José Pilar Quezada Valdès -sentado a la izquierda- y Agustín Caloca Cortés -Sentado a la derecha- alumnos en el Seminario de Guadalajaraa
... "en la Iglesia conviven asnos, mulos y machos cabríos, algunos tan salvajes que se sienten deseos de matarlos, pero no es posible porque 'el Amo quiere recibirlos todos en buen estado'."
El Cura de Torcy a su colega de Ambricourt, en: "Diario de un Cura Rural", de Bernanos.
Mostrando entradas con la etiqueta Beato acapulqueño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Beato acapulqueño. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de junio de 2015

ACAPULCO DE LOS FRAILES




ACAPULCO DE LOS FRAILES
Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas

         Este título de gloria fue forjado por un sencillo pero perseverante Fraile franciscano de feliz memoria: Fray Vicente Rodríguez ofm, cuando en su libro “Cosas de Frailes”, editado por la Imprenta Franciscana de Celaya, Guanajuato, en 1982; dedica el capítulo 7 con este título, para darnos a conocer la feliz noticia de que Acapulco tiene un Beato.
         Y he querido elaborar este artículo, porque en estos últimos días, en el anfiteatro de nuestra ciudad y puerto, se ha escuchado hablar de los frailes franciscanos –nada raro-; no es raro oír hablar de los frailes, en favor o en contra, pues los frailes hijos del gran Patriarca de los pobres San Francisco de Asís, han extendido a través de los siglos su acción benéfica por el mundo entero, y en esta épica labor no podía quedar fuera Acapulco. Donde los frailes franciscanos han provocado una respuesta admirable en hombres y mujeres religiosos de todos los tiempos.
         En efecto ACAPULCO ES DE LOS FRAILES, y más concretamente FRANCISCANOS. Desde sus orígenes, si Acapulco es católico, es gracias a los frailes franciscanos descalzos, quienes en 1604 fundaron aún sin los permisos correspondientes, el Convento de Nuestra Señora de Guía, en el área que hoy abarcan los barrios históricos de El Pozo de la Nación, El Hospital, y El Hueso. Desde ese convento extendieron su benemérita labor durante más de 150 años (1604-1773).
         Franciscano fue nuestro Primer Santo Mártir Mexicano San Felipe de Jesús, que pasó por esta humilde población de Acapulco, pomposamente llamada “Ciudad de los Reyes”. Franciscano es nuestro Beato Mártir Fray Bartolomé Días-Laurel, nacido en las inmediaciones de aquél histórico convento, donde se enamoró de la vida religiosa, y desde donde salió, siguiendo los pasos de San Felipe, a evangelizar el extremo oriente, Manila en Filipinas, y Nagasaki en Japón, donde finalmente ambos recibieron la palma del martirio en la colina santa Tateyama llamada también Nishisaka.
         En la época contemporánea, la diócesis de Acapulco nunca ha dejado de recibir el benéfico influjo franciscano.

         Desde sus orígenes, el seminario de Acapulco, así como las misiones diocesanas de La Concordia, fueron atendidos por las Religiosas Franciscanas de San José. Edificantes testimonios, entre ellas, la bien recordada Hermana Carmen Hernández Silva, oriunda de Ayutla de los Libres.
A Partir de 1980, Monseñor Rafael Bello Ruiz, Arzobispo de Acapulco, solicitó y obtuvo que las provincias franciscanas masculinas volvieran a estas costas surianas: Primero entre los indígenas amuzgos y mixtecos, en Xochistlahuaca y Tlacoachistlahuaca, donde los franciscanos conventuales asumieron las parroquias; y posteriormente los hermanos menores, quienes asumieron las parroquias de Huajintepec, del Municipio de Ometepec, Gro. y al poco tiempo en Ciudad Renacimiento.
         Mención especial quiero hacer del Reverendo Padre Fray Alberto Nitz OFM Conventual, quien jugó un papel importante en la organización de la Misión de la Inmaculada Concepción en Tlacoachistlahuaca y su hermanación con la Parroquia de la Sagrada Familia en Peoria (USA) con la colaboración de las Hermanas Franciscanas Conventuales en 1986.
         Fray Alberto sirvió como delegado en la Misión y Director de Formación en el Seminario Franciscano Beato Juan Diego en el cerro de la Mira, Acapulco, Gro. En esa casa murió de un ataque masivo al corazón, mientras se preparaba para Celebrar la Santa Misa el 4 de Mayo de 1994, falleciendo en los brazos de su Superior General que se encontraba de visita. El Padre Alberto Nitz, hombre santo, digno hijo de San Francisco de Asís, fue un sacerdote muy espiritual, excelente director espiritual, de una calidez humana increíble, y muy estimado tanto por los fieles como por el presbiterio de Acapulco. Siempre sonriente, siempre afable, incansable en el trabajo pastoral. Un servidor fue su indigno sucesor en la Capellanía del entonces Beato Juan Diego en el cerro de La Mira. Y cómo olvidar a otros conventuales que amaron Acapulco; el Padre Juan Calgaro, y el incansable hermano Pascual, cuyas biografías están pendientes.
         En esa misma casa Juan Diego, posteriormente, el muy bien recordado Monseñor Rafael Bello Ruiz, vivió sus últimos días, hasta su muerte, el 6 de julio de 2008.
         Los hijos de francisco son de Acapulco, y Acapulco es de los frailes, entre ellos el Beato Bartolomé Días-Laurel, preexcelso hijo de Acapulco.


