José Pilar Quezada Valdès -sentado a la izquierda- y Agustín Caloca Cortés -Sentado a la derecha- alumnos en el Seminario de Guadalajaraa
... "en la Iglesia conviven asnos, mulos y machos cabríos, algunos tan salvajes que se sienten deseos de matarlos, pero no es posible porque 'el Amo quiere recibirlos todos en buen estado'."
El Cura de Torcy a su colega de Ambricourt, en: "Diario de un Cura Rural", de Bernanos.
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domingo, 13 de septiembre de 2020

14 DE SEPTIEMBRE DE 1813. PROCLAMACION DE LOS SENTIMIENTOS DE LA NACION


Transcripción de "Los Sentimientos de la Nación"
SENTIMIENTOS DE LA NACIÓN.
Tomado del Portal Oficial del Gobierno Federal


1º Que la América es libre independiente de España y de toda otra Nación, Gobierno o Monarquía, y que así se sancione, dando al mundo las razones.

2º Que la religión católica sea la única, sin tolerancia de otra.

3º Que todos sus ministros se sustenten de todos y solos los diezmos y primicias, y el pueblo no tenga que pagar más obvenciones que las de su devoción y ofrenda.

4º Que el dogma sea sostenido por la jerarquía de la iglesia, que son el Papa, los Obispos y los Curas, porque se debe arrancar toda planta que Dios no plantó: omnis plantatis quam nom plantabit Pater meus Celestis Cradicabitur. Mat. Cap. XV:

5º Que la Soberanía dimana inmediatamente del Pueblo, el que sólo quiere depositarla en el Supremo Congreso Nacional Americano, compuesto de representantes de las provincias de números.

6º Que los Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial estén divididos en los cuerpos compatibles para ejercerlos.

7º Que funcionarán cuatro años los vocales, turnándose, saliendo los más antiguos para que ocupen el lugar los nuevos electos.

8º La dotación de los vocales, será una congrua suficiente y no superflua, y no pasará por ahora de ocho mil pesos.

9º Que los empleos sólo los americanos los obtengan.

10º Que no se admitan extranjeros, si no son artesanos capaces de instruir y libres de toda sospecha.

11º Que los Estados mudan costumbres y, por consiguiente, la Patria no será del todo libre y nuestra mientras no se reforme el Gobierno, abatiendo el tiránico, substituyendo el liberal, e igualmente echando fuera de nuestro suelo al enemigo español, que tanto se ha declarado contra nuestra Patria.

12º Que como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales, que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto.

13º Que las leyes generales comprendan a todos, sin excepción de cuerpos privilegiados; y que éstos sólo lo sean en cuanto al uso de su ministerio.

14º Que para dictar una ley se haga junta de sabios en el número posible, para que proceda con más acierto y exonere de algunos cargos que pudieran resultarles.

15º Que la esclavitud se proscriba para siempre, y lo mismo la distinción de castas, quedando todos iguales, y sólo distinguirá a un americano de otro el vicio y la virtud.

16º Que nuestros puertos se franqueen a las naciones extranjeras amigas, pero que éstas no se internen al Reino por más amigas que sean, y sólo habrá puertos señalados para el efecto, prohibiendo el desembarque en todos los demás, señalando el diez por ciento.

17º Que a cada uno se le guarden sus propiedades y respete en su casa como en un asilo sagrado, señalando penas a los infractores.

18º Que en la nueva legislación no se admita la tortura.

19º Que en la misma se establezca por Ley Constitucional la celebración del día 12 de diciembre en todos los pueblos, dedicado a la Patrona de nuestra Libertad, María Santísima de Guadalupe, encargando a todos los pueblos, la devoción mensual.

20º Que las tropas extranjeras o de otro Reino no pisen nuestro suelo, y si fuere en ayuda, no estarán donde la Suprema Junta.

21º Que no hagan expediciones fuera de los límites del Reino, especialmente ultramarinas; pero (se autorizan las) que no son de esta clase, (para) propagar la fe a nuestros hermanos de Tierra dentro.

