BIENVENIDO

BIENVENIDO
ABBA PADRE

José Pilar Quezada Valdès -sentado a la izquierda- y Agustín Caloca Cortés -Sentado a la derecha- alumnos en el Seminario de Guadalajaraa
... "en la Iglesia conviven asnos, mulos y machos cabríos, algunos tan salvajes que se sienten deseos de matarlos, pero no es posible porque 'el Amo quiere recibirlos todos en buen estado'."
El Cura de Torcy a su colega de Ambricourt, en: "Diario de un Cura Rural", de Bernanos.

viernes, 24 de abril de 2009

EL SIERVO DE DIOS MONSEÑOR JOSE PILAR QUEZADA VALDES.

EL SIERVO DE DIOS MONSEÑOR JOSE PILAR QUEZADA VALDES.
Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas.

¿Quién era JOSÉ PILAR QUEZADA VALDÉS?
El 12 de octubre de 1900, a las 10 de la noche, vino al mundo un robusto primogénito de Teresa Valdés y Tiburcio Quezada, en la finca de Acaspoles, en las inmediaciones del pueblo de Totatiche, Estado de Jalisco. Tal ves como una santa premonición, que liga al Siervo de Dios, pues Acapulco y Acaspoles tienen la misma raíz náhuatl: Acatl=carrizo; y poloa=destruír.
A los 10 días de nacido fue llevado a bautizar a la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario, en Totatiche. Así consta en el Libro de Bautismos número 32, de hijos legítimos, página 160. El Acta, a la letra, dice:
“En la Parroquia de Totatiche, Jal. a veintiuno de octubre de 1900 mil novecientos, el Presbítero Román Aguilar, ministro de esta Parroquia, bautizó solemnemente, puso Santo Óleo y Sagrado Crisma a J. PILAR que nació el 12 del corriente en Acaspol. Es hijo legítimo de Tiburcio Quezada y Teresa Valdés; abuelos paternos: Domingo Quezada y Rufa Gaeta; abuelos maternos: Julio Valdés y Zeferina Ureña; padrinos: Tomas Gómez e Irinea Ramírez, a quienes dige sus obligaciones y parentesco espiritual. Y para constancia firmo: Román Aguilar. Una rúbrica.”
Don Tiburcio como buen ciudadano, llevó al Registro Civil a su hijo, según consta el Archivo del Registro Civil de Totatiche; en el Libro de Actas correspondiente al año de 1900, a foja 96 vuelta, y bajo el número 276, el día 22 de octubre de ese mismo año.
Las familias cristianas de nuestro México, por centenaria costumbre, confirmaban a sus hijos siendo pequeños. La familia Quezada Valdés no fue la excepción. En efecto, en la misma Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Totatiche, se encuentra un testimonio de San Cristóbal Magallanes, que fue Cura Párroco de ese lugar, que a la letra dice:
“Certifico: que en Libro numero 3 de Confirmaciones de esta Parroquia, en las que hizo el ilustrísimo y Reverendísimo Señor Obispo Pablo Pellet, en este lugar, el mes de octubre de 1901, al folio 15 vuelta, y bajo el numero 1062, se encuentra la de J. PILAR, hijo legitimo de Tiburcio Quezada y Teresa Valdés; fue su padrino Feliciano Ureña”.
Por el curriculum vitae que existe en su expediente, en la Curia Diocesana de Acapulco, sabemos que hizo Primera Comunión a los 8 años de edad, terminando así de recibir los Sacramentos de Iniciación Cristiana.
En cuanto a sus primeras letras y estudios primarios hay que decir que los realizo en la Escuela Primaria Parroquial, fundada en Totatiche por el Señor Cura, Mártir de Cristo Rey, San Cristóbal Magallanes, declarado santo por el Papa Juan Pablo II el 21 de mayo del Año Santo 2000.
Del propio Señor Cura Magallanes hay un valioso informe rendido al Doctor y Maestro Don Francisco Orozco y Jiménez, cuando el clérigo José Pilar Quezada solicitó el subdiaconado:
