José Pilar Quezada Valdès -sentado a la izquierda- y Agustín Caloca Cortés -Sentado a la derecha- alumnos en el Seminario de Guadalajaraa
... "en la Iglesia conviven asnos, mulos y machos cabríos, algunos tan salvajes que se sienten deseos de matarlos, pero no es posible porque 'el Amo quiere recibirlos todos en buen estado'."
El Cura de Torcy a su colega de Ambricourt, en: "Diario de un Cura Rural", de Bernanos.
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jueves, 7 de octubre de 2010

EL PROCESO PARA ESTABLECER LA COFRADIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD DE ACAPULCO EN EL S. XIX.



EL PROCESO PARA ESTABLECER LA COFRADIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD DE ACAPULCO EN EL S. XIX.
 Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas.

Del análisis del grupo documental relativo a la Instrucción del proceso para establecer la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad en Acapulco, realizado por don Vicente Garviso en el año de 1822, y existente en el Archivo General de la Nación, en el espléndido Palacio de Lecumberri, en la Ciudad de México, se desprenden un sin número de elementos de interpretación histórica que fortalecen algunas hipótesis que he venido presentando en años anteriores en torno al Patronazgo de la Virgen de la Soledad, así como en relación con el Título original de la Parroquia de Acapulco.

 Elementos que tienen fuerte implicación en la historia civil, tal y como se ha venido planteando por los escritores que han presentado diversas monografÍas que abordan la historia de la Ciudad y Puerto de Acapulco, así como por un número significativo de difusores resueltos que se encargan de repetir una y otra ves datos imprecisos, no por mala voluntad, sino con una evidente carencia de la metodología histórico-crítica, que hoy por hoy resulta capilar para la presentación y el abordaje de todo tipo de trabajos relacionados con la historia en todos los niveles.

 Una y otra vez, es oportuno recalcar, que hace falta recursos y “la vida de muchos gatos”, para poder recuperar la memoria histórica contenida en lo grandes acerbos documentales, conservados gracias a Dios, tanto en la Ciudad del Vaticano, como en Sevilla, y un número importante de Archivos nacionales y extranjeros.

 Es igualmente importante recalcar, que una historia mejor falta por hacerse, despojada de actitudes antieclesiásticas que enturbian la mirada de tantos investigadores civiles, adulterando la presentación de datos, así como impidiéndoles una correcta interpretación de términos, instituciones, y procesos, que no se explican sin el dato duro de la presencia invasiva de una cultura católica que colorea la vida novohispana.

