José Pilar Quezada Valdès -sentado a la izquierda- y Agustín Caloca Cortés -Sentado a la derecha- alumnos en el Seminario de Guadalajaraa
... "en la Iglesia conviven asnos, mulos y machos cabríos, algunos tan salvajes que se sienten deseos de matarlos, pero no es posible porque 'el Amo quiere recibirlos todos en buen estado'."
El Cura de Torcy a su colega de Ambricourt, en: "Diario de un Cura Rural", de Bernanos.

domingo, 31 de enero de 2010

XII. ENTREVISTA CON MONSEÑOR FELIPE AGUIRRE FRANCO, ARZOBISPO DE ACAPULCO.


ENTREVISTA A MONSEÑOR FELIPE AGUIRRE FRANCO, ARZOBISPO DE ACAPULCO, REALIZADA POR LA HERMANA ADRIANA MAZA COUTIÑO, DE LAS DISCIPULAS DE JESUS BUEN PASTOR.

Capítulo XII: XXV ANIVERSARIO DE ORDENACION EPISCOPAL

Preparación. Desde luego que fueron mis Ejercicios Espirituales los que quise hacer tanto con los Obispos como con los Sacerdotes, las Jornadas de Promoción Vocacional que se llevaron a cabo de una manera más intensa, así como la promoción y propagación del Seminario Diocesano de Tuxtla. Todo esto se puede abarcar globalmente en la Celebración de 10 días completos de ese decenario de celebraciones que se llevaron a cabo al terminar la Asamblea de la Conferencia del Episcopado Mexicano el día 16 de abril de 1999, salimos con el Sr. Nuncio Apostólico rumbo a Copainalá, esa misma tarde llegarían otros muchos Obispos, hasta 60 Obispos; Copainalá es un prototipo de lo que son los pueblos zoques de la Diócesis de Tuxtla, ahí nos encontramos con muchos zoques y tuvimos un encuentro gozoso con todo el pueblo; por otra parte también para reparar la ausencia de un día que no pudimos bajar en los helicópteros y había mucha gente reunida en Tecpatán pero pues fue algo muy doloroso para mí, sentimentalmente pero que no fue por culpa propia sino porque los aparatos no pudieron bajar. Ese día 16 visitamos a las autoridades del Gobierno del Estado, yo fui corriendo también al Teatro de la Ciudad para ensayar con la Orquesta Sinfónica algo que iba a dirigir el día 20, la “Obertura de las Bodas de Fígaro” de Mozart.
Ese día 16 también unas personas llevaron un Mariachi muy bien plantado para llevarme gallo en la noche, había Obispos hospedados en mi casa, estaban los Cardenales, el Nuncio Apostólico, el Sr. Sepúlveda, mi hermano Eustaquio y otras visitas más que también disfrutaron el gallo de esa noche.
Día 17 de abril. El día 17 de abril de 1999 ya estaban los 60 Obispos que llegaron, incluyendo a Mons. Ramassni de San Marcos, Guatemala, estuvieron para acompañarme en el Poliforum a la Misa que fue a las once de la mañana, una Misa concelebrada con los Obispos, los tres Cardenales, el Sr. Obispo José Trinidad Sepúlveda y el Sr. Nuncio Apostólico que nos entregó el saludo del Santo Padre que he multicopiado y multiplicado en una estampa con el Buen Pastor que es copia de una pintura que hizo mi sobrino, el Padre Efraín Moreno Aguirre.
La felicitación del Papa fue tonificante para la vida de este Obispo al cumplir 25 años y sobre todo pronunciado el mensaje por el Nuncio Apostólico Don Justo Mullor García; en el Poliforum Mesoamericano de Tuxtla. Había más de 5,000 personas; ellas fueron el mejor adorno. Estaba un órgano tocando muy bien y solemne la entrada de los Obispos y luego, ‘el corazo’ con más de 100 cantores y la Filarmónica de Chiapas dirigida por el Mtro. Alfredo Ibarra, Director de la Orquesta Sinfónica de Michoacán, fortalecidos también con los músicos de Michoacán, que interpretaron la Misa “En la Coronación”, de Amadeus Mozart. Hermosísimo todo aquello, con los solistas de categoría y todos los músicos, después que se dio la bienvenida y que se rezó el “Yo confieso ante Dios Todopoderoso”, comenzó aquella sinfonía “Kirie... Kirie”, solemnísimo.
Luego el sermón que pronunció en la homilía el Sr. Arzobispo Emérito de Hermosillo Don Carlos Quintero Arce que fue mi Prefecto en los años de humanidades y mi Maestro de Latín, de Filosofía y de otras materias en el Seminario, dijo cosas muy relevantes y cosas también desde luego bíblicas, anecdóticas, pastorales, muy hermoso. Habló del Sr. Sepúlveda como del ‘atleta en bicicleta’, de mi Papá como un “valiente cristero”, de mis hermanos Sacerdotes, del Plan de Pastoral de la Diócesis, en fin fue un sermón lleno de aplausos, y de reconocimientos, entusiasmante de principio a fin. Nos tuvo a todos, en un ambiente de fe,, pero como se dice, “al filo de la butaca”, atentos y vibrando de gozo.
Bendiciones. Terminada la Misa fuimos al Seminario para que se llevara a cabo la bendición del Seminario Menor ya terminado, de lo que ya estaba por concluirse de la Curia Diocesana y el Seminario Mayor, todo lo que se construyó nuevo, y fue el banquete ahí mismo en el Seminario con todos los Obispos en unos toldos muy elegantes que pusieron en el patio frente a la Capilla. Fue una gran celebración la de ese día, que se unió a la apertura de la fiesta del Patrón San Marcos.
Día 18 de abril. Después, el día 18 Domingo, la fiesta de los niños por la mañana, fue hermosísima, era una algarabía en la mañana frente a San Marcos, parecían gorriones cantando entre los árboles del atrio de San Marcos. Y posteriormente por la tarde, la fiesta de los jóvenes en San Roque. Allí se descubrió una placa de bronce que quedó colocada hasta la fecha en una columna y dice:

“En este lugar hace 25 años el día 25 de abril de 1974 fue ordenado Obispo Mons. Felipe Aguirre Franco”.

Los jóvenes hicieron una exposición vocacional también muy elocuente y ocuparon todas las graderías de la cancha de San Roque, explosiva, entusiasta y juvenil aquella celebración después de que tuvieron un encuentro también con el Sr. Obispo Genaro Alamilla.
Día 19 de abril. El día 19 fue un encuentro en el Colegio de Niñas Secundaria y Preparatoria, muy entusiasta, llena de arte, alegría y folklor; y por la tarde fue un encuentro con las Familias de los Colegios y de la Pastoral Familiar, allí mismo.
Día 20 de abril. El día 20 por la mañana y medio día fue un encuentro con los Sacerdotes de la Diócesis, tuvimos un banquete, nos habló el Sr. José Trinidad Sepúlveda recordando sus buenos tiempos y luego por la noche el concierto de gala en el Poliforum de la Ciudad de Tuxtla Gutiérrez, dirigí unas palabras y luego dirigí también la Obertura de las Bodas de Fígaro de Amadeus Mozart.
Ese día fue glorioso también para mí, junto con la canción a la Ciudad de Tuxtla que le dediqué junto con la Sinfónica, hermosísimo todo, muy lúcido. Ni en sueños hubiera yo imaginado algo tan glorioso, como un regalo musical aquí en la tierra. Que esto no me quite gloria para los cantos que voy a escuchar D.M. allá en el cielo.
Día 21 de abril. El día 21, los laicos estuvieron en la casa del Contador Tito Consospó; todos los laicos, coordinados por Dña. Carmelita Cancino. Fue una celebración hermosísima con variantes, con canciones, con conjuntos, con declamaciones, con palabras, con discursos, ¡hermosísimo!, una convivencia hermosísima. Tesoros espirituales de toda índole. Terminamos con una procesión, una peregrinación que culminó en San Marcos con la Santa Misa.
Día 22 de abril. El día 22 encuentro con los indígenas. Después de habernos encontrado en Patria Nueva, peregrinamos por la tarde a la Catedral de San Marcos. Fue un encuentro también de contenidos muy sólidos para fortalecer a la Pastoral Indígena en torno al Obispo y la Misa en la Catedral de San Marcos, lleno de indígenas y viendo cuantos Seminaristas indígenas teníamos. Sus manifestaciones de fiesta y folklor fueron muy espontáneas y representativas de las etnias zoque y tzotzil.
Día 23 de abril. El 23 de abril fue una visita por la mañana, temprano, a los presos de la Ciudad con cantos, saludos y regalos; celebré la Misa en Cerro Hueco, para que más tardecito de esa misma mañana fuéramos a visitar a los enfermos del Hospital Civil, a los enfermos de cáncer, a los niños, con los médicos, las enfermeras; les regalé un crucifijo y luego una Misa solemne y una comida con los enfermos en el Centro de Convenciones del Poliforum Mesoamericano. Fue un encuentro muy emocionante, muy impactante tener a tantos enfermos pero que estaban vibrando con el Obispo. Uniendo sus padecimientos y dolores a la Pasión de Cristo.
Día 24 de abril. El día 24 era vísperas de la fiesta, fue el encuentro con las Religiosas. Desde temprano fuimos delante de Terán a un lugar cerca de Agua Fría, en la Ribera del Carmen; allí nos reunimos con todas las Religiosas de la Diócesis, una fiesta muy hermosa, con numeritos de escenificaciones teatrales y canciones y declamaciones muy hermosas, música y bailables folklóricos. Se lucieron desde luego las Discípulas de Jesús Buen Pastor. No podían faltar las coronas y los regalitos.
Peregrinaron todas las Religiosas hasta la Catedral de San Marcos, una Misa entonada, polifónica, dirigida por la M. Cecilia Langarica de las Religiosas del Verbo Encarnado, la Misa del Sr. Domingo Lovato, una Misa hermosísima de la Virgen de Guadalupe.
Era la víspera de la festividad de San Marcos, ese día hizo su compromiso de celibato eclesiástico, mi sobrino Efraín Moreno Aguirre, hijo de mi hermana Tere, del Clero de San Luis Potosí; hasta decía: “yo nada más esperaba a qué hora me ponían el velo sobre la cabeza”, porque era una Misa de Religiosas y ahí le tocó a él hacer su propósito de celibato eclesiástico.
Pues todo fue muy hermoso, muchas Religiosas. ¡Cuánto les agradeceré toda la vida ese amor y ese cariño! con razón les decía yo a las Religiosas “ustedes son mi gloria y mi corona”.
Ese día ya había muchas flores con San Marcos, era una montaña de adornos florales al pie de San Marcos, en el ábside de la Catedral.
Día 25 de abril. Llegó el día 25. Muy temprano fuimos a la Misa de Profesión Religiosa de las Discípulas de Jesús Buen Pastor, en el Convento al pie del Mactumatzá, en el Convento del Buen Pastor; ahí estaban tres novicias que se pusieron un moño de regalo porque eran “Los Regalitos” de las Bodas de Plata Episcopal. Recuerdo bien, eran la Hermana Reyna Isabel, la Hna. Ana Laura y la Hna. Tony que estaban dispuestas a ser los regalitos de esa fiesta de los XXV años. Era el 25 de abril por la mañana, todo estaba adornado, todo dispuesto para la Misa, frente a la Capillita tradicional y antigua de la Finca “El Cocal”.
Ahí llegaron los Papás de las Profesas y otras personas más; comenzó a salir el sol, el Padre Salvador Valadez, la M. Silvia, todos nos acompañamos con mucho gozo en ese momento para que fuera la profesión temporal de votos de estas tres Hermanas y todas las Discípulas de Jesús Buen Pastor participaron ahí de la gran fiesta al amanecer del día de mis Bodas de Plata Episcopales.
Fiesta Zoque. De ahí, juntamente con mi hermano Eustaquio me trasladé a San Marcos en donde estaba la Fiesta Zoque, me acuerdo que no había desayunado y tomé un pozol con panela (al piloncillo le dicen panela) que me supo a cielo, porque necesitaba tomar energías, pues luego seguía la otra Misa, la Misa de doce, de todos los peregrinos que llevaban ensartas de flores de Joyo Mayu, Flor de Mayo, y que llegaron en peregrinación con el Presidente Municipal, todas las ensartas y joyonaqués de los zoques, según las tradiciones históricas del pueblo tuxtleco en la gran fiesta del Patrón San Marcos.
Presidí pues la Misa de doce ¡hermosísima!, recordé que es el Señor quien lo ha hecho y que esto es un milagro patente y hasta los Padres aplaudieron cuando les dije todo lo que el Señor me había concedido hacer en todos estos XXV años, y hasta decían los Padres “que se siga repitiendo el milagro”, pasó esta Misa con muchos zoques que ofrecieron sus enrames, sus somés, sus joyonaqués. ¡Era aquello un retablo abigarrado de flores!
Me encontré con mis familiares. Cuando terminamos esta Misa con todas las felicitaciones en honor a San Marcos, nos encontramos con mis familiares; ya andaban ahí todos mis hermanos y mis hermanas, mis sobrinos, mi gente, volvimos a tomarnos otra jícara de pozol, con todo y el meneadito propio del pozol y luego nos fuimos a comer a la casa porque había que prepararnos para la Misa grande, la Misa gorda, la Misa de la Fiesta.
Fuimos a comer a la casa Episcopal, ahí estaba nada menos que el candidato a Presidente de la República Don Porfirio Muñoz Ledo del PRD, me acuerdo que el Padre Mora muy chistoso fue, y le dijo: “Señor, que no le decimos al Lic. Cárdenas que pase?” él contestó: “dígale que no ande diciendo mentiras y que mejor se confiese”. Estuvo también presente el Sr. Sepúlveda.
La Misa de mis Bodas de Plata. Luego nos fuimos a la Ordenación de once Sacerdotes y diez Diáconos, entre ellos mi sobrino Efraín; al Seminario; fue una Celebración muy grande y muy importante. Era un regalo también muy grande de Dios para mis Bodas de Plata, para el Obispo, pero a la vez del Obispo que en sus Bodas de Plata pudiera regalar a la Diócesis esos nuevos Sacerdotes y Diáconos. Fue ahí en la cancha de Fútbol del Seminario, con un sol abrasador pero después hubo una lluvia refrescante; no sé de donde resultó esa lluvia milagrosa que nos puso a todos más a gusto, más en paz y seguimos participando en la Misa. Esa fue la Misa de mis Bodas de Plata. Más de 10,000 gentes participando. El corazón se sentía chiquito para poder asimilar una montaña de gozo.
De ahí fui a la fiesta que se estaba celebrando en el Parque Central, frente a la Catedral de San Marcos; se inauguró una exposición de pinturas en el anexo de la Catedral sobre el Evangelio de San Marcos; luego fuimos a cenar a la casa de la Sra. Gladis de Mantecón. Con todo eso se hizo un poco tarde, un poco nochecito, pero así concluyó la fiesta de ese 25 de abril.
El impacto produce en mi vida esta Celebración. Un fortalecimiento de mi vocación sacerdotal, un entusiasmo muy grande y una gratitud que guardaré siempre al Señor. Todavía estoy tratando de asimilar y digerir esa montaña de mensajes, de contenidos, de sentimientos, de impresiones intensísimas que Dios me concedió en esos días. Renuevo mi “SI” al llamado de Dios en el silencio del corazón, en la oración personal de meditación y contemplación. En mi Capilla he podido asimilar en ratos de silencio todo lo que el Señor me ha dicho y quisiera en eso ser como la Virgen María que como “la Divina Rumiante” guardaba todas estas cosas en su corazón.
¿Cómo surge el canto a Tuxtla? El canto a Tuxtla lo compuse como fruto de una visión contemplativa y de algunas tonadillas que traía en la mente y en el corazón, como quien contempla a Tuxtla Gutiérrez desde lo alto del Mactumatzá; desde el Convento se ve mucho más hermosa Tuxtla Gutiérrez y de esta manera quise dividirlo en tres partes, que son las tres estrofas de la canción; la primera estrofa: “cómo he visto a Tuxtla? No solo la Ciudad, sino personificada la Diócesis en la Ciudad, cómo la he visto en esos 25 años? Y dice:

