José Pilar Quezada Valdès -sentado a la izquierda- y Agustín Caloca Cortés -Sentado a la derecha- alumnos en el Seminario de Guadalajaraa
... "en la Iglesia conviven asnos, mulos y machos cabríos, algunos tan salvajes que se sienten deseos de matarlos, pero no es posible porque 'el Amo quiere recibirlos todos en buen estado'."
El Cura de Torcy a su colega de Ambricourt, en: "Diario de un Cura Rural", de Bernanos.
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viernes, 21 de diciembre de 2018

Amenaza real contra obispo de Chilpancigo-Chilapa

Amenaza real contra obispo de Chilpancigo-Chilapa
Escrito por Jorge López
Dic 21, 2018

La diócesis de Chilango-Chilapa señala en un comunicado que las comunidades necesitan acciones prácticas para que vuelva el Estado de Derecho y la convivencia.



El obispo de Chilpancingo-Chilapa, monseñor Salvador Rangel ha sido amenazado por guardias comunitarios de ser privado de su libertad y sometido a un proceso de “reeducación”, por considerar que actúa con parcialidad por su contacto con líderes criminales del estado, contactos que el obispo siempre ha sostenido que son para promover la paz y la reconciliación en la entidad azotada por la violencia.

En tal virtud y por ser una amenaza posible es que el secretario de Gobierno del estado de Guerrero, Florencio Salazar Adame urgió a la Secretaría de Gobernación (Segob) a tomar las medidas pertinentes frente a esta intimidación.

Los dichos de los “comunitarios” fueron publicados por el diario local El Sur por los que acusaron al prelado de recibir prebendas de los criminales del Cártel del Sur, por lo que lo privarían de su libertad y le someterían a un proceso de reeducación (trabajo forzoso) para que termine con su “parcialidad”.

Por parte el obispo respondió: “¿Bajo qué pretexto me van a detener?, ¿cuál es la acusación o tienen el derecho a detenerme? La suya sería una detención arbitraria y los penalizados serían ellos, no yo… ¿Cómo me van a detener? ¿Me van se secuestrar? Y luego, ¿a dónde me van a llevar? Yo creo que son palabras de más”.

Por otro lado trascendió en medios de comunicación que Rogelio Parra Silva, subsecretario de Gobierno y Asuntos Jurídicos del estado envió un oficio al subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Segob, en el que manifestó que el obispo asumía posiciones contrarias al marco legal del estado, y que dichas expresiones incidían en las buenas relaciones que deben imperar entre el Estado y las Iglesias.

Así, en un comunicado, la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa se expresó ante “las recientes declaraciones hechas por autoridades estatales, criminalizando la acción pastoral que nuestro Obispo Monseñor Salvador Rangel Mendoza O.F.M., ha estado llevando a cabo para buscar y construir la paz en el territorio que ocupa nuestra Diócesis”.

La Iglesia particular puntualizó que les “causa una profunda extrañeza que autoridades de alto nivel del Estado de Guerrero y de Derechos Humanos, este criminalizando las acciones que nuestro Obispo está realizando, que no buscan más que ayudar a los hermanos que han sido desplazados de sus lugares de origen en la Región de la sierra de Guerrero, quitándoles el derecho que todos los ciudadanos tenemos, vivir en paz y gozar de casa y sustento”.

Exigió además “a las autoridades de los tres niveles de gobierno, a las Subsecretarias y a la Comisión de Derechos humanos del Estado y Federal, atiendan, sin demora, las necesidades y derechos humanos de todas esas personas que han sido desplazadas de sus lugares de origen en la región de la Sierra del Estado de Guerrero. Y así mismo atiendan las causas que han originado esos hechos, ya que es una labor que por ley les compete”.

Y reiteró que “como Iglesia particular, el Presbiterio Diocesano y los Fieles Laicos, rechazamos rotundamente todas aquellas acusaciones y tergiversaciones, que CRIMINALIZAN las acciones Pastorales de nuestro Obispo, referente a cualquier tipo de acercamiento a las víctimas de la violencia y a los diversos actores de la misma. Ratificamos nuestra disposición para trabajar, como ahora lo estamos haciendo y como siempre nos hemos declarado, a favor de la construcción de la paz y la reconstrucción del tejido social en nuestro Estado y especialmente para defender la dignidad de las víctimas.

Además ante la afirmación de no asumir posiciones contrarias al marco legal del estado, se manifestó también en el comunicado que las comunidades requieren soluciones prácticas para que vuelva el Estado de Derecho y la convivencia a la entidad federativa.

Cabe mencionar que en febrero de este año asesinaron a dos sacerdotes en Guerrero, uno de ellos perteneciente a la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, y la primera versión de la Fiscalía local fue que uno de los padres había sido identificado por una foto en redes sociales por un grupo criminal como integrante de un colectivo rival por lo que los asesinaron en una carretera.

