Parroquia de Acapulco.
Los titulares originales de la Parroquia de Acapulco, los que dieron nombre a la Parroquia original, y origen a la pretensión de la Ciudad y Puerto de Acapulco al uso del título pomposo de “Ciudad de los Reyes”, los SANTOS REYES MAGOS, se verán desplazados en el Siglo XIX, por una nueva denominación: NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD. ¿Cuáles son las razones? ¿Qué sucedió y en qué momento?
Parece ser que el cambio paulatino se va dando en el contexto de la revolución de Independencia, en medio de una lucha ideológica entre dos bandos encontrados.
Por una parte los REALISTAS, partidarios a ultranza de la conservación de la monarquía, que en el Siglo XIX provocarán el deseo por la Independencia de la Nueva España, ante las instituciones borbónicas, que se encontraban imbuidas de una mentalidad anticlerical, que logró entre otras cosas la expulsión de los jesuitas de todo el reino español, y que en términos religiosos expresaban su cultura católica en devociones como la Virgen de los Remedios (en la Ciudad de México); y serán los que proclaman a la Virgen de la Soledad como Patrona de las Tropas Realistas y del Puerto, el 8 de Diciembre de 1812, en presencia de la oficialidad y el vecindario, con toda la tropa sobre las armas. Ceremonia en la que el Gobernador interino de la Plaza D. Pedro Vélez, le puso a la Santísima Imagen de la Soledad, la Banda de General y un bastón en las manos con puño de oro. (Cfr. Revista “Catedral”, Chilapa, Gro. 20 de Septiembre de 1953, p. 74). Los actos incluyeron una procesión por las calles del puerto siendo escoltada la Sagrada Imagen de la Soledad por una guardia especial que rindió pleitesía de acuerdo con la ordenanza militar (Cfr. Tomás Oteiza, Acapulco, la ciudad de las naos de oriente y de las sirenas modernas, Ed. Diana, pp. 191-192).
Y por otra parte los INSURGENTES, partidarios de una autonomía de la colonia -de la Nueva España-, primero desde posturas que promovían la restauración en el trono de la dinastía de los Austria -más fiel a las directrices católicas-, y en un segundo momento promovieron la total independencia del país, y tomaron como bandera la devoción a la Virgen de Guadalupe.
El Generalísimo Don José María Morelos y Pavón, quien el 20 de Octubre de 1810 recibe del Don Miguel Hidalgo y Costilla el encargo de insurreccionar la costa del sur, promoverá la devoción a la Guadalupana por todos los medios. El 11 de Marzo de 1813 proclama en Ometepec: “todos los mayores de diez años traigan en su sombrero la ‘cucarda’ y una cinta en la que se declare ser devoto de la Santísima Imagen de Guadalupe, soldado y defensor de su religión y su patria... reservando declarar por indevoto y traidor a la nación al individuo que, reconvenido por tercera vez, no usare de la cucarda nacional o no diese culto el 10 de Septiembre de 1811 castiga al puerto por su falta de colaboración con la lucha, ordena: QUE LA POBLACIÓN DEL MISMO PUERTO NOMBRADA CIUDAD DE LOS REYES, PIERDA POR AHORA ESTE NOMBRE...
En el medio de estas dos tendencias, se encontraba el pueblo llano de Acapulco, que nunca recibió con entusiasmo el movimiento de Independencia; pues Acapulco siempre ha vivido de los forasteros, y por lo tanto, romper el ritmo de la vida con una guerra -así fuera la más justa- significaba la ruina del comercio y el intercambio que ello conlleva.
Pero Acapulco era un pueblo católico, de manera que vivió con ambigüedad la lucha militar e ideológica que se venía encima. La lucha ideológica que incluía símbolos religiosos, en la que por un lado había una “Virgen de los realistas”, Nuestra Señora de la Soledad, y por el otro lado la “Virgen de los Insurgentes”, Nuestra Señora de Guadalupe.
Lo cierto es que en medio de esta refriega ideológica, los Santos Reyes perdieron lugar por partida triple: los REALISTAS, aunque defendían las instituciones monárquicas, provistos de ideologías más afines al anticlericalismo borbónico, y se sintieron más identificados en la imagen de Nuestra Señora de la Soledad. Y por otra parte los INSURGENTES, que propugnaban por la Independencia de la Nueva España, nada querían saber de Reyes, así fueran Santos u orientales no españoles. Y los ACAPULQUEÑOS, que impactados de alguna manera por la nueva propuesta de independencia, simplemente fueron dejando de lado a los Santos Reyes Magos; pero tampoco se sintieron totalmente identificados en la devoción a Nuestra Señora de la Soledad por el solo hecho de haber sido proclamada por los Realistas. No obstante, hasta la década de los sesenta del siglo XX, la fiesta de los Reyes Magos estaba fuertemente arraigada en el Puerto.