Tuxtla de mis amores y mis recuerdos,
Tuxtla que se levanta con la esperanza
por sobre las cumbres del Mactumatzá
Tuxtla la más hermosa, la más bonita, la más bonita
flor del sureste, Ciudad Capital.

Flor del Grijalva que se remansa
junto a las aguas de su caudal,
y el Sumidero de su torrente ríos de fe
firmes y fieles tus altos riscos están de pie.

Eres aureola para San Marcos
que se transforma en Joyonaqué.


Sí, y es que desde las alturas se divisa Tuxtla Gutiérrez como si fuera un remanso del Río Grijalva que se ha metido entre la Ciudad, o como si la Ciudad fuera el remanso del río, como si se soslayara, se explayara el río, pareciera como si fuera una corona de Joyonaqué que son esas flores ensartadas que hacen los zoques en forma de resplandor.
La segunda estrofa es lo que yo he sido en Tuxtla Gutiérrez a través de estos 25 años y dice:

Soy un aventurero del Infinito
soy trovador del viento,
con ritmo atento,
pulsando las notas de gozo y dolor.

Soy caminante – apóstol que va sembrando,
Que va sembrando
por los senderos semillas de amor.
25 años son en mis manos
el pentagrama de mi cantar.

Al alma lleva paz en la tierra
de un mes de abril.
Pastor ungido de un sacramento
Zoque y Tzotzil,
brazos abiertos, crucificados
por las ovejas de su redil.

Y es que 25 años es como un pentagrama donde se escriben las notas musicales y como en el mes de abril fue mi Ordenación Episcopal y muchas celebraciones más han sido en este mes y también es la Fiesta de San Marcos, por eso digo “pastor ungido de un sacramento” ya que en el mes de abril canté mi Primera Misa, y fui ungido Obispo. Y quiero ser “brazos abiertos, crucificados” como el Señor de la Misericordia de mi Pueblo.
La tercera estrofa es lo que Tuxtla ha sido para mí, como una Esposa. En Tuxtla a una esposa fuerte, fecunda se le dice galana, por eso yo quise poner esa expresión que va muy de acuerdo con la expresión de San Pablo cuando habla de la Iglesia: “como una esposa que se engalana para su esposo”. Y dice:

Tuxtla donde son flores mis ilusiones
Tuxtla de mis cantares
y mis pesares
hundiendo en el surco
la acción pastoral.

Tuxtla esposa galana
que se retrata,
que se retrata
sobre el espejo
de su Catedral.

Con el emblema de mi callado
hacia el aprisco del Buen Pastor
pumpo y sandalias van pregonando:
Evangelizar.

Cuando de Chiapas un día
mi vida se ha de alejar
Tuxtla mi Iglesia te llevo dentro
y en ti yo quiero resucitar.

Evangelizar ha sido el emblema de mi Episcopado y por eso lo quise dejar en la última estrofa; es lo que Tuxtla ha sido para mí, durante estos 25 años. El canto a Tuxtla es una visión contemplativa que guardaré siempre conmigo en las alforjas de mis recuerdos.
Cómo surge mi amor a los indígenas? Mi amor a los indígenas surge desde el conocimiento que he tenido en mi niñez de la Virgen de Guadalupe, como dice aquella estrofa:

“Adiós ¡oh! Virgen de Guadalupe,
adiós, oh Madre, del Salvador,
desde que niño nombrarte supe
tú eres mi vida, mi solo amor”

Algo así va, mi amor a la Virgen de Guadalupe con el conocimiento de Juan Diego. Cuando yo era Seminarista me acuerdo que le dije que yo quería ser: “alguien que como Juan Diego llevara rosas del Tepeyac a los demás”, no sabía ni a dónde pero por ahí comprendo mi vocación para trabajar en la Pastoral indígena.
También mis raíces indígenas como mis antepasados Huicholes del norte de Jalisco y mi propia identidad mestiza, por mis apellidos españoles, vasco Aguirre y gallego Franco, sin embargo, mis ancestros también son de los Huicholes.
La Virgen de Guadalupe me ha agarrado la palabra, yo he tratado de expresar mi amor a los indígenas y le he pedido a Dios que me conceda saberles servir con amor, con cercanía, pero servirles no como una conquista, como para ganarlos para mi causa sino reconocer sus valores y desde sus culturas, desde su propia identidad valorarlos, desde su experiencia de Dios acompañarlos y conocer las riquezas de su caminar en su conocimiento de Dios en donde se encuentran las semillas del Verbo y que deben alcanzar su perfeccionamiento en Jesucristo Resucitado.
Grandes experiencias he tenido en la Pastoral Indígena, primero en Tuxtla Gutiérrez con los indígenas Zoques y los indígenas Tzotziles, traté de aprender zoque, fue el que hablé un poquito más y el tzotzil aunque sea hablé palabras aisladas, pero trataba de inculturarme lo más posible en su propio idioma, y aprendí, recuerdo que una vez duré como 15 minutos hablando palabras mochas pero lo más posible en Zoque, delante del Sr. Sepúlveda y les dije “ahora les voy a traducir lo que les dije en zoque” y luego me dijeron ellos “no, sí ya entendimos”, “oh, pues es una alabanza muy grande que me acabas de decir”, le dije yo al indígena; pues sí traté de que se me aflojara a mi también la boca, porque a aquel Sr. Obispo le dijeron “Sr. Obispo es que tú ya no aprendes porque tienes el hocico muy duro”, así que yo también traté de que se me aflojara tantito para que pudiera hablar en el idioma de estos hermanos y recuerdo que nos dábamos a entender con intérprete y también usando algunas palabras, me acuerdo que les hablaba que no se dejaran llevar por el Diablo, en zoque el Diablo es el “Yadziba”, y en tzotzil es “po’cuj” y así muchas palabras aprendí, por ejemplo: Obispo que está alegre, se dice “cass’pa” o “sigsignepa” en zoque, y en tzotzil Obispo “shimuibá leck’elchij”, o sea, ‘el Buen Pastor es un Pastor alegre y las ovejas’ (chij’etic).
Presidente de la Comisión Episcopal de Indígenas. Durante siete años y medio fui Presidente de la Comisión de Pastoral Indígena de la Conferencia del Episcopado Mexicano y me tocó inaugurarla; estuve durante cuatro años como Coordinador del Secretariado de Pastoral Indígena del CELAM, CEPAI, CELAM. Me tocó estar con los indígenas en Santo Domingo con el Santo Padre, el Papa me entregó en mis manos el documento que él nos dio en Santo Domingo y hasta me dijo: “en sus manos”, ahí me dijo que hacían falta más Sacerdotes indígenas y también Obispos indígenas y un valioso documento donde decía “qué hermoso el día cuando sus comunidades se vean servidas por misioneros y misioneras, Sacerdotes y Religiosas que hayan salido de sus propias comunidades”. Por eso hicimos otro encuentro en Izamal, Yucatán, cuando él llegó en 1993 y ahí volvimos a encontrarnos con el Papa y me tocó presentar a los indígenas.
El Obispo de los indígenas. Después el Papa me reconocía como ‘el Obispo de los Indígenas’, ahora también en Acapulco la experiencia con los indígenas en cuatro zonas pastorales: Mixteca alta, Mixteca baja, Región Amusga que está dentro de la Costa Chica y Acapulco que es un conjunto de distintas etnias: amusgos, tlapanecos, mixtecos y nahuats.

XI. ENTREVISTA CON MONSEÑOR FELIPE AGUIRRE FRANCO, ARZOBISPO DE ACAPULCO.


ENTREVISTA A MONSEÑOR FELIPE AGUIRRE FRANCO, ARZOBISPO DE ACAPULCO, REALIZADA POR LA HERMANA ADRIANA MAZA COUTIÑO, DE LAS DISCIPULAS DE JESUS BUEN PASTOR.

Capítulo XI: OBISPO TITULAR.

