José Pilar Quezada Valdès -sentado a la izquierda- y Agustín Caloca Cortés -Sentado a la derecha- alumnos en el Seminario de Guadalajaraa
... "en la Iglesia conviven asnos, mulos y machos cabríos, algunos tan salvajes que se sienten deseos de matarlos, pero no es posible porque 'el Amo quiere recibirlos todos en buen estado'."
El Cura de Torcy a su colega de Ambricourt, en: "Diario de un Cura Rural", de Bernanos.

jueves, 6 de agosto de 2020

EL PADRE JESUS DE PETATLAN: La Hoja de Vida de un Santo.


La Hoja de Vida de un Santo.
Tomado del facebook de Silvia Robledo, Copiado del escritorio de mi prima Lupita López

La Hoja de Vida de un Santo.


En un pueblito cercano a Zihuatanejo, llamado Petatlan, cuyo nombre significa Tierra de Petates, vive Papá Chuy. Y voy a hablar de él por que mañana 6 de agosto es su fiesta.

La creencia en Papá Chuy comenzó como toda buena creencia, por mi abuela. Recuerdo que cuando éramos niños, mis primos y yo viajábamos cada verano a ver a mi abuelita. Recuerdo estar acostada en el piso junto con todos mis primos, niños de entre 6 a 12 años, esperando impacientes sus cuentos y relatos.

La educación que mi abuela impartía giraba en 3 ejes principales: 1. Que el niño fuera trabajador. 2. Que el niño fuera obediente, educado y respetuoso y 3. Que el niño fuera creyente.

Para hacernos trabajadores mi abuela usaba las recompensas, si hacíamos algo bien hecho y a la primera nos recompensaba por eso con comida, cuentos o dinero (qué más puede pedir un niño!).

Para ser obedientes y educados, nos corregía cuando era necesario (a mi me llegó a acomodar mis buenos palos por grosera y respondona).
Finalmente teníamos que creer en algo. Habia dos cosas importantes por cultivar en el alma del niño, la creencia en Santa Maria de Guadalupe y en Padre Jesus de Petatlán.

El caso es que siguiendo su modelo educativo, mi abuela no nos contaba un cuento sin antes, haber hecho El Rosario.

Imagínense una tropa de niños de entre 6 y 12 años, rendidos ya para dormir, esperando la ansiada historia de la abuela y tener que pasar por una hora de aves marias y padres nuestros antes de recibir el premio. Cabe mencionar que mi abuela era una mujer caritativa, ella creía firmemente que cada vez que alguien rezaba El Rosario, la Virgen Maria bajaba al purgatorio pasaba su rosario entre las ánimas que ahí habitaban y las que se colgaban a su santo rosario lograban ser salvadas y llevadas al cielo. En alguna ocasión intenté obtener una respuesta: -Abue, pero como?, es como si hubiera un mar de ánimas y la Virgen Maria usa El Rosario para pescar almas?-, sabia que con ese tipo de preguntas me arriesgaba a recibir un correctivo.- Ya duérmete chamaquita, esas son cosas de fe, tu nomás cree -, ahí era donde ya no me cuadraban las respuestas, puesto que siempre he sido preguntona en mal plan.

En fin que esa noche, después de ir a pescar almas con El Rosario de la Virgen, mi abuela comenzó diciendo: - Hace muchos, muchos años, en esos en que los barcos españoles viajaban a Acapulco. Llegó un hombre a Petatlán, en ese entonces Petatlán era un pueblito más
Pueblito que ahorita, su iglesia era de adobe, y había mucha necesidad. Este hombre llegó como perdido, sucio, desaliñado y pidiendo caridad-, para mi abuela dar caridad era como dice la biblia o no recuerdo que otro libro, el caso es que es, dar de beber al sediento, dar de comer al hambriento, vestir al que no tiene abrigo y guarecer al que no tiene techo, - Este hombre, pasó por las casas del pueblo pidiendo caridad y como la necesidad era mucha y no había manera de que una sola familia diera toda la caridad, entre todos llevaron a este señor a la Iglesia. En la iglesia lo recibió el padre, quien inmediatamente organizo a los feligreses para responder al pedido que hacía está perdida alma Cristiana. Agua y comida caliente para el recién llegado, fueron puestas en la mesa. Dicen que una vez que este hombre hubo comido y bebido, le comento al padre que necesitaba una morada para pernoctar, el padre le ofreció unos petates y mantas para quedarse en la iglesia. Cuando el hombre entró a la pequeña Iglesia, le dio las gracias al padre y le dijo: - Y vosotros no tenéis un santo? -, al darse cuenta que el altar mayor de la pequeña iglesia del pueblo se encontraba falto de imágenes. El padre negó con la cabeza, y respondió: - Mi buen señor, en estas tierra la necesidad es mucha como usted bien es testigo, aunque la feligresía se ha esforzado por levantar esta pequeña iglesia, no ha alcanzado para traer una imagen de nuestro señor Jesucristo desde la capital-. El huésped se quedó pensativo y le dijo: - Padre, muchas gracias por todo os que habéis hecho por mi, el día de mañana me voy, pero antes de irme, veníd conmigo mañana temprano a la playa-, el padre asintió al pedido, se despidió y partió a dormir.

