José Pilar Quezada Valdès -sentado a la izquierda- y Agustín Caloca Cortés -Sentado a la derecha- alumnos en el Seminario de Guadalajaraa
... "en la Iglesia conviven asnos, mulos y machos cabríos, algunos tan salvajes que se sienten deseos de matarlos, pero no es posible porque 'el Amo quiere recibirlos todos en buen estado'."
El Cura de Torcy a su colega de Ambricourt, en: "Diario de un Cura Rural", de Bernanos.
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jueves, 6 de agosto de 2026

LUTO EN LA ARQUIDIOCESIS DE ACAPULCO: HA FALLECIDO MONSEÑOR CARLOS GARFIAS MERLOS.

 


LUTO EN LA ARQUIDIOCESIS DE ACAPULCO: HA FALLECIDO MONSEÑOR CARLOS GARFIAS MERLOS, QUIEN FUERA

CUARTO OBISPO Y TERCER ARZOBISPO DE ACAPULCO.

Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas.

 

    Hoy 6 de agosto de 2026, en la Solemnidad de la Transfiguración del Señor, a primera hora de la mañana, ha fallecido MONSEÑOR CARLOS GARFIAS MERLOS. Quien fue cuarto Obispo y tercer arzobispo de Acapulco, de 2010 a 2016. de 75 años de edad, 51 años de Presbítero, 30 años de Obispo, y 16 de arzobispo. Falleció en su natal Tuxpan, Michoacán. De muerte natural.

    Descanse en paz, siervo bueno y fiel, entra a tomar parte de tu Señor.




......

Carlos Garfias Merlos nació el 1º de enero de 1951 en Tuxpan, Michoacán. Hijo de Juan Garfias González y Josefina Merlos González. Sus hermanos: Juan, Cristina, Hermilo, Camila, Daniel, Lourdes, Víctor, Josefina, Gerardo y Lázaro. Miembro de una familia muy numerosa. El ambiente familiar, la educación primaria, y la parroquia de Santiago Apóstol forjaron en su corazón el cariño la entrega y la pasión por servir a la iglesia católica. Parte de una familia numerosa, con un total de once hermanos, cuatro mujeres y siete hombres. Muy niño fue acólito en la parroquia.

 

Ingresó en el seminario diocesano de Morelia donde vivió su formación inicial. Hasta los 13 años conoció el seminario. Le tocará el cambio del pre Vaticano II al post Vaticano II. Pudo estudiar en la academia francesa, en el instituto de inglés en Morelia. Era significativo para él, que eran cuatro seminaristas de su mismo pueblo. De manera que los papás se iban rotando para cada 15 días llevarles ropa limpia y cambiar la sucia, y eso era lo que les daba como una forma de estar en contacto con la familia cada 15 días a través de la ropa, era como que les llevaran la casita y lo que llamaban la jamba que era muy esperada, que era el dulce, la galleta, el tamalito lo que mandaban de la casa, la fruta que era pues lo especial, pero sobre todo la visita de sus papás cada dos meses.

Cursó sus estudios de Humanidades, Filosofía y Teología en el Seminario de Morelia, Michoacán.

Después estudió en la Escuela Normal Superior de Morelia, obteniendo el título de Maestro; posteriormente continuó los estudios en la Universidad Intercontinental en la Ciudad de México, obteniendo el Doctorado en Psicología y Espiritualidad.

 

PRESBITERO

 

Ordenado PRESBÍTERO el 23 de noviembre de 1975 para la Arquidiócesis de Morelia, en la Santa Iglesia Catedral. Junto con otros presbíteros más, entre los cuales Leopoldo González González, quien le sucederá más tarde como Arzobispo de Acapulco.

Celebró su Canta Misa al mes diez días después de su Ordenación Presbiteral.

Inició su ministerio sacerdotal el 23 de noviembre de 1975 como formador en el seminario menor de la iglesia diocesana de Morelia. En el año de 1985 le encomendaron ser fundador y responsable de la etapa del curso introductorio el seminario diocesano de Morelia. En su tiempo de formador desempeña diferentes encomiendas a nivel nacional en la organización de los seminarios menores en México.

Fue parte del equipo nacional en el movimiento del Encuentro Matrimonial, incursionando en varios países en América Latina.

Estuvo diez años en el seminario menor y 10 años en el curso introductorio como responsable, y como fundador del curso introductorio. Fueron sus encomiendas más importantes como sacerdote, estuvo colaborando con movimientos de iglesia de jóvenes y de familias, sobre todo con el Movimiento Encuentro Matrimonial, con el Movimiento Familiar Cristiano Católico, con el Movimiento Encuentro Conyugal con Conan-cif, también con jóvenes Coral de Vida Cristiana Arcoiris, ACAN, de adolescentes y jóvenes.

Ha realizado los siguientes oficios:

- Formador en el Seminario Menor de Morelia (1975-1985).

- Rector del Templo de las tres Aves Marías, en Morelia.

- Profesor de Pastoral y Sacramentos, en el Seminario de Morelia.

- Asistente Nacional (1982-1984), Asesor Diocesano (1986-1988) y Asesor Regional de “Encuentros Matrimoniales” (1989-1992).

- Secretario de la Organización de Seminarios de México.

- Encargado de la Pastoral Familiar Diocesana (1993-1994).

- Coordinador del Consejo Presbiteral de la Arquidiócesis de Morelia.

- Director del Curso Introductoria del Seminario Mayor de Morelia en Erongaricuaro, Michoacán (1985-1995).

- Presidente de la Comisión del clero de Morelia (1993-1996).

- Delegado Episcopal para la Formación permanente del Presbiterio de la Arquidiócesis de Morelia (1995-1996).

 

QUINTO OBISPO DE CIUDAD ALTAMIRANO.

 

El 24 de Junio de 1996, el Papa San Juan Pablo II lo preconiza como Quinto Obispo de Ciudad Altamirano. Recibiendo la Ordenación Episcopal el 25 de Julio del mismo año, en el zócalo de Ciudad Altamirano, en la Fiesta de Santiago Apóstol. Cargo que ejerció durante siete años. Fortaleció el proyecto diocesano de renovación y evangelización. Promovió la formación y la capacitación de los laicos comprometidos. https://www.youtube.com/watch?v=5xYfouuRYQU&embeds_referring_euri=https%3A%2F%2Fephemeridesacapulcanae.blogspot.com%2F&source_ve_path=OTY3MTQ&feature=emb_imp_woyt .

Siendo Obispo de Altamirano, le tocó ser Representante de la Provincia Eclesiástica, también Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Juvenil, miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar y, miembro de la Comisión de Formación Permanente del Clero.

En ese período, ejerció los siguientes oficios:

- Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Juvenil (1997-2000).

- Vocal de la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar (1997-2000).

- Representante de la Región Pastoral Sur (Estado de Guerrero) (1997-2000).

- Vocal de las Comisiones Episcopales del Clero y de Pastoral Familiar (2004-2006).

- Representante de la Dimensión Pastoral del Trabajo de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social (2007-2009).

Domina el ingles y el francés.

 

OBISPO DE CIUDAD NEZAHUALCOYOTL.

 

El 8 de julio del 2003, es preconizado Obispo de Ciudad Nezahualcóyotl, por el Papa San Juan Pablo II. Iniciando su ministerio el 22 de agosto del 2003.