La Nunciatura Apostólica. Era el día 5 de mayo de 1988 en las afueras de la Catedral culminando las fiestas de San Marcos, cuando todo se colocaba ya en su lugar, recuerdo que era un Domingo, me hablaron por teléfono de la Nunciatura Apostólica para decirme que me comunicara cuanto antes puesto que el Sr. Nuncio me decía que el Santo Padre deseaba que yo prosiguiera como el Segundo Obispo de Tuxtla. Fue una nueva impresión para mí en el sentido de que pudo el Papa enviarme a otra parte, no era sucesor “ipso facto” del Sr. Sepúlveda por ser Obispo Auxiliar, el Obispo Auxiliar cesa en sus funciones cuando cambian al Obispo Titular, solamente el Obispo Coadjutor tiene derecho a sucesión “ipso facto”, sin embargo, yo había quedado momentáneamente como Vicario general, ayudando al Señor Sepúlveda que prosiguió como Administrador Apostólico hasta mi toma de posesión.
Terna de candidatos. Para que a mí me eligieran Obispo Titular tuvo que haberse presentado una terna al Santo Padre entre los cuales estuvo un servidor para que él designara, alguien dice, “palomeara”, es decir, de los tres haber a cuál pone la palomita de que lo envía, pues, entonces me comuniqué con el Señor Nuncio Apostólico, quedé de que iría en la primera oportunidad. Por eso a los dos días, más o menos, fui a la Nunciatura Apostólica para recibir la notificación, recibir la carta, recibir instrucciones del Señor Nuncio Apostólico Don Jerónimo Prigione y recuerdo que le pedí la bendición para la nueva responsabilidad, que me diera la bendición en nombre del Papa, y ya que me dio la bendición como ya me había invitado a comer, así con movimientos rápidos y a la vez diplomáticos que tenía el Sr. Jerónimo Prigione en su estilo italiano, como diplomático de la Santa Sede, me dijo: “venga, venga” así rápido y él se fue al comedor de la nunciatura, pero yo no pude levantarme porque me dio un calambre muy fuerte en la rodilla derecha y no me podía enderezar, y de aquí que yo hice esfuerzo por levantar mi pierna, ya se me había ido el Señor Nuncio Apostólico; yo en ese entonces todavía no sabía dónde quedaba el comedor de la Nunciatura porque era una parte nueva que habían construido donde actualmente vive el Nuncio Apostólico, pero en cuanto me incorporé busqué dónde estaba y donde oí el ruidito allá fui y asistí a la comida a la que me invitó el Sr. Nuncio Apostólico preguntándome cómo estaban las situaciones en Chiapas y cómo todo había ido concluyendo, de modo que el Santo Padre le había parecido que yo podía ser el Obispo titular, sucesor de Mons. José Trinidad Sepúlveda.
Cómo me preparé a recibir esta encomienda de Dios? Desde luego es obra de Dios y no de los hombres, ahí nos necesita la Iglesia y estamos dispuestos a servirle, debí tener entonces momentos especiales de oración, algún retiro espiritual, algunas visitas pastorales para preparar y disponerlo todo para la nueva toma de posesión, un diálogo con los Sacerdotes, con los responsables de las entonces zonas pastorales de la Diócesis de Tuxtla, con el Consejo de la Curia Diocesana, se estableció un Comité de Celebración de la Toma de Posesión, estaba desde luego el Sr. Jorge Lanz, el Sr. Enoch Araujo, el Sr. Alberto Consospó; estaban también los Señores de las agrupaciones de apostolado, los dirigentes de Encuentro Matrimonial, en fin, se hizo un Comité de Celebración; y ya desde entonces se preparaba el anuncio de que proseguiríamos las bases para convocar a un Plan Diocesano de Pastoral.
Mandé a hacer algunas cosas externas además de la preparación espiritual y pastoral, mandé hacer algunas sotanas, un báculo, modifiqué el escudo para que tuviera también las sandalias, el báculo atravesado, creo que también se mandó hacer una sotana, la litúrgica, la festiva, la color magenta y luego también algunas filetatas, con los bordes y botones de color guinda, y el báculo nuevo que dice evangelizar, se hicieron las tarjetas de invitación, se prepararon los coros, en fin... todo.
Mi experiencia al estar con el Santo Padre en Roma. No estuve con el Santo Padre en Roma en esta ocasión, a mí me entregaron primero una autorización para tomar posesión antes de que llegara la Bula Pontificia y posteriormente a la Toma de Posesión llegó la Bula Pontificia, así que lo que yo presenté fue una autorización del Santo Padre para poder tomar posesión antes de que llegara la Bula Pontificia, eso fue lo que me entregó el Sr. Nuncio Apostólico.
Le escribí al Santo Padre. De todas maneras yo escribí una carta al Santo Padre en la que le expresé mi aceptación y mi adhesión a su Magisterio y mi obediencia incondicional al sucesor de Pedro.
La Ceremonia de Toma de Posesión. Se realizó en los atrios de la Catedral de San Marcos, en aquel entonces todavía no con la actual remodelación pero sí ya muy amplia, entre los árboles, es el día 29 de junio de 1988, así que poco más de un mes, casi un mes y 22 días de recibir la noticia se hizo la toma de posesión. Los árboles estaban llenos de flores amarillas y blancas, se pusieron sillas desde donde está Don Benito Juárez en el Palacio Legislativo hasta la avenida central, todo lo que era el atrio frente a la Catedral estaba arreglado.
Había una antigua imagen de San Marcos, estaban también las imágenes de la Virgen de Ntra. Sra. De la Evangelización que se conserva en la Casa de San Marcos y la imagen que me ha acompañado de San Felipe de Jesús, mi Santo Patrón. Ahí se realiza la Ceremonia en el atrio de la Catedral de San Marcos, a un lado estaba el coro, los Seminaristas, los familiares, los Sacerdotes, las Religiosas, y todo el pueblo de Dios, unas 10,000 gentes estaban presentes.
Me acompañaron en la Celebración. Desde luego que Preside la Ceremonia el Excmo. Sr. Nuncio Apostólico Don Jerónimo Prigione y junto con él los Obispos de la región Pacífico-sur, desde luego el Arzobispo de Antequera de la región Pacífico-sur Don Bartolomé Carrasco Bañales, que de Dios goce, y luego Don Luis Miguel Cantón Marín, Obispo de Tapachula, que después falleció en un accidente aéreo, el Sr. Samuel Ruiz García, Obispo de San Cristóbal de las Casas y desde luego para dar posesión el Sr. José Trinidad Sepúlveda quien hasta ese momento todavía era Administrador Apostólico de la Diócesis de Tuxtla y él mismo dijo “con estas palabras concluye mi servicio en esta Diócesis de Tuxtla tan amada” y me acuerdo que se le entrecortó la voz, como que quiso llorar porque se siente esa misma impresión que yo sentí cuando entregué la Diócesis. Ya en ese entonces el Señor Sepúlveda era Obispo de San Juan de los Lagos. Estuvo también Don Héctor González Martínez, Arzobispo Coadjutor de Oaxaca, Don Hermenegildo Ramírez Obispo Prelado de Huautla, el Sr. Braulio Sánchez, Obispo Prelado de Mixes, Oaxaca, y Don Arturo Lona Reyes, Obispo de Tehuacan, esos son los Obispos de la región Pacífico-Sur y junto con ellos estaba Don Rafael García González, Obispo de Tabasco, que de Dios goce, y el Sr. Méndez Arceo, Obispo Emérito de Cuernavaca que también ya murió.
Ellos me acompañan como Obispos, pero están también presentes mis hermanos Sacerdotes, Ascensión y Eustaquio que iban como Presbíteros Asistentes junto conmigo en la Concelebración, mis compañeros Sacerdotes, unos 150 ó 200 Sacerdotes de diferentes partes, juntamente con los Sacerdotes de la Diócesis y unas 10,000 personas que estaban ahí presentes, ciertamente más de 10,000 personas que estaban ahí presentes en la Ceremonia abigarradamente, en torno al Obispo; dijo un español que asistió en esa ocasión, en una carta que me escribió después “nunca había visto a un pueblo tan abigarradamente arracimado entorno a un Obispo como en esa Celebración”. Muy hermosa la Celebración.
También estuvieron ahí presentes mis familiares, mi tía Escolástica, mi tía Lica le decíamos nosotros, mis primos, todos mis hermanos y mis hermanas estaban ahí presentes, mis sobrinos. Pues fue una celebración muy participada.
Signos de Dios en la Ceremonia. Había muchas flores, la fuente del centro estaba convertida en un gigantesco adorno floral, sobretodo predominaba el verde de las hojas del follaje, dominaban las flores blancas y amarillas; estaba el cielo muy encapotado y amenazaba la lluvia, había nubarrones negros y a veces caían algunas gotas, parecía que iba a llover pero Dios nos cuidó, nos sirvió de toldo su protección, y no hubo lluvia que interrumpiera la Ceremonia.
Hubo un momento muy significativo: se filtró por una claraboya que se hizo entre las nubes a la hora de la puesta del sol, ya cuando el sol está completamente cayendo en el horizonte, por encima de los edificios que están frente a la Catedral, se asomó un rayo de luz concentrado, color oro y horizontal hacia la Catedral, un rayo de luz dorado, amarillo, pero muy deslumbrante, que venía de unas nubes que se abrieron y esas nubes estaban como en forma de paloma; era como una paloma de fuego que despedía esos rayos de luz hacia la Catedral, mucha gente volteaba con mucha admiración. Llegó un momento en que el Obispo de Tabasco Don Rafael García González me dijo: “Felipe voltea” le dije: “¿a dónde?”, “acá, arriba a tu izquierda”; entonces estaba yo sentado y voltee arriba a mi izquierda y vi como una paloma de fuego que lanzaba un rayo muy determinado, no era algo vago, sino que era un resplandor directo, se veían las líneas rectas del resplandor hacia la Catedral y que iluminaba ese momento en que el Nuncio Apostólico me entregó la carta Pontificia, es decir, la carta con que se me autorizaba tomar posesión de la Diócesis para el ejercicio pastoral de la misma. No cabe duda de que Dios mismo se manifiesta a través de los elementos naturales para que se vea que es el Espíritu Santo el que alienta con su fuego, con su luz y con su gracia la vida de la Iglesia. Hay fotografías de lo que estamos diciendo.
Otro signo fue la homilía del Sr. Nuncio cuando hizo referencia a que hace unos 23 años cuando tomó posesión el primer Obispo de Tuxtla alguien decía que “la Diócesis de Tuxtla no era necesaria, que si se erigía sería una nueva forma de dominación del Vaticano, una forma opresora y dominante del Vaticano sobre los pueblos”, dijo “ahora se ve la falacia de aquellas palabras cuando vemos todo lo que ha sido la vida de la Diócesis a través de estos 23 años con Mons. Sepúlveda y ahora como está presente, ferviente, dispuesta esta Iglesia de Tuxtla para acoger a su segundo Obispo que toma posesión en estos momentos, nos habla de la eclesialidad de una Diócesis con todos sus integrantes, con todos sus miembros” y Mons. Sepúlveda desde luego las entrega y dice aquellas palabras muy bonitas y muy sentidas también, fue muy significativo como a él se le entrecortaron las palabras por que él en la Diócesis de Tuxtla había sido un hombre que había impulsado con tanto empeño, con tantos sudores, con tanto cansancio, había impulsado la vida de la Diócesis por todas partes, su mismo nerviosismo era una forma del que el Espíritu Santo se valía de ello para que por todas partes impulsara la vida de la Diócesis.
También hubo una pequeña, una muchachita Hija de María, creo que es Paulina Cal y Mayor, hija de Manolo Cal y Mayor, que habló perfectamente sobre las cualidades de la Iglesia, recuerdo que habló hasta de la romanidad, una, santa, católica, apostólica y romana.
Entre los asistentes, fue uno de mis primos hermanos, hermano de la Religiosa María Concepción Quezada y Mary Quezada las que regalaron la casa “Pater Noster” ahí en la Chona, para las Discípulas, que se llamaba Felipe Quezada Aguirre; quedó tan impresionado que dijo “después de esta celebración ya nomás me queda el Cielo”. En ese tiempo se temía un poco por su salud porque padecía del corazón y sí a los pocos días que estuvo con nosotros gozando esa Celebración, murió, sus familiares dijeron “fue una gracia que Dios le concedió haber participado ahí”.
Yo recuerdo que también circulaban las calcamonías de la Diócesis para colocar en los vidrios de la ventana o de las puertas, había una muy significativa que tenía dibujada la Catedral y mi emblema episcopal con la palabra evangelizar, las sandalias y el báculo con la cruz orlada con una aureola de flores y decía: “yo –luego había dibujado un corazón- a mi Obispo y a mi Diócesis”, es decir, “yo amo a mi Obispo y amo a mi Diócesis”.
Desde luego que también mi compromiso fue muy significativo en ese día, cuando yo dije: “me comprometo... aquí está mi juramento, así lo juro... así lo prometo, así lo haré, promover la comunidad, promover la Diócesis, promover la unidad, promover la unidad con toda la Iglesia”, asistir a las reuniones regionales, a las reuniones de Obispos, sínodos, etc. a nivel hasta Latinoamericano he participado, etc., de ahí mi obligación de colaborar en las comisiones episcopales a las que después seguí perteneciendo.
También fue muy significativa la promesa sacerdotal cuando todos decían “prometemos obediencia y fidelidad al nuevo Obispo que se nos ha asignado, que el Espíritu Santo ha puesto y reconocemos en él, etc., etc.,” todos tenían una mano levantada y todos los Sacerdotes diocesanos estaban de pie diciendo su fidelidad al nuevo Obispo, desde luego todos los Sacerdotes pasaron a darme el abrazo de fidelidad.
También fue muy significativo que parecía que quería llover y caían unas gotas grandotas sobre lo que yo estaba leyendo, pero pude leer mi compromiso que tenía yo para con la Diócesis, todo lo que dije entonces que se resumió también ya desde ese momento: anunciar que promoveríamos el Plan Diocesano de Pastoral, que visitaría toda la Diócesis y que me acompañaría la Virgen Santísima Nuestra Señora de la Evangelización, como así fue.
Unos versos que compuso mi primo el Sacerdote Samuel Pedroza Franco, quien hace poco murió. Luego las ofrendas también fueron muy significativas, pasaron: unos zarapes de mi pueblo, luego los zoques me dieron una triple vara de la triple potestad, me pusieron una mitra de flores al estilo zoque. Toda la Celebración fue hermosísima. El recorrido que hice con todas las personas.
Recuerdo que después de que terminamos la Misa ya se asentó una lluviecita, como una llovizna pero ya había pasado la Celebración yo andaba saludando mucho a la gente que andaba por ahí fuera de la Catedral cuando se asentó la lluvia un poquito fuerte, acuérdense que el día 29 de junio estaba llorando San Pedro.
Y después hubo una cena en el Colegio de Niñas con mis familiares y con toda la gente a la que se atendió ahí en el patio, en los salones, en los corredores, entre la 9ª y la 10ª norte, por la Calle Central. Estos fueron algunos signos que se vivieron en ese entonces.
Mi relación con Mons. Sepúlveda cuando ya soy Obispo titular. Es una relación paternal de él hacia mí, fue más expresivo él en su amor para mí que yo para con él, él reconocía muchas cosas de lo que yo hacía, yo quise ser al menos agradecido con él.
Qué más fue para mí? Fue un Maestro, aprendí mucho de él, desde el Seminario, desde temprana edad yo fui Coadjutor con él, le ayudé en muchas cosas y también en Tuxtla como auxiliar y ahora él me entregaba la responsabilidad. Su temperamento ya dije que fue providencial porque de esa manera él impulsaba aquí y allá con ese temperamento preocupante, aprensivo pero muy inteligente, previsor, él preveía mil posibilidades, barruntaba con su inteligencia mil cosas, preveía muchas cosas que podían suceder, por eso su angustia, alguna vez hasta le dijo el Sr. Rafael González, Obispo de Tabasco, que era compañero suyo: “es que tú cultivas la angustia”, y no, más bien su angustia le hacía cultivar los grandes proyectos del Reino de Dios.
Él era un artista, intuía las artes, disfrutaba lo bello, lo grande, lo noble, lo divino, me acuerdo que disfrutaba la poesía, la pintura, la música, y la belleza, un día le iba explicando al Primer Delegado Apostólico Don Mario Pío Gáspari, cuando nos visitó, ahí por la carretera: “mire estos montes agresivos, y esta vegetación exhuberante” pero ya iba dormido el Sr. Delegado Apostólico y mejor se puso a detenerlo contra el carro para que no fuera como badajo meciéndose de un lado para otro, porque ya no le iba poniendo atención, ya se había dormido. El Sr. Sepúlveda saboreaba los “montes y espesuras plantados por la mano del Amado”, allá por Tuxtla Gutiérrez. Hasta hoy todavía lo explica y lo goza.
Es muy comunicativo. Además el Sr. Obispo Sepúlveda es un hombre muy comunicativo, siempre me platicaba sus preocupaciones, sus proyectos, y compartíamos las cartas pastorales. Para mí también fue un modelo de pastor; entre él y yo redactamos varios Catecismos, varias Instrucciones, pues aprendí a preocuparme por las ovejas. Ya he dicho lo marcante que fueron para nosotros los acontecimientos del volcán Chichonal.
Fue un amigo. También para mí el Sr. Sepúlveda fue un amigo. Cuando yo lo invité a Tuxtla para que ahí fueran sus Bodas de Plata, el 25 de julio de 1990, en que él cumplía 25 años de Obispo, fue a Tuxtla Gutiérrez; entonces inauguramos la Casa de San Marcos y decía “me alegra que ahora las cosas están mejor, porque si hubieran seguido peor o se hubieran acabado me habría dado mucha tristeza porque eso diría que no habíamos trabajado para la Iglesia”, decía otro Obispo, “¿sabe por qué las cosas están mejor? Porque todo se ha hecho con mucho sacrificio y lo que se hace con sacrificio siempre fructifica”.
Ha sido un bienhechor. Para mí también ha sido un bienhechor. Siendo Obispo de San Juan fundó y atendió dos Parroquias, la de Cintalapa y la de Ocotepec, esta última que tiene extensión a Coapilla y la de Cintalapa que tiene también como extensión a Jiquipilas; además él fue el fundador de un fondo económico tanto para Parroquias necesitadas como la de Tuxtla Gutiérrez. Me acuerdo que me ayudó con $100,000.00 para la visita del Papa y también nos formó un fondo económico a varias Diócesis necesitadas de un millón de pesos a través de su generosidad de la Diócesis de San Juan de los Lagos. Por eso mientras escribía esto le hablé por teléfono al Señor Sepúlveda.