 Actitudes calificadas de despotismo ilustrado, no faltantes en el ámbito clerical. Algunas conclusiones, que quedan como hipótesis de trabajo a seguir desarrollando, son:
 1. El proceso instruido para alcanzar licencias eclesiásticas y reales, tanto para la construcción y su traslado de una nueva Capilla de Nuestra Señora de la Soledad en Acapulco; como para la erección de una Cofradía y la correspondiente autorización de sus respectivos estatutos, tiene lugar en un período convulso de la historia tanto en España, como en la Nueva España y su transformación en el Imperio Mexicano. Contexto adverso, que alentará el procedimiento, hasta llegar a la cancelación definitiva, por respuestas que nunca llegaron. Cuando el 22 de Febrero de 1822, La Regencia del Imperio Gobernadora Interina por falta de Emperador, decreta: Que se suspenda este asunto hasta que se resuelva sobre Patronato[1].
 2. Simultáneamente, se desarrolla un proceso de consulta para la creación de un Obispado en la costa del Mar del Sur o de Acapulco, entre los años 1800-1805, que progresivamente se irá afinando en la conceptualización de una Provincia del Mar del Sur o de Acapulco (título histórico). Y posteriormente, en los años 1842-1856, se deciden por la Sede de Chilapa, en atención “a lo templado de su clima”.
 3. El vecindario de Acapulco, cuando solicita licencia para construir y trasladar nueva Capilla de Nuestra Señora de la Soledad, el 28 de Junio de 1809, alega como motivos: el lugar indecente donde se encuentra la Capilla (junto a una Pulpería); el estado ruinoso de la Capilla; lo reducido del terreno; y sobre todo la devoción de los fieles –que aportan bastantes limosnas-, “principalmente entre los navegantes que fondean sus naves en la Bahía”.
 4. Cuando el Padre Pascual Apreza, en 1889, elabora el Directorio de la Parroquia, transmite la información que: desde los años 10 hasta el 22, el Cura José María Morelos se apoderó del Curato, que no contaba todavía de Templo, ni altar, ni urna. Otra noticia histórica, transmitida por la Revista Catedral, impresa en 1953 en la Ciudad de Chilapa, confirma la especie, en el sentido de que no estaba en funciones el Templo Parroquial, porque un fuerte huracán lo afectó en Agosto de 1810. Y en ese mismo tenor, otra noticia más, nos confirma que la construcción de la Capilla de Nuestra Señora de la Soledad quedó interrumpida por la guerra de Independencia.
 5. Con todo esto, se entiende, que el juramento, con el que se proclama a la Virgen de la Soledad como Generala de las Tropas Realistas, y Patrona de la Ciudad y del Puerto, el 8 de Diciembre de 1812, tuvo lugar en el Fuerte de San Diego, donde se encontraba resguardada la Sagrada Imagen, pues su Capilla se encontraba inhabilitada.
 6. El dato novedoso que aporta todo este análisis, aparece en el proyecto de Constituciones realizadas el 13 de Enero de 1816, y consiste en la distinción que encontramos claramente establecida entre Templo Parroquial y Capilla de Nuestra Señora de la Soledad, inmuebles que parecen ser distintos cuando en la Cláusula 12, se indica que: “Celebrará cada año esta devota Cofradía la fiesta de Dolores de Nuestra Señora en su día, en que se deberá celebrar de cuenta de ella, en la Iglesia Parroquial de este Puerto, mientras no se concluya la Capilla que se está fabricando a la Santísima Virgen[2]. Aunque ambos lugares debieron estar en estado ruinoso, todavía hasta el 25 de Septiembre de 1818, pues la población tenía que “oir la Santa Misa en la plaza pública, por no haber allí un templo en que puedan elevar sus votos al Altísimo con el recogimiento y decoro que es indispensable”[3].
 7. Esta distinción entre Templo Parroquial y Capilla de Nuestra Señora de la Soledad es tan clara, que incluso el Fiscal de Real Hacienda Encargado de lo Civil Zagarzurrieta, el 31 de Mayo de 1816, al dar su voto razonado para la aprobación de la Cofradía, señala como objeción, que no se solicitó anteriormente licencias reales para edificar la Capilla, y por lo mismo, Vicente Garviso debe explicar: dónde y con qué autoridad se ha comenzado a construir la mencionada Capilla… Y el Oficial Mayor Yáñez, el 27 de Junio del mismo año, retoma la misma objeción, que deberá explicar el encargado del negocio aludido.