jueves, 26 de febrero de 2009

EL HIJO PREEXCELSO DE LA PARROQUIA DE ACAPULCO


EL HIJO PREEXCELSO DE LA PARROQUIA DE ACAPULCO.
Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas.

Preexcelso, del latín praexcelsus, significa sumamente ilustre, grande y excelso. Y en el caso de una Parroquia, este calificativo lo puede alcanzar quien ha realizado en su persona, los objetivos propios y trascendentes que dan razón de ser a la misma, ya sea entendida como comunidad de fe, ya sea entendida como estructura eclesiástica cristiana. Y es que el término parroquia, del griego parrochía, quiere expresar un espacio místico, el lugar donde se puede experimentar el cielo en la tierra, el reino de Dios concretizado en la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica. Es por eso que el Papa Juan Pablo II no duda en proclamar en su Carta encíclica Novo millennio ineunte n. 30, que: “... La perspectiva en la que debe situarse el camino pastoral es el de la santidad”... “La vida entera de la comunidad eclesial y de las familias cristianas debe ir en esta dirección”.
De modo que, podemos decir que una comunidad eclesial ha alcanzado plenamente sus objetivos, y está obligada a no apartarse del mismo camino, cuando uno de sus hijos ha alcanzado la santidad, como fruto de la vida comunitaria, mostrando a todos que aquí y ahora, en este espacio concreto, es posible ser santos, a la medida de Jesucristo, el hombre perfecto.
Y este es el caso de la antigua Parroquia de Acapulco, en la cual uno de su hijos más preclaros Bartolomé Días-Laurel, nació, recibió los sacramentos de la iniciación cristiana, y posteriormente fue seducido por la dama pobreza, vivida radicalmente por los religiosos que vivían en esta comunidad parroquial: la Apostólica Orden de los Descalzos Observantes de San Francisco. Un santo, enamorado de la santidad concreta, de la radical vida cristiana experimentada en la comunidad de fe de Acapulco.
Los Descalzos formaron parte de un amplio movimiento de reforma de la Orden Franciscana en España conocida como la “Observancia”. Por la fama e importancia de uno de sus miembros, San Pedro de Alcántara, serán llamados también “alcantarinos”. Y por pertenecer a la Provincia de San Diego de México, eran llamados también “dieguinos”.
Buscaban el seguimiento radical de Cristo, pobre y humilde, según el ideal de San Francisco de Asís, en el compromiso de una vida en comunidad, al servicio del hermano que sufre, de los enfermos, y en las misiones. Con una observancia estrictísima en la dependencia de los superiores, distinguiéndose por la importancia del hábito y andar descalzos, como signo de fidelidad al espíritu de su fundador, el patriarca de los pobres, San Francisco de Asís.
Esta corriente renovadora dio grandes santos, como: San Pedro de Alcántara (+1562), de cuya penitencia y suavidad de espíritu hizo el más acabado elogio Santa Teresa de Jesús. San Pascual Bailón (1592) quien nos enseñó un gran fervor a la Sagrada Eucaristía. También descalzo era San Felipe de Jesús, nuestro primer mártir mexicano Canonizado. De esta clase de cristianos era nuestro Bartolomé Días-Laurel. A esta corriente renovadora le tocó escribir las páginas más brillantes de la historia de las misiones católica, pues a ellos se debe la evangelización de México, Filipinas y Japón.
Es este el clima espiritual, sin duda, que presente en la Parroquia de Acapulco en sus orígenes, dio este fruto excelso. Bartolomé Días-Laurel nació en el área que hoy se conoce con el nombre de Barrio de el Pozo de la Nación, a escasos metros del antiguo Templo Parroquial de Acapulco, muy cerca de donde se encontraba emplazado el Convento franciscano de Nuestra Señora de Guía. Nació en 1599, en la primera etapa de la Iglesia en Acapulco. Su infancia sin duda, fue como la de cualquier hijo de aquél vecindario. De padres humildes pero muy cristianos. Ejerció el oficio de pescador y tejedor de redes para ayudar a sus padres que eran muy pobres. Por su madurez y robustez corporal será pronto admitido al noviciado y trasladado a Morelia para su formación. Servicial, su Maestro de Novicios, para ponerlo a prueba, le señaló el humilde oficio de llevar la mezcla a los albañiles que construían una parte de aquél Convento de San Buenaventura, a lo que nuestro Bartolomé respondió con diligencia, cumpliendo lo que su Maestro le mandaba. Así decidió hacerse hermano lego, no sacerdote, sino permanecer laico, distinguiéndose por el ejercicio de oficios ordinarios y manuales, en las faenas domésticas, sirviendo con alegría a los enfermos, resguardando en ellos al mismo Jesucristo sufriente; o ejerciendo oficios mecánicos en beneficio de propios o extraños a la comunidad “a la manera que colaboran entre sí las hormigas y las abejas”. Recorriendo pueblos y ciudades enseñando el catecismo a los sencillos. Incansable, siempre en comunidad, se distinguió por su sapiencia en el ejercicio de la medicina, tanto en Manila (Filipinas), como en Nagasaki (Japón), donde finalmente derramó su sangre por Cristo.
Todos pues, en la Parroquia de Acapulco, y en toda la Arquidiócesis, sean como Bartolomé Días-Laurel.. Pues, cono nos dice Santa Teresa de Jesús: De nada nos serviría que detrás nuestro existiera una gran lista de hombres y mujeres santos, si con nosotros se estropea el edificio (la comunidad de fe, la Parroquia, la Iglesia). Ni los planeas de pastoral más excelsos servirían de gran cosa, si no llevan a la santidad.