“El que esto escribe empezó a fijar en el niño Quezada, cuando éste tenía diez u once años, con motivo de haberlo encontrado en el Templo Parroquial, al pie del Sagrado Corazón, a las doce del día, por dos veces, acabando de salir de la escuela… y en el tiempo que el niño cursaba el segundo año escolar. Desde aquella época no se le perdió de vista, y como se le viera continuar bien sus estudios y en su conducta, el propio Párroco lo envíó a estudiar al Seminario Auxiliar de Colotlán, Zacatecas, en noviembre de 1913,… en donde permaneció el niño Quezada cinco meses … Vuelto a su pueblo natal, al lado de sus padres, el que esto escribe lo llamó a su lado, ocupándolo a veces a estudiar gramática, a veces en copiar algunos documentos, y las más veces en acompañarlo por los cerros y barrancas, huyendo de la persecución. Así transcurrieron algunos meses del año de 1914 y los primeros de 1915… el día primero de diciembre siguiente se abrió el primer año completo del Seminario Auxiliar en esta Parroquia de mi cargo, con la asistencia de siete alumnos más; aumentándo el año de 1916… y solamente quise hacer constar circunstancias, a de que que sea vea que el joven Quezada no cedió en los tiempos mas aciagos de la revolución”.
Y en otro párrafo añade:
“Respecto a su conducta ha sido siempre ejemplar entre los estudiantes y en todo el pueblo, por su conducta virtuosa y obediente, por la frecuencia en recibir casi diariamente los Santos Sacramentos y por sus modales atentos y finos con roda clase de personas; y porque siempre se le ha visto amante de la oración”.
Tres años de filosofía los hizo Auxiliar de Totatiche; Primero y Segundo de Teología (1919-1921) en el Seminario de San José, de la Perla Tapatía; y Tercero y Cuarto de Teología, así como Doctorado y Licenciatura, los realizó en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1921-1926).
Los tres títulos académicos fueron: el Doctorado en Teología y Derecho Canónico, y Licenciatura en Sagrada Escritura.
Su Ordenación Presbiteral tuvo lugar el 21 de diciembre de 1923. Le fue conseguida una Audiencia con el Papa Pío XI, y éste con cariño paterno le dio la infausta noticia de que su padre había muerto. Como buen sacerdote recibió la noticia con serenidad.
En plena persecución religiosa callista retornó a su Patria en julio de 1926.
Un primer destino para él fue el de Vicario Auxiliar de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario, y profesor de algunas asignaturas en el Seminario Auxiliar de Totatiche.
Al ser sacrificado el Señor Cura Magallanes, le encomendaron la Parroquia del lugar, a la que sirvió con cuidados verdaderamente paternales hasta 1942. A partir de este año lo llamaron a colaborar al Seminario de San José en la Ciudad de Guadalajara; le encomiendan la Dirección Espiritual, profesor de algunas asignaturas, amén de Secretario de la Mitra.
En 1947 es nombrado Vicario Coadjutor del anciano Párroco de Zacoalco; en 1949 es trasladado, como Párroco, a San Andrés, antiguo suburbio de Guadalajara.
Aquí le sorprende la preconización como primer Obispo de la recién creada Diócesis de Acapulco.
ORDENACION EPISCOPAL DE MONSEÑOR QUEZADA.
Al día siguiente el 25 de enero, siguiendo el Pontifical Romano y utilizando la Misa Ritual de Ordenación Episcopal, y el Cardenal Garibi como celebrante principal, confiere la Ordenación Episcopal al Canónigo JOSE PILAR QUEZADA VALDÉS. Fueron co consagrantes: El Delegado Apostólico Don Luigi Raimondi, el Arzobispo Coadjutor ad personam del Cardenal Garibi, los obispos Alfonso Toríz Cobián, y Alfredo Galindo Mendoza, que tuvo a su cargo la homilía.
A propósito de la homilía, ésta versó sobre el significado de la divisa: In omnibus Christus = Chisto en todo (col. 3, 11).
Su divisa:
Monseñor Galindo, que conocía bien al recién Ordenado Obispo dijo que ese lema lo cumpliría en toda su labor pastoral. Y, en efecto, así fue.
El centro de su evangelización y catequesis, fue siempre cristo en todo.
Su Escudo:
La parte superior de su escudo estaba dividido en dos cantones.
El cantón diestro tiene una cruz, que simboliza a Cristo, objeto primario de su servicio pastoral, acorde con su divisa.
El cantón siniestro, tiene una estrella de cinco picos: simboliza a María, y en especial, bajo su advocación de Guadalupe, Estrella que guiaría su evangelización.