En este choque ideológico podemos encontrar, por una parte el origen del guadalupanismo tan acendrado de los acapulqueños, que se manifiesta con júbilo explosivo cada año, y por otra parte la poca o nula devoción existente en torno a Nuestra Señora de la Soledad, que incluso hasta hoy (2005), no ha sido confirmada formalmente como Patrona del nuevo ente eclesial que ha surgido de la anterior Iglesia Madre de Acapulco: primero la Diócesis y después la Arquidiócesis de Acapulco.
De cualquier manera, y con todo y la proclamación hecha de Nuestra Señora de la Soledad como Patrona de las Tropas Realistas y del Puerto en 1812, todavía para este tiempo no ocupaba el centro de la devoción del Puerto, pues para entronizarla se tuvo que ocupar una CAPILLA, no el centro del altar de la Parroquia, y la ceremonia final de entronización se tuvo que realizar todavía un 6 de Enero de 1820, en la Fiesta patronal de la Parroquia, la Fiesta de los Reyes Magos, aprovechando el concurso natural de las gentes a la Parroquia.
Otro dato curioso es, que la actual Imagen que preside el Templo Parroquial -hoy Sagrario-Catedral y Santuario Diocesano-, no fue la misma proclamada en aquél entonces y ceñida como Generala, tuvo que ser una imagen anterior cuyo paradero se desconoce, pues la Imagen actual primero fue elaborada la Cabeza, y posteriormente, el cuerpo.
El 17 de Marzo de 1841 se estrenó la Cabeza de la actual Imagen de Nuestra Señora de la Soledad de Acapulco, conforme con un documento encontrado en la misma que trascribimos: “Esta cabeza se hizo en México, costó 30 pesos, Se estrenó el día 17 de Marzo de 1841. La bendijo el I. S. D. D. Manuel Posada y Garduño, primer Arzobispo mexicano. Fue hecha a solicitud del Lic. D. José María Gómez Daza, cura propio de esta Parroquia de Acapulco, a expensas de varias devotas señoras hijas de este Puerto, entre ellas Dña. Feliciana Indúa; Dña. Teodora Alen; y Dña. Eleuteria Tellechea. Siendo Prefecto D. Manuel Dublán; Comandante principal D. Tomás Moreno; Juez Primero de la Paz D. José Sierra y este mismo supliendo la mayordomía de la Virgen, por falta de propietario D. Pedro Bita. En este mismo día estrenó la Santísima Virgen un vestido de seda que costó 160 pesos, colectados por las mismas devotas en todo el vecindario” (Revista “Catedral”, Chilapa, Gro. 20 de Septiembre de 1953, pp. 73-74). Y será hasta 1943 cuando el Párroco de Acapulco Don Florentino Díaz, mandó que se le colocara Cuerpo a la actual Imagen de Nuestra Señora de la Soledad de Acapulco. –antes solo era un busto colocado en un bastidor que sosteniendo el vestido simulaba un cuerpo-, encontrándosele en una cavidad ex profeso abierta, el documento que ya ha sido trascrito antes.
De cualquier manera, mentiríamos, si decimos que no se conocía y veneraba ya antes la advocación de Nuestra Señora de la Soledad, pues para el 21 de Octubre de 1743 encontramos la primera mención que se hace de la Virgen de la Soledad en Acapulco, en una copia del Inventario del Convento de Nuestro Seráfico Padre San Francisco, Título de Santa María de Guía de la Ciudad y Puerto de Acapulco, formado por Fray Francisco de Santa Bárbara Guillén, Vicario; y que se encuentra en el Archivo del Museo de Antropología e Historia de México, Fondo Franciscano, Volumen 167, fols. 143-52. Firmado por: Fray Francisco de Santa Bárbara Guillén; Fray Juan Bautista Pinna; Miguel Ramírez, Síndico; José de Bidagaín; Francisco Anselmo Aguado; Francisco Monroy. En el dicho Inventario se da capítulo particular al: “ALTAR DE NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD. Que contenía un cuadro de Nuestra Señora de la Soledad con su marco sobredorado, y es de tres varas y media. Contiene cuatro candeleros de cobre. Una Cruz de palo. Y un Ara de dicho altar.” Esta descripción se refiere a un altar lateral de la Iglesia del Convento, que estaba abierta al culto público, pero que no era la Parroquia. Una vara equivale 835 milímetros y 9 décimas. Cabe señalar que este Inventario no menciona la existencia de ninguna Imagen de Nuestra Señora de Guía, sino que indica que en el altar mayor presidía: “Una Imagen de bulto de vara y media de Nuestro Padre San Francisco con su Santísimo Cristo en la mano, de madera; una diadema de plata con su tornillo, pesa todo diez onzas; una mesita de China, que sirve al Santo de peana”...