LOS RETOS QUE AFRONTÉ EN MI VIDA

Ser Obispo para todos. Las expectativas que se sembraron en todos, quise corresponder a ellas, y no frustrarlas, ser Obispo para todos, les dije, “mi tiempo no me pertenece, quiero ser trigo triturado, así como decía San Ignacio de Antioquia, para ser una hostia que se dé a comulgar a mis hermanos”.
Quise renovar mi Sacerdocio fue un reto para mí, en mi vida, al ser Obispo titular, renovar mi Sacerdocio, mi consagración a la Virgen María y a San Felipe de Jesús.
El conflicto zapatista. Otro reto muy difícil de afrontar fue el conflicto de 1994 y fue precisamente en este año cuando terminaba yo las visitas pastorales y debía de llevar a Roma el informe de todas ellas, el informe quinquenal de la Diócesis; era la primera visita “Ad Limina” que me tocaba a mí. Así pues, me tocó informar de este conflicto en la visita “Ad Limina”. El conflicto suscitado el día 1° de enero del año de 1994 fue en cierto modo un acontecimiento como ‘parte aguas’ de la historia de Chiapas; para mí fue un acontecimiento también duro con retos pastorales muy difíciles para mi vida y un desgaste como de cinco o más años, en un año sentí el desgaste como de cinco años. Primeramente algunos quisieron que estuviera afiliado a la mentalidad zapatista, otros quisieron que estuviera afiliado más bien al pensamiento del Gobierno del Estado y del Gobierno Federal; todos sabemos que la revolución zapatista surgió después de que hacía unos 25 años había llegado un grupo marxista que no funcionó, después un grupo maoísta con el subcomandante Marcos que llegó y se estableció en la región Tzeltal, pero no pudo progresar hasta que convenció a muchos de los Catequistas que dejaron de serlo para irse al movimiento armado y el día que se iba a publicar el Tratado de Libre Comercio, al comenzar 1994, se dio el conflicto zapatista, que fue causa de algunas muertes de guerra.
Me tocó formar parte de la Comisión para la Reconciliación y la Paz en Chiapas con varios Obispos, tuvimos unas 10 ó 12 visitas en total ese año y los demás siguientes, nos tocó promover, lo más posible que pudiera haber, un diálogo; tuvimos alguna platica con los zapatistas, con el Subcomandante Marcos, nos tocó estar en los lugares donde había muchos desplazados, en los lugares de conflicto, y procuramos lo más posible en lo que dependía de nosotros: LA PAZ. Pero hemos visto claramente que no se logra ni poniéndose una capucha ni una cachucha ni embrazando un fusil sino buscando soluciones al abandono, a la marginación a la situación de olvido en que muchas veces han estado tantos hermanos nuestros indígenas, pero hay que buscar un camino que no sea el de la violencia ni el armado; cuando le dijimos al comandante Tacho que Cristo no ocupó ejércitos para implantar su Reino dijo: “si nosotros éramos Catequistas casi la mayor parte, Zebedeo, David, Felipe, ahí estaban varios comandantes y eso que usted dice lo dicen los protestantes; pero nosotros sabemos que Cristo murió porque se enfrentó a las autoridades opresoras de su tiempo, por eso nosotros aquí estamos mejor, que nos maten con un fusil en la mano y no que nos muramos de hambre como si fuéramos animales”. Bueno, así era su modo, esa era su ideología de estos zapatistas, de todas maneras desde el 94 hasta que me vine para Acapulco estuvimos luchando para que hubiera un ambiente de paz y de comprensión y sobre todo que se dejaran los enfrentamientos bélicos.
El aborto. Otro de los acontecimientos sin duda fue la marcha contra el aborto. Fue un reto pastoral grande porque ya en el día 28 de diciembre de 1990 había el Congreso del Estado autorizado toda clase de abortos en Chiapas, entonces nosotros el 28 de diciembre hicimos una marcha el día de los Santos Inocentes, porque ya había llegado el nuevo Herodes, los nuevos Herodes ahí con nosotros; hicimos una marcha silenciosa con la participación de unas cinco mil mujeres, que en marcha silenciosa con algunas mantas o pancartas o cartulinas iban diciendo “ya acabaron con nuestros montes, ya acabaron con nuestras selvas, ya acabaron con no se cuanto... y ahora ¿quién sigue?” Decían: “dispensen las molestias que les causamos con esta marcha pero nos estamos pronunciando en favor de la vida”. Dicen que la gente estaba muy admirada de ver tantas mujeres desfilando en silencio, pero sobre todo estaba admirada viendo cómo duraban tantas horas las mujeres sin hablar. (¿)
La visita del Santo Padre. Otro de los acontecimientos que marcó mucho la vida pastoral de mi Episcopado en ese año 1990, fue la visita del Santo Padre Juan Pablo II, fue el 11 de mayo de 1990. Nos tocó prepararla, pues también con muchas preocupaciones, era muy centralista la atención, lo que tenía que hacer el Obispo, todo dependía del Obispo y todos tenían que arreglar asuntos con el Obispo. Luego tuvimos el acontecimiento trágico de la muerte de Mons. Luis Miguel Cantón Marín y otras 20 personas que cayeron en el avión que venía de Tapachula a Tuxtla Gutiérrez. La víspera, el 10 de mayo, cayeron cerca del aeropuerto de Terán, unos tres kilómetros antes de llegar al aeropuerto; fue muy doloroso que tuviéramos que ir allá a ver que el Señor Obispo estaba semicremado junto con otras 20 personas, por la explosión del avión al caer; fue muy triste mezclar la tristeza por la tarde y en la mañana del día siguiente nos regaló el Señor el gozo de la presencia del Santo Padre. El Papa llegó a Tuxtla y oró ante el Sagrario pidiendo por las víctimas, dijo: “he venido a orar por las víctimas y a decirles que la muerte no es la última palabra”.
Fue un gran acontecimiento. Un millón de personas que participaron en el encuentro con el Santo Padre ahí en el Pompushuti. Nos felicitó porque estábamos cumpliendo 25 años de Diócesis en esos días, el 11 de mayo de 1990, y también cuando le canté una felicitación “te deseamos que vivas cien años” pero en polaco, el Santo Padre dijo: “el Obispo canta mejor el polaco que cuando lo habla” porque también le había dado las gracias con la palabra “chincuya”, que en Chiapas es una fruta con picos y una fruta olorosa de las anonáceas y en Polonia gracias se dice “chincuya”, entonces le dije “chincuya”; seguro que no lo dije muy bien por eso dijo que cantaba mejor el polaco que cuando lo hablaba.
Fue muy fortalecedora la visita del Papa, el mensaje a los indígenas, el mensaje a todos nosotros, y su bendición y su presencia desde el Pompushuti; ha sido una marca que quedó muy clara en la historia de Tuxtla, y para eso nos tocó hacer lo necesario para que el Papa pudiera estar con nosotros en esa fecha memorable.

MIS ESTRATEGIAS PARA INSTAURAR EL REINO DE DIOS

La familia. Pues, trabajar mucho con la familia para de ahí tener vida cristiana porque la vida de la Iglesia, dice el Papa, pasa por la familia, luego promover mucho a los laicos, la formación de agentes de pastoral, las visitas pastorales a todas partes; visité lo más posible a todas las regiones en visita pastoral, además otra visita para saludar a toda la gente y a todas y cada una de las 39 Parroquias, y muchas de las Comunidades, además de las visitas que hice para el Sacramento de la Confirmación.
Promover la Pastoral. Luego promover mucho la Pastoral Profética, la Pastoral Social que se organizó muy bien, bendito sea Dios, y los Medios de Comunicación Social. Mi participación en la radio y en los periódicos, la participación desde luego en nuestro Semanario Católico que desde 1976 estuvo vigente como hasta la fecha.
Promoción de nuevos Templos. También tuvimos la promoción de Templos en la Ciudad para ganarle al crecimiento de la Ciudad, la promoción de los indígenas y la participación en la Pastoral Indígena. Los Sacerdotes que se enviaron a estudiar. Fueron algunas de las estrategias para instaurar el Reino de Dios, ya ahorita ya son más de 10 ó 12 Sacerdotes que se han enviado a estudiar al extranjero o a la Pontificia y a Roma. Los Ejercicios Espirituales de los Sacerdotes, así como también todos los Ejercicios Espirituales para los Obispos de los que siempre participo. Alguna vez dí Ejercicios Espirituales para cada sector de los Sacerdotes, cuatro sectores, incluyendo adultos, de mediana edad, jóvenes y diáconos; fueron cuatro grupos de ejercicios espirituales que les di en la Casa Kolping. Fueron estrategias en esta lucha por el Reino de Dios.
Los frutos que pude contemplar durante este tiempo. Durante los más de 26 años como Obispo en Tuxtla pude contemplar desde luego la integración de los Decanatos, esto fue algo que quedó como un campo abierto para la realización de la acción pastoral; la promulgación y renovación del Plan Diocesano de Pastoral que se renovó hasta en cuatro veces y se fue renovando constantemente y actualizando.
Me tocó ordenar desde entonces, ya siendo Obispo Diocesano, más de 50 Sacerdotes diocesanos, para la diócesis, quedando un Clero joven, en general. Y con una participación del Seminario con más de 200 Seminaristas; creo que es uno de los frutos que contemplo. Y con los que están en los otros Seminarios de la Diócesis: el Seminario Beato Juan Diego que está en Tapalapa, para indígenas, y el Año Introductorio que está en Cintalapa, me tocó comprar el terreno de la Finca la Razón para que ahí tuviéramos el Año Introductorio compartido con los de Tapachula. Así tenemos más de 200 Seminaristas en el Seminario Mayor y Menor. Se logró el reconocimiento de los estudios de Preparatoria, con el nombre de “Fray Matías de Córdova”. Y los estudios de Filosofía a nivel de Licenciatura con el nombre de “Tomás de Aquino”.
Luego la remodelación de los atrios de la Catedral en los que intervenimos para que la Catedral quedará como una novia engalanada para su Esposo. Fue inaugurada por el Sr. Nuncio Apostólico Dn. Justo Mullor García, el 18 de diciembre de 1997.