Implementa el Proyecto Diocesano de renovación y evangelización. Gestionó acuerdos para desarrollar proyectos conjuntos en favor de la educación y formación de los niños adolescentes y jóvenes, señaladamente la pastoral de niños y jóvenes de la calle, que durante un tiempo fue direccionada con la dinámica de Barrios Unidos en Cristo.

Durante ese tiempo, repite como Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Juvenil, y miembro de la Comisión de Pastoral Familiar, y de la Comisión de Formación Permanente del Clero. Fue también Responsables de la dimensión de la Pastoral del trabajo, y de la Comisión Episcopal de Pastoral Social.

 

CUARTO OBISPO Y TERCER ARZOBISPO DE ACAPULCO.

 

Su Santidad Benedicto XVI lo nombra obispo metropolitano con sede en la arquidiócesis de Acapulco el 7 de junio del 2010. Asumió esta nueva encomienda el 22 de julio del 2010 en una masiva celebración en la que participaron obispos y presbíteros de diferentes diócesis del país. En su mensaje de inicio de su ministerio en Acapulco, invitó a la iglesia particular a acompañarlo en su función propia como mensajero de paz y con el objetivo de evangelizar construyendo la paz. https://ephemeridesacapulcanae.blogspot.com/2010/07/mensaje-en-la-toma-de-posesion-de.html?m=0.

Recibió el Palio Arzobispal de manos del Papa Benedicto XVI el 29 de julio de 2010, en la Plaza de San Pedro, en El Vaticano.

En esta época es nombrado segundo vocal del Consejo de Presidencia de la CEM. Después será nombrado primer vocal, posteriormente, vicepresidente del Consejo de Presidencia. Encargado de coordinar el plan nacional de construcción de paz desde la iglesia católica en México y vínculo de relación con el gobierno federal al inicio del gobierno del presidente de López Obrador. En el Estado de Guerrero participa en la fundación del colectivo Guerrero es primero y de la red “Acapulco por la paz”.

Su ministerio en Acapulco estuvo marcado por fuertes relaciones de alto nivel con todos los actores políticos de la entidad guerrerense. Adquirió dos inmuebles que ahora son la Casa Episcopal, en el Fraccionamiento Club Deportivo.

Grandes concentraciones tuvieron lugar en el Centro Internacional Acapulco presididas por el arzobispo, tanto para diversas ordenaciones presbiterales, como para la Consagración del Estado de Guerrero y de la ciudad y puerto de Acapulco al los Sagrados Corazones de Jesús y de María, con la participación activa de diversos actores políticos y funcionarios de diversos niveles del gobierno. Pérdida sensible a su corazón de pastor, fue la muerte del joven Presbítero Humberto De la Rosa Organes, de enfermedad natural, quien había sido por muchos años un amigo personal.

 

ARZOBISPO DE MORELIA.

 

El 5 de noviembre del 2016, Su Santidad el Papa Francisco lo nombró Obispo metropolitano de Morelia. Toma posesión el 18 de enero del 2017, donde asume un proyecto de construcción de paz como compromiso de su ser pastor, en continuidad con la obra del Venerable Don Vasco de Quiroga, quien forjó la identidad de esta diócesis, en las comunidades indígenas purépechas. En su camino pastoral pide que cada parroquia de la arquidiócesis de Morelia sea un oasis de paz en medio de la violencia e inseguridad. Apoyando 34 colectivos, uno es las Redes “Juntos por Michoacán”, con la participación de rectores de las universidades, pastores de las Asociaciones Religiosas, y participación ciudadana, con una participación humanitaria sobre todo en todo el tema de la pandemia de COVID, y directamente involucrado en la creación del Consejo Michoacano para la Acción de la Paz y la Reconciliación, donde asume la presidencia.

Monseñor Garfias, ha tenido en todo momento la presencia de sus padres y sus numerosos hermanos, y de forma ampliada, de su grande familia, en todo momento de su ministerio. Papá, mamá, hermanos, sobrinos tíos, tías, sobrinos nietos: cariño de mi familia.

Recuerda como anécdota en una entrevista para un documental de una universidad michoacana: En los preparativos para su llegada a Acapulco como arzobispo, al pedir hospedaje para su familia para el día de su toma de posición. Me decían los padres organizadores es que nunca habíamos tenido un obispo con tanta familia. Siempre he tenido en cuenta a mi familia, y yo no puedo prescindir de ellos y lo mismo pasó cuando llegué a Morelia. Somos una familia numerosa, once hermanos y treinta y tantos sobrinos de mis hermanos y cuarenta y tantos sobrinos nietos ya no es nada más de un lugarcito para unas dos personas, y la respuesta fue la misma, es que nunca habíamos tenido un obispo con tanta familia”...

Como sacerdote se puso como como lema: “Dichosos los pies del mensajero que anuncia la paz. Y cuando es nombrado obispo cambia el lema: Cristo es nuestra paz. El Nuncio Apostólico en México, Monseñor Christophe Pierre, un poco en broma le dice: “el obispo de la paz”.

En 2021, a sus 70 años de edad, Monseñor Garfias, es diagnosticado como positivo para Covid-19, a pesar de no presentar síntomas de gravedad, sin embargo tuvo un largo internado de dos meses para su atención médica, siendo incluso intubado. No ha sido exentado de consecuencias en su salud.

    El 25 de enero del 2025, el Papa Francisco, nombra  como su coadjutor a MonseñorJosé Alvarez Cano, como manera de preparación para que lo sustituya en el 2026, cuando llegó a los 75 años de edad.

    A partir de entonces, se trasladó a su natal Tuxpan, Michoacán, donde vivió en sus útlimos meses.

    [

sábado, 22 de junio de 2024

MONSEÑOR CARLOS GARFIAS MERLOS. CUARTO OBISPO Y TERCER ARZOBISPO DE ACAPULCO.



MONSEÑOR CARLOS GARFIAS MERLOS.

CUARTO OBISPO Y TERCER ARZOBISPO DE ACAPULCO.

Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas.

 

Carlos Garfias Merlos nació el 1º de enero de 1951 en Tuxpan, Michoacán. Hijo de Juan Garfias González y Josefina Merlos González. Sus hermanos: Juan, Cristina, Hermilo, Camila, Daniel, Lourdes, Víctor, Josefina, Gerardo y Lázaro. Miembro de una familia muy numerosa. El ambiente familiar, la educación primaria, y la parroquia de Santiago Apóstol forjaron en su corazón el cariño la entrega y la pasión por servir a la iglesia católica. Parte de una familia numerosa, con un total de once hermanos, cuatro mujeres y siete hombres. Muy niño fue acólito en la parroquia.

 

Ingresó en el seminario diocesano de Morelia donde vivió su formación inicial. Hasta los 13 años conoció el seminario. Le tocará el cambio del pre Vaticano II al post Vaticano II. Pudo estudiar en la academia francesa, en el instituto de inglés en Morelia. Era significativo para él, que eran cuatro seminaristas de su mismo pueblo. De manera que los papás se iban rotando para cada 15 días llevarles ropa limpia y cambiar la sucia, y eso era lo que les daba como una forma de estar en contacto con la familia cada 15 días a través de la ropa, era como que les llevaran la casita y lo que llamaban la jamba que era muy esperada, que era el dulce, la galleta, el tamalito lo que mandaban de la casa, la fruta que era pues lo especial, pero sobre todo la visita de sus papás cada dos meses.