 8. Otro aspecto más, que deberá ser matizado, es el hecho de que queda instalada la Imagen…el 6 de Enero de 1820, y aquí no se ponen de acuerdo los que transmiten el dato: la Revista “Catedral” dice que fue en el Templo Parroquial de Acapulco, y otros más, dicen que en su Capilla –la de Nuestra Señora de la Soledad- al terminarse la construcción. Este último dato es más creíble, pues todavía el 30 de marzo de 1853, la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, que al parecer cuenta ya con personalidad propia –superado el problema en torno al Patronato-: “…solicita al Supremo Gobierno ceda el solar del antiguo convento de San Francisco para que se edifique en aquél Puerto una Iglesia Parroquial, con la anuencia del Arzobispo de México Lázaro” (AGN. Negocios Eclesiásticos. Justicia E, vol. 168, fs. 266-267).
 9. Se va confirmando, por otra parte, la tesis de que, el título original de la Parroquia de Acapulco, hasta principios del Siglo XIX, era los Santos Reyes. De allí surgió el título de Acapulco como CIUDAD DE LOS REYES, o SANTOS REYES ACAPULCO, como aparece en descripciones y monografías históricas. No en alusión a los reyes de España, quienes sólo otorgaron ese título en todo el continente americano a la Ciudad de Lima (Perú); y el título más cercano que otorgaron en la Nueva España fue el de CIUDAD REAL, aplicado a San Cristóbal (hoy De Las Casas, en Chiapas). Y sólo así se explica que la Misa de Función, a la que acudían incluso las Autoridades Civiles y Militares con todo el protocolo, era el 6 de Enero (dos ejemplos: el Ayuntamiento y el Gobernador Don Nicolás Gándara en 1820; y el Alcalde de Acapulco Don José María Egeo y su Cabildo en 1821; en ambos casos, con toda la Tropa de la plaza); a demás, fue un 6 de Enero cuando la Imagen de la Virgen de la Soledad es colocada solemnemente en el Templo Parroquial/Capilla (1820). Esto es muy claro, pues se aprovechaba así el gran concurso de gentes que en todos los tiempos suelen acudir a las fiestas patronales. Esta sustitución, al parecer, fue en dos sentidos, pues se puede descubrir acompañada de un desplazamiento de lugar. Al terminarse más expeditamente la construcción de la Capilla (1820) de Nuestra Señora de la Soledad, en detrimento de la edificación del Templo Parroquial (1852); lógicamente, se deduce, el ente jurídico (parroquia), se apoderó del edificio ya terminado, y de la titularidad y la devoción más consolidada en el vecindario (el Patronazgo de la Virgen). De modo que en ese periodo turbulento (ideológico, militar, gubernativo, y eclesial en la génesis de la creación de un nuevo Obispado), titular y alma devota de la Iglesia acapulqueña surge con un rostro nuevo: el dulce y sereno rostro de María Santísima, en la representación de su Soledad; protectora de navegantes, de milicias, y de fieles de la Ciudad de los Reyes y Puerto de Acapulco. Proceso que se volverá a repetir, cuando en 1859, al crearse la Diócesis de Acapulco, se toma como Sede (Catedral), el único Templo consolidado (El Carmen, Costa Azul, San Cristóbal y Dominguillo estaban en ciernes).
 10. Por último, materia de trabajo histórico posterior será:
 a. Dilucidar en qué momento y bajo qué circunstancias, la original (28 de Junio de 1809) petición de licencias que el vecindario presenta de construcción y traslado de la Capilla se transforma sorpresivamente en juramento y proclamación de patronato, sobre las Tropas, y sobre la Ciudad y Puerto (8 de Diciembre de 1812). Sobre todo, plantear la validez eclesial del acto, en el cual no parece haber estado presente ningún clérigo. Y si aparece enmarcado con todos los tintes de un acto político donde los REALISTAS, buscan la protección divina contra los INSURGENTES. Sujeto, y motivaciones, alejados del ámbito meramente eclesial.
 b. Por otra parte, y a partir de las observaciones que surgen desde este análisis, podemos plantear que se dio en este caso concreto, un movimiento de sustitución a principios del Siglo XIX, en el que la devoción a los Santos Reyes y su titularidad sobre la Parroquia original de Acapulco es desplazada, por la devoción y titularidad de Nuestra Señora de la Soledad. Fenómeno nada extraño en otros casos parroquiales ligados a Santuarios, imágenes, y centros de importancia histórica (vgr. Petatlán, Igualapa, etc.) Movimiento que no se ha consolidado, por la falta de una proclamación formal necesaria del Patronazgo de la Virgen sobre un ente eclesial del todo diverso (temporal y culturalmente), como es primero la Diócesis y después la Arquidiócesis actual de Acapulco; así como por motivaciones cualitativamente distintas (no político-ideológicas). Proclamación que puede ser vista como indiferente por algunas mentes ilustradas, y a la que se resiste con argumentos de inutilidad, desde un pretendido pastoralismo, pero no así por la rica y plurisecular tradición litúrgica de la Iglesia Santa y Católica. NOTAS: AGN, Expediente Cofradía Nuestra Señora de la Soledad de Acapulco. [1] Folio 157. [2] Folio 164 [3] Folio 188 vta