22º Que se quite la infinidad de tributos, pechos e imposiciones que nos agobian, y se señale a cada individuo un cinco por ciento de semillas y demás efectos u otra carga igual, ligera, que no oprima tanto, como la Alcabala, el Estanco, el Tributo y otros; pues con esta ligera contribución, y la buena administración de los bienes confiscados al enemigo, podrá llevarse el peso de la guerra y honorarios de empleados.

Chilpancingo, 14 de septiembre de 1813.José María Morelos.(Rúbrica)

23º Que igualmente se solemnice el día 16 de septiembre todos los años, como el día aniversario en que se levantó la voz de la Independencia y nuestra santa Libertad comenzó, pues en ese día fue en el que se desplegaron los labios de la Nación para reclamar sus derechos con espada en mano para ser oída; recordando siempre el mérito del grande héroe, el señor Dn. Miguel Hidalgo y su compañero Dn.Ignacio Allende.


Repuestas en 21 de noviembre de 1813. Y por tanto, quedan abolidas éstas, quedando siempre sujetos al parecer de S.A.S

miércoles, 9 de septiembre de 2020

LA INDEPENDENCIA EN LA COSTA DEL MAR DEL SUR Y LA IGLESIA DE ACAPULCO




LA INDEPENDENCIA EN LA COSTA DEL MAR DEL SUR Y LA IGLESIA DE ACAPULCO
Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas

Miguel Hidalgo, sacerdote católico (dato que muchos parecen olvidar en los ambientes oficialistas), figura real y mítica, marca la dinámica independentista. Hablar de la independencia es hablar de una historia recia, rica en logros materiales y espirituales, con figuras grandiosas, de elevada estatura moral y cultura católica. Es una historia que nos pertenece.
A propósito del Grito de independencia, y la postura de algunos pseudo intelectuales que sostienen en redes que no hay nada que celebrar, debemos recordar que el grito tiene una gran carga subversiva, de hecho se realizó en el contexto de una situación opresiva, no en tiempos de jauja, por eso no solo podemos, sino debemos preparar el verdadero grito de independencia: ¡Viva la Virgen de Guadalupe, Patrona de nuestra libertad! ¡Muera el mal gobierno!. Y no olvidemos que el grito lo dio un cura, y en una iglesia. La figura del cura revolucionario nunca ha dejado de estar presente en el imaginario popular.
En las elaboraciones simbólicas y psicológicas en las revueltas de independencia, tenían un papel primordial los curas del pueblo –quienes frecuentemente elaboraban los discursos a los insurgentes-. En general clero pobre, en la zona atendida por escasas parroquias sumidas en dificultades climáticas y geográficas. Clero tropical con tenue presencia, falto de aprecio y con relativo abandono de las poblaciones en prácticas rituales a veces ajenas a la ortodoxia católica.
La costa del mar del sur o de Acapulco, estaba organizada eclesiásticamente en distintas diócesis: Tlaxcala-Puebla y Oaxaca para la Costa Chica; arzobispado de México para el puerto de Acapulco; Valladolid para la Costa Grande.
Costa Grande: en 1810 había sólo cuatro párrocos (Atoyac, Tecpan, Petatlán y Coahuayutla. Sólo el de Petatlán tenía Vicario total cinco clérigos. Ninguno con papel destacado. Mariano Salgado de Coahuayutla y Manuel Díaz de Petatlán participaron como electores en el Congreso de Chilpancingo en 1813. El P. Terán de Tecpan fungió como Capellán de los insurgentes en 1811. Miguel Gómez de Petatlán fungió como confesor de Morelos hasta su ejecución en 1813. El único que tomó las armas fue José Soria interno de Petatlán en 1811 parece llegó a ostentar el grado de coronel.
Costa Chica: opuso más resistencia a los insurgentes. El cura de Ayutla Carlos Márquez y José Torreblanca cura de San Luis Acatlán fueron hechos prisioneros por predicar contra los insurgentes el segundo obligado a fungir como capellán.