jueves, 14 de agosto de 2008

EL ORIGEN ACAPULQUEÑO DEL BEATO BARTOLOME DIAS-LAUREL

EL ORIGEN ACAPULQUEÑO DEL BEATO BARTOLOME DIAS-LAUREL
Pbro. Juan Carlos Flores Rivas

Las investigaciones históricas que llevan a la conclusion sobre el origen acapulqueño del Beato Bartolomé Días-Laurel son recientes.
Es a partir de los años 40, cuando se comienzan a conocer los archivos del antiguo Convento de San Buenaventura de Valladolid, gracias al paciente y esmerado trabajo del Padre Fray Vicente Rodríguez, ofm (+) que encontró un decidido entusiasmo en el entonces Obispo de Chilapa, el Siervo de Dios Don Leopoldo Díaz Escudero.
El Padre Fray Vicente Rodríguez ofm, grande devoto de nuestro Beato, escribió un libro llamado: “Cosas de Frailes”, donde dedica dos capítulos a nuestro Bartolomé, fundamentando su origen acapulqueño.

¿Por qué sabemos que nació en Acapulco?

Por una serie de documentos, que consta de cuatro folios manuscritos, que llamamos -usando palabras del mismo- "Plenaria Información de la Limpieza y Filiación y demás Requisitos para recibir y Profesar en el Hábito de Nuestro Seráfico Padre San Francisco de Fray Bartolomé Días".
La tradición de los franciscanos de Michoacán siempre ha sostenido el origen acapulqueño de nuestro Beato, y en todos estos 400 años ningún pueblo se ha adjudicado el ser cuna de nuestro Bartolomé.

¿Dónde se encuentra esta “Plenaria Información”?

Esta serie de documentos originales se encuentran en el Archivo Histórico de la Provincia Franciscana de Michoacán (AHPFM), de la Orden de Hermanos Menores (ofm), en Celaya, Guanajuato. Junto al Templo de San Francisco.
En el Libro de Tomas de Hábito y Profesiones, L - A, N. 1. De Profesiones realizadas en el noviciado de san Buenaventura de Valladolid.
Dichos documentos fueron hechos el 9 de junio de 1617 en los conventos de Tarímbaro y Valladolid, ambos en Michoacán. Y aprobado el 12 de junio de 1617.
En marzo de 1885, fueron autenticados por el Comisario General de la Orden Franciscana en México Fray Teófilo G. Sancho, y por Fray Antonio J. Muñoz y Ortiz, Guardián de Querétaro, en Santa Visita.
Posición en Archivo: AHPFM. FONDO: Provincia. SECCION: Conventos. SERIE: Morelia (Antigua Valladolid). CAJA: 1 (Tomas de Hábito y Profesiones) / también en: FONDO: Provincia. SECCION: Informaciones de Novicios. SERIE: Unica (Cronológica). CAJA: 2 (número 30).