Al siguiente día, el
Padre se levantó y fue a buscar al huésped de la noche anterior. Ahí donde lo había acomodado una noche antes, solo quedaban los petates enrollados y las mantas dobladas. El padre entonces salió a buscarlo, pasó por las pocas casas del pueblo y nadie lo había visto. -Que raro!-, se decía para sua adentros mientras su rostro reflejaba extrañeza, - Si se fue tan temprano, alguien por lo menos debió haberlo visto partir-. Recordó entonces lo que le habia dicho el viajero una noche antes sobre ir a la playa, llamo a unos cuantos vecinos y fueron rumbo al Playon.

Al llegar al Playon que divide el mar y la Laguna de Valentín, vieron de lejos la figura de un hombre postrado, en una de sus rodilla, sobre la arena, el padre y demás pobladores, corrieron pensando que necesitaba ayuda y al acercarse, lo que encontraron fue la imagen bendita de nuestro Señor Jesucristo en una de sus caídas, con la cruz acuestas y su corona de espinas. Al darse cuenta de la bendita imagen todos cayeron de rodillas.

Una vez recuperados de la impresión, el padre mando a traer al resto de los pobladores de Petatlán y en procesión solemne y santa escoltaron la imagen de Papa Chuy a la iglesia.

Dicen los más viejos de los viejos, que en realidad el viajero que solicitó la caridad en Petatlán, no era otro más que el propio Jesucristo, que se había encarnado en un viajero perdido para regalar su imagen santa a quien pudiera pasar la prueba.

Muchas historias existen acerca de Padre Jesus, las personas que trabajan con él y se encargan de su ropa, cuentan que a veces, cuando van a cambiarlo, notan que en las plantas de sus pies tiene arena. Dicen que el Padre Jesús está vivo y que muchas veces encuentran las huella de arena alrededor de su lugar de honor en el altar, coincide que sus salidas se llevan a cabo cuando las tempestades acechan. El Padre Jesús baja hasta la playa para protegernos y dominar las tormentas-. Concluía mi abuela.

Después de esa noche, nunca volví a ver a Padre Jesus de la misma forma. Papá Chuy le decimos los que le tenemos cariño. Cada vez que mis padres me llevaban a ver al santo y pasaba a recibir la bendición con su sagrado manto, una corriente eléctrica me corria por la espalda. Recuerdo que siempre leía y re-leía la descripción de los milagros. -Gracias padre Jesús por la salud de mi hijo, y al margen la foto del niño-. A mi me gustaban los que describían todo, con fecha tal, el señor tal se encontraba postrado de una enfermedad tal muy grave, clamó el santo nombre de Padre Jesús de Petatlán, y mando a hacer X numero de misas, después de tal y tal, el señor se ha recuperado-. Y al margen la foto del señor y el último diagnóstico médico. Me maravillo aún con esos relatos, pues para mi es como leer la hoja de vida de un santo. Ahí están sus objetivos, y resultados y las fechas en que ha hecho su labor, toda su experiencia bien resumida.

Contaba mi abuela de un milagro muy particular. Y déjenme decirle que si mi abuela lo dijo, yo lo creo. - Una vez tenía tu tía Angelita como unos 5 años, y yo salí a lavar a unas piletas grandes que estaban a pocos metros de donde vivíamos, en ese entonces todo esto eran huertas, y nosotros vivíamos en el cerrito, frente al entonces Aeropuerto. Ahí abajo donde está el hotel Safari, estaban las piletas. Mientras yo lavaba, tu tía y los demás niños corrían alrededor de las piletas, en una de esas, caese la niña a la pila de agua, y yo no la alcancé a ver. Fue hasta que la comadre gritó que la niña estaba flotando en el agua que corrí a ver, y vi a mi niña que la sacaban ya aguadita. Cuando la pusieron en mis brazos, vi su carita y ya tenía el bozal morado.

Me entró la desesperación y levanté a la niña por encima de mi cabeza en dirección al Padre Jesús y grite fuerte. - Padre Jesús de Petatlán, mi hija se me murio!, Padre Jesús de Petatlán mi hija se me murio!, Padre Jesús de Petatlán mi hija se me murio!. Al terminar el tercer grito tu tía volvió a resollar. Ves, ahí está el milagro!, Papá Chuy me devolvió a mi hija!- .

Mi abuela contaba esta anécdota con extrema humildad y agradecimiento. Así que, qué más podía yo pedirle al santo, el Padre Jesús ya había probado su valía con la máxima autoridad familiar, asi que no ha habido nada más que cuestionar. Su hoja de vida a mis ojos es resplandeciente. Excelentes Referencias! Logros bien presentados, Objetivos alcanzados. -Contratado!-.

El día de mañana 6 de Agosto es la fiesta de Papá Chuy, y en estos días normalmente Petatlán hierve de gente y de calor. Pero dadas las presentes circunstancias, Papá Chuy está teniendo una celebración pequeña y discreta.

Me da ternura ver su figura doliente deambular por las calles de Petatlán acompañado solo de un pequeño séquito. Creo que Papá Chuy entiende, y está contento de igual forma con su fiesta, y creo que ora mucho por todos.

Sirva esta historia entonces para homenajear a Papá Chuy en esta particular celebración y para recordar una vez más las enseñanzas de mi abuela.

No hay comentarios: