José Pilar Quezada Valdès -sentado a la izquierda- y Agustín Caloca Cortés -Sentado a la derecha- alumnos en el Seminario de Guadalajaraa
... "en la Iglesia conviven asnos, mulos y machos cabríos, algunos tan salvajes que se sienten deseos de matarlos, pero no es posible porque 'el Amo quiere recibirlos todos en buen estado'."
El Cura de Torcy a su colega de Ambricourt, en: "Diario de un Cura Rural", de Bernanos.
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sábado, 10 de enero de 2026

ACAPULCO, CIUDAD DE LOS REYES.




ACAPULCO, CIUDAD DE LOS REYES.
Pbro. Juan Carlos Flores Rivas

Ya en las crónicas antiguas de Acapulco, aparece el título pomposo para aquél vecindario, que se tornaba en cauda de gentes cuando arribaba la nao de oriente: CIUDAD DE LOS REYES.

Y muchos cronistas posteriores modernos, recogieron la versión de que el Puerto, que nada tenía de ciudad, había recibido de los mismísimos reyes españoles el título insigne de "Ciudad de los Reyes". 

Nada más lejos de lo real, pues para 1627, cuando el ilustre visitante italiano Gemelli Carreri visita nuestro puerto, consigna: "En cuanto a la Ciudad de Acapulco, me parece que debería dársele el nombre de humilde aldea de pescadores, mejor que el engañoso de primer mercado del mar del sur y escala de la china, pues sus casas son son bajas y viles hechas de madera, de barro y paja"...

Resulta con todo, que para 1799, aquél vecindario llamado pomposamente Ciudad de los Reyes, gestionó el reconocimiento del título de parte de la Corona, la respuesta, en la que se confirma el título de Ciudad, curiosamente dice con claridad: "que no consta en los archivos respectivos que dicho título se haya concedido con anterioridad, pero que por solicitarlo el vecindario, y habiendo sido concedido en esas mismas circunstancias a otra población de Nueva España, se procedía a concederlo". Vito Alessio Robles transcribe el documento en su obra.

El documento, claramente indica que nunca antes se había extendido el mencionado título, sin embargo historiadores han querido confirmar sus pre-juicios dándolo por hecho.

¿De dónde surgió entonces el pomposo título de CIUDAD DE LOS REYES?

Solo quienes se atreven a explicar los hechos históricos con una mentalidad pretendidamente "laica", entendida como a-religiosa, proceden a ignorar la cultura católica que permeaba toda la vida de la sociedad novohispana, y sabemos que en la gran mayoría de los casos, la piedad católica otorgaba por extensión, el nombre de sus Santos Patronos a sus propios pueblos, bajo cuyo patronazgo y protección habían sido puesta las respectivas comunidades.

Muchos casos pueden ser citados en el marco de nuestra región como el caso de Tlapa, que es nombrada San Agustín Tlapa; o el caso de la Ciudad de Chilapa, que es llamada también Chilapa de la Asunción de María. Petatlán, en la costa grande es llamada en esa misma época San Pedro Petatlán; o Coyuca -hoy de Benitez- es llamada siempre como San Miguel Coyuca. Lo mismo sucedió con la ciudad y puerto de Acapulco, que es llamada Ciudad de los Reyes, no en atención a supuestos títulos, ni en relación a reyes de ningún tipo, sino a sus santos Patrones, aquellos que ejercían la protección sobre las católicas almas de los acapulqueños y visitantes, los santos venerados en la parroquia. 

Es por eso que el historiador Peter Gerard consigna que el puerto se llama Santos Reyes Acapulco. Y otros más llegan a decir que el título de la Parroquia era Nuestra Señora de los Reyes.

Y ésto es más creíble, que el título de Ciudad de los Reyes, no es en relación a los de España, sino a los Santos Reyes, titulares de la Parroquia, de cuya constancia se nos dice que el 6 de Enero era -hasta bien entrado el siglo XX la fiesta principal de Acapulco. 

La arquitectura que se ve reflejada en la Catedral actual expresa el recuerdo del Oriente. Y hasta la década de 1960 la foto tradicional de toda familia acapulqueña era con los reyes magos, el 6 de enero, pues ellos llegaban al zócalo para delicia de grandes y pequeños.

De cualquier manera, hoy por hoy, Acapulco bien podrá ostentar nuevamente su título original de CIUDAD DE LOS REYES, por la proclamación de Cristo Rey como titular de su nueva catedral, hoy en construcción.  Como ya desde 1958 reina en la sima del Puerto Santa María de Guadalupe, REINA DE LOS MARES. Y que ahora , en éstos últimos días, recibe un nuevo impulso  con la colocación de una nueva escultura en el extremo de la isla de la roqueta, colindante con el islote de la Yerbabuena.

ACAPULCO NO HA DEJADO DE SER CIUDAD DE LOS REYES: CRISTO REY Y SANTA MARIA DE GUADALUPE, REINA DE LOS MARES.

lunes, 5 de enero de 2026

LOS SANTOS REYES, LA PARROQUIA DE ACAPULCO.

LOS SANTOS REYES, LA PARROQUIA DE ACAPULCO
Pbro. Juan Carlos Flores Rivas

    Uno de los datos que saltan a primera vista en los datos históricos que conocemos en torno a nuestra ciudad y puerto, es que el titulo de la parroquia era distinto al actual, antiguamente se llamaba PARROQUIA DE LOS SANTOS REYES.

     Y por eso al puerto de Acapulco se le conocía como SANTOS REYES ACAPULCO, o también como ACAPULCO, CIUDAD DE LOS REYES, y este último título provocó no pocos errores,  en resueltos escritores "laicistas", pensando que Acapulco debía su título de Ciudad a los Reyes de España, cosa que no era cierta, como se aclarará cuando el pequeño vecindario solicita la confirmación del título de Ciudad en 1799 y en el Real Despacho hecho en San Lorenzo (El Escorial) en respuesta a la solicitud presentada por el vecindario, efectivamente se dice que: “no se ha hecho constar la gracia en cuya virtud se le denominaba ciudad” (a Acapulco)... Esto lo podemos ver en el libro de Vito Alessio Robles, quien reproduce el: Título de Ciudad al Pueblo de Acapulco.

     Y es que Acapulco antes de 1799 recibía el título pomposo de “Ciudad de los Reyes”, no en atención a los Reyes de España, sino a los Santos Reyes, que eran los titulares del templo parroquial.

    Es importante recordar que la fotografía tradicional de los acapulqueños hasta hace algunas décadas, y esto se puede comprobar en las familias antiguas del puerto, era precisamente ir al malecón el seis de enero a fotografiarse con los Reyes Magos, y esta tradición era fomentada y sostenida no por la parroquia, sino por el mismo Ayuntamiento de Acapulco.

     Incluso el estilo arquitectónico que vemos plasmado en la Catedral actual evoca a los antiguos titulares del templo parroquial que eran los Reyes Magos, pues lo que vemos es un templo que quiere imitar a las antiguas basílicas orientales, en abierta referencia a los Reyes Magos.

    Un dato cierto que sabemos es, que hasta 1821 la Misa Mayor que se refiere a la festividad patronal de la parroquia era el seis de enero, como se nos dice en la Revista Catedral de Chilapa, del 20 de septiembre de 1953, pp. 74-75, cuando el Ayuntamiento en pleno, en cuerpo de Cabildo y bajo mazas de plata, asiste la Misa de los Reyes Magos, en la Parroquia de Acapulco, siendo Alcalde Don José María Ageo.

    Esto quiere decir que la devoción a Nuestra Señora de la Soledad irá ganando terreno con posterioridad, desplazando a los titulares originales de la parroquia, pues incluso fue el 6 de Enero de 1820, día de los Reyes Magos, cuando “Quedó instalada la Imagen de Nuestra Señora de la Soledad en el Templo Parroquial de Acapulco, al terminarse la reconstrucción del Templo. Se cantó la Primera Misa Solemne, el Sermón los predicó el Señor Cura D. Felipe Clavijo. Hubo salvas de artillería y repique de campanas, asistencia del Ayuntamiento y de la población y del Gobernador D. Nicolás Gándara y de toda la oficialidad, así militar como de oficina; toda la tropa de la guarnición sobre las armas, hizo sus descargas de ordenanza. (Cfr. Revista “Catedral”, Chilapa, Gro. 20 de Septiembre de 1953, pp. 74-75). Por lo tanto en la Fiesta Patronal de la Parroquia, en el día de los Reyes Magos.


        La parroquia de Acapulco hunde sus pasado histórico aún antes de 1545, pues en la Carta relación del Arzobispo de México Don Pedro Moya y Contreras, remitiendo al Rey Don Felipe II reservados informes personales del clero de su diócesis, con fecha 24 de marzo de 1575, (Cfr. publicado en Biblioteca de Autores Españoles desde la formación del lenguaje hasta nuestros días. CARTAS INDIAS, Tomo I, ediciones Atlas, Madrid, XXXVII, pp. 214), DECLARA QUE:  FRANCISCO MORENO, era Cura proveído, en Acapulco. “Avrá treynta años questá en la tierra, es lengua mexicana… es bachiller por rescripto; está proveido en la costa de Acapulco, es viejo, y entiendese que tiene pocas letras…”  Esto quiere decir, que si este cura, que pudo ser el primer clérigo en Acapulco, ejerció su ministerio durante 40 años, al momento del Informe, la población cristiana de Acapulco era sustantiva, capaz de mantener a un clérigo, haciendo de esta parroquia CONGRUA. Este dato documentado, obliga a replantear todas las conclusiones actuales en torno a la fundación de Acapulco.

   Finalmente, en el primer semestre del año 2018, hemos llevado a cabo el ejercicio de revisión de los libros históricos en la Parroquia de Nuestra Señora de la Soledad, que actualmente, al mismo tiempo ,es Catedral y santuario diocesano. Lo que nos ha permitido confirmar noticias que habíamos encontrado y explicado ampliamente con anterioridad en nuestro blog ephemeridesacapulcanae: la Parroquia de Acapulco tuvo como titulares a los SANTOS REYES (Melchor, Gaspar y Baltasar), durante 293 años, desde aquél lejano 1545, hasta 1838. 

    Y a partir de 1838, los Santos Reyes se ven desplazados por el título de NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD, lo que nos daría que el actual título de la Parroquia inicia durante la primera quincena de 1838.

         El respaldo documental para constatar este salto, es de tres tipos:

1.      Primero, el Libro de Matrimonios sin número, que va del 22 de marzo de 1831 al 22 de agosto de 1842. La última Acta que lleva el título de Iglesia Parroquial de los Santos Reyes y puerto de Acapulco es sin número, del 14 de noviembre de 1835, el matrimonio de José Ignacio de Loyola Ríos de 37 años, con María Juliana Herrera, de 23 años, ambos de Acapulco, casados por el Cura encargado José María Yrueta.
14.nov.1835 ultima acta de matrimonio que registra el titulo Parroquia Santos Reyes Acapulco

Y la Primera Acta que lleva el título de Nuestra Señora de la Soledad de Acapulco, sin número, del 22 de agosto de 1838, el matrimonio de José Sebero, de 32 años, de Texca, con María Estefanía de 15 años, de Dos Arroyos, casados por el Cura encargado Vicente Montaño Negreira. Lo que nos da un arco de tiempo muy largo de tres años (14.nov.1835-22.ago.1838), que se acorta enseguida.
22.ago.1838 Primer acta de matrimonio que registra el título Nuestra Señora de la Soledad de Acapulco

2.      En segundo lugar está el Libro de Bautismos, sin numeración ni paginación, las primeras actas están numeradas, pero las últimas cinco, que son las que nos interesan, no lo están. El Libro de Bautismos en cuestión va del 27 de julio de 1833 al 1 de octubre de 1838. La última acta con el título de Iglesia Parroquial de los Santos Reyes y puerto de Acapulco es del 23 de julio de 1838. El Bautismo de ANACLETO, de Acapulco, hijo legítimo de Santiago Valdés y María Engracia Lemus, siendo padrinos Agustín Melendes y Alejandra Cruz. Bautizado por el Cura encargado Juan José Yrueta.
23.jul.1838 ultima acta de bautismo que registra Parroquia de los Santos Reyes Acapulco

La Primera Acta con el título de Nuestra Señora de la Soledad, es del 5 de septiembre de 1838. El Bautismo de María de los Remedios, de cinco días de nacida, de Acapulco, hija natural de María Mercrima Rivera, siendo sus padrinos María Telésfora Salinas. Bautizada por el Cura encargado de San Miguel Coyuca Vicente Montaño Negreira. El arco de tiempo es apenas de un mes (agosto) y 13 días (23.jul.1838-5-sept-1838).
5.sept.1838 primera acta de bautismo que registra el título Nuestra Señora de la Soledad de Acapulco

3.      En tercer lugar, está el libro de entierros, en la portada dice volumen 2 pero actualmente es el único que se conserva en el archivo histórico, comienza con una paginación que después se abandona. El libro de Entierros en cuestión comienza con el acta número 1, del 22 de febrero de 1838, al 31 de julio de 1842. La última acta que utiliza el título de ciudad de los Santos Reyes y Puerto de Acapulco, registra el número 36, con fecha 25 de julio de 1838, de la sepultura eclesiástica de María Isabel Sacarías, de Acapulco, adulta (sic) de nueve años de edad, hija natural de Isabel Sacarías, murió de una estocada originada por haber caído de asiento de un guayabo. Firma el Bachiller Juan José Yrueta, cura encargado.
25.jul.1838 ultima acta de entierros que registra el título Santos Reyes Acapulco

La primera acta que abandona el título de Santos Reyes, es el Acta número 37, del 2 de septiembre de 1838, de la sepultura eclesiástica de caridad (es decir, gratuita), de María Eusevia, de Acapulco, párvula de siete años, hija de Juan Flores, que murió de diarrea. Firma Vicente Montaño y Negreiros. Ajustándose al arco de tiempo del libro de bautismos antes mencionado, de un mes (agosto) con 8 días (25.jul.1838-2.sept.1838).
2.sept.1838 primera acta de entierros que registra el título Nuestra Señora de la Soledad de Acapulco


El cambio de titular entonces, se dio en la primera quincena del mes de agosto de 1838, ateniéndonos a la primera acta de Matrimonios registrados con el título de Nuestra Señora de la Soledad (22.ago.1838).

     Para el caso, la Arquidiócesis de México, a la que pertenecía en el momento la parroquia de Acapulco, parece que estaba acéfala.

     Y el posible cura encargado de la parroquia en el arco de tiempo en cuestión era Vicente Montaño Negreira, que aparece firmando en la Primera Acta que lleva el título de Nuestra Señora de la Soledad de Acapulco –decisiva-, del 22 de agosto de 1838. El día exacto no lo conocemos.

martes, 12 de enero de 2021

PARROQUIAS DEL SIGLO XVI EN LA ARQUIDIOCESIS DE ACAPULCO

Templo parroquial actual en San Luis Acatlán, Gro. Parroquia decana de toda la Costa guerrerense

PARROQUIAS DEL SIGLO XVI EN LA ARQUIDIOCESIS DE ACAPULCO
Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas

La Iglesia en la región costera del pacífico mexicano no llegó ayer por la tarde, tiene ya más de 500 años de historia, de una evangelización que ha asumido una geografía inhóspita, climas caniculares, y una población dispersa, aderezados por una historia constante de conflictos.

El trabajo de recuperación de la microhistoria no ha sido fácil, y existen muchos temas que son todavía motivo de polémica, falta sobre todo el consiguiente trabajo de archivos. Comúnmente, nos hemos dedicado a repetir temas comunes, trabajos de panfletos ya impresos, sin tener en muchos casos la posibilidad de un trabajo crítico que nos permita alcanzar la certeza histórica. Y sobre todo, nos encontramos en una zona condicionada por los tres enemigos recurrentes de las fuentes históricas: sismos, tempestades, y guerras sin fin. En la actualidad, los historiadores han localizado nuevos documentos históricos, que nos obligan a replantear los datos hasta ahora conocidos.

El territorio que ahora constituye la Arquidiócesis de Acapulco, fue llamado a la llegada de los españoles, como Provincia de la Costa del Mar del Sur o de Acapulco, y fue distribuido entre estas diócesis:

>  Lo que hoy llamamos Costa Grande, que en el siglo correspondía a la Alcaldía Mayor de Zacatula, se encontraba bajo la jurisdicción del obispado de Michoacán (1538); 

> lo que hoy es prácticamente el Municipio actual de Acapulco, que correspondía en el siglo a la Alcaldía Mayor de Acapulco, se encontraba bajo la jurisdicción del arzobispado de México (1528);

> una parte de lo que hoy llamamos Costa Chica, que correspondía en el siglo a la Alcaldía Mayor de Igualapa, se encontraba bajo la jurisdicción del obispado de Antequera-Oaxaca (1535);

> y otra parte de lo que hoy llamamos Costa Chica, sería la montaña baja nahua-tlapaneca, que hoy constituye la región de Ayutla y San Luis Acatlán, se encontraba bajo la jurisdicción del obispado de Tlaxcala (1527) –que se convirtió pronto en el arzobispado de Puebla-.

Desde el punto de vista de la historiografía, las zonas más estudiadas han sido Acapulco y lo que hoy llamamos Costa Grande. Para la Costa Chica, los trabajos históricos son pocos, y sobre todo no conocidos.
Templo Parroquial actual de Nuestra Señora de la Soledad
antigua Parroquia de Acapulco

Para el caso de Acapulco, ahora sabemos que el primer clérigo avecindado en Acapulco es: FRANCISCO MORENO, era ya Cura proveído (nombrado conforme a los cánones), en 1545. Para 1575 se dice de él: "Avrá treynta años questá en la tierra, es lengua mexicana... es bachiller por rescripto; está proveído en la costa de Acapulco, es viejo, y entiéndese que tiene pocas letras..." (Cfr. Carta relación del Arzobispo de México Don Pedro Moya y Contreras, remitiendo al Rey Don Felipe II reservados informes personales del clero de su diócesis, México, 24 de Marzo de 1575, publicado en Biblioteca de Autores Españoles desde la formación del lenguaje hasta nuestros días. CARTAS INDIAS, Tomo I, ediciones Atlas, Madrid, XXXVII, pp. 214; Transcrita en: Rubén Rodíguez Balderas: Ochenta clérigos seculares en la Diócesis de México, desde 1510 hasta 1548, en: Historia desconocida. Una aportación a la historia de la Iglesia en México. Libro Anual 2007 de la Sociedad Mexicana de Historia Eclesiástica, A. C. pp. 59-139).

 Y también sabemos que en la primera quincena del mes de agosto de 1838, cambió de título a Nuestra Señora de la Soledad.

 Lo que nos daría como fecha de fundación para la Parroquia Santos Reyes de Acapulco (hoy Nuestra Señora de la Soledad) en 1545, y estaría cumpliendo en este 2021 su 476 aniversario y 183 de cambio de título.

Para el caso de Costa Grande, las investigaciones han sido actualizadas por el Padre Alberto Carrillo Cázares, quien publicó el estudio: Partidos y Padrones del Obispado de Michoacán 1608-1685; en: El Colegio de Michoacán, obra Editada en Zamora, el año de 1996. En las pp. 333-368 nos aclara muchos aspectos de la: PROVINCIA DE ZACATULA, transcribiendo un documento inédito: la Visita Pastoral del obispo Morales de Michoacán.
Actual Templo en Tecpan
Actual Templo en Petatlán
Actual Templo en Atoyac











En primer lugar, PETATLÁN, en 1550 es doctrina administrada por clérigos, es decir Parroquia.