EN QUÉ SITUACIÓN ENTREGO LA DIÓCESIS DE TUXTLA

Diócesis fervorosa. Creo que es una Diócesis fervorosa; que vibra y que palpita con toda la Iglesia, con el Evangelio y con su Magisterio; una Diócesis disponible para participar, una tierra bien dispuesta para la siembra; puedo decir que la construcción del Seminario Mayor y del Seminario Menor, la construcción de la Casa Episcopal, de la Curia Diocesana, la promoción de la Pastoral Vocacional, la unificación de las Religiosas, y de los Sacerdotes; la unidad de Religiosas y Sacerdotes en torno al Plan Diocesano de Pastoral. Todo ello es una garantía de Diócesis santa y fecunda.
La construcción de la Casa Episcopal y Casa Sacerdotal a la vez, donde pudiera vivir el Obispo en una forma sencilla y humilde, y también la construcción y puesta en marcha, funcionamiento de la Casa del Buen Samaritano, desde donde se organiza la salud para nuestros enfermos en la Diócesis. Y donde se atiende a enfermos convalecientes y en los Dispensarios Médicos.
Así que puedo decir que entrego una Diócesis fervorosa, se le dio mucho auge a la fiesta de San Marcos, el Santo Patrón, para que todo mundo sienta que San Marcos unifica la Ciudad y que unifica a la Diócesis.
También el carillón de la torre de San Marcos que estuvo funcionando constantemente, es un sistema sencillo pero delicado y creo que batimos el record de su funcionamiento con las 48 campanas musicales de la torre, nueve por cada lago y doce en la base del Campanario.
Las 39 Parroquias en general, quedaron con Párroco y con Vicario para que no hubiera Sacerdotes solos; eran veintitantas parroquias cuando yo llegué como Obispo, me tocó instituir Parroquias a las que eran Vicarías Pastorales y Parroquias nuevas fueron alrededor de unas 15 ó más que me tocó instituir.
Creo que también se forjó un buen equipo de formadores en el Seminario, junto con el Rector, todos los formadores y maestros del Seminario, Sacerdotes estudiando en la Pontificia o en Roma o en otra parte, como Cochabamba, Bolivia.
La bendición del Seminario que la hicieron los Obispos cuando fueron a mis Bodas de Plata Episcopales. La Curia Diocesana ya dijimos que también quedó funcionando y una Institución que protege y respalda la vida de la Diócesis que son los Amigos de la Diócesis.
Un hecho muy hermoso fue el retorno del P. Daniel Mora Panduro, que después de haber estado 17 años lejos de la participación del ministerio sacerdotal regresa y los once meses siguientes fueron como la antesala para que él pudiera ir definitivamente a la casa del Padre. En esos once meses gozamos, platicamos mucho, vivió intensamente la acción pastoral, vivió su vida sacerdotal intensamente, como que tenía prisa, como con sentido de la urgencia; en el mes de noviembre del año 1998 el Padre Mora murió, me tocó ver el momento en que expiraba, lo asistimos, quedó muy agradecido de todo lo que pudimos fortalecerlo y ayudarlo para que él siguiera caminando como Sacerdote. Sus honras fúnebres fueron muy solemnes y concurridas.

X. ENTREVISTA CON MONSEÑOR FELIPE AGUIRRE FRANCO, ARZOBISPO DE ACAPULCO.


ENTREVISTA A MONSEÑOR FELIPE AGUIRRE FRANCO, ARZOBISPO DE ACAPULCO, REALIZADA POR LA HERMANA ADRIANA MAZA COUTIÑO, DE LAS DISCIPULAS DE JESUS BUEN PASTOR.

Capítulo X: OBISPO AUXILIAR

Mis actividades como Obispo Auxiliar. Tenía el encargo de colaborar con el Sr. Obispo José Trinidad Sepúlveda. En el primer nombramiento que me dio me encargó los grupos y movimientos de laicos y agrupaciones de seglares, todo lo referente al apostolado de ellos. Fue un trabajo de coordinar en toda la Diócesis estos movimientos laicos, así como también su formación.
Me dediqué también a formar el Coro “Paz en la Tierra” que comenzó a dar conciertos de Navidad y estos conciertos transcendieron para la formación de otros coros, hasta uno en la Universidad de Chiapas y otro en la Escuela de Música del Estado que se formó a petición del entonces Secretario General de Educación Don Javier Espinoza Mandujano. El coro “Paz en la tierra” acompañaba en las celebraciones litúrgicas grandes, por ejemplo: presidía el Señor Obispo Mons. José Trinidad Sepúlveda y yo lo acompañaba, en cierto modo, concelebrando pero dirigiendo el Coro y animando al pueblo a cantar, así que con el coro a un lado y como guía de los cantos en la Catedral de San Marcos en las grandes celebraciones. Florecieron entonces conciertos importantes como “El Stabat Mater” de Pergolesii, los recitales de cantos navideños y algunos recitales en el Teatro de la Ciudad; alguna vez se puso el “Gloria” de Vivaldi con todas sus variantes.
También me tocó ser Párroco de San Marcos durante dos años antes de ser Obispo Auxiliar y 14 años como Obispo Auxiliar, con todo lo que lleva consigo una Parroquia, 16 años en total.
También como Obispo Auxiliar y Párroco, me tocó buscar terrenos para construir los Templos y también futuras Parroquias como varias de ellas ya lo son actualmente, para ganarle al crecimiento de la Ciudad de Tuxtla Gutiérrez. Ser Obispo Auxiliar fue parte del crecimiento de Tuxtla Gutiérrez, cuando yo llegué no pasaba de 70,000 hab. La ciudad, en algunas partes todavía decía que tenía 40,000 pero de 70,000 pasó a ser la Tuxtla Gutiérrez de 550,000 habitantes. Todo este crecimiento de la Ciudad me tocó verlo como Obispo Auxiliar y traté de ganarle edificando Templos o Capillas y adquiriendo terrenos, así pasó con el Templo de San Francisco, el de la Patria Nueva, el de Infonavit Grijalva, donde está ahora Shanká, San Antonio de Padua, San José de la Colonia Obrera, San Pedro del Potrero, Santa Teresa, San Rafael, San Felipe de Jesús, Ntra. Sra. de la Soledad de la Albania y los Templos del Km 4. 4, el Proyecto San Felipe de Jesús, etc.
Otros muchos campos que me tocó ir ayudando al crecimiento pastoral de la Ciudad, creo que fue uno de mis grandes retos y encomiendas que tuve, acompañar al pueblo que iba creciendo, ayudé mucho a la Parroquia de la Bienestar Social, en aquel tiempo estaba muy anciano el Sr. Cura Rafael Flores Aguilar, “el P. Rafaelito”, traté de ayudarle a él, hasta su lecho de muerte.
Se desarrollaron muchas Colonias nuevas como la Col. Emiliano Zapata, Mexicanidad Chiapaneca, etc. muchas otras Colonias nuevas a las que ayudé para que tuvieran asistencia pastoral.
Luego otra de las encomiendas que tuve fue ayudar al Seminario a su crecimiento, construcción, promover la colecta del Seminario; de una colecta modesta, subió casi al 1,000,000.00 de pesos en ese tiempo. Construimos varias alas del Seminario y promovimos las vocaciones del Seminario.
La Casa de “San Marcos” también comenzó a realizarse hasta decía el Sr. José Trinidad Sepúlveda “El Sr. Aguirre va a hacer esta casa ahora que está todo tan caro?”, él mismo se contestaba: “pero ya me dijo el Sr. Aguirre que si vamos a esperar a que den más caro todo, nunca lo vamos a hacer, mejor vamos ganándole a la carestía de la vida” y así se inició la Casa de “San Marcos”, desde 1985 y terminó en enero de 1990, duró cinco años construyéndose con 52 habitaciones particulares con dos camas y su propio baño, su sala de charlas, comedor amplio, lugares para servicios sanitarios, luego la gran Capilla que se puede abrir la puerta para que abarque también el Patio; la huerta un lugar de meditación y la parte de la recepción y estacionamiento, es más de una hectárea de terreno al servicio de la pastoral. Algunos dicen “La Casa Seglar”, pero no, es más bien “La Casa de San Marcos”; otra cosa importantísima que tiene esta Casa es la casa de las Religiosas que entonces se consiguió que vinieran las Religiosas Franciscanas de Jesús Crucificado de quien era miembro también la M. Silvia López Pérez.
Después se comenzó a realizar el proyecto de la Casa “San Felipe de Jesús”, que ahora se le ha dado en comodato al P. Renato Rondolini para los muchachos abandonados que están rehabilitándose al pie del Mactumatzá.
Otra de las actividades que me tocaron también muy directamente con el Sr. José Trinidad Sepúlveda casi al comienzo de mi Episcopado como Obispo Auxiliar fue la remodelación de la Catedral de San Marcos: una que hicimos en 1976 pero que luego nos obligaron a echar abajo lo que ya habíamos construido, solamente quedaron unas columnas que dan al lado de la banqueta norte de la Catedral porque dijeron que esa Catedral debía conservarse así como era antiguamente y nos destruyeron lo que ya habíamos hecho; habíamos gastado solamente $375,000.00 que después para rehabilitarla el Gobierno de Obras Públicas y Antropología e Historia gastaron más de $8,000,000.00 para poderla restituir como estaba antes para que veamos como es la Providencia y al poco tiempo, a los tres años, llegó Don Juan Sabines Gutiérrez y él sin hacer caso a las prohibiciones, procedió a esta actual remodelación de la Catedral restituyéndole su primitiva originalidad que es de fines del siglo XVI y que está realizada en el siglo XVII como la Iglesia de la antigua Coyatoc de San Marcos de los Tuxtla tal como se encuentra ahora nuestra actual Catedral de San Marcos; no fue así, pero en buen arte de aquel entonces debió haber sido así: con un campanario solemne, una espadaña y conservando los cruceros que son los muros de finales del siglo XVI. Así fue como se llevó a cabo la remodelación de la Catedral, primero un intento fallido en 1976 y de 1979 a 1982 Don Juan Sabines la remodeló externamente muy de acuerdo con nosotros, Mons. Sepúlveda y un servidor y el Sr. Arquitecto Dn. Ignacio Díaz Morales que fue el que guió arquitectónicamente las obras.
Otra de las actividades que me tocaron, fue promover desde entonces los albores del Plan Diocesano de Pastoral, porque desde entonces comenzamos a platicar la posibilidad de un Plan, con los Presbíteros primeramente, hablando de la planeación pastoral con ellos, luego con las Religiosas de la Diócesis, luego se fundó el famoso EDECAL, un equipo de capacitación pastoral para todos los laicos, ahí estaba don Jorge Lanz y otras personas más. Hay otras actividades pero creo que esas son las principales.