La parte inferior tiene a su derecha, sobre un promontorio de tierra, un faro para significar que quería que su Diócesis fuera Puerto de salvación.
En el centro el mar azul y a la derecha una palmera para indiciar la región costanera de 500 Kilómetros que tendría bajo sus cuidados.
Se le asigno como residencia provisional la Vicaria Fija del Sagrado Corazón de Jesús en el Fraccionamiento Costa Azul, donde permaneció algunos años, hasta que finalmente el clero cooperó para que comprara una casa en la calle Nao N. 4, en el Fraccionamiento Magallanes, donde finalmente vivió, hasta su retiro a Totatiche.
Una de las primeras providencias que tomó, ya como Obispo, fue la de nombrar a sus inmediatos colaboradores. Como no conocía a fondo a su presbiterio, pidió al mismo, sugerencias para estos nombramientos.
En base a ello, quedó como Vicario General el Señor Cura Don Jorge Parra Martínez, quien era Párroco de Nuestra Señora de la Soledad; Secretario: Juvenal Porcayo Uribe, quien era Vicario Fijo del Sagrado Corazón de Jesús, en el Fraccionamiento Costa Azul; Tesorero: Moisés Carmona, quien era Vicario Fijo de la Divina Providencia, en el Barrio de Dominguillo; Consultores los señores vicarios foráneos Gabriel Ocampo García, Justino Figueroa, Gregorio Bello y Alfonso Díaz Miranda.
Otra actividad que creyó primordial fue la fundación del Seminario, para el que eligió el título de el Buen Pastor, con la siguiente divisa: Spes mesis in semine est = la esperanza de la mies está en la semilla.
Esta institución comenzó su primer lectivo con 65 alumnos llegados de ambas costas y del propio puerto, el 1º de septiembre de 1959, pero oficialmente se inauguró un mes después, el 1º de octubre (Revista Seminario de Acapulco, N. 1, 1959).
El Seminario tuvo como primer Rector a Rafael Bello Ruiz; fungió como Padre Espiritual el Presbítero Antonio Jiménez Abarca; como Ecónomo el Presbítero Juvenal Porcayo Uribe; como confesores ordinarios Ángel Martínez Galeana y Jesús Jiménez Abarca; profesores de inglés y matemáticas los laicos Miguel de la Mora y Rafael Chávez Orozco, respectivamente, ambos fallecidos.
El plantel estuvo ubicado en una casa de tres plantas, propiedad del General Gilberto Limón, en una colina de la calle Horacio Nelson donde posteriormente estuvo el Hotel el Tropicano, en el Fraccionamiento Costa Azul.
Vistas las necesidades pastorales, creó en períodos cortos, nuevas parroquias, seis en el Puerto (1959 – 1963), y cuatro en la Costa Chica (1959 – 1962) (cfr. Archivo Diocesano, Quebrada N. 16 2ª planta).
Percibiendo las apremiantes necesidades de los indígenas mixtecos y amuzgos, fundó las misiones diocesanas de la Santa Cruz en La Concordia, del Municipio de Ayutla de Los Libres (mixtecos) en 1964, y casi diez años después, la de Nuestra Señora de Guadalupe, en Xochistlahuaca (amuzgos) (10 de mayo de 1972). Ambas, puestas bajo el cuidado de sus respectivos párrocos y de la Congregación de Misioneras Catequistas Guadalupanas del Espíritu Santo.
Después de ser ordenado Obispo en 1959, se dio a la tarea de impulsar la pastoral que ya había, a través de las Asociaciones piadosas, las hermandades, la Acción Católica; en su segunda Circular, se refiere a las vocaciones misioneras, ejercicios espirituales de su clero (Circular n. 4, 5.mayo.1959) Asociaciones de Sacerdotes Adoradores (Circular n. 5, 7.Mayo.1959); promovió las Ejercitaciones Por un Mundo Mejor , trayendo al Equipo Nacional a su Diócesis (Circular n. 8, 25.julio.1959); el 12 de septiembre de 1959 constituyó el Consejo Diocesano de la Legión de María, que recomienda se funde en cada una de las parroquias de su Diócesis.
Para mejor conocer a sus inmediatos colaboradores los párrocos, inició las llamadas “Visitas Pastorales”. En ellas platicaba con sus sacerdotes, revisaba los libros parroquiales, conversaba con los feligreses que deseaban entrevistarse con él, escuchaba sus inquietudes y, más de una vez, sus denuncias.