¿Quiénes elaboran esta “Plenaria Información”?

Primer Acta: En el Convento de Tarímbaro, 9. junio. 1617, Fray Juan López, Comisario General por Autoridad Apostólica de todas las provincias de la Nueva España, manda a Fray Alonso de Santa María, Predicador y Guardián del Convento de Valladolid, que proceda a declaración jurada de Fray Miguel Tolón y Fray Pedro de Leyva, sobre la Información de Bartolomé Días. Designando Notario a Fray Bartolomé de Acuña. Firman: Fray Juan López y Fray Antonio Méndez, Secretario. Conserva su sello original.

Segunda Acta: En el Convento de Valladolid, 9. junio. 1617, Fray Alonso de Santa María, Predicador y Guardián del mismo Convento, y Fray Bartolomé de Acuña, Notario señalado, aceptan la declaración jurada de Fray Miguel Tolón, Predicador y Guardián del Convento de Taximaroa, ratificando el tenor de la Patente. Firman Fray Alonso de Santa María, Fray Miguel Tolón y Fray Bartolomé de Acuña.

Tercer Acta, con tres partes: En el mismo Convento, en la misma fecha, con el mismo procedimiento, se aceptan las declaraciones juradas,
- primero: de Fray Pedro de Leyva, Predicador y Guardián del Convento de San Andrés Tziróndaro, ratificando el tenor de la Patente. Firman Fray Alonso de Santa María, Fray Pedro de Leyva y Fray Bartolomé de Acuña.
- segundo: Fray Alonso de Santa María, ratificando la elaboración de la Información y su posterior aceptación de los Receptores Apostólicos. Firma Fray Alonso de Santa María.
- tercero: Aceptación de la Información, por parte de los Receptores Apostólicos Fray Juan de Guevara y Fray Domingo de Villabuena. Firman: Fray Alonso de Santa María, Fray Domingo de Villabuena, Fray Juan de Guevara y Fray Bartolomé Acuña.


¿Qué dice esta “Plenaria Información”?

Que... el Padre Fray Alonso de Santa María... siendo Provincial... hizo estando en el Puerto de Acapulco la Información (Original) de la limpieza y filiación y demás requisitos para recibir y profesar en el hábito de Nuestro Padre San Francisco de Bartolomé Días... y que la recibieron y aprobaron los padres Receptores Apostólicos, que entonces eran Fray Miguel Tolón, entonces Guardián y Receptor Apostólico del Convento de Valladolid, y Fray Bartolomé Centenero, Maestro de Novicios, y Fray Pedro de Leyva, entonces Lector de Actas, Predicador y Notario del mismo Convento... que la dicha Información estaba buena y conforme con las Constituciones de la Orden Franciscana y los Mandatos de los Papas... y que por ella podían dar el hábito a Bartolomé Días... y que al haberse perdido el original... y Bartolomé estar ya para profesar... y ser muy difícil ir de nuevo a hacerla a Acapulco... declaran bajo juramento... "in verbo sacerdotis"... sobre la veracidad de todo lo anterior.

¿Cuál es la importancia de esta “Plenaria Información”?

Su importancia radica en que esta "Plenaria Información" fue suficiente para dar la Profesión religiosa a nuestro Bartolomé. Es un testimonio de que tenía una conducta intachable.
Nos proporciona también la certeza histórica suficiente sobre su origen acapulqueño. Siendo evidente que la dicha información se hizo, y solo se podía hacer de nuevo en Acapulco.
Sabemos también, por las Constituciones vigentes en ese momento, que dichas Informaciones se hacían en el lugar de origen del candidato.
Pero al perderse la Información Original, perdimos la oportunidad de conocer los datos precisos que dicho documento contenía: nombres y apellidos de sus padres, si era criollo o mestizo o de alguna casta, y la fecha de su bautismo, etc...
Los Padres que elaboraron el documento supletorio no juzgaron necesario reproducir los detalles contenidos en la la Información Original, de todos ellos bien conocidos. Pérdida, y posterior omisión, que ahora nos lamentamos...