LOS RETOS QUE AFRONTE EN ESTA NUEVA MISION

Hacer presente al Obispo Diocesano. Pues son grandes los retos, yo creo que tenía que hacer una presencia pastoral en nombre del Sr. Obispo Diocesano, Mons. Sepúlveda, y para poder él andar más por los pueblos, quiso que le ayudara, que estuviera más presente en la Ciudad, coordinando ahí lo Pastoral.
Medios de Comunicación Social. Yo vi la grande necesidad de incursionar en los Medios de Comunicación social como la radio, también un poco en los periódicos y con los reporteros, porque encontré una prensa muy adversa al Sr. Obispo y en general a la Iglesia, por ejemplo: me acuerdo que de recién llegado a Tuxtla, ya como Obispo Auxiliar, llegué a oír un programa muy escuchado que se llamaba ‘Patrullero 920’, decía: “los Padres de la Iglesia de San Marcos ponen tantas trabas en la celebración del Bautismo que es prácticamente imposible llevar a sus niños a bautizar, bueno sería que los mal llamados Ministros Eclesiásticos pusieran coto a sus desmanes a fin de que fuera más posible la celebración del bautismo. Seguiremos informando”, decía en aquel entonces ‘El Gritón’, así le llamaban al locutor que se autodenominaba ‘Patrullero 920’, era muy escuchado.
Comencé a hablar con los reporteros, con los Medios de Comunicación y me abrieron sus cabinas, las páginas de sus periódicos y comenzamos a darle otra imagen a la Iglesia a través de los Medios de Comunicación.
Cuando me ordenaron Obispo Auxiliar los Medios de Comunicación fueron totalmente negativos contra la Iglesia, contra el Obispo y contra la Celebración, se escandalizaban de que fuera a ser una Celebración en público en la explanada de la cancha de básquet de San Roque. Pero después fueron muy favorables tanto que nueve años, como Obispo Auxiliar, tuve un programa de radio llamado “Charlas Dominicales” y dos años consecutivos fui a dar pláticas cuaresmales durante toda la Cuaresma de estos dos años, fue en el año 76 y 77, menos los Domingos que era un día en que solamente iba a las 9:00 de la mañana a dar una plática en la radio de media hora, tenía un comentario de Domingo, o sea, la homilía, algún comentario de aquello que flotaba en el ambiente y luego noticias, yo mismo ponía mis canciones, es decir, los intermedios moviendo así los aparatos de la radiodifusora XELM. Lo hice con el fin de apoyar al Sr. Obispo Sepúlveda en ese aspecto.
Cercanía con los Sacerdotes. También vi conveniente que una de mis actividades fuera la mucha cercanía con el Clero, estar muy cerca de todos los Sacerdotes y unificarlos más en torno al Sr. Obispo José Trinidad Sepúlveda, para llevar a cabo las actividades, creo que es una de las cosas que me puedo gloriar, que en toda la vida nunca he faltado a una de las reuniones sacerdotales de cada dos meses; excepto una vez que tuve que andar en Roma en una ocasión falté en la reunión de cada dos meses que tiene el Clero, pero siempre estaba con las reuniones del Clero diocesano allá en Tuxtla, así como lo estoy haciendo hasta la fecha en esta nueva Arquidiócesis.
Accidente automovilístico. También debo decir que uno de los retos que tuve que afrontar fue un accidente que sufrí, cuando cambié mi carro por una Caribe verdecita y una mañana que venía yo de Comitán cerca de Mixitón, antes de llegar a las grutas de Rancho Nuevo, se me hizo de jabón la carretera y me fui a estrellar contra un camioncito de redilas de tres toneladas y media que estaba bajando indígenas; menos mal que no me fui contra la gente sino que me estrellé contra las llantas traseras y parte de la plataforma de la esquina me pasó rosando por la frente y por la cabeza y me hizo un zigzag en la piel que hizo que hasta se me cayera el cuero cabelludo de la cabeza y me brotó mucha sangre, de pronto pues quedó mi carro sin poder seguir caminando y duré tres días en la Casa Episcopal de San Cristóbal pero luego me llevaron al hospital para estar atendido; me pusieron una venda tan requintada, tan guindada dirían en Chiapas, que si no me muero del golpe, me muero de la venda que me pusieron para que no hubiera ningún edema sanguíneo, algún coágulo; como estaba muy apretada, no pude dormir las tres noches con sus tres días. Eso fue en 1979, salí nuevamente de este accidente, gracias a Dios, ya que pudo ser el fin de todo, les pedí que me pusieran la Unción de los Enfermos y una monjita dijo: “ay, que está usted muy grave”, “no Madrecita, le dije, que no tiene fe, cuando tenemos nosotros una enfermedad de cuidado que ofrecer a Dios pues hay que poner los Santos Oleos” y le dije a mi hermano Eustaquio que me diera la Santa Unción. Él escuchó en la radio precisamente de aquel locutor que le decían El Gritón: “¡accidentes de tránsito!, es el caso, caros y gentiles amigos, que el Obispo Auxiliar de Tuxtla ha sufrido un fatal accidente, se encuentra en estos momentos debatiéndose entre la vida y la muerte, ha perdido el conocimiento y sufre conmoción y fractura de la base encefálica, hasta este momento no ha recobrado el conocimiento. Seguiremos informando”.
Cuando iban por mí dos señoras a llevarme a ver algún enfermo, les decía: “oigan, váyanse con cuidado, no sea que de repente nos pase algo y al día siguiente El Gritón vaya a decir: “Sacerdote en una volcadura con dos chamacas a bordo” y pues ya eran personas respetables, ya grandes, pero el chiste es darle morbo a la noticia.
De todas maneras salimos adelante gracias a Dios. Me acuerdo que me quedó una abertura en la frente y un día le dije a un chiquillo: “¿verdad que ya estoy bien, tú cómo me ves?”, por que me dijo el chiquillo: “usted tuvo un accidente hace poco, verdad?”, “sí, pero ya nomás me queda esto, tú cómo me ves?” yo creía que ya estaba más o menos bien, pero el chiquillo nomás le hizo sonando su dedito: “híjole, se le ve rete feo”. Parece que me quitó las arrugas que me podían salir con el tiempo, bueno ya no nomás las arrugas son huellas del tiempo, los surcos del tiempo que tienen la siembra de tantos años.

LAS ACTIVIDADES PASTORALES
QUE MÁS IMPULSÉ EN ESTE TIEMPO

Yo creo que en pocas palabras Dios me encomendó que le ayudará al Sr. Obispo Sepúlveda como Auxiliar:
Semanario Católico. El 25 de julio de 1976 que es fecha de erección de la Diócesis que fue erigida en 1965, iniciamos el Semanario Católico, nuestro periódico, que hasta la fecha está vigente y que ha seguido saliendo cada semana, no es católico porque sale cuando Dios quiere, sino porque sale realmente cada semana gracias a Dios, y se va mejorando cada vez más, me han apoyado en esto mucho los Seminaristas, el Seminario Diocesano siempre ha apoyado este Semanario Católico para que salga cada ocho días.
Encuentro Matrimonial. Otra de las obras pastorales que Dios me concedió realizar en este tiempo fue el inició del Movimiento Diocesano de Encuentro Matrimonial, el Sr. Sepúlveda me dijo: “mira para que crezca bien este movimiento, yo lo voy a aprobar si tú te comprometes a asesorarlos”, “sí, Señor, le dije, yo los voy a asesorar y voy a caminar con ellos” y por eso me interioricé tan de lleno con este movimiento que hice todas las prácticas para recibir el Fin de Semana de Encuentro, luego prepararme para dar charlas, y también para dar el Fin de Semana “Profundo”, y he participado en los Encuentros Nacionales, he dado más de 50 fines de semana así como también Retornos Espirituales, que es encuentro de la Pareja con la Biblia. Muchos frutos ha dado el Encuentro Matrimonial en la Diócesis de Tuxtla.
Promoción vocacional. También me tocó la Promoción Vocacional, sobretodo en 1983 para cumplir mis 25 años de Sacerdote, hice Jornadas Vocacionales en casi todas las Parroquias de la Diócesis que fue posible, así como también en mi pueblo natal.
Peregrinaciones. También realicé varias peregrinaciones a Roma y a Tierra Santa y a algunos otros Santuarios de Europa, en 1974 de recién ordenado Obispo fui con algunos Obispos y Sacerdotes con el Ministerio de Turismo de Israel que nos invitó, después en el 75, después en el 78, luego en el 81 y luego en el 86 como Obispo Auxiliar; así que fueron cinco viajes que tuve por allá; en todos ellos fui a Tierra Santa menos en el 86 en que solamente fui con el Papa, en la Cd. de Roma, después de un Curso de Espiritualidad en Shoenstatt, Alemania.

RESIDI EN LA CATEDRAL

En la antigua Casa Parroquial. Porque era el Párroco viví en la Catedral, en el anexo de la Catedral que luego se construyó cuando se hizo la remodelación, pero cuando antes estaba el Colegio de Niñas a un lado, me tocó vivir en la antigua catedral de San Marcos y su Casa Parroquial. Después se remodeló como está actualmente.
En la Colonia Moctezuma. Cuando se hizo el anexo de la Catedral nos tocó vivir un tiempo en el anexo de la Casa de la Colonia Moctezuma, de la Parroquia de Ntra. Sra. del Sagrado Corazón, ahí precisamente porque era Párroco tenía las oficinas parroquiales, como siguen ahora y también tenía ahí lo que debía despachar como Obispo Auxiliar, en el segundo piso.
En ese tiempo el Colegio de Niñas nos daba todo el apoyo logístico a nosotros, después buscamos a alguien que nos hiciera casa en el nuevo anexo de la Catedral de San Marcos, al pie de las campanas.
Aporte a la Catedral. Me tocó comprar algunas campanas nuevas. Fortalecer y darle mantenimiento constante a la bóveda de cañón de la Catedral de San Marcos; me tocó de llenó la remodelación del centro y de la Catedral, la remodelación externa, la parte interna de la Catedral, nos tocó remodelarla al Sr. José Trinidad Sepúlveda y a este servidor, realizándose las pinturas con un sabor antiguo, clásico como están actualmente de tal manera que San Marcos, que es el Patrón, evangeliza no solamente con su Evangelio sino que también con su imagen y con los pasajes del evangelio de San Marcos que están exhibidos ahí en el retablo del frente y en otras partes con pinturas muy valiosas, como la del Bautisterio, la Glorificación de María que está en una parte lateral, o como la que está en el tímpano del frontis de la gran bóveda del cañón que remata ahí antes de la cúpula donde está también un San Marcos protector de Tuxtla Gutiérrez y que se ven las torres antiguas de la Catedral que fueron demolidas para ser la actual torre campanario que tiene 48 campanas musicales.

SACERDOTES CON QUIENES CONVIVÍ MÁS...?

Siempre he vivido en comunidad. Dios siempre me ha concedido la gracia de vivir en comunidad, desde que estuve en el Seminario; después en La Barca como Párroco, y luego en Tuxtla Gutiérrez; siempre he vivido con Sacerdotes, nunca he vivido solo, yo mismo procuro que estemos varios Sacerdotes y que compartamos la comidita, la plática, las juntas, las alegrías, las penas, las evaluaciones, las programaciones, con varios Sacerdotes.
En aquel entonces mucha gente desfiló en la Catedral porque era como la Parroquia piloto, como un vivero donde se preparaban los futuros Párrocos y los futuros Vicarios Parroquiales; de recién ordenados muchos ahí estaban en la Catedral de San Marcos, además de otros venerables Sacerdotes, que fueron a ayudarnos durante ese tiempo y que algunos aceptaron después alguna Parroquia o que fueron solamente por algún tiempo. Por ejemplo me tocó convivir mucho en la Catedral con el P. Daniel Mora Panduro, que de Dios goce, el P. Gustavo López Mariscal, de recién ordenado, el P. José de Jesús Cruz Chávez, el P. Miguel Cardona, el P. Severo Castellanos, el P. Gumaro Díaz López, el P. Toño Serna y la figura respetable de Mons. Ranulfo Torres Gómez que fue durante muchos años Párroco de la Catedral y después el primer Vicario General que murió en 1991. Otro Sacerdote venerable que de Dios goce, hace poco murió, el P. Luisito, el P. Luis Trujillo, de aquel que había sido Párroco de Chiapa de Corzo y que decían: “Chiapa de Corzo tiene su plaza grande, su río grande, su Iglesia grande, su campanona y su Padrecitío”, porque era un Sacerdote chaparrito. Y otros muchos Sacerdotes que no los recuerdo, pero que por ahí estuvieron en vida de comunidad, caminando junto conmigo en este tiempo.
Nuestra vida comunitaria consistía... Rezábamos juntos, teníamos nuestra Capilla, comíamos juntos, tanto anteriormente cuando teníamos nomás la cocina de las Religiosas del Colegio de Niñas, que nos daban de comer por una ventanita, por ahí nos pasaban la comida, como cuando íbamos también a paseo juntos para descansar, planeábamos el trabajo, nos apoyábamos mutuamente y cuando alguien estaba enfermo o tenía que salir; hacíamos algunos deportes, a un lado de mi cuarto que es el que da al crucero de la Virgen del Carmen. Lo cerré con una malla para poder jugar ahí un fútbolito rápido que muchas veces era muy abigarrado, el juego se ponía muy duro, me acuerdo que me dejaron las piernas todas llenas de moretones y de sangre, me dejaron como “Santo Cristo de limpias”.
Era una vida de comunidad siempre bonita, porque los Sacerdotes tenemos que vivir en comunidad: primero porque tenemos que dar ese signo, segundo, porque formamos un mismo sacramento junto con el Obispo.
Como Obispo Auxiliar duré 14 años. Es un tiempo largo, 14 años, dicen “pero como has aguantado tanto”, al contrario ‘cómo me han aguantado tanto tiempo a mí’ y el Señor Obispo Sepúlveda cómo me ha aguantado 14 años como Obispo Auxiliar.
Me acuerdo que me decían “el obispito”. Una vez llegó una señora: “oiga usted, deme razón, dónde se encuentra, pues no sé cómo se llama pero es un Señor Sacerdote que le dicen “el obispito”, “¡ah! pues para que lo quiere?”, “es que lo ando buscando para que me de razón de un viaje que va a haber a Roma”, “pues yo soy”, “¡ah! dispénseme, pues yo sólo sabía que le dicen ‘el obispito’” y así decía la gente, porque veían al Obispo grande y al Obispo chiquito, hasta los indígenas me decían así pues era el Obispo Auxiliar, decían “Obispo une, Obispo une”, une significa niño, pequeño, el de brazos. Gritaban todos los chiquillos cuando el volcán Chichonal: “Obispo une” se ponían muy contentos cuando me veían pasar.
El volcán Chichonal. No cabe duda que uno de los acontecimientos más dolorosos para nosotros y que fue un reto que se me pasó decirlo en el punto dos de los grandes retos que tuve que afrontar fue la explosión del volcán Chichonal; fue muy doloroso ese tiempo, fue el 28 de marzo de 1982, cuando explotó, hubo muchos muertos, más de 2000 y el Señor Sepúlveda se fue hacia Tabasco para atender a los damnificados de una parte de Carmen Tonapac, de Chapultenango que se fueron a Tabasco y en cambio de Francisco León y Carmen Tonapac se vinieron para Tuxtla Gutiérrez. El Señor Sepúlveda atendió a los de Tabasco y yo a los que se vinieron a Tuxtla.
Mucha gente fue desubicada, tuvo que huir de las explosiones del volcán Chichonal, no tenían qué comer; se les defendieron sus pueblos, sus siembras, sus árboles y se pidió que se les reubicara en lugares seguros, gracias a Dios y a nuestra intervención como Obispos y como Iglesia ellos prosiguieron teniendo su pueblo, no se desintegraron como pueblo zoque, porque nosotros urgimos que no deshicieran sus comunidades, entonces le compuse un corrido al volcán Chichonal que por ahí está, esa es edición aparte, me acuerdo que decía:
“Para cantarles a ustedes los versos de estas cuartillas
voy a quitarme el sombrero y ponerme de rodillas,
hermanos que ahí murieron no son polvo sus destinos
pues florece allá en el monte su vida de campesinos,
reinen con palmas de mártir en los arcanos divinos
pues con su muerte le dieron al zoque nuevos caminos.