Cursó sus estudios de Humanidades, Filosofía y Teología en el Seminario de Morelia, Michoacán.

Después estudió en la Escuela Normal Superior de Morelia, obteniendo el título de Maestro; posteriormente continuó los estudios en la Universidad Intercontinental en la Ciudad de México, obteniendo el Doctorado en Psicología y Espiritualidad.

 

PRESBITERO

 

Ordenado PRESBÍTERO el 23 de noviembre de 1975 para la Arquidiócesis de Morelia, en la Santa Iglesia Catedral. Junto con otros presbíteros más, entre los cuales Leopoldo González González, quien le sucederá más tarde como Arzobispo de Acapulco.

Celebró su Canta Misa al mes diez días después de su Ordenación Presbiteral.

Inició su ministerio sacerdotal el 23 de noviembre de 1975 como formador en el seminario menor de la iglesia diocesana de Morelia. En el año de 1985 le encomendaron ser fundador y responsable de la etapa del curso introductorio el seminario diocesano de Morelia. En su tiempo de formador desempeña diferentes encomiendas a nivel nacional en la organización de los seminarios menores en México.

Fue parte del equipo nacional en el movimiento del Encuentro Matrimonial, incursionando en varios países en América Latina.

Estuvo diez años en el seminario menor y 10 años en el curso introductorio como responsable, y como fundador del curso introductorio. Fueron sus encomiendas más importantes como sacerdote, estuvo colaborando con movimientos de iglesia de jóvenes y de familias, sobre todo con el Movimiento Encuentro Matrimonial, con el Movimiento Familiar Cristiano Católico, con el Movimiento Encuentro Conyugal con Conan-cif, también con jóvenes Coral de Vida Cristiana Arcoiris, ACAN, de adolescentes y jóvenes.

Ha realizado los siguientes oficios:

- Formador en el Seminario Menor de Morelia (1975-1985).

- Rector del Templo de las tres Aves Marías, en Morelia.

- Profesor de Pastoral y Sacramentos, en el Seminario de Morelia.

- Asistente Nacional (1982-1984), Asesor Diocesano (1986-1988) y Asesor Regional de “Encuentros Matrimoniales” (1989-1992).

- Secretario de la Organización de Seminarios de México.

- Encargado de la Pastoral Familiar Diocesana (1993-1994).

- Coordinador del Consejo Presbiteral de la Arquidiócesis de Morelia.

- Director del Curso Introductoria del Seminario Mayor de Morelia en Erongaricuaro, Michoacán (1985-1995).

- Presidente de la Comisión del clero de Morelia (1993-1996).

- Delegado Episcopal para la Formación permanente del Presbiterio de la Arquidiócesis de Morelia (1995-1996).

 

QUINTO OBISPO DE CIUDAD ALTAMIRANO.

 

El 24 de Junio de 1996, el Papa San Juan Pablo II lo preconiza como Quinto Obispo de Ciudad Altamirano. Recibiendo la Ordenación Episcopal el 25 de Julio del mismo año, en el zócalo de Ciudad Altamirano, en la Fiesta de Santiago Apóstol. Cargo que ejerció durante siete años. Fortaleció el proyecto diocesano de renovación y evangelización. Promovió la formación y la capacitación de los laicos comprometidos. https://www.youtube.com/watch?v=5xYfouuRYQU&embeds_referring_euri=https%3A%2F%2Fephemeridesacapulcanae.blogspot.com%2F&source_ve_path=OTY3MTQ&feature=emb_imp_woyt .

Siendo Obispo de Altamirano, le tocó ser Representante de la Provincia Eclesiástica, también Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Juvenil, miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar y, miembro de la Comisión de Formación Permanente del Clero.

En ese período, ejerció los siguientes oficios:

- Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Juvenil (1997-2000).

- Vocal de la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar (1997-2000).

- Representante de la Región Pastoral Sur (Estado de Guerrero) (1997-2000).

- Vocal de las Comisiones Episcopales del Clero y de Pastoral Familiar (2004-2006).

- Representante de la Dimensión Pastoral del Trabajo de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social (2007-2009).

Domina el ingles y el francés.

 

OBISPO DE CIUDAD NEZAHUALCOYOTL.

 

El 8 de julio del 2003, es preconizado Obispo de Ciudad Nezahualcóyotl, por el Papa San Juan Pablo II. Iniciando su ministerio el 22 de agosto del 2003.

Implementa el Proyecto Diocesano de renovación y evangelización. Gestionó acuerdos para desarrollar proyectos conjuntos en favor de la educación y formación de los niños adolescentes y jóvenes, señaladamente la pastoral de niños y jóvenes de la calle, que durante un tiempo fue direccionada con la dinámica de Barrios Unidos en Cristo.

Durante ese tiempo, repite como Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Juvenil, y miembro de la Comisión de Pastoral Familiar, y de la Comisión de Formación Permanente del Clero. Fue también Responsables de la dimensión de la Pastoral del trabajo, y de la Comisión Episcopal de Pastoral Social.

 

CUARTO OBISPO Y TERCER ARZOBISPO DE ACAPULCO.

 

Su Santidad Benedicto XVI lo nombra obispo metropolitano con sede en la arquidiócesis de Acapulco el 7 de junio del 2010. Asumió esta nueva encomienda el 22 de julio del 2010 en una masiva celebración en la que participaron obispos y presbíteros de diferentes diócesis del país. En su mensaje de inicio de su ministerio en Acapulco, invitó a la iglesia particular a acompañarlo en su función propia como mensajero de paz y con el objetivo de evangelizar construyendo la paz. https://ephemeridesacapulcanae.blogspot.com/2010/07/mensaje-en-la-toma-de-posesion-de.html?m=0.

Recibió el Palio Arzobispal de manos del Papa Benedicto XVI el 29 de julio de 2010, en la Plaza de San Pedro, en El Vaticano.

En esta época es nombrado segundo vocal del Consejo de Presidencia de la CEM. Después será nombrado primer vocal, posteriormente, vicepresidente del Consejo de Presidencia. Encargado de coordinar el plan nacional de construcción de paz desde la iglesia católica en México y vínculo de relación con el gobierno federal al inicio del gobierno del presidente de López Obrador. En el Estado de Guerrero participa en la fundación del colectivo Guerrero es primero y de la red “Acapulco por la paz”.

Su ministerio en Acapulco estuvo marcado por fuertes relaciones de alto nivel con todos los actores políticos de la entidad guerrerense. Adquirió dos inmuebles que ahora son la Casa Episcopal, en el Fraccionamiento Club Deportivo.

Grandes concentraciones tuvieron lugar en el Centro Internacional Acapulco presididas por el arzobispo, tanto para diversas ordenaciones presbiterales, como para la Consagración del Estado de Guerrero y de la ciudad y puerto de Acapulco al los Sagrados Corazones de Jesús y de María, con la participación activa de diversos actores políticos y funcionarios de diversos niveles del gobierno. Pérdida sensible a su corazón de pastor, fue la muerte del joven Presbítero Humberto De la Rosa Organes, de enfermedad natural, quien había sido por muchos años un amigo personal.

 

ARZOBISPO DE MORELIA.