ESPIRITUALIDAD LAICAL DEL BEATO BARTOLOME DIAS-LAUREL

ESPIRITUALIDAD LAICAL DEL BEATO BARTOLOME DIAS-LAUREL
Pbro. Juan Carlos Flores Rivas

El Beato Bartolomé Días-Laurel fue parte de una reforma de la vida franciscana conocida como la descalsez. Y dado que no fue ordenado sacerdote, profesó como hermano lego, es decir es un laico.

¿Cómo era el clima espiritual de los Padres Descalzos franciscanos?

Los Descalzos fueron parte de un amplio movimiento de reforma de la Orden Franciscana en España conocida como la “Observancia”, por la fama e importancia de San Pedro de Alcántara, quien forma parte de este grupo, serán llamados también “alcantarinos”. Buscaban el seguimiento radical de Cristo, pobre y humilde, según el ideal de San Francisco de Asís, en el compromiso de una vida en comunidad, al servicio del hermano que sufre, de los enfermos, y en las misiones. Con una observancia estrictísima en la dependencia de los superiores, distinguiéndose por la importancia del hábito y andar descalzos, como signo de fidelidad al espíritu del Fundador.
Esta corriente renovadora dio grandes santos, como: San Pedro de Alcántara (+1562), de cuya penitencia y suavidad de espíritu hizo el más acabado elogio Santa Teresa de Jesús; San Pascual Bailón (1592), quien nos enseñó un gran fervor a la sagrada Eucaristía; San Felipe de Jesús, nuestro primer mártir mexicano Canonizado; y nuestro Beato Bartolomé Días Laurel.

¿Cómo fueron sus años de formación en el Noviciado?

A los 16 años es admitido en el noviciado del Convento de San Buenaventura en Valladolid (hoy Morelia, Michoacán).donde recibió el hábito por vez primera el 13 de mayo de 1615, de manos del Padre Fray Miguel Tolón.
Como san Felipe de Jesús, deja el convento, pero vuelve al año siguiente y es admitido como prueba de su intachable conducta.
Teniendo 17 años recibe el hábito por segunda ocasión el 17 de octubre de 1616, de manos del Padre Fray Alonso de Santa María.
En la flor de sus 18 años profesó como Hermano Lego el 18 de octubre de 1617 de manos del Padre Fray Antonio de la Cruz.
En 1880, el Padre Fray Rafael Ibáñez, "historia viviente" del Convento de San Francisco de Morelia, de 69 años de edad da su testimonio al Doctor Nicolás de León -quien lo puso por escrito de una tradición que tenía su origen en un connovicio de nuestro Beato: su maestro, para ponerlo a prueba, le señaló el humilde oficio de llevar la mezcla a los albañiles que construían una parte del Convento, y nuestro Bartolomé respondió con diligencia, cumpliendo lo que su maestro le mandaba.

¿Qué es un Hermano Lego?

En las comunidades religiosas, como es el caso de los franciscanos, hay religiosos que no son sacerdotes, son laicos, y se distinguen por el ejercicio de oficios ordinarios y manuales, en las faenas domésticas, sirviendo con alegría a los enfermos, o ejerciendo oficios mecánicos en beneficio de propios o extraños a la comunidad "a la manera que colaboran entre sí las hormigas y las abejas". Recorriendo pueblos y ciudades enseñando el catecismo a los sencillos. Esto era nuestro Beato laico Bartolomé.
¿Dónde y como ejerció su Apostolado Laico nuestro Bartolomé?

Ejerció su apostolado misionero como enfermero, catequista y servicial en México de 1617 a 1619; en Manila y su región, Filipinas, de 1620 a 1623; y en Nagasaki, Japón, de 1623 hasta el momento de su muerte en 1627.
Por el testimonio de quienes lo conocieron, sabemos que siempre fue incansable, trabajó en comunidad y se distinguió por su sapiencia en el ejercicio de la medicina.

¿Cómo fue su apostolado en Filipinas?

Siempre fiel compañero y servicial del padre Fray Francisco de Santa María, ejerció su apostolado como enfermero en el famoso Convento y Hospital de Nuestra Señora de los Ángeles y en las aldeas circunvecinas a Manila.
Con diligencia, resguardando en los enfermos a Jesucristo mismo, y esperando de él la retribución del cielo. En este humilde y caritativo empeño de servir a los enfermos, alcanzando la virtud propia de su estado laical, siendo ocasión de aprender bien el lenguaje japonés, enriqueciéndose del conocimiento de muchas enfermedades y medicamentos, que tanto le servirían después en el Japón para conquistar almas, sanándolas del morbo del error, mientras atendía a curar los males del cuerpo.