martes, 15 de enero de 2008

2005: 450 AÑOS DE LA PARROQUIA DE ACAPULCO.

2005: 450 AÑOS DE LA PARROQUIA DE ACAPULCO
Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas

La Parroquia de Acapulco, cuya heredera histórica es la actual Parroquia de Nuestra Señora de la Soledad, o también conocida como el Sagrario-Catedral de Acapulco, en el Año de la Eucaristía 2005, celebró los 450 Años de su fundación. Y con ese motivo el Excelentísimo Señor Arzobispo Don Felipe Aguirre Franco, oportunamente proclamó un Año Jubilar para la Arquidiócesis del 25 de Enero del 2005 al 25 de Enero del 2006.
Se toma como base un dato que nos aporta el investigador y perito en historia por la Universidad de Cambridge PETER GERHARD en su obra editada por primera vez en 1972; traducida y editada posteriormente por primera vez al español en 1986 por la Universidad Nacional Autónoma de México llamada: Geografía Histórica de la Nueva España, 1519-1821; quien nos aporta el dato.
Ya en el Semanario Mar Adentro hemos dimos continuidad a una serie de reflexiones que dan cuenta de los distintos momentos de la historia de la Parroquia de Acapulco, de los cuales este artículo pretende ser una síntesis lo mejor lograda posible.
En primer lugar resalta que el título original de la Parroquia de Acapulco, es LOS SANTOS REYES, y será hasta el siglo XIX, cuando se pasa al nombre de Nuestra Señora de la Soledad. Esto llevó a aplicar a Acapulco el título pomposo de “Ciudad de los Reyes”, no en atención a los Reyes de España, sino a los Santos Reyes, que eran los titulares del templo parroquial.
La antigüedad de esta Iglesia, así como su relación con las demás comunidades cristianas, de la cual surgieron, en la cual tienen una relación capital, nos lleva a reconocerla como la IGLESIA MADRE DE ACAPULCO. Es por eso que la Iglesia Madre de Acapulco, pasó con el tiempo a convertirse en: Obispado de Acapulco (1959), y posteriormente en Arzobispado (1983). Transformándose la Sede de la Parroquia de Acapulco: que como ya explicamos antes era la Iglesia de los Santos Reyes, y que pasó a llamarse más adelante Iglesia de Nuestra Señora de la Soledad, para finalmente convertirse en Iglesia del Sagrario-Catedral en 1959, siempre en el mismo lugar (templo) desde entonces. De la Parroquia de Acapulco surgieron: San Miguel Arcángel, Coyuca de Benítez (1720); Dos Arroyos (Vicaría desde 1886); Texca (Vicaría desde 1886); La Providencia (Vicaría desde 1886); Nuestra Señora del Carmen y Sacratísimo Corazón de Jesús, Barrio del Hueso (1948); San Isidro Labrador, La Sabana (1954); Sagrado Corazón de Jesús, Fraccionamiento Costa Azul (Vicaría Fija en 1957); La Divina Providencia, Barrio de Dominguillo (1959); San Cristóbal, Colonia Progreso (1959); Nuestro Señor del Perdón, Colonia Garita de Juárez (1959); Nuestra Señora de Covadonga (Vicaría Fija en 1961). Las demás parroquias que hoy se ubican en este mismo territorio, surgieron no ya de la Parroquia de Acapulco, sino de las parroquias antes mencionadas. Pero teniendo ya a la Iglesia de Acapulco como Madre, en atención a la erección canónica del Obispado en 1959.
Quienes pusieron los fundamentos de la comunidad eclesial fueron los frailes, misioneros, religiosos, particularmente los FRANCISCANOS. Por eso el Padre Fray Vicente Rodríguez, insigne historiador y sistematizador de los archivos históricos de la Provincia franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán, a quien debemos la recuperación histórica de nuestro Beato acapulqueño Fray Bartolomé Días-Laurel, llega a llamar a Acapulco con el título de: Acapulco de los frailes.