¿Existió alguna imagen de los Reyes Magos? Es posible que no, o si la hubo, fue de tan baja calidad, que ni siquiera aparece mencionada, ni en los cronistas de los primeros siglos, ni en los posteriores inventarios de la Parroquia que han llegado hasta nosotros. El historiador Edmundo O’Gorman, en su libro “Destierro de sombras”, explica esto de alguna manera, indicando que en los siglos XVI y XVII no fue fácil poseer imágenes religiosas de gran calidad, en parte por el gran precio, y en parte las dificultades propias de inseguridad en estas tierras de la Nueva España.
Por otra parte cabría preguntarse: ¿Dónde quedó aquella bellísima Imagen de Nuestra Señora de Guía, de marfil, traída de las Islas Filipinas, y que aparece inventariada en el Convento Franciscano a finales del Siglo XVIII?

2005: 450 AÑOS DE LA PARROQUIA DE ACAPULCO.

2005: 450 AÑOS DE LA PARROQUIA DE ACAPULCO
Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas

La Parroquia de Acapulco, cuya heredera histórica es la actual Parroquia de Nuestra Señora de la Soledad, o también conocida como el Sagrario-Catedral de Acapulco, en el Año de la Eucaristía 2005, celebró los 450 Años de su fundación. Y con ese motivo el Excelentísimo Señor Arzobispo Don Felipe Aguirre Franco, oportunamente proclamó un Año Jubilar para la Arquidiócesis del 25 de Enero del 2005 al 25 de Enero del 2006.
Se toma como base un dato que nos aporta el investigador y perito en historia por la Universidad de Cambridge PETER GERHARD en su obra editada por primera vez en 1972; traducida y editada posteriormente por primera vez al español en 1986 por la Universidad Nacional Autónoma de México llamada: Geografía Histórica de la Nueva España, 1519-1821; quien nos aporta el dato.
Ya en el Semanario Mar Adentro hemos dimos continuidad a una serie de reflexiones que dan cuenta de los distintos momentos de la historia de la Parroquia de Acapulco, de los cuales este artículo pretende ser una síntesis lo mejor lograda posible.
En primer lugar resalta que el título original de la Parroquia de Acapulco, es LOS SANTOS REYES, y será hasta el siglo XIX, cuando se pasa al nombre de Nuestra Señora de la Soledad. Esto llevó a aplicar a Acapulco el título pomposo de “Ciudad de los Reyes”, no en atención a los Reyes de España, sino a los Santos Reyes, que eran los titulares del templo parroquial.
La antigüedad de esta Iglesia, así como su relación con las demás comunidades cristianas, de la cual surgieron, en la cual tienen una relación capital, nos lleva a reconocerla como la IGLESIA MADRE DE ACAPULCO. Es por eso que la Iglesia Madre de Acapulco, pasó con el tiempo a convertirse en: Obispado de Acapulco (1959), y posteriormente en Arzobispado (1983). Transformándose la Sede de la Parroquia de Acapulco: que como ya explicamos antes era la Iglesia de los Santos Reyes, y que pasó a llamarse más adelante Iglesia de Nuestra Señora de la Soledad, para finalmente convertirse en Iglesia del Sagrario-Catedral en 1959, siempre en el mismo lugar (templo) desde entonces. De la Parroquia de Acapulco surgieron: San Miguel Arcángel, Coyuca de Benítez (1720); Dos Arroyos (Vicaría desde 1886); Texca (Vicaría desde 1886); La Providencia (Vicaría desde 1886); Nuestra Señora del Carmen y Sacratísimo Corazón de Jesús, Barrio del Hueso (1948); San Isidro Labrador, La Sabana (1954); Sagrado Corazón de Jesús, Fraccionamiento Costa Azul (Vicaría Fija en 1957); La Divina Providencia, Barrio de Dominguillo (1959); San Cristóbal, Colonia Progreso (1959); Nuestro Señor del Perdón, Colonia Garita de Juárez (1959); Nuestra Señora de Covadonga (Vicaría Fija en 1961). Las demás parroquias que hoy se ubican en este mismo territorio, surgieron no ya de la Parroquia de Acapulco, sino de las parroquias antes mencionadas. Pero teniendo ya a la Iglesia de Acapulco como Madre, en atención a la erección canónica del Obispado en 1959.