20. ¿Cómo fue su apostolado en Japón?

Siempre formando comunidad fecunda con el Padre Santa María y el catequista japonés Fray Antonio de San Francisco.
Vestido de japonés, atendía las necesidades de los fieles en medio de fatigas y peligros por los montes, en los bosques, entre las grutas, o por la ciudad y los pueblos. Empeñándose en la conversión de los paganos. Era el servicial y asistente del Padre Santa María, precediéndolo con el fardo de utensilios para celebrar la Santa Misa, y con los medicamentos para curar los enfermos, que había muchos por dondequiera que andaban. Gracias a su pericia del arte médica nuestro santo laico podía con menor peligro entrar en las casas y en los tugurios de los pobres y les suministraba con grande caridad y por amor de Dios la medicina a los enfermos, teniendo el empeño de confortarlos en la fe si eran cristianos o de catequizarlos si eran infieles, dando lugar al Padre Santa María para cumplir el resto.

miércoles, 13 de agosto de 2008

BEATO BARTOLOME DE ACAPULCO

BEATO BARTOLOME DE ACAPULCO. ¡RUEGA POR NOSOTROS¡
Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas.

El próximo domingo 17 de agosto la Iglesia particular de Acapulco celebra de manera especial la Memoria del glorioso martirio del Beato Bartolomé días-Laurel. Quien nació en el Barrio histórico de El Pozo de la Nación, en el centro de la Ciudad de los Reyes y Puerto de Acapulco en 1599. como Fraile Franciscano misionó en Manila y Japón, de 1617 a 1627, como catequista, enfermero y fiel compañero del Padre Fray Francisco de Santamaría, su superior religioso.
Es pues laico, modelo de espiritualidad y colaboración pastoral. Vestido de japonés, atendía las necesidades de los fieles por los montes, en los bosques, entre las grutas, o por la ciudad y los pueblos. Empeñándose en la conversión de los paganos, Servicial y asistente del Padre Santa María, precediéndolo con el fardo de utensilios para celebrar la Santa Misa, y con los medicamentos para curar los enfermos. Gracias a su pericia del arte médica entraba en las casas y en los tugurios de los pobres y les administraba la medicina a los enfermos, teniendo el empeño de confortarlos en la fe si eran cristianos o de catequizarlos si eran infieles, dando lugar al Padre Santa María para cumplir el resto. En medio de una fiera y universal persecución contra la Iglesia.
En Nagasaki, Japón, murió quemado vivo a fuego lento el 17 de Agosto de 1627 en la colina de Nishizaka. Sufrió el martirio junto con un grupo de otros 14 cristianos, entre ellos: un presbítero, Fray Francisco de Santa María; un laico de la primera Orden, Fray Antonio de San Francisco; cuatro laicos terciarios dominicos (Caio Jiyemon, Fraisco Kurobioye, Magdalena Kiota y Francisca) y ocho laicos terciarios franciscanos (Gaspar Vas y su esposa María, Tomás Vó, Francisco Cufioye, Lucas Kyemon, Miguel Kizayemon, Luis Matzuo, Martín Gómez). Cinco quemados vivos, los demás decapitados.
Fue Beatificado por el Papa Pío IX en un grupo de 205 mártires del Japón, el 7 de Julio de 1867, en la Patriarcal Basílica de San Pedro en Roma.
En 1940, la Diócesis de Chilapa lo honra como patrón del catecismo. El 4 de noviembre de 1951, el Siervo de Dios, Monseñor don Leopoldo Díaz Escudero, Obispo de Chilapa, celebra un Solemne Pontifical en la Parroquia de Acapulco en memoria de nuestro Beato.
El 18 de agosto de 1989 el Señor Arzobispo de Acapulco Don Rafael Bello Ruiz –de feliz memoria- lo proclama patrón del catecismo. En 1992 dedica una Iglesia en el Barrio histórico de Petaquillas, en el centro de la ciudad de Acapulco, donde año con año se celebra con especial esmero.
Estamos invitados todos a recuperar la memoria de nuestro mártir, darla a conocer, invocarlo, y sobre todo imitarlo en su vida heroica de virtud.
¡FELICIDADES A TODAS LAS CATEQUISTAS DE LA ARQUIDIOCESIS DE ACAPULCO EN SU DIA!