 

El 5 de noviembre del 2016, Su Santidad el Papa Francisco lo nombró Obispo metropolitano de Morelia. Toma posesión el 18 de enero del 2017, donde asume un proyecto de construcción de paz como compromiso de su ser pastor, en continuidad con la obra del Venerable Don Vasco de Quiroga, quien forjó la identidad de esta diócesis, en las comunidades indígenas purépechas. En su camino pastoral pide que cada parroquia de la arquidiócesis de Morelia sea un oasis de paz en medio de la violencia e inseguridad. Apoyando 34 colectivos, uno es las Redes “Juntos por Michoacán”, con la participación de rectores de las universidades, pastores de las Asociaciones Religiosas, y participación ciudadana, con una participación humanitaria sobre todo en todo el tema de la pandemia de COVID, y directamente involucrado en la creación del Consejo Michoacano para la Acción de la Paz y la Reconciliación, donde asume la presidencia.

Monseñor Garfias, ha tenido en todo momento la presencia de sus padres y sus numerosos hermanos, y de forma ampliada, de su grande familia, en todo momento de su ministerio. Papá, mamá, hermanos, sobrinos tíos, tías, sobrinos nietos: cariño de mi familia.

Recuerda como anécdota en una entrevista para un documental de una universidad michoacana: En los preparativos para su llegada a Acapulco como arzobispo, al pedir hospedaje para su familia para el día de su toma de posición. Me decían los padres organizadores es que nunca habíamos tenido un obispo con tanta familia. Siempre he tenido en cuenta a mi familia, y yo no puedo prescindir de ellos y lo mismo pasó cuando llegué a Morelia. Somos una familia numerosa, once hermanos y treinta y tantos sobrinos de mis hermanos y cuarenta y tantos sobrinos nietos ya no es nada más de un lugarcito para unas dos personas, y la respuesta fue la misma, es que nunca habíamos tenido un obispo con tanta familia”...

Como sacerdote se puso como como lema: “Dichosos los pies del mensajero que anuncia la paz. Y cuando es nombrado obispo cambia el lema: Cristo es nuestra paz. El Nuncio Apostólico en México, Monseñor Christophe Pierre, un poco en broma le dice: “el obispo de la paz”.

En 2021, a sus 70 años de edad, Monseñor Garfias, es diagnosticado como positivo para Covid-19, a pesar de no presentar síntomas de gravedad, sin embargo tuvo un largo internado de dos meses para su atención médica, siendo incluso intubado. No ha sido exentado de consecuencias en su salud.

Actualmente, reconoce haber entrado en un proceso de sucesión adelantada. En declaraciones de prensa, el 6 de mayo de 2024, recogidas por el Diario La Voz de Michoacán, Monseñor Garfias contempla pronto un obispo coadjutor para que lo suceda como arzobispo de Morelia, reconoce que ya no le alcanza para solicitar un auxiliar, tras el nombramiento de Herculano Medina Garfias como Obispo de Ciudad Guzmán.

jueves, 29 de julio de 2021

CARLOS GARFIAS MERLOS: CUARTO OBISPO Y TERCER ARZOBISPO DE ACAPULCO



 CARLOS GARFIAS MERLOS:

 CUARTO OBISPO Y TERCER OBISPO DE ACAPULCO

Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas


Nació el 1 de enero de 1951 en Tuxpan, Michoacán.

Ingresó al Seminario Diocesano de Morelia.

Estudió la Normal Primaria en el Instituto de Capacitación del Magisterio en Michoacán.

Se especializó con el postgrado: Maestría y Doctorado en Psicoterapia y Espiritualidad en la Universidad Intercontinental de la Ciudad de México.

Recibe la Ordenación Presbiteral el 23 de noviembre de 1975 en la Catedral de Morelia.

Coordinó en el inicio el Curso Introductorio, del Seminario de Morelia, en 1985, permaneciendo al frente hasta 1995.

Formó parte del Equipo Nacional del Movimiento "Encuentro Matrimonial" (1980-1982).

Fue Presidente de la Organización de Seminarios Menores de México (OSMEMEX).

Fue vocal de la directiva de la Organización de los Seminarios Mayores de México (OSMEX) representando a los formadores del Curso Introductorio.

Nombrado Obispo de Ciudad Altamirano por el Papa San Juan Pablo II el 24 de Junio de 1996, recibe la Ordenación Episcopal el 25 de julio de manos del Nuncio Apostólico en México Girolamo Prigione, en el zócalo de Ciudad Altamirano.

De 1997 al 2000 es presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Juvenil y vocal de la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar; y delegado de la Región Pastoral Sur.

El 8 de julio de 2003 es nombrado por el Papa San Juan Pablo II como Obispo de Ciudad Netzahualcóyotl.

Del 2003 al 2006 es presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Juvenil.

Para el trienio 2007-2009 es responsable de la Dimensión de Pastoral del Trabajo de la Comisión de Pastoral Social.

El 7 de junio de 2010 el Papa Benedicto XVI lo nombra Arzobispo de Acapulco. Tomará posesión el 22 de julio del mismo año. La Eucaristía de Toma de Posesión se realizó en el Salón Netzahuacóyotl del Centro Internacional Acapulco, ante el Nuncio Apostólico en México Cristopher Pierre. Sucediendo en el gobierno pastoral a Monseñor Felipe Aguirre Franco, tercer Obispo y segundo Arzobispo de Acapulco.

Gobernó la Arquidiócesis de Acapulco durante seis años. Entregará el gobierno pastoral de la misma a un Administrador Diocesano elegido por el Colegio de Consultores, Monseñor Rafael Valencia González, quien era el Vicario General.

El 5 de noviembre de 2016 el Papa Francisco lo nombra Arzobispo de Morelia.

Promover el diálogo, la paz e implementar caminos comunes para proyectar el bien de la persona y la sociedad en todos sus ámbitos: cultural, político, social, económico y religioso, han sido premisas de su ministerio. Su lema: "Cristo es nuestra paz".

Planteó su programa episcopal en Morelia en dos ejes transversales: 1) La construcción de la paz. 2) La mística del primer obispo de Michoacán, el venerable Don Vasco de Quiroga.

En Agosto de 2018 es nombrado por la CEM coordinador de los obispos en los Foros de Consulta para trazar la ruta hacia el Pacto de Reconciliación Nacional.

En noviembre de 2019 es nombrado Vicepresidente de la CEM.

El 2 de abril de 2019 es nombrado nombrado Vicepresidente del Consejo Interreligioso de Michoacán.

El 17 de septiembre de 2020 es nombrado presidente del Consejo Michoacano para la Construcción de la Paz y la Reconciliación.


lunes, 9 de diciembre de 2019

A RAS DE SUELO, PLAN PARA PACIFICAR MEXICO

A Ras De Suelo, Plan Para Pacificar México

jueves, 28 de abril de 2011

28 DE ABRIL DE 2011: HOMILIA DEL ARZOBISPO DE ACAPULCO EN LA PEREGRINACION ANUAL AL TEPEYAC

Homilía
Insigne Basílica de Guadalupe
28 de Abril de 2011
Mons. Carlos Garfias Merlos
Arzobispo de Acapulco

«Así está escrito que el Cristo padeciera
y resucitara de entre los muertos al tercer día»

Muy estimados hermanos Sacerdotes,
Queridos hermanos y hermanas:

1. «Él se presentó en medio de ellos y les dijo: “La paz con ustedes» Lc 24,26

Dentro de los relatos de resurrección que nos trasmite el evangelio según san Lucas, Jesús hace por vez primera su aparición como Resucitado al grupo de los once. Es impresionante el solo pensar que las primeras palabras que Jesús dirige a los suyos, a los escogidos por Él, sean: “La paz con ustedes”. No fueron un reproche, ni menos un reclamo, ni una descalificación por la actitud de abandono tomada por los apóstoles ante la pasión y la muerte de Jesús. Sus primeras palabras son: “La paz con ustedes”.
Sin duda alguna, cualquiera de nosotros que tenga la sensibilidad necesaria, podrá una vez más captar que hoy, en esta Eucaristía, se repetirán las palabras y los gestos de Jesús nuestro Maestro y Señor resucitado que nos dicen: “La paz con ustedes”.

