José Pilar Quezada Valdès -sentado a la izquierda- y Agustín Caloca Cortés -Sentado a la derecha- alumnos en el Seminario de Guadalajaraa
... "en la Iglesia conviven asnos, mulos y machos cabríos, algunos tan salvajes que se sienten deseos de matarlos, pero no es posible porque 'el Amo quiere recibirlos todos en buen estado'."
El Cura de Torcy a su colega de Ambricourt, en: "Diario de un Cura Rural", de Bernanos.
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viernes, 15 de noviembre de 2019

IN MEMORIAL: PRESBITERO AGUSTIN QUIÑONEZ CUEVAS


miércoles, 15 de noviembre de 2017

ASÍ LLEGÓ A CRUZ GRANDE AGUSTÍN QUIÑONEZ.
Eliseo Juárez Rodríguez blog: Aquél Cruz Grande.

La imagen que hoy identifica a nuestro pueblo. Hechura de Agustín Quiñonez Cuevas.

Atrás habían quedado los días en que aceptó resignado las ordenes de Rafael Bello Ruíz obispo de Acapulco.


Agustín Quiñonez salió de Ayutla sin querer abandonar la histórica ciudad. Las quejas y denuncias en su contra por parte de algunos grupos de la grey católica ayuteca, ya eran constantes. La mayoría de sus feligreses lo apoyaban y manifestaban al Bello Ruíz el cariño hacía el sacerdote mochiteco; no querían a otro que no fuera él.

Al obispo le costó trabajo tomar una decisión; empero, no quería que la parroquia de Ayutla de los libres se siguiera dividiendo y Agustín debía salir.
-Te vas a Cruz Grande, Dios requiere de tus servicios en esa parroquia que está sin sacerdote.-le dijo escuetamente Rafael Bello Ruíz a Agustín, que ya no pudo prolongar más con súplicas su estadía en Ayutla. Era difícil aceptar dejar los años de trabajo y de servicio de una parroquia que consideraba suya, cuyas comunidades en las montañas recorría en su viejo Jeep.

Así, una tarde de Junio de 1986, llegó acompañado de una comitiva de feligreses ayutecos tristes, que lo vinieron a despedir hasta el mismo curato de su nueva parroquia.
La comunidad católica de Aquel Cruz Grande, le brindó una cálida recepción; sonaron las guitarras y las chilenas en el corredor, bajó la enredadera que vio los mejores días de Víctor Fuentes Landa. Hubo mole de Guajolote y chilate para recibir entusiasta a un "cura que es alegre y le gusta cantar".

Quiero que termines el templo que siempre quiso construir Víctor Fuentes, ve a Cruz Grande y trabaja como sabes hacerlo.-fueron las ordenes del obispo.

Pronto, Agustín venció la nostalgia que le provocaba el haber dejado la apacible Ayutla de aquellos años. Había mucho por hacer y con la fuerza y el dinamismo que el cura tenía, en un santiamén se encontró totalmente adaptado a su nueva parroquia. Los cruceños también se contagiaron de la alegría de Agustín, la parroquia tenía nueva vida.

Con el padre Quiñonez los servicios religiosos ya eran otra vez "normales". De algún modo -su antecesor-, Ramón Célis provocaba cierta resistencia a que la gente quisiera ir a escuchar misa. Aquel robusto y pulcro sacerdote de piel blanca, irradiaba un carácter y un verbo sin pelos en la lengua. Lo mismo hablaba duramente en los sermones criticando y haciendo ver a los fieles sus vidas licenciosas u ostentosas; que regañaba a quiénes sólo asistían a las misas de los difuntos "ricos". Pero lo que más enfadaba secretamente a los parroquianos era el excesivo tiempo que duraban las misas de casi dos horas.