Vuela, vuela palomita, lleva en tus blancos colores
al volcán y a sus cenizas una corona de flores
y lleva gracias eternas a todos los bienhechores”.

Separación del P. Daniel Mora. Otro reto doloroso de ese tiempo, como Obispo Auxiliar, precisamente en 1982, el año de la explosión del volcán Chichonal, también fue la separación durante 17 años del P. Daniel Mora Panduro. Todos sabemos ya el desenlace final de esta historia, de esta deserción dolorosa de 17 años. El motivo fue que hubo alguna discrepancia en cuanto a la determinación del Sr. Sepúlveda ya que no le dieron la autorización de documentos para que prosiguiera en Tuxtla de parte de la Arquidiócesis de Guadalajara pero el Padre Mora pensó que debería seguir en Tuxtla y entonces hubo esa ruptura y él se separó del servicio de su Ministerio en la Diócesis durante 17 años. El trabajó como un buen laico, un laico muy íntegro eso sí y en trabajos en algunas oficinas, después una carpintería, llevaba una vida cristiana honesta de un gran testimonio de integridad en todos sentidos, y de virtud humana y cristiana. Todo esto no dejó de ser doloroso en ese tiempo.
Mi relación con Mons. Sepúlveda. Desde luego yo hubiera querido ayudarle más, mi relación era de cercanía y unidad en torno a él, como era Obispo Auxiliar y Párroco, recuerdo que mi primer nombramiento que hice, mi primer disposición que dí por escrito como Obispo Titular fue exonerarme a mí mismo de Párroco y nombrar al primer Párroco en lugar de mí que fue el P. Miguel Cardona Valdivia.
Adhesión, docilidad y respeto. Mi relación con el Sr. Sepúlveda fue de mucha adhesión, docilidad, respeto; yo puedo decir que su temperamento, su nerviosismo urgían a que las cosas se hicieran aquí y allá en todas partes; mi frustración en cierta modo era no poder ayudarle como yo quisiera, como él se merecía que yo le ayudara, o como él quería que yo le ayudara pero él estaba muy contento de mi trabajo, sabía él reconocer mucho lo que yo hacía junto con él; me acuerdo que una vez dijo: “el Sr. Aguirre aquí está haciendo esta casa de San Marcos, pero han de saber que el Sr. Aguirre y yo somos una misma cosa”. Me tocó pues mucha cercanía con Mons. Sepúlveda, (precisamente hoy que estoy escribiendo esto le acabo de hablar por teléfono para ver cómo está). Cuando la Casa de San Marcos él estuvo muy cerca y también estuvo presente cuando se estrenó ya cuando él era Obispo de San Juan.
Verdadero amigo. También recuerdo detalles muy significativos de amistad, de verdadero amigo, de ser Padre y hermano: cuando murió mi Mamá, en el año de 1978, recuerdo que él me llevó a los Ángeles, a estar allá, a un paseo para que yo pudiera asimilar ese golpe moral que fue la muerte de mi Mamá, fue un detalle el ir a los Ángeles California a dar un paseo junto con él.
Buena administración. También creo que entre él y yo pudimos llevar una buena administración económica y un gran ahorro en la economía de la Diócesis para poder hacer muchas obras pastorales en bien de todas las Parroquias, de la Ciudad y de la Comunidad.
Penas duras también llegamos a tener juntos. Ustedes saben que las penas unen cuando se llevan juntos, pues la Catedral de San Marcos, la remodelación, cuando nos prohibieron que siguiéramos adelante la obra en 1976 decían los de Antropología e Historia que éramos unos “analfabetas del arte”. Que lo dijeran de mí, está bien, pero del Señor Sepúlveda, que fue mi Maestro de Arte Sacro, pues todavía era mucho decir, pero sí dijeron eso. También la deserción del P. Mora fue muy dolorosa. Los enemigos de la Iglesia quisieron manipular este caso para reventar, destruir al Sr. Sepúlveda con su aprensionismo, con su nerviosismo, sin embargo, la gracia de Dios, la fortaleza del Espíritu Santo lo sostuvo; y lo mismo lo del volcán Chichonal ¡Cómo defendió el Sr. Sepúlveda a los indígenas y me animó para que yo hiciera otro tanto acá junto con Don Juan Sabines Gutiérrez!
Don Juan Sabines Gutiérrez. Quiero decir que Don Juan Sabines me decía un día que le dije que estábamos trabajando, él era Gobernador de Chiapas, “sí, dígales allá en el púlpito que hay que estar trabajando aquí y si no miénteles no sé cuánto...” y bueno toda una retahíla de maldiciones que me decía que les dijera desde el púlpito si no trabajaban por los damnificados del volcán Chichonal, pues fueron acontecimientos de ese entonces.
Quiero decir que también el Señor José Trinidad Sepúlveda tuvo una relación muy importante con el Gobernador, con Don Ignacio Díaz Morales que remodeló la Catedral y también con los Señores del Ejército, con los militares que querían disolver al pueblo Zoque y que nosotros nos afianzamos en que había que constituirlo, defenderlo para que siguieran muy unidos, y defender sus antiguas comunidades.
El día 27 de noviembre de 1982 que se entregó al pueblo de Tuxtla la nueva remodelación de la Catedral de San Marcos, entró Dn. Juan Sabines con una teja adornada con un conejo y el Sr. Sepúlveda con otra teja que tenía un león, símbolo de San Marcos. Cuando llegaron al Altar, yo les recibí las tejas y el Sr. Gobernador me dijo: “Usted va a ser Papa *#¡!¿? (unas palabrotas)”, “no diga eso, Don Juan, que lo está oyendo San Marcos”, le dije, pero él prosiguió: “Es que usted es chin..... chin... chin... “, “Bueno, ya párele, ahí muere, Don Juan, menos mal que el Espíritu Santo no piensa como usted”.
San Juan de los Lagos. Cuando al Señor José Trinidad Sepúlveda lo nombran Obispo de San Juan de los Lagos después de casi 23 años de estar como Obispo Diocesano, para mí fue un golpe muy duro porque realmente yo no podía imaginar la Diócesis de Tuxtla sin el Obispo José Trinidad Sepúlveda, yo ya me había adherido a él; en ese momento, en cierto modo, yo quedaba ya sin la responsabilidad de ser Obispo Auxiliar, de tal manera que podían haberme destinado a otra Diócesis diferente de la Diócesis de Tuxtla Gutiérrez. Fue preciso que yo entrara en una terna que se propuso al Santo Padre para saber quién iba a ser el Obispo, recuerdo que cuando fuimos a despedirlo a la ciudad de San Juan de los Lagos cuando tomó posesión entonces la gente le dijo al Nuncio Apostólico cuando iba pasando “oiga, Señor Nuncio Apostólico, dígale al Papa que ya nos quitaron al Señor Sepúlveda, que por lo menos nos dejen al Sr. Aguirre”, “¡ah! dijo el Sr. Prigione, sí, sí, vamos a tenerlo en cuenta, vamos a tenerlo en cuenta”, yo alcancé a oír que eso le estaban gritando las gentes que fueron vestidas de Chiapanecas, a la toma de posesión del Señor Sepúlveda en San Juan De los Lagos.
Yo sé que eso fue doloroso para el Sr. José Trinidad Sepúlveda pero desde entonces dijo una palabra que a mí también me ha servido mucho para explicar todo lo de mis cambios: “no es necesario sacar a los tuxtlecos de mi corazón para que quepan los de la nueva Diócesis de San Juan de los Lagos, ahora vamos a ser una Diócesis misionera en este nuevo lugar”.

IX. ENTREVISTA CON MONSEÑOR FELIPE AGUIRRE FRANCO, ARZOBISPO DE ACAPULCO.


ENTREVISTA A MONSEÑOR FELIPE AGUIRRE FRANCO, ARZOBISPO DE ACAPULCO, REALIZADA POR LA HERMANA ADRIANA MAZA COUTIÑO, DE LAS DISCIPULAS DE JESUS BUEN PASTOR.