En los libros parroquiales, en especial en el Libro de Providencias Diocesanas, aparece con la leyenda: Visita Pastoral, su firma y el consabido Auto con su firma. Si lo creía conveniente, además de algunas alabanzas, aparecía alguna recomendación que creía oportuno consignar.
Entre tanto, hubo un acontecimiento de alcance universal, el Concilio Vaticano II, cuya primera etapa comenzó en octubre de 1962, y la clausura, en la cual estuvo nuestro señor Obispo, el 8 de diciembre de 1965.
Al volver del Concilio, no quiso que las constituciones, decretos y declaraciones fueran en su Diócesis letra muerta y se dio de lleno a la aplicación práctica de las mismas. Por eso dio impulso a organismos seglares, como la Acción Católica, el Movimiento Familiar Cristiano, Cursillos de Cristiandad, de donde por cierto salieron los primeros candidatos a lectores, acólitos y diáconos permanentes.
Ya para 1965, al crearse la Diócesis de Ciudad Altamirano, desmembrando de la de Acapulco, los municipios de Zihuatanejo, La Unión, y Coahuayutla; alguna explicación que nos dio, de por qué le habían quitado Zihuatanejo, era: para que Ciudad Altamirano tuviera salida al mar.
En 1968, siguiendo líneas trazadas por el Concilio Vaticano II, fundan las diócesis de Acapulco, Chilapa y Ciudad Altamirano un Equipo Regional de Pastoral. A raíz de una serie de conferencias que dio a los señores obispos el Canónigo francés Boulard, en 1970, la República se dividió en Regiones. Las tres diócesis del Estado de Guerrero formaron la Región Sur.
Creado el Equipo Regional de Pastoral, se pensó desde un principio que fuera eclesial, esto es, que conjuntara inicios, religiosas (sos) y sacerdotes.
Los obispos que lo iniciaron fueron: Monseñor Quezada, de Acapulco; Fidel Cortés Pérez, de Chilapa; y Juan Navarro Ramírez de Ciudad Altamirano.
Las reuniones del Equipo persisten hasta nuestros días, y se hacen alternando, ahora, en cada una de las cuatro diócesis.
Hay, de los primeros XX años de trabajo pastoral de conjunto, una SINTESIS HISTORICA elaborada por un miembro de este equipo, el Padre Humberto Cervantes, en la que se “presenta una visión panorámica de la región pastoral sur. ... Una breve reseña del Equipo Regional y mensajes a la Región Sur”. (Síntesis Histórica 1968-1988, abril de 1989, México).
En 1974 la Santa Sede le asignó un Obispo Auxiliar en la persona del Presbítero Doctor, Párroco de la Sagrada Familia, Don Rafael Bello Ruiz, quien le aligeró la carga pastoral.
Monseñor Quezada cumplió 75 años el 12 de Octubre de 1975, y conforme a la ley canónica (canon 401, 1) “El Obispo Diocesano que haya cumplido 75 años, se le ruega que presente la renuncia de su oficio al Sumo Pontífice”, presentó su renuncia, la que le fue aceptada el 1º de junio de 1976.
Después de haber servido a su Diócesis durante diecisiete años, seis meses y cinco días, hizo entrega de la misma, el 29 de junio de 1976, a su sucesor el Excelentísimo Señor Don. Rafael Bello Ruiz.
Monseñor Quezada, como Obispo Emérito, siguió viviendo en su casa de Nao n. 4 fraccionamiento Magallanes, hasta el 15 de junio de 1981, fecha en la que, el que el Padre Blandino Bárcenas Agatón y Ramón Celis Nevaire, lo trasladaron a su casa de Totatiche en una combi. Le acompañaba su hermana Guadalupe (+).
El Señor le llamó a gozar de la Pascua eterna el 25 de noviembre de 1985; sus restos esperan la resurrección universal, junto al sitio del Sagrado Corazón en la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Totatiche, que fuera su primera Parroquia.
Tenía, al morir, 85 años de edad, 62 de sacerdote, y 26 de obispo.
Por el género de vida que llevó, se ha introducido su Causa de Canonización, habiéndose solicitado la debida competencia de foro a Roma y a Guadalajara. Su proceso está en fase diocesana.

1 comentario:

Publicolotlan dijo...

Excelente información; mil gracias. Mis raíces familiares me unen a Monseñor José Pilar Quezada Valdés.
Atte. Sergio Valdés Raygoza