Igualmente, dice que TECPAN Y ATOYAC, para 1568, eran ya Partido de clérigos, es decir Parroquias.

 Tal vez Tecpa fue creado como partido cuando Camutla desapareció por 1568. Tenía Pantla como visita" (J. F. Schwaller, 1981, p. XXXIX).

 El Obispo Morales dice de Tecpa, que hablan lengua quitlateca y mexicana, es vicario Diego de Soria, clérigo de España, buen latino, ha oído cánones, gran lengua mexicana y buena cuytlateca.

Con estos datos, se echa por tierra la que anteriormente se ha sostenido, en el sentido de que fray Juan Bautista Moya era el fundador de estos pueblos, pues sabemos que el insigne misionero visitó la región en otras fechas.

 Por lo tanto, en el actual 2021, la Parroquia de San Pedro Apóstol en Petatlán tiene 471 años; y tanto la Parroquia de san Bartolomé Apóstol en Tecpan de Galeana como la Parroquia de la Asunción de María en Atoyac de Alvarez, tienen 453 años.

Actual Templo en Ayutla, Gro. Parroquia heredera de la
histórica Parroquia de Xocutla 
Actual Templo en San Luis Acatlán
Parroquia decana de la costa guerrerense

Un dato interesante que aparece en las Relaciones geográficas del siglo XVI, en el apartado de Citlaltomahua y Anecuilco, nos transmite: Citlaltomahua: Esta este dicho pueblo [a] siete leguas de un pueblo que se llama y nombra Coyuca, en donde residen muchos españoles y, lo mas del tiempo, están los sacerdotes en el para la administración de la doctrina, por estar mas cercanos a este dicho pueblo. Esto explica porqué en la lista de clérigos del S. XVI de Acapulco, aparecen varios con el título de Párrocos de Coyuca y Administradores de Acapulco, sin ser este lugar parroquia, pero sin duda congrua, por la presencia de un número significativo de españoles.

         Para la región baja nahua-tlapaneca que hoy llamamos Costa Chica Peter Gehrard nos dice que a comienzos de la década de 1530, y probablemente antes, había sacerdotes seculares residentes en Tlapa y San Luis. Cuando San Luis fue abandonado el cura se trasladó a Acatlan (que entonces formaba parte de la vecina jurisdicción de Igualapa) y continuó visitando la región de Azoyú.

 Y que en la colindancia de esta región con Acapulco, otro sacerdote, nombrado por el obispo de Tlaxcala, vivía en Xocutla para 1553 y visitaba los pueblos vecinos, Ayutla, Tututepec y Suchitonalá. Al oeste, el curato de Xocutla se trasladó a Santiago Ayutla antes de 1611, pero su parroquia siguió incluyendo lugares en la jurisdicción de Acapulco.

Entendemos entonces que la Parroquia de San Luis Rey de Francia, hunde sus raíces hasta 1530, con las vicisitudes de cambio del pueblo y su fusión en lo que después será San Luis Acatlán.

 Mientras que la Parroquia surgida por el cambio de sede de Xocutla a lo que hoy es Ayutla de los Libres, hunde sus raíces hasta 1553.

 San Luis Acatlán, tendría hoy en 2021, 591 años y Santiago Apóstol Ayutla de los Libres, 468 años.
Actual Templo en Ometepec, Gro.

Actual Templo en Igualapa, Gro.

















Para la zona restante de la Costa Chica, llamada Provincia de Igualapa, Peter Gehrard nos dice que, los agustinos de la Provincia de Tlapa en 1570 habían fundado más doctrinas seculares en San Juan Igualapa y Santiago Ometepec. Para el siglo, el título de doctrinas es equivalente al de parroquias.

 Lo que nos daría, en el actual 2021, 451 años tanto para la Parroquia de San Juan Bautista Igualapa como para la Parroquia de Santiago Apóstol Ometepec.

Quedando como Decana de todas las parroquias en esta área llamada Provincia del Mar del Sur o de Acapulco la Parroquia de San Luis Rey de Francia en San Luis Acatlán, Gro.

sábado, 12 de septiembre de 2020

EL SIGLO XIX DE LA PARROQUIA DE ACAPULCO: DE LOS SANTOS REYES A NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD.

EL SIGLO XIX DE LA PARROQUIA DE ACAPULCO, DE LOS SANTOS REYES A NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD.
 Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas.

Cabe abrir un espacio particular para tratar de determinar uno de los aspectos más importantes de la historia de la Parroquia de Acapulco. Los titulares originales de la Parroquia de Acapulco, los que dieron nombre a la Parroquia original, y origen a la pretensión de la Ciudad y Puerto de Acapulco al uso del título pomposo de “Ciudad de los Reyes”, los SANTOS REYES MAGOS, se verán desplazados en el Siglo XIX, por una nueva denominación: NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD. ¿Cuáles son las razones? ¿Qué sucedió y en qué momento?


Ahora hemos tenido la oportunidad de confirmar esta noticia, por el análisis reciente de los libros históricos de la Parroquia de Acapulco: El cambio de título de la Parroquia de SANTOS REYES, a NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD, se consolida precisamente en la primera quincena de 1838, como lo hemos explicado en otro capítulo.

 Parece ser que el cambio paulatino se va dando en el contexto de la revolución de Independencia, en medio de una lucha ideológica entre dos bandos encontrados.

 Por una parte los REALISTAS, partidarios a ultranza de la conservación de la monarquía, que en el Siglo XIX provocarán el deseo por la Independencia de la Nueva España, ante las instituciones borbónicas, que se encontraban imbuidas de una mentalidad anticlerical, que logró entre otras cosas la expulsión de los jesuitas de todo el reino español, y que en términos religiosos expresaban su cultura católica en devociones como la Virgen de los Remedios (en la Ciudad de México); y serán los que proclaman a la Virgen de la Soledad como Patrona de las Tropas Realistas y del Puerto, el 8 de Diciembre de 1812, en presencia de la oficialidad y el vecindario, con toda la tropa sobre las armas. Ceremonia en la que el Gobernador interino de la Plaza D. Pedro Vélez, le puso a la Santísima Imagen de la Soledad, la Banda de General y un bastón en las manos con puño de oro. (Cfr. Revista “Catedral”, Chilapa, Gro. 20 de Septiembre de 1953, p. 74). Los actos incluyeron una procesión por las calles del puerto siendo escoltada la Sagrada Imagen de la Soledad por una guardia especial que rindió pleitesía de acuerdo con la ordenanza militar (Cfr. Tomás Oteiza, Acapulco, la ciudad de las naos de oriente y de las sirenas modernas, Ed. Diana, pp. 191-192).