Hoy venimos juntos como Arquidiócesis de Acapulco, a expresarle a Jesús Resucitado que estamos decididos como los primeros apóstoles y discípulos, a experimentar la paz que Él puede darnos desde su condición de Resucitado, que aquí junto a «Nuestra Santísima Madre, María de Guadalupe», le presentamos nuestros esfuerzos por continuar caminando hacia su Hijo Amado, en comunión y solidaridad, en unidad de lucha y ardor, para seguir descubriendo y practicando su voluntad en nuestra vida como Iglesia particular de la arquidiócesis de Acapulco. Desde el encuentro con María de Guadalupe, protectora nuestra y estrella que nos guía con seguridad hasta su Hijo Resucitado, les saludo: «Que Cristo, nuestra paz, esté con todos ustedes» (cf. Ef 2,4).

Saludo con mucho afecto y cordialidad a todas las personas que se encuentran aquí haciendo su peregrinación para postrarse a los pies de nuestra amada Madre, María de Guadalupe. Quisiera estrechar la mano a cada uno, mirándoles a los ojos y diciéndoles: Gracias por abrir su corazón a Jesús, «camino, verdad y vida» (cf. Jn 14, 6), gracias por encontrarse con María de Guadalupe y a través de ella con Cristo resucitado.
Saludo a los niños y adolescentes, a los jóvenes y ancianos, a los esposos y esposas, a los hombres y mujeres solteros, a los viudos y a las viudas, a los enfermos y a los que sufren en el espíritu y en el cuerpo, de manera muy especial a todos aquellos que carecen de la alegría de vivir. Les saludo a todos ustedes que se esfuerza todos los días por hacer de nuestra ciudad de Acapulco, y de la regiones de la costa chica y de la costa grande, un lugar en donde reine la paz de Jesús Resucitado.
Saludo de manera muy especial a todos los sacerdotes, a las personas consagradas, y a todos los seminaristas, por su entrega a Jesús Resucitado.
A todos, gracias por ser con su presencia la mejor expresión de nuestra Iglesia de Acapulco que vive de la comunión con Jesús Resucitado.

2. «¿Por qué se suscitan dudas en su corazón? Miren mis manos y mis pies, Soy yo mismo. » Lc 24, 38-39

La tristeza, la nostalgia y la melancolía de la pasión y la muerte, se convierten ahora en dudas que se producen en el corazón de los apóstoles, y por supuesto, se presentan como la oportunidad de un encuentro con Cristo vivo para convertirnos en testigos del Resucitado. Esta es la oportunidad para proclamar nuestra verdadera identidad, junto a san Pablo gritar «Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí» (Ga 2,20), creyendo que esta identidad nos es dada en nuestro bautismo.
En efecto queridos hijos, ser bautizados en el «Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28,19), es permitirle la entrada al Señor Resucitado a la vida de cada uno por la puerta del corazón. Es vivir la vida de comunión del Resucitado, que viene y une su vida a la de cada uno, introduciendo en cada cual, la fuerza viva de su amor, a fin de formar la unidad, siendo uno en Él y de este modo siendo uno entre nosotros, de tal manera que podamos experimentar la paz que procede de Dios.
Vivir nuestra identidad de bautizados es vivir nuestro proyecto de renovación pastoral, a través de la puesta en práctica del v plan diocesano de pastoral. Lo que significa que en realidad, las personas bautizadas y creyentes nunca son extrañas las unas para las otras. Pueden separarnos estructuras sociales, culturales, temporales e incluso históricas, pero cuando nos encontramos, nos conocemos en el mismo Señor, en la misma fe, en la misma esperanza, en el mismo amor, que nos conforman y nos dan identidad, y nos proporcionan la fuerza necesaria para transformar aquello que nos oprime y acortar la distancia que nos separa.
Así, experimentamos que en lo más profundo de nosotros mismos estamos enraizados en la misma identidad, a partir de la cual todas las diversidades exteriores, por más grandes que sean, resultan secundarias. Estamos en comunión a causa de nuestra identidad más profunda: «Cristo en nosotros y nosotros en Él. Somos Hijos en el Hijo». Así la fe es una fuerza de paz y reconciliación en el mundo; es la prueba de que la lejanía ha sido superada y es testimonio de que «estamos unidos en el Señor» (cf. Ef 2,13).
Es ésta identidad de ser Hijos de Dios, la que nos capacita para escuchar el mandato del Resucitado, “Miren mis manos y mis pies”. Soy yo mismo. Ser testigo es ser luz que vive la radicalidad del amor en el corazón de Dios y en el corazón de los hombres que se han entrelazado en Jesucristo. Es vivir la luz de la verdad y el fuego del amor que transforma el ser de cada hombre y cada mujer y permite comprender quiénes somos y para qué existimos.
Ser bautizados significa que la luz del Resucitado nos ha penetrado a lo más íntimo de nosotros mismos, por ello, con justa razón podemos llamarnos testigos del Resucitado. En efecto, nuestra presencia aquí es la mejor expresión de que no queremos dejar que Jesús se aparte de nuestro lado, aun más, queremos que Jesús continúe caminando junto a nosotros y nos indique el camino.
Por eso, tocar las manos y los pies del Señor y hacer la experiencia de que Él Es, de que Él está a nuestro lado, es renunciar por siempre a la comodidad, a la monotonía, a la mediocridad, a la vida sin sentido, a la mentira del individualismo, al egoísmo y al desamor, a la falta de compromiso, al odio y al rencor, a la violencia que destruye y produce muerte.
Convertirnos en testigos del Señor Resucitado tiene como preludio el habernos encontrado con Él, o sea, haber tocado sus manos, sus pies, o haber aprendido que Él es el Hijo de Dios, y por tanto, es tener como principio vital que Dios es principio y fundamento de nuestra existencia, y nos conduce en su amor a la vivencia de la vida en plenitud. Y desde ella vivimos la experiencia de ser Iglesia de Acapulco que día a día se convierte en una sola familia que en unidad camina hacia la resurrección y la vida eterna.
Lo he dicho en días pasado y lo seguiremos profundizando en la cincuentena pascual: ¡Cristo ha resucitado! ¡Cristo está vivo!, hoy se une el mandato de ¡tocar sus manos y sus pies! Para saber que Él, a fin de que resuene nuevamente la oportunidad de transformación y de esperanza para nuestra Iglesia, para nuestra sociedad y para nuestro mundo. Sólo en Jesús Resucitado podemos hacer la transformación por el amor y el compromiso por la paz como fruto de un encuentro con Él. Si Dios está vivo, el hombre vive y es capaz de lograr todas las transformaciones a través de la amabilidad, el respeto, el diálogo, y la escucha, manifestando nuestro ser de Discípulos y Misioneros de Jesucristo.