Quienes pusieron los fundamentos de la comunidad eclesial fueron los frailes, misioneros, religiosos, particularmente los FRANCISCANOS. Por eso el Padre Fray Vicente Rodríguez, insigne historiador y sistematizador de los archivos históricos de la Provincia franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán, a quien debemos la recuperación histórica de nuestro Beato acapulqueño Fray Bartolomé Días-Laurel, llega a llamar a Acapulco con el título de: Acapulco de los frailes.
La importancia de Acapulco empezó cuando fue descubierta su excelente disposición como puerto, un 13 de Diciembre de 1521, por el capitán Francisco Chico, quien le impuso el nombre a la Bahía, con la Santa que se celebra en ese día en el santoral católico: SANTA LUCIA. Y lógicamente, con los españoles llegaron los misioneros.
Y fueron los franciscanos, quienes construyeron el Convento de Nuestra Señora de Guía, en Acapulco, de donde surgió la vocación religiosa de nuestro Beato Bartolomé Días-Laurel, todo pertenecía a la Apostólica Orden de los menores de la Regular Observancia de la Provincia de San Diego de México. Quienes inician la construcción de un Convento en 1606, contaba con hospedería y hospital, fue fundado en 1607, con el nombre de Nuestra Señora de Guía.
Fray Juan Bautista Moya debió ser el primer evangelizador insigne que visitó nuestro Puerto en sus incansables correrías apostólicas y predicó el evangelio con fuerza y entusiasmo. El fraile dominico Juan Bautista Moya, sabemos que fue el misionero que llevó a cabo una verdadera labor evangélica en la mayor parte del actual Estado de Guerrero; salió a misionar por los pueblos de: Nocupétaro, Carácuaro, Cuitzeo, San Juan Huetamo, Pungarabato (hoy ciudad Altamirano), Cutzamala, Ajuchitlán, Coyuca, Zirándaro, Coahuayutla, Petatlán, Tecpan, Ayutla y Acapulco entre los años 1533 y 1560.
Con toda seguridad pudo haber sido el Primer Párroco de Acapulco: el Bachiller Francisco Dorantes.
Sabemos también, sin fecha cierta, que en ese mismo siglo XVI tuvo lugar la fundación en Acapulco del Hospital Real de Santa María de la Consolación, de la Orden Hospitalaria de los Hipólitos o Hermanos de la Caridad, que algún cronista ubica en el Barrio del Tecomate, en la actual calle de 5 de Mayo.
Estos primeros momentos de la vida cristiana en Acapulco conocieron a un inquieto hijo de la Iglesia, que pasó por este puerto, embarcándose para buscar fortuna en el lejano oriente, y que el 5 de Febrero de 1597 alcanzará la palma y la corona del martirio en la Colina Santa de Nishizaka, en Nagasaki, Japón: Felipe de Jesús Las Casas. Para 1599 nace en el Pozo de la Nación, en nuestro puerto, quien le seguirá los mismos pasos de santidad y labor misionera como franciscano descalzo: Bartolomé Días-Laurel.
Para comprender el origen de la Parroquia de Acapulco cabe recordar que esta, en 1555 pertenecía al Arzobispado de México y que en su momento el Arzobispo legítimamente constituido era Fray Alonso de Montúfar, al que sin duda podemos llamar FUNDADOR DE LA PARROQUIA DE ACAPULCO.
En 1634 la Parroquia de Acapulco tenía tres capillas sufragáneas en su territorio: la de San José, fundada en 1634 por el sargento de milicias Don Francisco Rincón y situada en la Calzada que conducía al Castillo. La de San Nicolás de Tolentino, emplazada en la parte alta de la actual calle de La Quebrada, y que fue derribada por un fuerte temblor en 1795. Y la Capilla de la Santa Cruz o “Del Bosque”, edificada frente a la tienda del español Don José de la Peña, en la Calle Real.