 Y por otra parte los INSURGENTES, partidarios de una autonomía de la colonia -de la Nueva España-, primero desde posturas que promovían la restauración en el trono de la dinastía de los Austria -más fiel a las directrices católicas-, y en un segundo momento promovieron la total independencia del país, y tomaron como bandera la devoción a la Virgen de Guadalupe. El Generalísimo Don José María Morelos y Pavón, quien el 20 de Octubre de 1810 recibe del Don Miguel Hidalgo y Costilla el encargo de insurreccionar la costa del sur, promoverá la devoción a la Guadalupana por todos los medios. El 11 de Marzo de 1813 proclama en Ometepec: “todos los mayores de diez años traigan en su sombrero la ‘cucarda’ y una cinta en la que se declare ser devoto de la Santísima Imagen de Guadalupe, soldado y defensor de su religión y su patria... reservando declarar por indevoto y traidor a la nación al individuo que, reconvenido por tercera vez, no usare de la cucarda nacional o no diese culto el 10 de Septiembre de 1811 castiga al puerto por su falta de colaboración con la lucha, ordena: QUE LA POBLACIÓN DEL MISMO PUERTO NOMBRADA CIUDAD DE LOS REYES, PIERDA POR AHORA ESTE NOMBRE...

 En el medio de estas dos tendencias, se encontraba EL PUEBLO LLANO de Acapulco, que nunca recibió con entusiasmo el movimiento de Independencia; pues Acapulco siempre ha vivido de los forasteros, y por lo tanto, romper el ritmo de la vida con una guerra -así fuera la más justa- significaba la ruina del comercio y el intercambio que ello conlleva.

 Pero Acapulco era un pueblo católico, de manera que vivió con ambigüedad la lucha militar e ideológica que se venía encima. La lucha ideológica que incluía símbolos religiosos, en la que por un lado había una “Virgen de los realistas”, Nuestra Señora de la Soledad, y por el otro lado la “Virgen de los Insurgentes”, Nuestra Señora de Guadalupe.

 Lo cierto es que en medio de esta refriega ideológica, los Santos Reyes perdieron lugar por partida triple: los REALISTAS, aunque defendían las instituciones monárquicas, provistos de ideologías más afines al anticlericalismo borbónico, y se sintieron más identificados en la imagen de Nuestra Señora de la Soledad. Y por otra parte los INSURGENTES, que propugnaban por la Independencia de la Nueva España, nada querían saber de Reyes, así fueran Santos u orientales no españoles. Y los ACAPULQUEÑOS, que impactados de alguna manera por la nueva propuesta de independencia, simplemente fueron dejando de lado a los Santos Reyes Magos; pero tampoco se sintieron totalmente identificados en la devoción a Nuestra Señora de la Soledad por el solo hecho de haber sido proclamada por los Realistas.

 No obstante, hasta la década de los sesenta del siglo XX, la fiesta de los Reyes Magos estaba fuertemente arraigada en el Puerto.

 En este choque ideológico podemos encontrar, por una parte el origen del guadalupanismo tan acendrado de los acapulqueños, que se manifiesta con júbilo explosivo cada año, y por otra parte la poca o nula devoción existente en torno a Nuestra Señora de la Soledad, que incluso hasta hoy (2005), no había sido confirmada formalmente como Patrona del nuevo ente eclesial que ha surgido de la anterior Iglesia Madre de Acapulco: primero la Diócesis y después la Arquidiócesis de Acapulco.

 De cualquier manera, y con todo y la proclamación hecha de Nuestra Señora de la Soledad como Patrona de las Tropas Realistas y del Puerto en 1812, todavía para este tiempo no ocupaba el centro de la devoción del Puerto, pues para entronizarla se tuvo que ocupar una CAPILLA, no el centro del altar de la Parroquia, y la ceremonia final de entronización se tuvo que realizar todavía un 6 de Enero de 1820, en la Fiesta patronal de la Parroquia, la Fiesta de los Reyes Magos, aprovechando el concurso natural de las gentes a la Parroquia.

 Otro dato curioso es, que la actual Imagen que preside el Templo Parroquial -hoy Sagrario-Catedral y Santuario Diocesano-, no fue la misma proclamada en aquél entonces y ceñida como Generala, tuvo que ser una imagen anterior cuyo paradero se desconoce, pues la Imagen actual primero fue elaborada la Cabeza, y posteriormente, el cuerpo. El 17 de Marzo de 1841 se estrenó la Cabeza de la actual Imagen de Nuestra Señora de la Soledad de Acapulco, conforme con un documento encontrado en la misma que trascribimos: “Esta cabeza se hizo en México, costó 30 pesos, Se estrenó el día 17 de Marzo de 1841. La bendijo el I. S. D. D. Manuel Posada y Garduño, primer Arzobispo mexicano. Fue hecha a solicitud del Lic. D. José María Gómez Daza, cura propio de esta Parroquia de Acapulco, a expensas de varias devotas señoras hijas de este Puerto, entre ellas Dña. Feliciana Indúa; Dña. Teodora Alen; y Dña. Eleuteria Tellechea. Siendo Prefecto D. Manuel Dublán; Comandante principal D. Tomás Moreno; Juez Primero de la Paz D. José Sierra y este mismo supliendo la mayordomía de la Virgen, por falta de propietario D. Pedro Bita. En este mismo día estrenó la Santísima Virgen un vestido de seda que costó 160 pesos, colectados por las mismas devotas en todo el vecindario” (Revista “Catedral”, Chilapa, Gro. 20 de Septiembre de 1953, pp. 73-74). Y será hasta 1943 cuando el Párroco de Acapulco Don Florentino Díaz, mandó que se le colocara Cuerpo a la actual Imagen de Nuestra Señora de la Soledad de Acapulco. –antes solo era un busto colocado en un bastidor que sosteniendo el vestido simulaba un cuerpo-, encontrándosele en una cavidad ex profeso abierta, el documento que ya ha sido trascrito antes.