Rápidamente Agustín se echó a cuestas la tarea de terminar el templo de "la loma".
Víctor Fuentes en casi treinta años sólo había dejado su idea: quería una réplica de la nueva basílica de Guadalupe en la ciudad de México. Lo único que se encontró Agustín en aquella loma, eran las doce columnas y nada más. Sin hacer mucho ruido y poniendo el ejemplo, se puso su sombrero de palma y con una carretilla comenzó a acarrear tabiques y graba hacía lo que sería su máxima obra. Parecía uno más de los albañiles. Todos los días supervisaba personalmente los trabajos y ascendía sin temor, amarrado por la cintura con una soga, los arcos listos para ser colados. Los mismos trabajadores y el pueblo admiraban al señor cura. La fuerza y vitalidad que proyectaba eran maravillosamente proporcionales a la potente voz de tenor con que celebraba los cantos de la santa misa.

En poco tiempo, la magna construcción iba tomando forma, pero aún faltaba mucho: había que colar la gran bóveda y Quiñonez lo hizo. Aquel sueño que Victor Fuentes tuvo; Agustín lo realizó ante los ojos incrédulos del pueblo. La fuerza física y mental del mochiteco, no quedó solamente en la construcción del templo que ahora es ícono de nuestro pueblo; además de trabajar incansablemente en los servicios religiosos del pueblo y sus comunidades; Quiñonez empezó a construir un rodeo que servía para los eventos donde se recababan los recursos a beneficio de la parroquia. Su gestión fue notable y de los gobernadores Aguirre y Juárez Cisneros recibió ayuda importante. Agustín Quiñonez sabía como obtener mano de obra y recursos. El 48 batallón de infantería le ayudó de manera importante a terminar el templo de la Santa Cruz.

Si, ya estaban lejos aquellos días de fuerza y de vitalidad. Agustín empezó a olvidar sus actividades involuntariamente. Su maravillosa voz estaba intacta, era lo único que quedaba, el único vestigio de aquella envidiable capacidad y fortaleza física y mental. Todavía resonaba el templo con el "Alza tu frente pueblo cristiano/porqué desmayas ante la cruz...", pero al momento de leer la epístola su voz se escuchaba cansada,en el tedeum también dejaba notar que los años ya estaban pesando en la vida de Agustín. Un hecho menguó su animo: la diócesis le quitaba la autoridad de su parroquia.

Aquella tarde, sentado en la orilla de su cama, sintió hambre y recordó con nostalgia la primera vez que ahí mismo en ese lugar, los cruceños lo recibieron con chilenas, mole de guajolote y chilate. Ahora ya estaba solo, nadie se acordaba de él.

Vio caminar a un enorme alacrán negro por la cabecera de su cama, no tuvo el ánimo para levantarse a matarlo: ya estaba acostumbrado hasta de sus peligrosos piquetes. Si, estaba solo, ya nadie se acordaba de él. Sin embargo no necesitaba más que seguir viviendo en aquel viejo curato y su deseo era morir bajo el techo que vio los últimos días de otro talentoso clérigo como lo fue Emilio Vázquez Jiménez . Quería ser sepultado bajo el nicho del santo niño . No pudo cumplir ese deseo.

La familia del padre Quiñonez finalmente se enteró de su estado y vino por él desde Mochitlán, para llevarlo a la tierra que o vio nacer. Tal vez allá recuperaría su salud tan deteriorada; era difícil, el pronóstico no era alentador.

Pasaron las semanas y sorprendentemente Agustín, bajo los cuidados de sus seres queridos se repuso momentáneamente y prolongó por más tiempo su vida. En su tierra volvió a celebrar misa y a cantar otra vez el tedeum. Una cosa le atormentó su alma cruceña: quería volver a su parroquia. Finalmente pudo hacerlo;hoy regresó, vino a despedirse de nosotros. Gracias Padre Agustín. Descanse en paz.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

IN MEMORIAM: PRESBITERO AGUSTIN QUIÑONES CUEVAS


PRESBITERO AGUSTÍN QUIÑONES CUEVAS

        