El puerto de Acapulco: En 1810 había cinco sacerdotes quienes apoyaron la causa de forma modesta. Sólo uno de ellos se distinguió: el fraile agustino Pedro Ramírez. Este suplió la muerte del párroco Juan José Villanisán y la indisposición del sucesor José María de la Torre. El informe que dejó el mismo por escrito –actualmente en el Archivo General de la Nación- habla de una situación caótica con gran falta de irreverencia hacia los clérigos y la liturgia. Cuatro atendían el hospital de los Hipólitos.
En una espléndida entrevista al Profesor de Oxford, John H. Elliott, publicada en el número 137 de la Revista Letras Libres, le preguntan: “¿Que Hidalgo y Morelos hayan sido sacerdotes católicos es en verdad importante?... En cuanto al papel de los curas y la gran insurrección de Hidalgo y Morelos, el hecho de que fueran sacerdotes fue importantísimo. La religión rural tenía mucha fuerza y estos curas eran muy cercanos a sus feligreses, conocían bien a los campesinos y su mundo. Hidalgo acertó al proclamar su rebelión bajo el estandarte de la Virgen de Guadalupe, elevando así una guerra al mismo tiempo santa y patriótica; movilizó grupos muy distintos dentro de la sociedad del Bajío, el norte de México, a algunos criollos, a muchos indios y mestizos también, a los pobres”…
Los clérigos de la época conocían todos el “Itinerario para párrocos de indios”, donde se lee que los clérigos pueden lícitamente tomar las armas “cuando hay alguna grave necesidad en utilidad grande de la república”. Y bajo esta premisa fue la participación consciente y decidida de muchos de ellos, principalmente, cuando Hidalgo Comisiona a Morelos para la conquista del sur, especialmente del puerto de Acapulco. La convicción del Cura Morelos por la Independencia era tan profunda, que se inscribía más allá de su oficio, y él mismo lo escribe a propósito de la famosa encomienda que recibe: “Siempre conté con la justicia de la causa, en que habría entrado, aunque no hubiera sido sacerdote”.
Así mismo, en este estado general de las cosas, surgirá con fuerza la incontenible devoción guadalupana. Ya que la fe nace de la predicación, en el caso del guadalupanismo particular de la Costa del Mar del Sur, tuvo a un entusiasta promotor: Don José María Morelos y Pavón, quien debe ser tenido como “Apóstol guadalupano del Estado de Guerrero”.
El 16 de marzo de 1811 Morelos con sus tropas se apoderan de Tecpan y el 18 de Abril decreta el establecimiento de la Provincia de Nuestra Señora de Guadalupe de Tecpan… Toda persona, a manera de identidad, a la pregunta: “¿Quién vive?”, debería responder entonces: “La América”, “La Virgen de Guadalupe”. El 11 de Marzo de 1813, la Proclama de Ometepec, en la que manda que en todos los pueblos celebren misa el día 12 de cada mes y que el mismo día los vecinos de los pueblos expongan la Santísima Imagen de Guadalupe en las puertas o balcones de sus casa… deverá todo hombre generalmente de diez años arriba traer en el sombrero la cucarda de los colores nacionales, esto es, de azul y blanco, una divisa de listón, lienzo o papel, en que declara ser devoto de Guadalupe, soldado y defensor de su culto, y al mismo tiempo defensor de la religión y su patria. Lo mismo promoverá, cuando en 1813, en la ciudad de Chilpancingo se instaló el Congreso de Anáhuac, y proclama a María Santísima de Guadalupe, Patrona de nuestra libertad, en el documento titulado: Los sentimientos de la Nación: “Que en la misma legislación se establezca por ley constitucional la celebración del día doce de diciembre en todos los pueblos, y la devoción mensual”.
Otros pseudo intelectuales más, han sostenido el supuesto fusilamiento de la Virgen de Guadalupe, dato meramente legendario, carente de sustento real, moralmente inverosímil en un pueblo altamente católico. Hoy eso si sería posible, en la actualidad, cuando abundad posiciones iconoclastas, ateas y anticatólicas de todo rubro. Pero no en ese siglo.
Por eso es importante que preparemos y realizamos correctamente el VERDADERO GRITO DE INDEPENDENCIA: ¡VIVA LA VIRGEN DE GUADALUPE, PATRONA DE NUESTRA LIBERTAD! ¡MUERA EL MAL GOBIERNO!

lunes, 4 de marzo de 2013

11 DE MARZO DE 2013: DOSCIENTOS AÑOS DEL BANDO GUADALUPANO DE OMETEPEC.




11 DE MARZO DE 2013: DOSCIENTOS AÑOS DEL
BANDO GUADALUPANO DE OMETEPEC.
Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas.