 De cualquier manera, mentiríamos, si decimos que no se conocía y veneraba ya antes la advocación de Nuestra Señora de la Soledad, pues para el 21 de Octubre de 1743 encontramos la primera mención que se hace de la Virgen de la Soledad en Acapulco, en una copia del Inventario del Convento de Nuestro Seráfico Padre San Francisco, Título de Santa María de Guía de la Ciudad y Puerto de Acapulco, formado por Fray Francisco de Santa Bárbara Guillén, Vicario; y que se encuentra en el Archivo del Museo de Antropología e Historia de México, Fondo Franciscano, Volumen 167, fols. 143-52. Firmado por: Fray Francisco de Santa Bárbara Guillén; Fray Juan Bautista Pinna; Miguel Ramírez, Síndico; José de Bidagaín; Francisco Anselmo Aguado; Francisco Monroy. En el dicho Inventario se da capítulo particular al: “ALTAR DE NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD. Que contenía un cuadro de Nuestra Señora de la Soledad con su marco sobredorado, y es de tres varas y media. Contiene cuatro candeleros de cobre. Una Cruz de palo. Y un Ara de dicho altar.” Esta descripción se refiere a un altar lateral de la Iglesia del Convento, que estaba abierta al culto público, pero que no era la Parroquia. Una vara equivale 835 milímetros y 9 décimas.

 Cabe señalar que este Inventario no menciona la existencia de ninguna Imagen de Nuestra Señora de Guía, sino que indica que en el altar mayor presidía: “Una Imagen de bulto de vara y media de Nuestro Padre San Francisco con su Santísimo Cristo en la mano, de madera; una diadema de plata con su tornillo, pesa todo diez onzas; una mesita de China, que sirve al Santo de peana”... ¿Existió alguna imagen de los Reyes Magos? Es posible que no, o si la hubo, fue de tan baja calidad, que ni siquiera aparece mencionada, ni en los cronistas de los primeros siglos, ni en los posteriores inventarios de la Parroquia que han llegado hasta nosotros. El historiador Edmundo O’Gorman, en su libro “Destierro de sombras”, explica esto de alguna manera, indicando que en los siglos XVI y XVII no fue fácil poseer imágenes religiosas de gran calidad, en parte por el gran precio, y en parte las dificultades propias de inseguridad en estas tierras de la Nueva España.

 Por otra parte cabría preguntarse: ¿Dónde quedó aquella bellísima Imagen de Nuestra Señora de Guía, de marfil, traída de las Islas Filipinas, y que aparece inventariada en el Convento Franciscano a finales del Siglo XVIII?

viernes, 11 de septiembre de 2020

LA INDEPENDENCIA Y LA PARROQUIA DE ACAPULCO

LA INDEPENDENCIA Y LA PARROQUIA DE ACAPULCO.
 Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas.

En términos generales, debemos decir que si la historia del siglo XVIII de la Iglesia de Acapulco estuvo marcada por los movimientos de la naturaleza, el siglo XIX estará marcado por otros movimientos de naturaleza mucho más impredecibles, los movimientos humanos: la revolución de independencia.

 Sin faltar claro está la naturaleza que nunca deja de moverse. El investigador y perito en historia por la Universidad Nacional Autónoma de México PETER GERHARD en su obra: Geografía histórica de la Nueva España, 1519-1821, nos dice que Acapulco, para inicios del Siglo XIX no era más que una humilde población: El padrón de 1792 muestra en total de 5679 no indios (individuos), formado por 122 españoles, 19 castizos, 122 mestizos, 5307 “pardos” (incluyendo filipinos) y 109 morenos; en ese año había en la jurisdicción dos haciendas y 32 ranchos.

La Parroquia de Acapulco inicia el Siglo XIX siendo Párroco Don FERNANDO DE LA VEGA, quien aparece como Cura de Acapulco desde 1799.

 Eclesiásticamente, sabemos, este vecindario se encontraba ocupado en dos procesos que corrían paralelos: uno, que inicia en los años 1800-1805, consultas para la creación de un Obispado en la Provincia del Mar del Sur o de Acapulco (expediente en AGN); y otro, el 28 de Junio de 1809, cuando el cura y el vecindario de Acapulco solicitan licencia para construir y trasladar nueva capilla de Nuestra Señora de la Soledad, y para formar la Cofradía correspondiente (expediente en AGN).

Para 1806, asume como Párroco Don JOSE MARIA DE LA TORRE..

En 1809 Don JUAN JOSE VILLANISAN. Aparece como Párroco de Acapulco (AGN. Negocios Eclesiásticos. Justicia E, vol. 11, Exp. 1, f. 181). Tocará a este Ilustre Bachiller, como Cura y Juez Eclesiástico, solicitar al Soeberano Fernando VII, licencia para construir y trasladar nueva Capilla de Nuestra Señora de la Soledad, el 28 de Junio de 1809. Explica en la solicitud, que la Virgen de la Soledad se venera especialmente por los navegantes, quienes han entregado limosnas importantes para este fin, pero sobre todo, porque la Capilla actual, de modestas dimensiones, se encuentra en lugar indecente, junto a una pulpería. Firman con el Señor Cura, los principales del Puerto: Manuel de Orozón, Joaquín Aguiñiga, Francisco de Yrure, Simón de Adrián, Joaquín Doria, Juan Puyol, Nicolás Molina y Chico, Pedro de Jesús Piza, Francisco Suárez, Blas Pablo de Vidal, José María Vergara, Mariano Miguel de la Parra, y José Dimayuga (expediente en AGN).

Mientras tanto, en ese misma fecha, el Arzobispo de México Don Francisco Javier De Lizana, concede licencias eclesiásticas para el establecimiento de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad. Y el 16 de Julio del mismo año el Virrey Gobernador Don Pedro Garibay, junto con el Arzobispo de México, conceden licencia para construir la Capilla.

 En Agosto de 1810 un fuerte huracán hizo levantar el mar hasta bañar con sus olas las paredes del Templo Parroquial. Inmediatamente se comienza la Construcción de la Capilla de Nuestra Señora de la Soledad, que quedará interrumpida por la Guerra de Independencia. 

Parecía una premonición, pues ese mismo año la Feria de la Nao de China fue suspendida, en el horizonte se avistaban ya los nubarrones de la guerra de Independencia. El 20 de Octubre de 1810 Morelos recibe la orden de apoderarse de Acapulco por parte de Don Miguel Hidalgo y Costilla.

El 11 de noviembre de 1810, Morelos acampa en Pie de la Cuesta. El 13 de Noviembre de 1810, Ocurre el primer enfrentamiento entre las fuerzas de Morelos y las de Luis Calatayud en El Veladero. El 14 y 15 de Noviembre de 1810, Morelos acampa en el Aguacatillo y ocupa el Paso Real de la Sabana. El 17 de noviembre de 1810, Morelos expide un bando en el Aguacatillo por el que se suprimen la esclavitud y las castas.