3. Ustedes son testigos de estas cosas (Lc 24,48)

Hoy se abre el espacio para que todos nosotros cristianos que peregrinamos en la arquidiócesis de Acapulco, en medio de la oscuridad que parece cómoda para el mundo e incluso en muchas ocasiones para nosotros mismos, reafirmemos con palabras y con hechos, con pensamientos y sentimientos, con actitudes y compromisos lo que significa creer que somos Discípulos y Misioneros de Jesucristo para que el mundo tenga vida.
Hoy nos toca a nosotros decir con nuestra existencia lo que significa optar por la vida y de esta manera vivir construyendo día a día «vida eterna de Dios en nosotros». Nos toca poner en práctica la enseñanza de Jesús, nuestro amado Señor Resucitado.
Nos toca enseñar a otros que vivir es entrar en comunión profunda con todos los hombres, que vivir es tener capacidad para leer, entender e interpretar sin condenaciones la propia historia, es amar, darse y dignificarse, es encontrar el sentido de la vida y la alegría que rompe la soledad y el egoísmo. Nos toca enseñar que el amor es la manifestación de Dios mismo, que el amor es la energía transformadora de toda persona y de toda sociedad. Y en este amor encontrar el sentido más profundo de la vida humana. Nos toca ser testigos de que el amor es un compromiso de vida que requiere donación personal, que jamás tranquiliza egoístamente la conciencia o deja indiferente el corazón, sino al contrario, crea en la persona un sentido de trascendencia que transforma al hombre en una persona generosa, fraterna, libre, auténtica, consciente y responsable de saberse llena de Dios.
Nos toca enseñar a nosotros, cristianos católicos, que creer en Jesús significa vivir el amor como vocación humana, que lleva a las personas a encontrarse y relacionarse entre sí como hermanos, y que ello implica vivir la solidaridad, que no es un sentimiento superficial frente a los problemas, tristezas, injusticas y exclusiones de los seres humanos, sino la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y de cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos.
La solidaridad que proclamamos los cristianos está muy lejos del enarbolamiento de una bandera que dice luchar de manera populista por los pobres. Nuestra solidaridad parte de ver al otro como persona y no como un instrumento cualquiera para conseguir fines egoístas, abandonándola cuando ya no sirve. Nuestra solidaridad tiene que fundamentarse en ver al otro como nuestro semejante, como el hermano que necesita la ayuda para participar del banquete de la vida.
Hoy nos toca escuchar al Señor resucitado que nos dice: «Ustedes son mis testigos», en nosotros se apoya para que enseñemos que es posible crear el nacimiento de una sociedad nueva fundada en el compartir, en la vida comunitaria, en la sensibilidad ante el dolor y la desesperanza de los más necesitados, que supere aislamientos, egoísmos e indiferencias y haga visible el llamado de Dios a vivir auténticamente como hermanos e hijos de un mismo Dios y Padre de todos, que buscamos transformar la historia para construir la Iglesia que vive en la común unión de la paz, de la justicia y la libertad, del dialogo, de la participación, de la aceptación, de la verdad y del amor.

Por último, pidamos a Dios nos permita a cada uno de los que conformamos ésta gran Arquidiócesis de Acapulco, trabajar con esperanza para alcanzar la plenitud madura de nuestras vidas en la paz del Señor Resucitado. Pido al Espíritu Santo fecunde nuestras vidas como Iglesia arquidiocesana, y nos permita dar el testimonio coherente que nos lleve a dar testimonio de Jesucristo el Señor de la vida en la transformación nuestra realidad.
María Santísima de Guadalupe nos acompañe en este empeño de renovarnos como personas y comunidad de fe en Cristo resucitado. Nos proteja con su intercesión amorosa y nos siga mostrando el rostro materno de Dios, rostro de ternura y amor, de perdón y comunión, de entrega total al proyecto de Dios. Madre Santísima protégenos, tus hijos pequeños y amados te lo imploramos. Así sea.

+ Carlos Garfias Merlos
Arzobispo de Acapulco

lunes, 26 de julio de 2010

MENSAJE EN LA TOMA DE POSESION DE MONSEÑOR CARLOS GARFIAS MERLOS

Saludo y Mensaje de Monseñor Carlos Garfias Merlos, III Arzobispo de Acapulco,
En su Toma de Posesión
22 de Julio de 2010


«En Cristo, nuestra paz,
Que la Arquidiócesis y la provincia de Acapulco
Tengan una vida digna»