            El próximo Lunes 11 de Marzo, se cumplen 200 años de la Proclamación del Bando Guadalupano, hecha por el Generalísimo Don José María Morelos, en Ometepec, Gro. Documento que es, de alguna manera, expresión de la devoción guadalupana de Morelos en su máxima expresión, ya que es donde manifiesta su sentir, su identificación de la Patria y de la Patrona de México, Y SI DUDA, de allí surge la consolidación del guadalupanismo en la Costa del Mar del Sur o de Acapulco.
“Por los singulares, especiales e innumerables favores que le debemos a Guadalupe, patrona, defensora y distinguida emperatriz de este reino, estamos obligados a tributarle todo culto y adoración, manifestando nuestro reconocimiento, nuestra devoción y confianza; y siendo su protección en la actual guerra tan visible que nadie puede disputarla a nuestra nación, debe ser visiblemente honrada y reconocida por todo americano”. Con estas palabras iniciaba el documento. Y en seguida mandaba: “que en todos los pueblos del reino, se continúe la devoción de celebrar una misa el día 12 de cada mes, en honra y gloria de la Santísima Virgen de Guadalupe”. Igualmente: “los vecinos de los pueblos deberán exponer la Santísima Imagen de Guadalupe en las puertas o balcones de sus casas sobre un lienzo decente, y cuando no tengan imagen colgarán el lienzo mientras la solicitan de donde las hay, añadiendo arder las luces que según sus facultades y ardiente devoción les proporcione”.
Y declara categóricamente: “…indevoto y traidor a la nación al individuo que, reconvenido por tercera vez, no usare de la cucarda nacional o no diere culto a la Santísima Virgen, pudiendo”.
¿De dónde surge este ardiente fervor en MORELOS? ¡De los recios rasgos de su personalidad como sacerdote, y por la atención a los fieles y a su ministerio! El mejor biógrafo del Padre Morelos, es sin duda otro sacerdote: Don Carlos Herrejón Peredo, quien nos ayuda a comprender la talla moral de Morelos.
            Morelos creció n un medio campesino y artesanal. Sus parientes de Zindurio eran pequeños arrendatarios o, tal vez muy pequeños propietarios, sujetos a los altibajos de los temporales y del mercado, gente a la vez endurecida y suavizada en el trabajo del surco y en la sencillez campirana, de ricas tradiciones y de pocos dineros. Manuel emigró a la inmediata ciudad y se hizo carpintero. Y qué decir del ambiente familiar cultivado por su Madre Juana María Guadalupe Pérez Pavón. Las pretensiones de su Madre eran que su hijo José María accediera al mundo de las letras y de las sotanas. José María leyó y releyó el catecismo de Ripalda.
También practicó otra tarea, la arriería, ocupación que le dilató enormemente los horizontes. De tal, manera de tiempo en tiempo retornaba a Valladolid, pero de paso a la ciudad de México; conoció decenas de pueblos, algunas villas y ciudades. Probablemente así llegó hasta el puerto de Acapulco. Fue asimilando el espíritu del buen comerciante: la prudencia calculadora, el trato con la gente, la atención prevenida para lograr la ganancia y evitar ser engañado, la constante disponibilidad, la versatilidad para adaptarse a mil diferentes situaciones, y desde luego, el desarrollo de la capacidad de comunicación, el dominio del lenguaje popular. Y en el caso particular de un arriero comerciante, la fortaleza para arrostrar penalidades de malos caminos y la habilidad para resolver múltiples problemas desde cinchar bien los burros hasta pasar un torrente. Ahí, en los caminos de Nueva España, creció su ingenio y su sabiduría de la vida. Desde que Morelos era diácono y maestro de retórica en Uruapan destacó en el ministerio de la palabra; e incluso en la insurgencia no raras veces sus discursos y manifiestos traslucen el verbo del profeta cristiano, como es el caso del Bando Guadalupano de Ometepec.
El precepto de socorrer a los pobres debió resonar en Morelos: "Soy un hombre miserable más que todos y mi carácter es servir al hombre de bien, levantar al caído, pagar por el que no tiene con qué, y favorecer cuanto pende de mis arbitrios al que lo necesita, sea quien fuere". La caridad de Morelos no se encerraba en su parroquia ni en su familia. De modo especial era solidario con sus hermanos en el sacerdocio. Cuando alguno de las parroquias circunvecinas enfermaba, ahí estaba Morelos para atenderlo. Estas palabras pesaban sobre el cura tierracalenteño, cuando a deshora y en tiempos de sol abrasador o de tormentas tropicales debía ir a rancherías distantes para decir una misa o auxiliar un enfermo. Y no había excusa.
Y esta práctica llena de fe, se iluminaba en el Cura Morelos con dos devociones: el Cristo de Carácuaro, sobre el que escribió una novena; y la Virgen de Guadalupe, a la cual cada mes dedicaba función especial. Cuando pudo extender tal devoción siendo general insurgente, lo hizo mediante el bando de Ometepec. Este era el calibre del Cura Morelos.
Invitamos a todos nuestros lectores, a que no permitan que pase desapercibida la efemérides, leyendo el Bando Guadalupano de Ometepec, íntegro, reflexionándolo, y acudiendo a Misa este 11 de Marzo en gloria y honor de María Santísima de Guadalupe, y en Memoria del Cura Don José María Morelos.
¡Viva la Virgen de Guadalupe, Patrona de nuestra libertad!