Ante esta versión hecha sin fundamento el obispo Rangel levantó la voz pidiendo que no se difamara a los sacerdotes Iván Añorve y Germaín Ruiz, por lo que fue denunciado también a Segob, y conminado a ya no emitir declaraciones sobre el asunto, lo que comentó a abiertamente en la Misa que presidió en la Basílica de Guadalupe con ocasión de peregrinación anual de la diócesis al santuario mariano.

Los asesinatos de los padres Añorve y Ruiz, fueron los homicidios 20 y 21 de sacerdotes en el sexenio que terminó el 30 de noviembre, el cual cerró con 26 asesinatos en total.

El padre Ruiz era quien ejercía su ministerio en la diócesis de Chilpancingo-Chilapa siendo el párroco de San Cristóbal en Mezcala.

Con información de Centro Católico Multimedial y Proceso.

martes, 20 de noviembre de 2018

“Muchos políticos son cómplices de la violencia”

Publicado en Yo Influyo
“Muchos políticos son cómplices de la violencia”
Escrito por Jorge López
Con cuatro sacerdotes fallecidos en el sexenio y más de 100 candidatos masacrados en el actual proceso electoral, es clara la descomposición del tejido social, por lo que, en el país, la paz se debe construir nuevamente, consideró Salvador Rangel Mendoza, obispo de la diócesis de Chilpancingo-Chilapa, en Guerrero.
Aseguró que la violencia no se ha detenido en su demarcación. Recientemente fueron asesinados el chofer de un sacerdote y un joven que asistía a su parroquia.
“El tejido social se nos ha destruido de muchas maneras y, con tristeza, les puedo decir que en esa cuestión de la violencia muchos políticos están metidos en ella, son cómplices” aseguró el prelado.
Incluso, dijo, al menos en Guerrero algunos miembros del ejército venden las armas a los grupos criminales.
Señaló que, tras una larga reflexión, los obispos concluyeron que el problema de la sociedad “es un problema antropológico. Estamos destruyendo al hombre” y no únicamente el tejido social, pues se ha distorsionado a la persona incluso en su identidad, como en la Teoría de Género.
Rangel Mendoza afirmó que se debe impulsar “una cruzada en favor de la paz”.
“Debemos de ver mucho más por la familia, que es la célula de la sociedad, hay un gran reto de llegar a las familias. Poner una gran atención en la familia o esto se nos va a ir a la coladera, y educarlos desde pequeños para la paz, evitar que sean violentos”.
Señaló que, en la Iglesia, la búsqueda de la paz no debe ser únicamente cuestión del obispo, sino que deben contagiarse también los sacerdotes, consagrados y fieles.
Destacó la importancia de la catequesis y que los educadores deberían tener la tarea de crear “hijos de la paz”. Criticó el contenido violento de los juegos de video, así como de los medios de comunicación, quienes tienen mucha responsabilidad en la educación de las personas.
El Obispo de Chilpancingo comentó que, además de las víctimas, tiene un apostolado especial y privado con los victimarios, con quienes, aseguró, es necesario dialogar con todos, “aunque sea con los malos”.
“Muchos capos de la droga quieren vivir en paz, ellos ya no quieren más guerra”.
Hablando con los líderes, dijo, ha conseguido muchas cosas en favor de los ciudadanos y sus fieles. Reconoció que ha mantenido acercamientos con miembros del crimen organizado durante este proceso electoral.
“Los mismos candidatos me han pedido que yo hable con ellos para que los dejen hacer su campaña política y yo pudiera decir que allá en la zona, en mi diócesis ha estado funcionando”.
Sobre la propuesta de amnistía para los criminales lanzada por Andrés Manuel López Obrador, aseguró que esta debe ser “restringida”, siguiendo el ejemplo de Jesús, quien ha dado una “amnistía general”.
En esta reconciliación deben estar incluidos, por ejemplo, quienes siembran amapola para sobrevivir en la sierra y la montaña de Guerrero, quienes llevan décadas con esta forma de vida; y aunque están quebrantando la ley, dijo, merecen otra oportunidad.
En el Panel organizado por el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana participó también Carlos Garfias Merlos, arzobispo de Morelia, quien lamentó la situación de inseguridad que vive el país.
“La violencia en nuestro país está llegando a niveles inimaginables, y la sociedad en general se encuentra como en un marasmo anímico y una parálisis moral, desconcertada y desorientada por lo inédito de la situación”.
Señaló que el proyecto de construcción de la paz ha de ser transversal a los proyectos pastorales diocesanos e incluso al Proyecto Global de Pastoral de la CEM, el cual se presentó recientemente.
Las víctimas, explicó, “son los primeros que tienen que recibir acompañamiento, consuelo, fortaleza y esperanza y proporcione una manera práctica para vivir el perdón y la reconciliación”.
En este último punto Monseñor Garfias destacó que las víctimas de la violencia puedan recuperar su sentido de vida y autovalor, reintegrándose a la comunidad y ser un sembrador de paz.
Por otro lado destacó la importancia de la investigación para descubrir las razones de la violencia y buscar las soluciones con base en la ciencia y señaló que este procesos de construcción de la paz se debe volver institucional.