Nació a las 8 A. M. del 25 de Mayo de 1925, en Mochitlán, Gro. Hijo de Rodolfo Quiñones y Constanza Cuevas. Sus hermanos Emilio, Salomé, Silvina, María Auxiliadora, Soledad.
Recibió el Sacramento del Bautismo de manos del Presbítero, Egidio Martínez, en la Parroquia de Santa Ana, en Mochitlán, Gro.
Recibió el sacramento de la Confirmación el 12 de Febrero de 1931 en la Parroquia de Santa Ana, en Mochitlán, Gro. de manos del Siervo de Dios Monseñor Leopoldo Díaz Escudero, Obispo de Chilapa.
Realizó Sus estudios básicos en Mochitlán, Gro.
Ingresó al Seminario en el año de 1942, en Chilapa, Gro. donde estudió Curso Preparatorio en 1945; Curso Inferior en 1946; Curso Medio en 1947; Curso Superior en 1948; Filosofía de 1949 a 1951; Primero a Tercero de Teología de 1952 a 1954; y Cuarto de Teología en 1956.
De 1958 a 1960 realizó experiencia pastoral en Tecpan de Galeana Tenexpa, Tetitlán, Nuxco, Rodesia, y hasta Coahuayutla, bajo la tutela del Canónigo H. Gabriel Ocampo García; y de 1960 a 1969 realiza experiencia pastoral en Dos Caminos, Gro. bajo la tutela de Señor Cura Don Serafín Arzate Silva.
Realizó estudios de Licenciatura en Canto Gregoriano, composición, dirección coral y Disciplina Coral, en el Conservatorio de las Rosas, en Morelia, Michoacán, de 1958 a 1961.
En 1967 pasa de la Diócesis de Chilapa, a la Diócesis de Acapulco.
El 2 de Enero de 1970, se le encomienda el ministerio diaconal en la Parroquia de Santiago Apóstol en Cuautepec, Gro.
Recibió la Ordenación Presbiteral el 15 de Marzo de 1970, en la Parroquia del Sagrario-Catedral de Acapulco, Gro. de manos del Siervo de Dios Monseñor José Pilar Quezada Valdés, Primer Obispo de Acapulco.
Celebró su Primera Misa en su natal Mochitlán, Gro. en la Parroquia de Santa Ana, el 17 de Marzo de 1970.
El 22 de Abril de 1970 es nombrado Vicario Cooperador de la Parroquia de Santiago Apóstol en Cuautepec, Gro.
El 17 de Noviembre de 1973 es nombrado Vicario Ecónomo de la Parroquia de Santiago Apóstol en Ayutla de los Libres, Gro.
El 19 de Septiembre de 1977 se le encomienda la jurisdicción de la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen en La Concordia, Municipio de Ayutla de los Libres, Gro.
El 14 de Marzo de 1980 administra el sacramento del Bautismo al niño HARVEY MORALES VICTORINO, en el templo parroquial de Santiago Apóstol, Ayutla de los Libres, Gro., quien hoy es presbítero.
El 2 de Diciembre de 1985 es nombrado Párroco de la Santa Cruz en Cruz Grande, Gro.
El 12 de Noviembre de 2005 es Adscrito a la Parroquia de la Santa Cruz, en Cruz Grande, Gro.
El 18 de Noviembre de 2008 es nombrado Capellán en la antigua sede del Pueblo de Cruz Grande, Gro., siendo el antiguo templo parroquial constituido en Capilla de Santa Elena de la Cruz.
         En los últimos años, aquejado por la enfermedad, resolvió trasladarse a su casa en Mochitlán, Gro. donde finalmente ha fallecido.

Compositor de canciones, corridos y poesías. Construyó, dejando en obra gris, el actual templo parroquial de Cruz Grande, de grandes dimensiones. El presbiterio de Acapulco lo recuerda con gran estima.
 Falleció el Martes 14 de Noviembre de 2017, a las 4 de la mañana, en su domicilio particular en Mochitlán, Gro. donde se encontraba retirado con múltiples achaques de su vejez. Con 92 años de edad, y 47 años de presbítero. Emérito de la Capilla de Santa Elena de Cruz en la ciudad de Cruz Grande, Gro. comunidad a la que atendió durante 25 años.
Fue velado en el Templo Parroquial de Santa Ana, en Mochitlán, Gro. y al día siguiente miércoles, la Misa exequial fue concelebrada en punto de las 10 a.m.
Por la noche velado en el Templo parroquial de Cruz Grande a partir de las 7 p.m. concelebrándose la Santa Misa en punto de las 8 p.m.