lunes, 5 de marzo de 2012

VIRGEN DE GUADALUPE: 200 AÑOS RECONOCIDA EN GUERRERO COMO "PATRONA DE NUESTRA LIBERTAD"


HACIA LOS 200 AÑOS DEL RECONOCIMIENTO DE LA VIRGEN DE GUADALUPE COMO “PATRONA DE NUESTRA LIBERTAD” EN EL ESTADO DE GUERRERO.
Juan Carlos Flores Rivas Pbro.
 
         El año 2013, precisamente el mes de Septiembre, traerá para nuestro Estado de Guerrero, una conmemoración muy especial. Y ya el Congreso de nuestro Estado prepara diversas actividades para conmemorar los 200 años de la Proclamación del histórico Documento “Sentimientos de la Nación”. Con el pretendido “laicismo” anticatólico, que permea muchos ambientes gubernamentales, se preparan fastos en los que se descontextualiza el acontecimiento, vaciándolo de su verdadero significado histórico-teológico.
         “Es nuestro deber, si de alguno” –decía el Padre de la Historia Eclesiástica, Eusebio de Cesarea-, retomar las efemérides, recordándole a todos, que antes que nada, el documento está imbuido de la mentalidad y cultura católica, y por lo tanto del Evangelio, imprescindible para comprenderlo cabalmente Y que éste tiene su origen en el hecho de que Don José María Morelos, antes que Generalísimo, era sacerdote, católico, y profundamente guadalupano, y en ese documento proclama a la Santísima Virgen de Guadalupe como PATRONA DE NUESTRA LIBERTAD. Aporte de nuestra región guerrerense, a la devoción guadalupana, que hace del nuestro Estado de Guerrero: EL CORAZON GUADALUPANO DE NUESTRA PATRIA MEXICANA.
         Don José María Morelos está en el origen del acendrado guadalupanismo de nuestro Estado de Guerrero, como lo hemos analizado ampliamente en nuestro blog http://ephemeridesacapulcanae.blogspot.com, y ahora por lo oportuno de la fecha, sólo recordaremos a todos el célebre documento que antecede a los Sentimientos de la Nación, proclamadod en nuestra Costa Chica:
BANDO GUADALUPANO DEL GENERALISIMO DON JOSE MARIA MORELOS. OMETEPEC 11.Marzo.1813. Tomado del portal http://guadalupe.luxdomini.com/guadalupe_guadalupanismo1.htm
"Don José María Morelos, Capitán General de los Ejércitos Americanos y Vocal de la Suprema Junta Nacional Gubernativa del Reino, etc., etc.
Por los singulares, especiales e innumerables favores que debemos a María Santísima en su milagrosa imagen de Guadalupe, patrona, defensora y distinguida emperatriz de este reino, estamos obligados a tributarle todo culto y adoración, manifestando nuestro reconocimiento, nuestra devoción y confianza; y siendo su protección en la actual guerra tan visible que nadie puede disputarla a nuestra nación, debe ser visiblemente honrada y reconocida por todo americano.