La importancia de Acapulco empezó cuando fue descubierta su excelente disposición como puerto, un 13 de Diciembre de 1521, por el capitán Francisco Chico, quien le impuso el nombre a la Bahía, con la Santa que se celebra en ese día en el santoral católico: SANTA LUCIA. Y lógicamente, con los españoles llegaron los misioneros.
Y fueron los franciscanos, quienes construyeron el Convento de Nuestra Señora de Guía, en Acapulco, de donde surgió la vocación religiosa de nuestro Beato Bartolomé Días-Laurel, todo pertenecía a la Apostólica Orden de los menores de la Regular Observancia de la Provincia de San Diego de México. Quienes inician la construcción de un Convento en 1606, contaba con hospedería y hospital, fue fundado en 1607, con el nombre de Nuestra Señora de Guía.
Fray Juan Bautista Moya debió ser el primer evangelizador insigne que visitó nuestro Puerto en sus incansables correrías apostólicas y predicó el evangelio con fuerza y entusiasmo. El fraile dominico Juan Bautista Moya, sabemos que fue el misionero que llevó a cabo una verdadera labor evangélica en la mayor parte del actual Estado de Guerrero; salió a misionar por los pueblos de: Nocupétaro, Carácuaro, Cuitzeo, San Juan Huetamo, Pungarabato (hoy ciudad Altamirano), Cutzamala, Ajuchitlán, Coyuca, Zirándaro, Coahuayutla, Petatlán, Tecpan, Ayutla y Acapulco entre los años 1533 y 1560.
Con toda seguridad pudo haber sido el Primer Párroco de Acapulco: el Bachiller Francisco Dorantes.
Sabemos también, sin fecha cierta, que en ese mismo siglo XVI tuvo lugar la fundación en Acapulco del Hospital Real de Santa María de la Consolación, de la Orden Hospitalaria de los Hipólitos o Hermanos de la Caridad, que algún cronista ubica en el Barrio del Tecomate, en la actual calle de 5 de Mayo.
Estos primeros momentos de la vida cristiana en Acapulco conocieron a un inquieto hijo de la Iglesia, que pasó por este puerto, embarcándose para buscar fortuna en el lejano oriente, y que el 5 de Febrero de 1597 alcanzará la palma y la corona del martirio en la Colina Santa de Nishizaka, en Nagasaki, Japón: Felipe de Jesús Las Casas. Para 1599 nace en el Pozo de la Nación, en nuestro puerto, quien le seguirá los mismos pasos de santidad y labor misionera como franciscano descalzo: Bartolomé Días-Laurel.
Para comprender el origen de la Parroquia de Acapulco cabe recordar que esta, en 1555 pertenecía al Arzobispado de México y que en su momento el Arzobispo legítimamente constituido era Fray Alonso de Montúfar, al que sin duda podemos llamar FUNDADOR DE LA PARROQUIA DE ACAPULCO.
En 1634 la Parroquia de Acapulco tenía tres capillas sufragáneas en su territorio: la de San José, fundada en 1634 por el sargento de milicias Don Francisco Rincón y situada en la Calzada que conducía al Castillo. La de San Nicolás de Tolentino, emplazada en la parte alta de la actual calle de La Quebrada, y que fue derribada por un fuerte temblor en 1795. Y la Capilla de la Santa Cruz o “Del Bosque”, edificada frente a la tienda del español Don José de la Peña, en la Calle Real.
En Enero de 1617 tiene lugar la Visita Pastoral del Arzobispo de México Don Juan Pérez de la Serna a la Parroquia de Acapulco, siendo éste el Primer Arzobispo en Visitar el Puerto.