Entre tanto, el 8 de Enero de 1811, El Virrey de Nueva España resuelve favorablemente su voto sobre la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad de Acapulco.

 El 3 de Mayo de 1811. Morelos nombra a Hermenegildo Galeana su Lugarteniente cuando se encuentran en la Sabana.

La campaña militar que el Generalísimo Don José María Morelos y Pavón lanzó contra el Puerto y el Castillo ha quedado magníficamente plasmada en crónicas cuyo realismo nos hacen recordar las grandes batallas de todos los tiempos, los heroísmos inmensos de parte de ilustres personajes, de tropas que sostienen con rigor militar la lucha, pero sobre todo pueblos que resisten con dignidad sostenidos por sus ideales.

 Ante la incertidumbre en que se encontraban los habitantes de Acapulco, así como también las tropas que la guarnecían, las autoridades y vecinos elevaron plegarias para que volviera la paz en la Nueva España y puestos de acuerdo, celebraron con toda solemnidad funciones religiosas en honor de la Virgen Nuestra Señora de la Soledad. El 8 de Diciembre de 1812 se juró en el Castillo de San Diego por Generala de las Tropas Realistas de Acapulco y Patrona de la Ciudad, a Nuestra Señora de la Soledad, en presencia de la oficialidad y el vecindario, con toda la tropa sobre las armas; y en señal de tan devoto acto, el Gobernador interino de la Plaza D. Pedro Vélez, le puso a la Santísima Imagen la Banda de General y un bastón en las manos con puño de oro. Esta ceremonia tuvo lugar un día martes. (Cfr. Revista “Catedral”, Chilapa. 20.Sept.1953). Los actos incluyeron una procesión por las calles del puerto siendo escoltada la sagrada imagen por una guardia especial que rindió pleitesía de acuerdo con la ordenanza militar (Cfr. Tomás Oteiza, Acapulco, la ciudad de las naos de oriente y de las sirenas modernas, Ed. Diana, pp. 191-192).

 El 12 de Abril de 1813, el Generalísimo Morelos ataca y entra en la ciudad de Acapulco; la ciudad fue saqueada e incendiada; Morelos se apoderó del Curato, que no contaba todavía de Templo, ni altar, ni urna; entre las perdidas se cuenta el Archivo de la Parroquia.

 En medio del fragor de la batalla la fe, que incipiente se muestra informando estos momentos de crisis. Por ejemplo durante el sitio que los insurgentes sostienen contra el Fuerte de San Diego en 1813, Tomás Oteiza nos transmite una descripción dantesca: “Un cuadro de horror era el que se contemplaba en los patios y corredores del Castillo; niños famélicos por falta de alimentos sanos y de agua no podían resistir la deshidratación que el calor canicular les causaba, morían casi a diario; de igual manera muchas mujeres que no soportaban aquella tragedia que cada día pasaba se hacía más amarga al ver perecer de hambre y de sed a sus hijos tomaban también el camino de la madre tierra”,... Pero en medio del dolor, se imponían sesgos de humanidad: “Casi todos los días había una tregua, cuando el sacerdote llegaba al Castillo para ayudar a bien morir y administrar los últimos sacramentos a las víctimas de aquella lucha sin cuartel, víctimas inocentes la mayoría. Las avanzadas insurgentes suspendían sus movimientos bélicos, santiguándose reverentes ante al paso del Santo Viático (la Eucaristía) que era llevado en aquel entonces al toque de campanillas por las calles a veces a pie y otras en carreta. Eran aquellos momentos de expectación aún en aquella lucha sin cuartel, por el respeto que guardaban unos y otros a la Religión Católica que profesaban. Cuando sacaban los cadáveres por el puente levadizo para enterrarlos en la fosa que circunda a la ciudadela, precedidos por la cruz alzada de la parroquia, seguidos por el sacerdote que rezaba los salmos del “miserere” pidiendo a Dios clemencia por el difunto, un completo silencio dominaba, escuchándose sólo los lastimeros “ayes” de una madre y de sus familiares, mitigados por el susurro del viento al rozar el follaje de los bocotes cercanos.
 Tal era el escenario de aquél tétrico lugar, donde se conjugaba el valor con la abnegación, ante el corazón inconmovible con temple de acero del Gobernador del castillo, que firme en sus decisiones soportaba estoico y sin inmutarse aquél cuadro de dolor, aquellas escenas desgarradoras, rompiendo el fuego en cuanto el sacerdote había cumplido su misión”.

La Fortaleza de San Diego capitula el 20 de Agosto de 1813. Termina la Cuarta campaña de Morelos.

Para 1814 entra en escena Don FELIPE CLAVIJO, Párroco de Acapulco de 1814 hasta 1830.

El 9 de Abril de 1814, Morelos ordena a Isidoro Montes de Oca incendiar Acapulco. Y el 12 de Abril de 1814, Morelos se dirige a Tecpan, mientras Hermenegildo Galeana permanece en el Veladero y Juan Alvarez en Pie de la Cuesta y el Bejuco.

El 13 de Enero de 1816 tiene lugar la Protocolización de las Constituciones provisionales de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad de Acapulco, hechas en Junta por el Señor Gobernador Interino de esta plaza Primer Teniente de Castellano de su Real Fuerza Capitán Don Pablo Francisco Ruvido, con asistencia del Señor Cura Párroco de esta doctrina Bachiller Don Felipe Clavijo y los tres vecinos promotores de esta piadosa fundación y como lo son Don Manuel de Oronoz, Don Juan Molina, y Don Blas Pablo de Vidal.

En este testimonio, se distingue que la Imagen de la Santísima Virgen de la Soledad no estaba en el Templo Parroquial, y que éste último era distinto a la Capilla de la Virgen. Cláusula 12: “Celebrará cada año esta devota Cofradía la fiesta de Dolores de Nuestra Señora en su día, en que se deberá celebrar de cuenta de ella, en la Iglesia Parroquial de este Puerto, mientras no se concluya la Capilla que se está fabricando a la Santísima Virgen, el número de las Misas Rezadas que se pueda por la intención de los Cofrades vivos, y almas de los ya difuntos, también deberá costear los Viernes Santo por la noche el Pésame a Nuestra Señora de cuyos gastos llevará exacta cuenta el Mayordomo Tesorero” (AGN. Negocios Eclesiásticos. Justicia E. vol. 11, Exp. 1, f. 164).

En 1816, se conoce la Proclamación de la Bula “Universi Domici Gregis”, del Papa Pío VII, con la que se erige canónicamente la nueva Diócesis de Chilapa, pero esta no se pudo ejecutar por la revolución de independencia.