Por tanto, mando que en todos los pueblos del reino, especialmente los del Sud de esta América Septentrional, se continúe la devoción de celebrar una misa el día 12 de cada mes, en honra y gloria de la Santísima Virgen de Guadalupe, y en todos los pueblos en que no hubiere cofradía o devoto que exhiba la limosna, se sacará ésta de las cajas nacionales; y en las divisiones de nuestro ejército será obligación de los capellanes sin percepción de limosna y en donde hubiere muchos capellanes le tocará al que entrare de semana.
En el mismo día 12 de cada mes deberán los vecinos de los pueblos exponer la Santísima Imagen de Guadalupe en las puertas o balcones de sus casas sobre un lienzo decente, y cuando no tengan imagen colgarán el lienzo mientras la solicitan de donde las hay, añadiendo arder las luces que según sus facultades y ardiente devoción les proporcione.
Y por cuanto no todos se pueden manifestar de este modo, deberá todo hombre generalmente de diez años arriba, traer en el sombrero la cucarda de los colores nacionales, esto es, de azul y blanco, y una divisa de listón, cinta, lienzo o papel, en que declarará ser devoto de la Santísima Imagen de Guadalupe, soldado y defensor de su culto, y al mismo tiempo defensor de la religión y su patria contra las naciones extranjeras que pretenden oprimir a la nuestra, como lo son a la presente la nación española y la francesa.
Y para que esta disposición obligatoria tenga su debido cumplimiento, mando a todos los jueces militares y políticos, ruego y encargo a todos los prelados eclesiásticos, cuiden y celen con todas sus fuerzas, a fin de que los súbditos logren tan santos fines, reservando declarar por indevoto y traidor a la nación al individuo que, reconvenido por tercera vez, no usare de la cucarda nacional o no diere culto a la Santísima Virgen, pudiendo.
Y para que llegue la noticia a todos y nadie alegue ignorancia, mando se publique por bando en las provincias de Teipan, Oajaca y siguientes del reino.
Dado en el Cuartel General de Ometepec, a los once días de marzo de 1813.- José María Morelos.-
Por mandato de Su Excelencia, José Lucas Marín, Prosecretario" (Ibid. Tomo I, p. 154)
Una fotografía del bando fue publicada por el p. Mariano Cuevas en el Álbum Histórico Guadalupano del IV Centenario, y también he tenido ocasión de verlo en cuadro, en la Biblioteca Teológica Boturini, es decir, la Biblioteca de la Basílica de Guadalupe, en la sala de lectura.

jueves, 29 de noviembre de 2007

DESDE GUERRERO UNA HERMOSA MAÑANA 4

EL ESTADO DE GUERRERO,
CORAZON GUADALUPANO DE LA NACION MEXICANA.
Pbro. Juan Carlos Flores Rivas.