Capítulo IX: PASTOR DEL REBAÑO, OVEJA DE CRISTO

“El Papa te quiere pedir un nuevo servicio”. El Sr. José Trinidad y yo, el día 27 de febrero de 1974, fuimos a darle el pésame al P. Jesús Osorio, Párroco de Bochil y de regreso al encontrarlo a él por el camino me dijo “vamos yendo aquí donde se divisa Chiapa de Corzo y Tuxtla Gutiérrez”, desde un montecito donde marca el fin de la carretera del escopetazo y añadió, “vamos a estar aquí para bajar a la hora de la comida”, creí que iba a leer, pero ya estando ahí bajo la sombra de un arbolito me dijo: “mira, quería platicarte que el Papa te quiere pedir un nuevo servicio y me comunicaron que te lo dijera; te quiere pedir que seas Obispo Auxiliar para que junto conmigo llevemos a cabo las responsabilidades de la Diócesis”. Yo experimenté una impresión muy fuerte, quizás más bien de desagrado y le dije “Señor, yo le puedo ayudar a usted en cualquiera de las actividades, si usted no está contento conmigo de Párroco, puede ponerme en cualquier otra Parroquia, o en el Seminario, donde usted quiera, pero yo siento que los títulos colorados me presionarían mucho, mejor cualquier otra actividad menos ésta.
Señor, de veras, yo siento que no soy para estas cosas”. El Señor Obispo me dijo: “Bueno, es algo que ya se ha pensado muy bien, no creas que se dice nomás a la ligera, se ha pensado muy profundamente y es toda una tramitación que se ha llevado a cabo, así que espero que mejor aceptes, ya que de esa manera podrás ayudarme más; si hasta ahora me has venido ayudando, tú ves que necesito que de una manera más eficaz puedas ayudarme también como Obispo Auxiliar”, “A ver, a ver qué Dios dice”, le dije y me contestó: “sí, mira, piénsalo bien y luego le contestas al Sr. Nuncio”, entonces era Delegado Apostólico, se llamaba Mario Pío Gáspari.
A los pies del Santísimo y de la Virgen María. Regresamos a Tuxtla un poquito serios; él se quedó en el Seminario, ahí vivía él; yo me fui a la Catedral de San Marcos, me fui a la Capilla del Santísimo, donde está la Virgen de Lourdes, ya estaba cerrado el Templo; eran como las dos con quince minutos y me puse a rezar. Pensé delante del Santísimo Sacramento: “decir que no, sería una cobardía porque ser Obispo no es un honor, no es un título honorífico, es una carga más pesada, una dimensión de servicio todavía más amplia; y por otra parte decir que no, hubiera sido también un remordimiento de conciencia que me lo habría llevado hasta la tumba para siempre, hubiera sido una presión moral”, también para mí el rehuir a una responsabilidad que si bien no estaba pedida, simplemente por mis muchas limitaciones sentía que no era para estas cosas, pero si el Señor me lo pedía, ¿qué hacer?
Ser el ‘mulo de Dios’. Pensé que ser Obispo es llevar grandes responsabilidades, pensé en el palo de las gallinas, pensé en el cordón de cochi, que uno está para llevar la pesada carga de la Iglesia, como dice el Beato Mons. Rafael Guizar y Valencia: “me deberían de decir ‘el mulo de Dios’, porque estoy llamado para el trabajo duro de la Iglesia”.
Así que en ese ambiente, divisando a Tuxtla Gutiérrez, a Chiapa de Corzo y al Río Grijalva, el Sumidero y la depresión del Grijalva, desde ahí fue como yo recibí el anuncio de que sería Obispo.
Posteriormente hablé con el Sr. Nuncio Apostólico, entonces Delegado, y quedamos que el día 19 de marzo se iba a publicar mi preconización como Obispo, por ser la festividad de San José.
El momento en que el Señor me dijo que me necesitaba como Pastor de su Rebaño. Fue con una gran conciencia de mis limitaciones, de mi indignidad, pero como les dije a los Seminaristas: “si el Señor se embarca conmigo, que se atenga a las consecuencias”; porque realmente Él es quien me ha llamado, yo no lo pensé, yo no lo desee, no lo pedí, pero el Señor me pidió este servicio Episcopal, pero sí yo recibo este llamado. Les dije a los Sacerdotes en una carta cuando los reuní el día 19 de marzo de 1974 para decirles la noticia que había sido publicada en Roma, que ellos estaban contemplando una constante de la historia de la salvación, que Dios llama a lo que no vale, a lo que no cuenta según el mundo para llevar a cabo sus grandes y maravillosos planes.
Lo publican en la prensa, en el Osservatore Romano, lo oyen mis Padres y me hablan por teléfono, mi Mamá me dice: “te quería decir que no te preocupes tanto, nomás lo necesario”, “pues con eso tengo”, le dije.
Lo recibí con mucha humildad, a sabiendas de que no es un honor como los de la tierra, sino un servicio muy grande el ser Obispo Auxiliar, titular de Otrícoli, que es una ciudad de Italia que antes fue Obispado, y Auxiliar de Tuxtla Gutiérrez con el Sr. Obispo José Trinidad Sepúlveda.
Mi vida cambió completamente. Mi vida a partir de ese momento cambia, cambia completamente. Ser Sucesor de los Apóstoles, prepararse para un sacramento que comienza con el nombramiento o la Pre-conización que fue el 19 de marzo de 1974. Sí, cambia mucho la vida.
La noticia se recibe con un gozo eclesial. La noticia la reciben las personas con un gozo eclesial, los Sacerdotes los feligreses, los familiares... programamos luego las fechas para la consagración episcopal. La preparación fueron unos ejercicios espirituales que yo mismo realicé en diálogo con el Párroco de Ocozocoautla, el Sr. Cura Roberto Díaz, y también leí un libro que se llama “Qué significa ser Obispo hoy?”, así como también las cartas que le escribí al Santo Padre, en ese entonces, para decirle que tenía toda la disponibilidad de servir a la Iglesia como Obispo.
Mi lema episcopal. El lema episcopal surgió por que en ese tiempo se preparaba ya “Evangelii Nuntiandi”, se estaba preparando el Sínodo de Obispos que trataba sobre la Evangelización y todo esto flotaba mucho dentro del ambiente, por eso yo dije “algo que concentre la actividad de la Iglesia a la que yo debo de servir como Obispo y Sucesor de los Apóstoles”, pues es esta palabra: EVANGELIZAR; la había yo elegido en latín EVANGELIZARE, pero como la gente leía “evangelizaré”, pues mejor lo cambie en el infinitivo español que diga simplemente: “EVANGELIZAR”.
Creo que ahí se concentra lo que es la vida de la Iglesia y lo que tiene que ser la dedicación del Obispo; en una Iglesia que nace de la evangelización y vive para evangelizar, el Obispo es el primer evangelizador.
Quise desde entonces una cruz misionera, siempre había tenido una ilusión misionera, que tuviera una aureola de flores como para decir “una cruz de pascua”, se muere para resucitar gozosamente, y se lleva la cruz gozosamente, por eso esa aureola de flores que está a la vez acompañada del lema EVANGELIZAR, cuando era Obispo Auxiliar no tenía ni el pumpo, ni el báculo, ni los guarachitos, esos se los puse después cuando ya fui Obispo Titular, pero sí la palabra EVANGELIZAR y esa CRUZ MISIONERA.
Mis ideales. Los ideales que hace surgir el Buen Pastor en mi corazón los dije el día de mi Cantamisa:

“Quiero ser un Buen Pastor
de brazos abiertos como el crucificado”

Pensé también en ser un Obispo consagrado para promover la unidad de la Iglesia en torno al Papa, entorno al Obispo, y en todos los miembros de la Iglesia.
Mi Consagración Episcopal. Fue el día 25 de abril de 1974, recuerdo que poco se celebraba ya la fiesta de San Marcos, como que ya solo eran algunos costumbristas que lo celebraban y esa fecha la fiesta de San Marcos se trasladó a la cancha de básquet de San Roque entre la gradería y la cancha fue mi ordenación Episcopal.
Dos días antes llegó el Sr. Nuncio Apostólico para recorrer la Diócesis, yo también lo acompañé. Estuvimos en Copainalá, Pichucalco, Pueblo Nuevo, allí hice mi Profesión de Fe y mi Juramento de fidelidad, llegamos a Chiapa de Corzo y el 25 de abril estábamos en Tuxtla Gutiérrez para la consagración.
Se puso un entarimado, un coro que preparé con los cantos muy bien llevados por la banda de música, las niñas del Colegio de Niñas estuvieron ahí cantando, mucha gente, había unas 4,000 gentes mínimo, en la cancha, en la gradería y parte de la calle.
Impulsados por la Masonería y el falso “Obispo de San Pascualito”, los periódicos empezaron a decir que no iban a permitir que se “profanara la Constitución Mexicana, limpia e impoluta, que porque iban a purificar a un Obispo en pleno parque”, son palabras textuales, casi no se podían hacer Celebraciones al aire libre fuera de los Templos, era un escándalo hacer eso, también decían que “iban a promover a los alumnos de la Mactumatzá para que fueran a impedirlo”, algunas personas pensaban que sí podían hacer algún relajo, pero no fue así, todo estuvo muy bien, todo estuvo muy en orden.
Estuvo el Sr. Delegado Apostólico Don Mario Pío Gáspari, ahí estaba mi Mamá, mis Hermanos Sacerdotes, mis Maestras, alumnos y visitantes de la Encarnación; muchos de mis parientes que fueron de mi Pueblo, gentes que fueron de la Barca, Jalisco, y pues mucha gente que estuvo acompañándome ese día... muchos conocidos de Guadalajara, desde luego las Religiosas, los Sacerdotes y las Parroquias de la Diócesis de Tuxtla.
Presidió la Misa el Nuncio Apostólico Don Mario Pío Gásperi y co-consagrantes fueron Don José Trinidad Sepúlveda y el Sr. Francisco Javier Nuño, Arzobispo de San Juan de los Lagos, que de Dios goce. Estuvieron acompañándome el Sr. Obispo de San Cristóbal Don Samuel Ruiz, el Obispo de Tapachula, Don Bartolomé Carrasco, el Sr. Rafael Ayala de Tehuacán, que de Dios goce, el Sr. Arturo Lona Reyes, el Sr. Cardenal, Don José Salazar López, a quien yo tanto he estimado durante toda la vida, él como Cardenal predicó un hermosa homilía, que se tituló “la Iglesia vive”; vive en el nuevo Obispo que ahora va a ser consagrado. Estuvieron en mi Consagración Episcopal todas estas personalidades y todos los que me acompañaron.
En el lugar donde fue exactamente mi Consagración Episcopal está una placa que se colocó a los 25 años, es una pilastra que hay ahí, en la columna que está en San Roque, deteniendo el barandal de la escalinata que sube de la cancha al Templo.
Me acompañaron mis Padres, mis Hermanos, Sobrinos, Parientes, ex alumnos, Sacerdotes compañeros de Guadalajara y de las tres Diócesis de Chiapas, de Tapachula, San Cristóbal y sobretodo de Tuxtla Gutiérrez.
Algunas de mis impresiones de ese día. Primeramente, cuando la postración, la unción del Santo Crisma, cuando me colocan el Evangelio sobre la cabeza, mi impresión era que estaba consagrado para ser esposo de la Iglesia; mi Esposa la Iglesia la experimenté muy cercana, que estaba consagrado para amarla de por vida, para siempre y para gastarme y desgastarme por ella.
Ese día también dije que si solamente pudiera estar ordenado para trabajar por la unidad de todos en una sola Iglesia en torno al Obispo Diocesano, habría hecho bastante, aunque no hiciera otras cosas.
Mis impresiones fueron de ser un servidor de la comunidad, dedicado a la evangelización; y así fue una celebración en el día de San Marcos que me condicionó, que me proyectó como evangelizador de mi comunidad, de la Iglesia, presidida por el Papa, que entonces era Paulo VI.
Recuerdo que ese día el Señor Obispo José Trinidad Sepúlveda agradeció mucho al Santo Padre, agradeció al Sr. Delegado Apostólico Mario Pío Gáspari que nos hiciera presente al Santo Padre como Delegado Apostólico. Recuerdo también que ese día, Fiesta de San Marcos entre muchas veladoras que había en el Templo de la Catedral, fui a consagrarle mi Episcopado a Dios con la intercesión del Patrón de Tuxtla, Patrón de la Diócesis y Titular de la Iglesia Catedral.
Algunos detalles de mi Consagración Episcopal. Era pues la gran Fiesta de San Marcos, 25 de abril de 1974, en la explanada de San Roque, algunos detalles de ese día:
Cuando llegó el Nuncio Apostólico, Mons. Mario Pío Gáspari, se le había perdido la valija en nuestras correrías por la Diócesis y todavía cuando ya iba a comenzar la Ceremonia estaban preguntando por el micrófono “¿quién había traído la maleta del Señor Delegado Apostólico por que no la encontraban?” Así que todavía seguía perdida esa maleta, pero por fin llegó a las manos del Señor Delegado Apostólico.
Otro acontecimiento fue que estuvo cantando todo el Colegio de Niñas y la Banda de Música acompañando y el coro oficial lo estaba dirigiendo el Padre Vicario de Ocozocoautla el P. Rodrigo Luna Luna, y la banda de música con el Director Salvador Márquez estaban tocando “Pueblo de Reyes asamblea santa...”, y así todos los cantos litúrgicos y el Colegio de Niñas tenía en gran parte la voz del pueblo.
Otro detalle de ese día fue que la Sra. Lolita de Pacheco, Mamá de Franklin Pacheco que vivía ahí por la 4ª. Poniente y 3ª. Norte, oyó a Don Enrique Calderón Cruz que estaba platicando de una esquina a otra con una comadre, decía: “comadre, va a ir ahora?, van a ordenar de Obispo al P. Aguirre”, dijo: “no, comadrita, uno tiene familia, dicen que van a ir los de la Mactumatzá y a lo mejor no van a dejar Celebrar”, a lo que ella contestó: “yo me descuento uno de esos, ‘tal por cual’, si van ahí, por que hoy es cuando hay que ir a acuerpar al Padre Aguirre”.
Otro acontecimiento es que cuando llegó el Delegado Apostólico le dijeron quién era mi Mamá, saludó a la gente que estaba en la cancha de básquet, y después saludó a mi Mamá y mi Mamá como era muy expresiva, muy cariñosa le dio un beso al Señor Delegado y él le dio otros dos y ella otros tres o cuatro... hasta le dije yo después a ella: “ya Mamá, ya supe que estaba usted ahí besuqueándose con el Señor Delegado”, y me dijo: “pues, él se dejaba y él también me besaba a mí...”, mi Mamá era muy sencilla. Así le dijo una vez la borrachita Dña. Felícitas Sanromán: “Teresita, limpia y pura”. (¿?).
También recuerdo que estuvo todo el rato de la Ceremonia el que entonces era Director de Educación Pública del Estado, el Lic. Javier Espinoza Mandujano, fue muy notorio que estuviera participando durante toda la Ceremonia por que duró cuatro horas y además, la gente decía que “era incrédulo”.
Después de eso cantó el coro de Maestros del Estado que favoreció el Director de Educación Pública y que me tocó formarlo a mí también, comenzar con ese coro de Maestros del Estado y cantó en la cena que hubo, con una fiestecita que se hizo después de la Celebración, en la Casa de la Iglesia de San Roque, con toda mi gente y después ya todos fueron a sus casas a reposar.
Mis Hermanos se quedaron en el anexo de la Catedral de San Marcos. Todo fue una fiesta de acción de gracias a Dios para poder servir a la unidad y al desarrollo de la acción pastoral, en Tuxtla Gutiérrez, en compañía del Obispo Diocesano Don José Trinidad Sepúlveda Ruiz Velasco.