         Descanse en paz.

IN MEMORIAM: Parroco Agustín Quiñones Cuevas. Primer aniversario luctuoso.

IN MEMORIAM: PRESBITERO AGUSTIN QUIÑONES CUEVAS


¿QUIÉN FUE AGUSTÍN QUIÑONES?

PUBLICADO POR ELISEO JUAREZ RODRIGUEZ EN EL BLOG AQUELCRUZGRANDE


"Morena de tan lindos ojos;
morena de dulce mirar.
Tus labios dos claveles rojos,
su aroma que da al paladar.

No comprendes morena,
cuanto te quiero yo,
ven y calma mi pena,
ven gocemos de amor.

No entiendes quizá mi cariño,
que mi alma ya siente por tí.
Me juzgas quizá como a un niño;
yo creo sin duda es así.

Cuando miro tu cuerpo,
siento gran emoción
y quisiera en silencio
darte mi corazón".

"Morena"
Agustín Quiñonez Cuevas.


Llegó a la parroquia de La Santa Cruz a mediados de los años 80´s, con la encomienda de terminar la construcción del templo de "La Loma".

Lo vimos cumplir a cabalidad con esa misión que le dio el obispo Rafael Bello Ruíz, desprendiéndose de sotana y casulla. Quiñonez -como le dice cariñosamente su grey-, era uno más de los trabajadores de la magna obra y lo mismo se le veía acarreándo arena y tabiques en una carretilla; que supervisando personalmente el colado de los "arcos- traves", escalando temerariamente las alturas de lo que sería el techo del templo actual junto al "maestro" -primer oficial-, de la construcción. A sus 59 años gozaba de una excelente salud y condición física.



30 años de servicio a la comunidad católica de Cruz Grande. Sin su participación, no hubiera sido posible la edificación del templo de "La Loma" que llevaba años sin concretarse.
Gracias a su trabajo y dedicación, en poco tiempo el pueblo de Cruz Grande vio cristalizado el sueño de Víctor Fuentes Landa + -quien precedió a Agustín en su cargo-, de edificar en la "Loma" un gran templo católico. En los trabajos de esta obra participaron también en el acarreo de material elementos del 48 batallón de infantería, pues el padre Agustín hizo "buenas migas", con el entonces comandante y coronel diplomado de estado mayor presidencial, Rigoberto Castllejos Adriano y así consiguió su apoyo.


Su notable tesitura de Barítono hacía más solemnes las misas que celebraba. Alguna vez nos contó orgulloso que en su viaje a Roma a conocer al Papa, en una misa pontifical en el Vaticano; el célebre tenor Plácido Domingo entonaba el salmo 23. "Le hice la segunda estando entre la multitud, y no sentí mucha diferencia entre lo que hacía él y lo que puedo hacer yo cantando"-nos comentó sonriendo-. También -al igual que don Emilo Vázquez Jiménez-+, era un inspirado compositor y algunas de sus canciones fueron grabadas por los grupos populares de Cruz Grande. Tal es el caso de "Morena" musicalizada también por don Juan Pavón y grabada en los años 80, por Los Juglares del mismo maestro cruceño.

Hoy, el padre Agustín, que sirvió al pueblo católico de Cruz Grande, se encuentra enfermo en su natal Mochitlán, Gro. Evidentemente el padre Quiñonez sufría ya con las enfermedades propias de su edad que frisan los 88 años. Fuentes no oficiales nos informan que su estado es delicado. Desde aquí le envíamos nuestros deseos sinceros y nuestras oraciones por su recuperación.