Ya hemos abordado en entregas anteriores, cómo nuestra Costa Guerrerense ha aportado originalidad a la devoción guadalupana, y que en el origen de la misma aparece reiteradamente el Generalísimo Don José María Morelos, y lo mismo podemos decir a nivel de nuestra región guerrerense, cuando en 1813, en la ciudad de Chilpancingo se instaló el Congreso de Anáhuac, reuniendo distintas voces para dar forma a una nación que fuese común a todos, y es proclamada María Santísima de Guadalupe, Patrona de nuestra libertad.
Además del acta formal de Independencia, Morelos escribe un documento titulado: Los sentimientos de la Nación, en el cual, en veintitrés puntos, sienta las bases para un proyecto de un país justo, con miras a la igualdad, sin esclavitud, equilibrio de poderes, soberanía, proscribe cualquier viso de tortura y solemniza el 16 de septiembre; sentimientos del más puro y original cristianismo que se encuentra en las raíces de nuestra cultura guadalupana y guerrerense.
En el punto diecinueve hace hincapié en lo siguiente: “Que en la misma legislación se establezca por ley constitucional la celebración del día doce de diciembre en todos los pueblos, dedicado a la patrona de nuestra libertad, María Santísima de Guadalupe, encargando a todos los pueblos la devoción mensual”.
Para 1884, el insigne guerrerense, nacido en Tixtla de origen humilde y padres indígenas, Ignacio Manuel Altamirano, escribe una deliciosa crónica: La Fiesta de Guadalupe, en la que declara: “Si hay una tradición verdaderamente antigua, nacional y universalmente aceptada en México, es la que se refiere a la aparición de la Virgen de Guadalupe (...) No hay nadie, ni entre los indios más montaraces, ni entre los mestizos más incultos y abyectos que ignore la aparición de la Virgen de Guadalupe... En ella están acordes no sólo todas las razas que habitan el suelo mexicano, sino lo que es más sorprendente aún todos los partidos que han ensangrentado el país, por espacio de medio siglo (...) En el último extremo, en los casos desesperados, el culto a la Virgen Mexicana es el único vínculo que los une. La profunda división social desaparece también, solamente ante los altares a la Virgen de Guadalupe. Allí son igualados todos, mestizos e indios, aristócratas y plebeyos, pobres y ricos, conservadores y liberales... Los autores fueron el obispo español Zumárraga y el indio Juan Diego que comulgaron juntos en el banquete social con motivo de la Aparición, y que se presentan en la imaginación popular, arrodillados ante la Virgen en la misma grada... En cada mexicano existe siempre una dosis más o menos grande de Juan Diego. (...) El día en que no se adore a la Virgen del Tepeyac en esta tierra, es seguro que habrá desaparecido no sólo la nacionalidad mexicana, sino hasta el recuerdo de los moradores del México actual”.
Estos Sentimientos, son los que constituyen al Estado de Guerrero como el corazón guadalupano de la nación mexicana.

DESDE GUERRERO UNA HERMOSA MAÑANA 3

COSTA GRANDE:
PROVINCIA DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE.
Pbro. Juan Carlos flores Rivas.

Nos aproximamos cada ves más a las fiestas anuales en las que nuestra costa guerrerense celebra con regocijo las Apariciones de Santa María de Guadalupe al bienaventurado San Juan Diego Cuauhtlatoatzin, feliz Acontecimiento Guadalupano, en el cual la costa guerrerense “en modo ninguno es menor entre todos los pueblos”, ya que ha tenido un lugar muy original en la devoción general Guadalupana en México.
El 16 de marzo de 1811 las tropas al mando del Generalísimo Don José María Morelos y Pavón se apoderan de Tecpan –hoy de Galeana-, frustrados los intentos de apoderarse de Acapulco por una traición. Morelos se concentra en Tecpan, población que elevó al rango de Ciudad cabecera de Provincia, donde se hacen los primeros intentos de organizar un gobierno en las zonas dominadas por sus ejércitos. Hacia el 18 de Abril decreta el establecimiento de la Provincia de Nuestra Señora de Guadalupe de Tecpan y la entrega de tierras a los pueblos. Marcándose con este hecho el despegue de la devoción Guadalupana en nuestra costa guerrerense, que se consolidará posteriormente con la Proclama de Ometepec del 11 de Marzo de 1813, que ya transcribimos en el artículo de la semana pasada en nuestro Mar Adentro con el título: Costa Chica Guadalupana. La Suprema Junta Nacional Americana adoptó en su sello, bajo el águila mexicana, la mención, con la iniciales en latín (NFTON=Non Fecit Taliter Omni Nationi), de que la Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora de Guadalupe, no ha hecho cosa igual con ninguna otra nación. Los símbolos fundadores de nuestra nacionalidad quedaban hermanados. Toda persona, a manera de identidad, a la pregunta: “¿Quién vive?”, debería responder entonces: “La América”, “La Virgen de Guadalupe”.
Don José María Morelos y Pavón, creyente implacable, sacerdote de compañerismo solidario, genio militar y caudillo patriota, personalidad popular y gran sentido de justicia, de profunda religiosidad Guadalupana, sin duda alguna, se encuentra en el origen del entusiasmo Guadalupano de nuestra costa guerrerense, festivo, explosivo, lleno de entusiasmo y profundo.