1. «Saludo»
Queridos hermanos y hermanas:
Saludo con mucha alegría y emoción a los sacerdotes y fieles de la Arquidiócesis de Acapulco y a todos los aquí presentes les expreso, «sea con ustedes la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo» (cf. Ef 1,1-2).
Durante estos días transcurridos, desde mi nombramiento hasta hoy han convivido en mí, dos sentimientos marcadamente acentuados, un sentimiento de tristeza y dolor al dejar a quien por siete años me ha enseñado a enfrentar los retos de construirse en la valentía del amor que todo lo da y todo lo consigue, porque se sabe amada y consentida por Dios, unida en el encuentro con Jesús Resucitado, que en su Espíritu, nos ha permitido construir la Iglesia comunión. Me despido de ti mi amada Iglesia de Nezahualcóyotl con confianza de que seguirás manteniendo tu amor juvenil, tu amor de noviazgo, ese amor que te capacita para seguir enfrentando la vida como proceso de transformación, de crecimiento y desarrollo humano, cristiano y sacerdotal.
Gracias a todo el presbiterio, a los religiosos y religiosas, al seminario diocesano san José y a los fieles laicos que con esperanza y valentía me vienen a entregar a la Iglesia Metropolitana de Acapulco. Quiero decirte Iglesia mía, que nada podrá borrar la herida de amor que me has causado, y que en el amor profundo que nos vincula, Cristo nuestra paz seguirá haciendo de todos nosotros, constructores de la Iglesia Comunión, que en la unidad camina en Neza. Gracias, amada mía, por dejarme venir a cumplir la voluntad del Padre.
Por otra parte, he venido experimentando una creciente y profunda esperanza que llena mi vida de alegría, pues me da la oportunidad de seguir diciendo: «sí» a Cristo y a la Iglesia, lo que me permite renovar mi compromiso de «servidor de Jesucristo», por voluntad de Dios, en la Iglesia Metropolitana de Acapulco, colaborador de la Trinidad Santa de Dios y enviado como mensajero de paz, de comunión, de amor y de unidad. Con esta profunda esperanza que rebosa en el gozo y la alegría quiero saludar en «Cristo Nuestra Paz» a todos los aquí presentes:
Saludo al Sr. Nuncio Apostólico a Mons. Christophe Pierre, quien ha tenido a bien manifestarme en diversas formas y en varias ocasiones, su aprecio y su confianza. En su persona reitero mi adhesión, estimación y agradecimiento a S. S. Benedicto XVI, a quien Dios conserve y proteja muchos y felices años para el servicio de su Iglesia.
Saludo con especial y amistoso cariño a mis hermanos los Arzobispos y Obispos presentes; saludo también a aquellos que no han podido asistir, pero que están en comunión de espíritu y en testimonio de fraterna colegialidad.
Invoco a Mons. José Pilar Quesada Valdés, quien con su lema “In ómnibus Christus”, puso los cimientos de la Diócesis de Acapulco y nos dejó su herencia de Santidad, confío continuar su proceso de canonización hacia los altares, y a D. Rafael Bello Ruiz, quien con su amabilidad y compromiso pastoral consolidó las estructuras diocesanas e inicio el caminar de la provincia eclesiástica de Acapulco, siendo el primer Arzobispo. Con especial amabilidad y gratitud saludo a Mons. Felipe Aguirre Franco, quien ha ejercido su ministerio episcopal de una manera muy eficiente y entregada durante estos últimos diez años. Don Felipe le agradezco toda la labor pastoral que ha realizado en favor de la Iglesia de Acapulco. Reconozco y valoro su evangélica alegría y su infatigable reciedumbre apostólica, todos sus esfuerzos y sacrificios que lo han llevado a impulsar fuertemente la construcción del Reino de Dios. Tenga la seguridad que pondré la mano en el mismo surco de usted mi digno antecesor, continuaré con el V Plan diocesano de Pastoral, asumiré las estructuras diocesanas y ofreceré a todos lo mejor de mí ministerio episcopal. Muchas gracias por su fraternidad para realizar todos los preparativos para mi llegada, tenga la seguridad de que la arquidiócesis de Acapulco siempre lo llevará en su corazón y tendrá un lugar especial para usted. Aquí tiene su casa.
Mi saludo y gratitud para los obispos de la provincia de Tlalnepantla y mi saludo cordial y afectuoso para los obispos de la provincia de Acapulco, quiero vivir con ustedes intensamente la fraternidad y colegialidad episcopal. Gracias por recibirme con alegría y esperanza.
Me siento gozoso y lleno de esperanza por ustedes mis queridos hijos, sacerdotes de la Arquidiócesis de Acapulco, a quienes les saludo y les expreso desde lo más profundo de mi corazón mi afecto y cariño paternal. Soy consciente de la generosidad y entrega con la que sirven al Señor y a su Iglesia que peregrina hacia la comunión definitiva con Él. A todos les hago llegar un abrazo paternal y les estrecho la mano, me llena de alegría compartir desde hoy la vida con ustedes.
Saludo a todos los sacerdotes que han venido de otras diócesis, principalmente de Morelia, de Cd. Altamirano y de la provincia de Tlalnepantla, a todos los que han venido de otras diócesis de México o de movimientos eclesiales, del EMM o del MJVC y que nos acompañan en esta concelebración, particularmente saludo a todos los sacerdotes de la provincia de Acapulco; gracias por ofrecer de esta manera, un signo luminoso del sacerdocio único de Cristo, como próvidos e insustituibles colaboradores del orden episcopal.
Saludo con afecto a las religiosas y religiosos que en esta Arquidiócesis de Acapulco dan su testimonio evangélico en la vivencia de las bienaventuranzas, y son una fuerza viva en el desarrollo de la evangelización de este pueblo tan sufrido y necesitado de fortaleza, valoración y apoyo en su dignidad humana y cristiana. Un saludo y mi gratitud a todas las religiosas y a los religiosos de las diferentes órdenes y congregaciones, gracias por ser cercanos conmigo, y por su testimonio y colaboración siempre desinteresada en la Iglesia. Gracias religiosos y religiosas de Morelia, de Cd. Altamirano, de Neza y de otros lugares de México y del mundo.
Saludo a mi Seminario Jesús Buen Pastor. Les doy mi más sincero saludo a todos ustedes jóvenes seminaristas que están en proceso de discernimiento vocacional y de formación para llegar un día a consagrar sus vidas en la totalidad al ministerio sacerdotal. Gracias a los seminaristas de Neza y de otros lugares que han venido a acompañarme en esta celebración.
Saludo a todos los fieles laicos que se han congregado en este salón Teotihuacán. Tengo consciencia que son ustedes parte de la Iglesia particular, viva y entusiasta, que acude para conocer y dar una sincera bienvenida al nuevo Obispo, con la fe desbordante de su noble y generoso corazón de mexicanos y de guerrerenses; esa fe que es admiración, y compromiso de construcción de un mundo nuevo.
Saludo con emoción, con mucho cariño y respeto a todos los miembros de la familia Católica de Acapulco: Padres, madres, hijos e hijas, niños, adolescentes y jóvenes. Todos congregados hoy manifestamos la Iglesia viva de Jesucristo nuestro Señor.
Saludo con gusto a todos los grupos parroquiales, a los movimientos y asociaciones laicales, todos ustedes son expresión de los bautizados, fieles seguidores del Señor, juntos continuaremos construyendo la Iglesia que en comunión reconoce a Jesús como Dueño y Señor de la historia.
También deseo saludar de manera afectuosa a todos aquellos que por diversas circunstancias no han podido estar presentes con nosotros. A todos los aquí presentes les pido que puedan hacer llegar mi saludo cariñoso a quienes se sienten tristes y viven en estado de depresión, a los que se sienten condenados y no han podido darle sentido a su vida, tengo también en mente todos aquellos que viven soledad y vacío existencial, pienso en aquellos que no han encontrando otra alternativa han caído en el alcohol, en las drogas y en algún otro tipo de adicción. Mi saludo se dirige a los que están viviendo cualquier tipo de violencia emocional o física y no saben cómo salir de ella. Pienso en todos aquellos que puedan estar viviendo cualquier tipo de sufrimiento que los agobia, a cuantos sufren privados de su libertad en las cárceles o golpeados por la enfermedad en los hospitales. A todos les digo y les mando decir, Cristo les ama con un amor de predilección, no se desanimen, la Iglesia Católica les ama y les sirve.
Saludo a las autoridades civiles del Estado de Guerrero y del Estado de México, y de otros lugares, que se encuentran presentes. Les agradezco su acompañamiento. Seguiré procurando la mutua cooperación como una manera concreta de buscar el bien común, el progreso y la prosperidad de nuestro pueblo. Gracias a los diputados federales, a los diputados locales, a los funcionarios federales, a los ex gobernadores de Hidalgo y de Guerrero, a los presidentes municipales de Neza, los Reyes la Paz, Tuxpan, Michoacán, mi pueblo querido, y los que han venido de Acapulco y de los diferentes municipios de Guerrero. A todos los miembros de los cabildos y funcionarios públicos, toda la clase política que me acompaña, gracias por estar aquí y estar conmigo en este día tan importante en mi vida y para la arquidiócesis de Acapulco.
Saludo a mis familiares y amigos. A todos mis hermanos y sobrinos, a mi hermana Cristina, a la Madre Ma. Elena, al P. Abraham, y a todos los que con su cariño y cercanía me acompañan y hacen posible que tenga las condiciones físicas, anímicas y espirituales para ser un buen servidor, cumpliendo con la misión encomendada, gracias por su presencia oportuna y discreta que me fortalece e impulsa en mi compromiso pastoral.
A todos les doy mi saludo en Cristo nuestra Paz.