En Enero de 1617 tiene lugar la Visita Pastoral del Arzobispo de México Don Juan Pérez de la Serna a la Parroquia de Acapulco, siendo éste el Primer Arzobispo en Visitar el Puerto.
El 17 de Agosto de 1627 tiene lugar el glorioso Martirio del Beato acapulqueño Fray Bartolomé Días Laurel, junto con sus 14 compañeros, en la Colina Santa de Nishizaka, Nagasaki, Japón. La noticia, aunque difusa, atravesará pronto el mar océano llenando de gozo a la Provincia franciscana.
Pero es gracias al viajero italiano Gemelli Carreri, quien en su crónica titulada: Viaje a la Nueva España; nos concede una magnífica crónica, que nos permite conocer los detalles de la vida cotidiana a finales del siglo XVII acapulqueño. Estuvo en el puerto del lunes 21 de enero hasta el lunes 18 de febrero de 1627.
En 1720 tiene lugar la primera desmembración del territorio de la Parroquia de Acapulco, cuando San Miguel Arcángel, en Coyuca (hoy de Benítez) se transforma en parroquia secular separada, separándose algo más que un tercio del territorio parroquial.
Característica importante de este siglo XVIII serán las constantes Visitas Pastorales que los Arzobispos de México realizan al Puerto: La primera se realiza en 1738 y corresponde al Arzobispo de México Don Juan Antonio Vizarrón y Eguarrieta. La segunda tiene lugar en 1767 y es realizada por el Arzobispo de México Don Antonio de Lorenzana. La tercera tocará en 1795 y corresponde al Arzobispo de México Don Alonso Núñez de Haro.
El 13 de Octubre de 1775 los vecinos de Acapulco enviaron un Memorial al Rey de España solicitando la confirmación del título de Ciudad que Acapulco venía utilizando desde hacia ya tiempo. Solicitud apoyada por el Teniente Catellano don Antonio Mendívil y Cisneros, Gobernador de Acapulco, y por el Virrey don Francisco María de Bucareli y Ursúa. Con fecha 17 de Noviembre de 1799 el Rey Carlos IV ordenó que se extendiera el título correspondiente de Ciudad.
Para el Siglo XIX contamos ya con una lista de 56 Párrocos y clérigos que sirvieron a la Parroquia de Acapulco en el Siglo XIX. El último de la lista, el más ilustre de todos, que cierra el siglo XIX e inicia el XX es Don ANTONIO HERNÁNDEZ Y RODRIGUEZ. Párroco por tres ocasiones, después Obispo de Tabasco-donde tuvo como Secretario-Canciller a San David Uribe Velasco-; el 1 de Enero de 1901 coloca la Primera Piedra del actual Templo Parroquial de Nuestra Señora de la Soledad, siendo padrinos Flavio Mendoza, Guadalupe Bello de Orbe –esposa del Gerente de la “Casa Alzuyeta”-, Eduviges Muñüzuri, Cristina Sutter, Rosalía Pintos, etc. En 1902 le toca un fuerte terremoto que derrumba nuevamente el Templo Parroquial. 18 de Marzo de 1905 recibe en Visita Pastoral al Obispo de Chilapa Monseñor José Homobono Anaya y Gutiérrez, quien “Concede cincuenta días de indulgencia a quien rece Credo y de limosna para el culto a la Virgen de la Soledad”.
El 20 de Octubre de 1810 Morelos recibe la orden de apoderarse de Acapulco por parte de Don Miguel Hidalgo y Costilla. El 8 de Diciembre de 1812 se juró en el Castillo de San Diego por Generala de las Tropas Realistas de Acapulco y Patrona de la Ciudad, a Nuestra Señora de la Soledad, en presencia de la oficialidad y el vecindario, con toda la tropa sobre las armas. El 12 de Abril de 1813, el Generalísimo Morelos ataca y entra en la ciudad de Acapulco; la ciudad fue saqueada e incendiada; Morelos se apoderó del Curato, que no contaba todavía de Templo, ni altar, ni urna; entre las perdidas se cuenta el Archivo de la Parroquia. La fortaleza de San Diego capitulará el 17 de Agosto de 1813. (Continuará...)