El 17 de Agosto de 1627 tiene lugar el glorioso Martirio del Beato acapulqueño Fray Bartolomé Días Laurel, junto con sus 14 compañeros, en la Colina Santa de Nishizaka, Nagasaki, Japón. La noticia, aunque difusa, atravesará pronto el mar océano llenando de gozo a la Provincia franciscana.
Pero es gracias al viajero italiano Gemelli Carreri, quien en su crónica titulada: Viaje a la Nueva España; nos concede una magnífica crónica, que nos permite conocer los detalles de la vida cotidiana a finales del siglo XVII acapulqueño. Estuvo en el puerto del lunes 21 de enero hasta el lunes 18 de febrero de 1627.
En 1720 tiene lugar la primera desmembración del territorio de la Parroquia de Acapulco, cuando San Miguel Arcángel, en Coyuca (hoy de Benítez) se transforma en parroquia secular separada, separándose algo más que un tercio del territorio parroquial.
Característica importante de este siglo XVIII serán las constantes Visitas Pastorales que los Arzobispos de México realizan al Puerto: La primera se realiza en 1738 y corresponde al Arzobispo de México Don Juan Antonio Vizarrón y Eguarrieta. La segunda tiene lugar en 1767 y es realizada por el Arzobispo de México Don Antonio de Lorenzana. La tercera tocará en 1795 y corresponde al Arzobispo de México Don Alonso Núñez de Haro.
El 13 de Octubre de 1775 los vecinos de Acapulco enviaron un Memorial al Rey de España solicitando la confirmación del título de Ciudad que Acapulco venía utilizando desde hacia ya tiempo. Solicitud apoyada por el Teniente Catellano don Antonio Mendívil y Cisneros, Gobernador de Acapulco, y por el Virrey don Francisco María de Bucareli y Ursúa. Con fecha 17 de Noviembre de 1799 el Rey Carlos IV ordenó que se extendiera el título correspondiente de Ciudad.
Para el Siglo XIX contamos ya con una lista de 56 Párrocos y clérigos que sirvieron a la Parroquia de Acapulco en el Siglo XIX. El último de la lista, el más ilustre de todos, que cierra el siglo XIX e inicia el XX es Don ANTONIO HERNÁNDEZ Y RODRIGUEZ. Párroco por tres ocasiones, después Obispo de Tabasco-donde tuvo como Secretario-Canciller a San David Uribe Velasco-; el 1 de Enero de 1901 coloca la Primera Piedra del actual Templo Parroquial de Nuestra Señora de la Soledad, siendo padrinos Flavio Mendoza, Guadalupe Bello de Orbe –esposa del Gerente de la “Casa Alzuyeta”-, Eduviges Muñüzuri, Cristina Sutter, Rosalía Pintos, etc. En 1902 le toca un fuerte terremoto que derrumba nuevamente el Templo Parroquial. 18 de Marzo de 1905 recibe en Visita Pastoral al Obispo de Chilapa Monseñor José Homobono Anaya y Gutiérrez, quien “Concede cincuenta días de indulgencia a quien rece Credo y de limosna para el culto a la Virgen de la Soledad”.
El 20 de Octubre de 1810 Morelos recibe la orden de apoderarse de Acapulco por parte de Don Miguel Hidalgo y Costilla. El 8 de Diciembre de 1812 se juró en el Castillo de San Diego por Generala de las Tropas Realistas de Acapulco y Patrona de la Ciudad, a Nuestra Señora de la Soledad, en presencia de la oficialidad y el vecindario, con toda la tropa sobre las armas. El 12 de Abril de 1813, el Generalísimo Morelos ataca y entra en la ciudad de Acapulco; la ciudad fue saqueada e incendiada; Morelos se apoderó del Curato, que no contaba todavía de Templo, ni altar, ni urna; entre las perdidas se cuenta el Archivo de la Parroquia. La fortaleza de San Diego capitulará el 17 de Agosto de 1813. (Continuará...)