2. «Yo mismo iré a buscar a mis ovejas y velaré por ellas»
Hoy que el Profeta Ezequiel y el apóstol Pablo nos han recordado que el principio de salvación por excelencia es la «inclusión», todos los seres humanos estamos llamados a experimentar en la propia existencia «el amor incondicional del Padre que ha pagado en su hijo amado el rescate por todos», comprendido, expresado y anunciado por San Pablo Apóstol, en su carta a los Efesios, Dios reconcilia en Jesucristo a dos pueblos, a los judíos y a los gentiles, por ello, es «Cristo nuestra Paz».
Sí, «Cristo nuestra Paz» es el principio del hombre nuevo, de la humanidad regenerada, Él es origen de nuestra transformación, de nuestra común-unión, agrupados en un único organismo vital, del que Cristo es cabeza, y en donde desaparecen todas las divisiones y antagonismos. Así, en comunión, queda suprimida toda división, lo mismo el santo que el pecador, el casado que el divorciado, el heterosexual que el homosexual, el sobrio o el drogado, el niño o la niña, el joven o el anciano, el hombre o la mujer, todos somos convocados a experimentar vivamente la «Gracia del amor incondicional de Dios en nuestras vidas», somos llamados a hacer experiencia existencial de «Cristo que es nuestra Paz», porque como he dicho, Él es el principio vital que unifica y reconcilia con el Padre todas las cosas.
Como arzobispo electo de esta Iglesia arquidiocesana de Acapulco he recibido de manos del Santo Padre Benedicto XVI sobre mis hombros, el palio, tejido de lana pura, imagen del yugo de Cristo. Este yugo es la voluntad de Cristo que yo libre y conscientemente acojo. La voluntad de Dios, nos permite purificar, -en ocasiones de manera dolorosa- y nos hace volver de este modo a nosotros mismos. Para que así, con plena integralidad en nuestra vida, siendo conscientes de quienes somos, colaboremos en la salvación del mundo que construye historia. Quiero referirme a ustedes, sacerdotes de Acapulco. Sí, vengo para unirme a ustedes y para que juntos sigamos esforzándonos para que la arquidiócesis de Acapulco tenga vida digna, Vida enraizada en lo más profundo del ser humano, es decir, en Dios mismo, en la comunión y en la reconciliación. Quiero que podamos continuar el camino que han venido recorriendo, me uno a su caminar para que sigamos discerniendo los signos de los tiempos y reconozcamos en comunidad que la condenación crea división, mientras que la reconciliación crea oportunidad de cambio, de transformación, de un nuevo comienzo, que nos permite descubrir, cuál es la voluntad de Dios y habiéndola descubierto, la hagamos vida, lo que significa, oportunidades de progreso, desarrollo y crecimiento para todos. Anhelo que todo el presbiterio de esta amada arquidiócesis de Acapulco, junto conmigo podamos comprender que este palio que llevo sobre mis hombres, posee un simbolismo que nos compete a todos, a mí como el escogido, pero también a ustedes, mis más íntimos, próvidos y cercanos colaboradores. El palio hecho de lana de cordero puro, representa a la oveja perdida, enferma o débil, que el pastor lleva a cuestas para conducirla a las aguas de la vida. El palio es signo de comunión y de unidad, representa la unidad con el Santo Padre y es la vinculación con San Pedro, hoy, como nos dijo S. S. Benedicto XVI es un llamado a la libertad en la seguridad de la presencia permanente de Cristo en la Iglesia y en el mundo. Vivamos la fraternidad y la amistad como el mejor signo de la libertad y de la disposición a construir la unidad.
Me presento ante toda la comunidad del seminario y les digo, quiero con los padres formadores dignificar con mi vida de amor, este ministerio, y que jamás cesara mi compromiso de acompañamiento permanente en pro de los futuros pastores.
Para ustedes, hermanos laicos quiero llegar como el hermano que tiene la mejor disposición para acompañarlos en este tiempo en que se vive una realidad compleja y desafiante, con la seguridad de ayudarles a que se sientan seguidores de Jesucristo, redescubramos juntos una nueva forma de ser católicos, en la que podamos mirar la realidad desde los valores del Evangelio, y con la mirada de Jesús podamos aprovechar las oportunidades que nos da la ciencia y la tecnología, descubriendo los rostros de los más pobres y necesitados. Asumamos el desafío de ser protagonistas en nuestra Iglesia Católica, para que, donde nos encontremos podamos crear una sociedad diferente, para que la economía se organice a partir de la solidaridad, para que la democracia sea realmente poder del pueblo y participación responsable, para que podamos reconocer la diversidad cultural y ésta sea captada como riqueza de un pueblo, hagamos juntos que se respete el medio ambiente y la biodiversidad que poseemos como estado de Guerrero, incidamos hermanos laicos para que la sociedad sea un espacio plural en el que no se excluya a nadie de las oportunidades de desarrollo integral.
Con ustedes, hermanas y hermanos laicos nuestra Iglesia de Acapulco podrá contribuir a la recomposición de la sociedad, mediante la vivencia cotidiana de los valores evangélicos, seremos capaces de inspirar nuevos modelos de convivencia social, seremos dinámicos, con el dinamismo del Espíritu de Dios, que crea consciencia y responsabilidad y nos invita a abandonar la inercia y nos da la capacidad de abrirnos a todos, de manera particular a los pobres y excluidos de nuestra sociedad. Aceptemos el desafío de que en todos los ámbitos de nuestra sociedad se pueda vivir con plena conciencia y responsabilidad, que podamos expresar nuestro ser católico, y este incida en una mejor economía, en la defensa del medio ambiente, en la educación, en la defensa de los derechos humanos, en una mejor participación ciudadana, en la salud y en la alimentación, en la creación de mejores condiciones de vida. Ayudemos a construir en Cristo nuestra Paz una vida digna para la Iglesia de Acapulco.
Queridas familias, matrimonios católicos, jóvenes, niños, adolescentes quiero estar cerca de ustedes y ayudarles a que descubran los grandes valores humanos que tienen para mantenerse unidos e integrados, con la confianza y la seguridad de que su obispo está preocupado por ustedes.
A toda la provincia metropolitana de Acapulco, me presento con la ilusión de colaborar para que se haga realidad el anhelo de que en nuestras diócesis y en Guerrero, Michoacán y el Estado de México, se engrandezca la dignidad de la existencia humana a la que hemos sido llamados por Dios. Construyamos juntos, la libertad del hombre, su dignidad, y la edificación de una sociedad justa.
¡Quédate con nosotros, Señor! es la oración que brota de modo espontáneo de mi corazón, mientras me dispongo a iniciar el ministerio al que me ha llamado Cristo. Renuevo mi promesa de fidelidad incondicional a Cristo y la persona del Santo Padre Benedicto XVI, quiero expresar que «solo a Cristo quiero servir, dedicándome totalmente al servicio de su Iglesia.»
Para poder cumplir esta promesa, invoco la maternal intercesión de María santísima, Nuestra Señora de la Soledad, patrona y Reyna de la Arquidiócesis de Acapulco, en cuyas manos pongo el presente y el futuro de mi persona y de la Iglesia de Acapulco. Que intercedan también con su oración los santos apóstoles Pedro y Pablo y todos los santos.
Comunico a toda la arquidiócesis de Acapulco que he pedido a Mons. Ángel Martínez que continúe como Vicario general y renuevo a todos los sacerdotes en sus cargos, hasta nuevo aviso.
«Que en Cristo Nuestra Paz, LA ARQUDIÓCESIS Y LA PROVINCIA DE Acapulco Tenga Vida Digna» Así sea.



+ Carlos Garfias Merlos
Arzobispo de Acapulco





Acapulco, Guerrero a 22 Julio de 2010