martes, 27 de noviembre de 2007

DESDE GUERRERO UNA HERMOSA MAÑANA.

COSTA CHICA GUADALUPANA.
Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas.

Nos acercamos ya al 476 Aniversario de las apariciones de la gloriosa siempre Virgen Santa María de Guadalupe, al bienaventurado indio San Juan Diego Cuauhtlatoatzin y recordamos que nuestra Costa Guerrerense ha tenido un papel original relevante en cuanto a la devoción Guadalupana.
Basta recordar, por ejemplo, que el 11 de Marzo de 1813, la Proclama de Ometepec, del Generalísimo Don José María Morelos y Pavón, Capitán General de los ejércitos Americanos...: “Por los singulares, especiales e innumerables favores que debemos a María Santísima, en su milagrosa imagen de Guadalupe; patrona, defensora y distinguida Emperatriz de este reyno, estamos obligados a tributarle todo culto y adoración, manifestando nuestro reconocimiento, nuestra devoción y confianza, y siendo su protección... tan visible que nadie puede disputarla a nuestra nación, debe ser visiblemente honrada y reconocida por todo americano. Por tanto, mando que en todos los pueblos de este reyno, especialmente del sud de esta América septentrional, se continúe de celebrar una misa el día 12 de cada mes en honra y gloria de la Santísima Virgen de Guadalupe, y en todos los pueblos donde no hubiere cofradía o devoto que exhiva la limosna, se sacará ésta de las caxas nacionales: y en las divisiones de nuestro Exército será obligación de los capellanes sin percepción de limosna... En el mismo día doce de cada mes deberán los vecinos de los pueblos exponer la Santísima Imagen de Guadalupe en las puertas o balcones de sus casa sobre un lienzo decente, u cuando no tengan imagen colgarán el lienzo mientras las solicitan de donde las hay, añadiendo arder las luces que según sus facultades y ardiente devoción les proporcione. Y por cuanto no todos pueden manifestar de este modo, deverá todo hombre generalmente de diez años arriba traer en el sombrero la cucarda de los colores nacionales, esto es, de azul y blanco, una divisa de listón, lienzo o papel, en que declara ser devoto de la Santísima Imagen de Guadalupe, soldado y defensor de su culto, y al mismo tiempo defensor de la religión y su patria contra las naciones extranjeras que pretenden oprimir a la nuestra. Y para que esta disposición obligatoria tenga su debido cumplimiento, mando a todos los jueces militares y políticos, ruego a todos los prelados eclesiásticos cuiden y celen con todas sus fuerzas, a fin de que todos sus súbditos logren tan santos fines, reservando declarar por indevoto y traidor a la nación al individuo que reconvenido por tercera vez, no usare la cucarda nacional o no diere culto a la Santísima Virgen, pudiendo. Y para que llegue a todos y nadie alegue ignorancia, mando se publique por bando en las provincias de Teipan, Oaxaca y siguientes del reyno. Dado en el cuartel general de Ometepec a los once días de marzo de mil ochocientos trece. José María Morelos”.
Esta Proclama, es sin duda, el origen de la arraigada devoción en la Costa Guerrerense a Nuestra dulce y santa Madre, Inanzin Guadalupe.