El 6 de Febrero de 1816, el Doctor Sánchez, solicita al Arzobispo de México, a nombre de los vecinos del Puerto de Acapulco movidos de la devoción que profesan a María Santísima Señora Nuestra en el paso de su Soledad, que apruebe las constituciones, por lo que toca a su jurisdicción ordinaria, y el 8 de Febrero de 1816, El Provisor y Vicario General del Arzobispado de México Don Félix Flores Allaforri, aprueba las constituciones. Refrenda el documento con su Firma y rúbrica Juan Mariano Díaz, Notario Oficial Mayor (AGN. Negocios Eclesiásticos. Justicia E. vol. 11, Exp. 1, fs. 166-167).

Otro documento de particular importancia es el expedido el 31 de Mayo de 1816. En 14 folios, voto razonado de Sagarzurrieta, con un análisis exhaustivo sobre la petición, constituciones, y aprobación eclesiástica en torno a la Cofradía de la Virgen de la Soledad. Presenta objeciones, entre las cuales: “Que aunque en la constitución 12, se señala por lugar de la Cofradía la Iglesia Parroquial de Acapulco, se añade que esto sea mientras no se construya a Capilla que se le está fabricando a la Santísima Virgen, sin explicarse dónde y con qué autoridad se ha emprendido esa fábrica, lo que conviene que se aclare por los disturbios que luego suelen experimentarse sobre el uso y gobierno de tales capillas destinadas a cofradías, de que el Fiscal ha viso exemplar en la Cofradía del Rosario del Pueblo de Acapulco”.

El 28 de Junio de 1816, el Virrey de Nueva España resuelve favorablemente su voto sobre la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad de Acapulco. aparece como Agente de este negocio eclesiástico con amplios poderes Don Vicente Garviso, apoyado por el Capitán Don Pablo Francisco Ruvido, Capitán de la Compañía Veterana Fija, Primer Teniente de Castellano y Gobernador Interino de la Plaza; el Cura Bachiller de esta Ciudad Don Felipe Clavijo; Don Manuel de Oronoz, Administrador de Correos; Don Blas Pablo de Vivall, Administrador de Tabacos; Don Juan Antonio de Rivas, Guarda Mayor y garita; Don José Miguel de Nava, Capitán de la Tercera Compañía de Milicias de la Quarta División; Don Joaquín Zenón de Doria, Teniente retirado de la misma; Don José María Vergara, igualmente Subteniente retirado Don José de la Peña y Brena; Don José María Oteiza, Don Elías de Avila, Don Rafael Eslava.

El documento signado el 25 de Septiembre de 1818 nos confirma la devastación eclesial en la que se encontraba el Puerto de Acapulco. El Apoderado Garviso pide se agilice el trámite dado que: “…los fondos cortos con que entonces contaba, se han invertido, parte en la conclusión de la Capilla, y parte se ha arruinado por los acontecimientos del día; y la deboción que era ferborosa, se ha entibiado notablemente, asi por la suspensión que ocacionó lo resuelto por ésta Superioridad, como por que faltando la corporación o gobierno económico, que debía sistemar la colecta e inverción de las limosnas, con que manifiestan su generosa caridad aquellos vecinos, se retraen los sematos de continuar la temiendo, con fundamento, que no llegue a verificarse el loable objeto que los anima. El resultado debe ser, que amortiguada enteramente su intención, quede aquella Soberana Imagen sin el culto que merece, y el Pueblo todo de Acapulco sin los auxilios espirituales con que contaba, y de que tanto necesita; pues a causa de la penuria de los tiempos, y de las consecuencias de la funesta insurrección que lamentamos, tienen que oir Misa en la plaza pública, por no haber allí un templo en que puedan elevar sus votos al Altísimo con el recogimiento y decoro que es indispensable”.

La respuesta de la Corona llegará tarde, pues está fechada el 10 de Diciembre de 1819. No obstante, la devoción se impone. El 6 de Enero de 1820 es instalada la Imagen de Nuestra Señora de la Soledad, al terminarse la reconstrucción del Templo. Se cantó Misa Solemne, el Sermón lo predicó el Señor Cura D. Felipe Clavijo. Hubo salvas de artillería y repique de campanas, con asistencia del Ayuntamiento y de la población y del Gobernador D. Nicolás Gándara y de toda la oficialidad, así militar como de oficina; toda la tropa de la guarnición sobre las armas, hizo sus descargas de ordenanza. (Cfr. Revista “Catedral”, Chilapa. 20.Sept.1953).

Todavía para el 6 de Enero de 1821, conforme a los protocolos vigentes novohispanos, el Ayuntamiento de Acapulco en pleno, en cuerpo de Cabildo y bajo mazas de plata, asiste a la Misa de Función, de la Parroquia de Acapulco, siendo Alcalde Don José María Egeo.

En 1821, Consumación de la Independencia. El concierto de naciones comienza a reconocer la existencia de un nuevo país: México. Comienza un nuevo proceso que fastidiará la consolidación de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, y todos los asuntos eclesiásticos: la cuestión del Patronato.

Todavía para el 20 de Febrero de 1822, Don Vicente Garbiso por el vecindario de Acapulco, pide a Su Alteza Serenísima, Don Agustín de Iturbide, se digne ratificar la Real aprobación de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, y mandar expedir a fabor de sus partes, la constancia o Rescripto necesario para conseguir el fin de sus Misas. Pero los tiempos son adversos, y la iniciativa fuera de lugar, el 22 de Febrero de 1822, la Regencia del Imperio Gobernadora Interina por falta de Emperador, decreta: Que se suspenda este asunto (la erección de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad en Acapulco) hasta que se resuelva sobre Patronato. Firma: José Domínguez. Al margen, una leyenda: Habilitado por el Imperio Mexicano para el año de 1821. Primero de su Independencia. Segundo sello, dice: Rúbrica. Habilitado por el Imperio Mexicano para el bienio de 1822 y 1823. Segundo y tercero de su independencia (AGN. Negocios Eclesiásticos. Justicia E. vol. 11, Exp. 1, f. 157).

 Así se queda la solicitud de la Cofradía, y con ello la devoción a la Virgen de la Soledad, pero no así la recién terminada Capilla, que pasará a ser en adelante el nuevo Templo Parroquial. Oficialmente, la guerra de Independencia termina en 1821, no así las revueltas, de modo que en 1830,  más de 100 sacerdotes son confinados al Castillo de San Diego por el Gobierno Republicano, para ser deportados después por vía marítima.